El Solitario de Providence

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There are many ways to show support to your favorite television show. The most obvious is to watch or stream it on their official channels. You can also support them by following their social media accounts, sharing articles and news about them, following their events, and so on. 

Stranger Things

Still, one of the best ways to show your unwavering love is to buy related merchandise, especially clothing because it’s a statement directly advertising the show. Just look at how many Stranger Things merchandise is out there, and how many Harry Potter themed trinkets are being sold everywhere. Those are just some of the most popular fandoms today that you will always see being marketed around. Need tips on how buy clothes that support your favorite TV show? Read on to find more!

1. Join online fan groups

It’s hard to get fan merch if you don’t know where to look, luckily the internet is filled with communities that will ease up your search. If you’re a fan of a specific TV show, you’ve probably started following them around through their official social media accounts. You must even follow the actors. The next step in showing your support is to join discussion threads in forums and groups. Here you’ll meet people from all over the world sharing the same fancy. And if you’re looking for merch, social media groups are the best place to be! It’s a great place to ask for recommendations on where to buy fan shirts and other related merchandise.

2. Get from reputable stores

Knowing where to buy is just the first step. And at this point in your journey you’ve probably received tons of recommendations on shirt sellers to try. But it’s not just about knowing where to buy stuff. You also need to do a little bit of checking to see if the shirts are of any quality at all. There are millions of shirt sellers out there who would go out of their way to infiltrate a fandom only to scam them. Make sure to buy from stores that have good reputation and offer high quality tees. For your convenience also make sure if they’re accessible. If they’re online make sure they can ship to your place and offer various payment methods.

Stranger Things t-shirt

3. Support a cause

So many TV shows are all out advocating for a cause. If you want to support them, you can also do so by supporting their advocacies. Just like how the series 13 Reasons Why advocates for mental health awareness, you can start with groups associated with them, and help them in any way you can.

4. Support your friends

If you have friends who are in the merchandising business, you can tap them by creating a line specifically for TV show fans. Show your creativity and start creating shirts and merch items about the many notable lines from your favorite TV show. Not only will it help your friend’s business flourish, it will also incite creativity and entrepreneurship.

5. Wear it proud

Supporting your favorite television show isn’t just about buying statement shirts of their funniest lines. It’s also about wearing them loud and proud wherever you go. Don’t be afraid to go out with a statement you think nobody will get. It’s a win-win for meeting new people. Either you bump into fellow fans, or have a conversation starter with someone. Even if the show has long ended, it doesn’t make your shirt any less valid!

Este mes de septiembre, Editorial Drakul nos tiene preparados dos importantes lanzamientos.  Bajo el sello Likantro ya se encuentra disponible en librerías "El Violeta", un cómic centrado en la persecución que sufrieron los homosexuales durante la dictadura de Franco, así como el difícil papel que jugaron las mujeres con las que tuvieron que contraer matrimonio. ¿Sabías que el régimen de Franco construyó campos de concentración para homosexuales? Este cómic, con guion de Juan Sepúlveda y Antonio Mercero y dibujos de Marina Cochet, te desvela eso y mucho más.

Editorial Drakul: Novedades Septiembre 2018

De la posguerra española nos trasladamos al espacio, concretamente al universo Star Trek. A finales de septiembre llega las librerías "Star Trek. Destino Manifiesto", ambientado en el universo de las nuevas películas. Con guion de Mike Johnson y Ryan Parrot, y espectaculares dibujos del español Ángel Hernández, se lanzará una edición especial en idioma klingon, solo disponible en el stand de Drakul de la Héroes Comic Con de Madrid. Este evento tendrá lugar los días 21 y 23 se septiembre. No pierdas la oportunidad de hacerte con esta original edición, que podrás llevarte firmada por sus autores si te acercas al stand de la editorial.

En el siguiente PDF encontrarás, además de información sobre estos dos lanzamientos editoriales, los horarios de firmas de los autores invitados al stand de Drakul de la Héroes Cómic Con. Tanto el cómic de Star Trek en klingon como "La Curandera", el primer volumen del nuevo cómic de David Braña y Gabriel Iglesias, solo estarán disponibles en el stand de Drakul y en su tienda online.

Siempre que oigo planes de revitalizar una franquicia languideciente me echo a temblar. Lo mismo me ocurrió cuando me enteré que el elegido para dar un nuevo impulso a la franquicia Depredador iba a ser Shane Black. A Black, que también formó parte del casting de la primera película de la saga que dirigiera John McTiernan en 1987, debemos los guiones de largometrajes tan interesantes como The Last Action Hero (1993) o El Último Boy Scout (1991)... y también bodrios tan inconmensurables como Iron Man 3 (2013), que también dirigió, por cierto. Pues bien, Predator encaja en esta última categoría, una cinta malograda en casi todos lo niveles que consigue elevar a los altares no ya a las dos primeras entregas, sino también la extraña Predators (2010) y los dos cruces con mis queridos xenomorfos, la reivindicable Alien Vs. Predator (2004) y la indescriptible Aliens vs. Predator: Requiem (2007).

The Predator (2018)

Podría terminar la crítica de The Predator aquí mismo porque, en realidad, no hay mucho que decir de un filme que, prácticamente, no aporta nada nuevo a la franquicia. De hecho, no solamente no aporta nada, sino que obvia todo lo establecido en anteriores películas. Con que uno de los protagonistas mencione que la raza de los predators, los Yautja, nos visitaron en 1987 y 1990, es suficiente. Ya está. Estamos ante un reinicio de la saga que, en realidad, no reinicia nada, no reinventa nada ni aporta tampoco nada. Bueno, sí, muchos chistes malos.

