1980 fue el año en que España terminó dejó atrás definitivamente el blanco y negro, sumergiéndose en una efervescencia cultural sin precedentes. El país se conmovía con el fallecimiento del naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, y la televisión se convertía en el gran punto de encuentro familiar gracias a series como Verano Azul o dibujos animados como La Batalla de los Planetas. En las salas de cine, el público hacía colas para ver El Imperio Contraataca o Flash Gordon, al tiempo que los jóvenes descubrían el fenómeno del Pac-Man en los recreativos. En este escenario de libertad creativa y ansias de modernidad, los tebeos no fueron una excepción, viviendo su propia revolución en los quioscos españoles.
Tras décadas de censura, el cómic español vivió un auge de las publicaciones para adultos. Muchas editoriales se subieron al carro de lo picante —también lo político y reivindicativo—, muy a menudo combinado con el humor. Esta vez, dejaremos aparte este tipo de historietas, para centrarnos en los tebeos que leíamos con ilusión quienes por entonces teníamos en torno a los ocho años.
Actares. Mundos Olvidados
Uno de los nichos del cómic más importantes de la década de los 80 fue la ciencia ficción. Actares. Mundos Olvidados, editada por Producciones Editoriales (antigua editorial Ferma), con sede en Barcelona, alcanzó solo ocho números. Esta publicación en grapa constaba de 100 páginas en blanco y negro, con unas fantásticas portadas y una aventura completa en cada número. Algunas de las historias giraban en torno al fenómeno ovni, los antiguos astronautas y otros misterios como la Atlántida, temas muy de moda a principios de los 80.
El material eran traducciones de una historieta publicada en Italia que se basada, a su vez, en los personajes y situaciones del anime japonés Atlas UFO Robot Goldrake (UFO Robot Grendizer). Creado por Gō Nagai, este anime se considera una secuela de Mazinger Z. La versión italiana del anime rebautizó a algunos de los personajes con nombres de objetos celestes. El nombre de Actares procede de la transcripción fonética de la estrella Arcturus.
La Batalla de los Planetas
En 1980 llegó a España La Batalla de los Planetas, serie de anime que cosechó un gran éxito entre los más pequeños. Con un pegadizo e inolvidable tema musical de Parchís, la serie que todos conocemos es la versión norteamericana del anime Kagaku ninja tai Gatchaman. Para suavizar el contenido a menudo violento de la serie japonesa, el productor Sandy Frank recortó muchas escenas y añadió un robot —7-Zark-7— que no aparecía en la original. En cualquier caso, y aunque Televisión Española solo emitió 59 de los 85 capítulos, Comando G —como también se la conoció en España— fue todo un éxito que también saltó al cómic.
En 1980, editorial Fher lanzó la colección La Batalla de los Planetas, de 17 números a color. Eran grapas de 16 páginas que adaptaban los episodios de la serie animada. No existe mucha información acerca de los autores; solo he podido encontrar como acreditados los nombres de Joan Porredón —quien también realizó las adaptaciones de las series animadas Ruy el Pequeño Cid y El Osito Misha— como dibujante y José García como guionista. También aparecieron cuatro álbumes en los que se recogía lo publicado por Fher en su colección de grapas.
Ilustración + Comix Internacional
En mayo de 1980 llega a los kioscos una de las revistas de cómics para adultos más importantes de nuestro país. Ilustración + Comix Internacional, también conocida como Comix Internacional a secas, alcanzó los 70 números, más algunos especiales, de mayo de 1980 a octubre de 1986. Tras su último número, Josep Toutain se hizo cargo de relanzar la revista, fusionando Totem y Comix Internacional, dando lugar a Totem El Comix, que duró 67 números.
Los contenidos de Comix Internacional eran variados, aunque en su primera etapa se hizo bastante hincapié en la historieta clásica y la ilustración. De hecho, una de sus secciones fijas estaba dedicada a los grandes maestros de la ilustración. En esta publicación aparecieron series tan importantes como Ciudad, de Barreiro y Juan Giménez, Rowlf, de Richard Corben, y La Feria de los Inmortales, de Enki Bilal.
Copito
En 1980, Editorial Bruguera, antaño todopoderosa, había entrado en su recta final. Los que por entonces éramos niños no lo sospechábamos, y seguíamos disfrutando de sus numerosas colecciones. Como la revista Copito, que los coleccionistas llaman Copito Segunda Época, ya que en 1977 la editorial había publicado diez números con formato y contenidos diferentes. La nueva revista Copito eran tomos de pequeño tamaño en torno a los cien páginas. Se publicaron ochenta entregas de cadencia semanal, y se anunció una ochenta y una, pero nunca apareció posiblemente por los problemas que ya acuciaban a la editorial.
Junto a Don Miki, Copito es una de los tebeos que recuerdo con más cariño. De hecho, conservo un puñado de ellos. La publicación se nutría predominantemente de material de Hanna-Barbera, con aventuras del Oso Yogui, Scooby-Doo o Los Picapiedra, entre otros muchos. En marzo de 1981, Bruguera, en vista del éxito del formato, lanzaría Pulgarcito, revista de historietas con el mismo tamaño y número de páginas que Copito.
Delta
"¡Jóvenes fans! ¡Nostálgicos del cómic! Tenéis en vuestra manos la revista que pretende contentar y convencer a ¡todos los públicos!" Así rezaba el mensaje de bienvenida del primer número de la revista de horror y ciencia ficción Delta. La colección alcanzó los 49 números, en grapas de 60 páginas en blanco y negro con insertos en su parte central de ocho a todo color. Delta sufrió lo que muchas revistas de cómics españolas de los 70 y 80: fue publicada por diversas editoriales a lo largo de su existencia.
