Hace muchos años, cuando era joven e internet no existía, los amantes de la literatura de ciencia ficción teníamos que bucear en las bibliotecas, hemerotecas o en fanzines para buscar reseñas y críticas de los libros que despertaban nuestra curiosidad. La mayoría de las veces nos lanzábamos a la piscina sin ver si estaba llena y los comprábamos directamente sin saber a
