En cuanto a sus contenidos, Delta se nutría principalmente de historias publicadas previamente en colecciones norteamericanas, como los magazines de horror de la Warren y su rival Skywald. También se recurrió a material de agencias artísticas españolas y de otros países, como Argentina. Por sus páginas pasaron artistas y escritores como Tom Sutton, Gerry Conway, Richard Corben o Frank Frazetta y su sección Galería del Horror.
Infinitum 2000
Al igual que Actares, Infinitum 2000 fue otra de las cabeceras enfocadas en el cómic de ciencia ficción de la barcelonesa Producciones Editoriales. Eran revistas quincenales en formato grapa, en blanco y negro y de 68 páginas que incluían entre cinco y seis historias. En los 32 números que duró su trayectoria en kioscos aparecieron historias de guionistas y artistas como Auraleón, Enrique Sánchez Abulí (Torpedo 1936), Carlos Ezquerra (Juez Dredd), Esteban Maroto, Vicente Segrelles o Alfonso Azpiri, entre otros.
Como Actares, las portadas de Infinitum 2000 sobresalían por su calidad y espectacularidad. Chris Foss, Angus McKie y Tim White fueron algunos de los autores de las portadas de una revista que aspiraba a captar la atención de quienes se acercaban al kiosco en busca de su ración quincenal de buen cómic de ciencia ficción. Infinitum 2000 publicó algunas series durante varios números, como El Inmortal, de Paolo Ongaro, y Los Diablos del Frente del Este, de Gerry Finley-Day (Harry 20 en High Rock) y dibujos de Ezquerra, procedente de la revista británica 2000 AD. La editorial lanzó paralelamente una colección de pequeño tamaño —12x16 cm— titulada Mini Infinitum: Aventuras del Espacio que contenía una historia en cada número.
SOS
En 1951, Editorial Valenciana lanza SOS, un tebeo de humor y aventuras que alcanzaría casi los setenta números. Años después, en 1975, recupera la cabecera, solo que cambia radicalmente formato y contenidos. En esta etapa, la revista SOS ya es un tebeo de miedo, subiéndose al carro del auge del género en los kioscos españoles. Curiosamente, muchos de los dibujantes de la publicación original, como Eduardo Vañó, creador de Roberto Alcázar, adaptan su estilo para este nuevo tebeo de terror que llegaría a las 26 entregas. Los últimos números incluirían algunas historias de la editora americana Skywald.
En 1980, Editorial Valenciana lanza la tercera etapa de SOS, conocida por los aficionados como Segunda Época, que alcanza casi los sesenta números. Eran revistas en grapa con interior en blanco y negro, con entre cuatro y cinco historias, muchas de estas previamente publicadas en la anterior etapa del magazine. Las nuevas historias son obra de artistas noveles que, como explica Pedro Porcel en su excelente ensayo Viñetas Infernales (Desfiladero Ediciones, 2023), "imitan como pueden las producciones de Warren".
SOS tendría otra etapa más en 1984 de solo tres números, en los que aparecen historias de Salvador Larroca, dibujante valenciano por entonces con solo 19 años que haría carrera en Marvel (Los 4 Fantásticos, Iron Man) ya en los años 90. La escasa calidad de guiones y dibujo acabarían poniendo el último clavo del ataúd de la cabecera SOS de Editorial Valenciana.
Súper Ases
Finalizamos este breve recorrido por los tebeos de aquella España de 1980 con superhéroes, concretamente con la colección Súper Ases de Editorial Bruguera. La colección tiene la particularidad de estar numerada hasta el nueve, cuando fueron diez entregas, ya que, por error, hay dos números tres. Cada ejemplar lo protagonizaba un héroe distinto de los cómics DC, aunque podían incluirse historias de otros superhéroes. La Mujer Maravilla, Liga Justiciera, El Halcón o Flecha Verde fueron algunos de los superhéroes y equipos que desfilaron por la colección.
En cada número se mezclaban historias de diversas épocas del Universo DC, como el Superman de Curt Swan (1971), la Liga de la Justicia de Len Wein (1973), o Green Lantern de Denny O'Neil y Mike Greel (1978), por poner solo tres ejemplos. Esta colección nada tenía que ver con la que Bruguera había publicado en 1978 con el mismo nombre. Formada por nueve números, esta colección previa incluyó historias de autores españoles ya aparecidas previamente en otras revistas de la casa.
Por supuesto, 1980 dio para mucho más en lo que respecta a colecciones de cómics. Mi criterio para la elección de las incluidas en este artículo ha sido exclusivamente subjetivo, dejando atrás algunos tebesos que, posiblemente, también merecían figurar aquí. Entre ellas, El Mundo Perdido de Warlord, de Bruguera, que publicó 12 de los 14 primeros números de la colección americana lanzada en 1976, obra de Mike Greel. También El Hijo de Tarzán, de editorial Hitpress, o Súper López en la mítica colección Olé, con aventuras tan icónicas como Los Cabecicubos o El Supergrupo. En definitiva, todo un universo de publicaciones para quienes comenzábamos a disfrutar del enorme placer de leer tebeos.
















0 Comentarios
Todos los comentarios son revisados antes de su publicación. Por favor, sé moderado e identifícate, nos gusta saber a quien nos dirigimos.