La película comienza con una escena que pretende homenajear el inicio de la de McTiernan, con el protagonista, McKenna (Boyd Holbrook), en una misión como francotirador en tierras mexicanas. Cuando está a punto de matar a su objetivo, una nave de origen desconocido se estrella a pocos metros de su posición. A partir de aquí, la cinta de Black se convierte en todo un carrusel de despropósitos y desaciertos, cada uno peor que el anterior. 

Boyd Holbrook, Jacob Tremblay

Desde el principio tenemos claro que no podemos tomarnos en serio la cinta. Hay gente que se conforma con esto, siendo capaces de disfrutar de esta manera de truños colosales, como la saga Sharknado. Yo, en cambio, no. Si un largometraje es malo, es malo y punto. No me vale eso de que "la disfrutarás si no te la tomas en serio"... Perdona, no. Shane Black ha conseguido arruinar la posibilidad de relanzar una franquicia fatigada perpetrando una nueva entrega en la que ni los protagonistas, ni el monstruo, ni la acción, ni el argumento son capaces de interesar a un espectador con un mínimo criterio.

Enumerar los fallos de The Predator sería arduo y cansino, así que pondré solo algunos ejemplos. En primer lugar, la película es, lisa y llanamente, una americanada de las gordas. Toneladas de testosterona, de tipos duros malhablados pero con el corazón de oro incapaces de tocarle un pelo a una Olivia Munn roncando a pierna suelta (¿se habría contenido el amigo de Black, actor en la película, convicto por abuso sexual?). "Chicos, somos soldados. ¿Tocar a una mujer dormida?" Sí, este es el nivel de los diálogos escritos por Black. 

Ni los protagonistas, ni el monstruo, ni la acción, ni el argumento son capaces de interesar a un espectador con un mínimo criterio


Otro de los fallos imperdonables de The Predator es la sucesión de chistes malos que infestan los diálogos. Chascarrillos groseros, insultos y palabrotas son la base de los diálogos que Shane Black pretende hacernos colar por sana camaradería. Hacer que sintamos algo por los protagonistas a base de palabras malsonantes y gracietas es un insulto a la inteligencia del espectador. Y lo que es peor, rompe completamente el clima de tensión y terror de una película supuestamente centrada en un alienígena asesino casi imbatible.

The Predator (2018)

Aparte de la poca empatía que despiertan en el espectador esta "patrulla condenada", el actor protagonista de la cinta, Boyd Holbrook, tiene el carisma de un pepinillo. Para colmo, mejores actores que él, como Thomas Jane (The Punisher) o, incluso Alfie Allen (Juego de Tronos), se ven relegados a papeles casi paródicos. Olivia Munn, aunque interpreta un papel increíble (¿alguien se puede creer que una bióloga haga las cosas que ella hace en esta película?), sale bastante airosa frente al resto de actuaciones. Sin querer pecar de machismo, lo mejor de la cinta.

¿Y la historia? No, tampoco se sostiene por ningún lado. En primer lugar: ¿qué pretende el primer Predator que se estrella en México? ¿Ayudar a los humanos frente a otro tipo de predators, más peligrosos y despiadados? ¿Convertir la tierra en su coto de caza exclusivo? ¿Recolectar médulas espinales para mejorar su especie con la instintiva agresividad humana? El guion es de todo menos claro y, nada más empezar la película, queda patente que aquello no va a mejorar y que van a dejar sin explicar muchas cosas. Entonces, el nuevo tipo de predator monstruoso que aparece a mitad del metraje, ¿son los originales o son mutantes? No intentes averiguarlo.

The Predator (2018)

Pero si hay algo que se lleva la palma en lo relativo a grandes despropósitos es decir que las personas aquejadas de autismo son el siguiente paso de la evolución humana. Los autistas han sido utilizados por los guionistas de Hollywood en infinidad de películas, retratándolos casi siempre como personas superdotadas, casi genios, pero incapaces de relacionarse normalmente con sus semejantes. Es un cliché repetido hasta la saciedad por guionistas que, posiblemente, no tienen familiares con autismo ni nunca han tenido relación con una persona que sufra esta complicada enfermedad. ¿Retratar al niño protagonista como el siguiente estadio evolutivo? ¿En serio? ¿En qué pensaban Fred Dekker y Shane Black, coautores de este desvarío, cuando escribieron este argumento?

En definitiva, The Predator es, sin duda, una de las peores entregas de la saga iniciada en 1987. Ni siquiera la película que protagonizara Adrien Brody en 2010 es peor que la de Shane Black. Miedo me da que este director y guionista tenga entre sus próximos proyectos llevar (de nuevo) a la pantalla grande a un personaje como el héroe pulp Doc Savage. A saber qué dislate puede parir este individuo sobre uno de los personajes más queridos por los que amamos los cómics clásicos. Para echarse a temblar.

Nacido en 1907, Lyon Sprague de Camp fue uno de los escritores norteamericanos de ciencia ficción y fantasía más relevantes de la década de los 40 y 50 del pasado siglo. Sus relatos y novelas sobre Conan el Bárbaro y la era Hyboria, así como otras obras más enmarcadas en la ciencia ficción, como la excelente Que no Desciendan las Tinieblas (1939) todavía conservan suficiente interés y atractivo como para rivalizar con lo que actualmente se escribe dentro de estos géneros. De Camp también fue un solvente biógrafo. Entre sus biografías más relevantes se encuentran, precisamente, la de Robert E. Howard, creador del guerrero cimmerio,  y la de Howard Phillips Lovecraft, libro este último que intentaré reseñar en el presente post.

Howard Phillips Lovecraft

De Camp no llegó a conocer a Lovecraft en vida. Aunque podrían haber coincidido debido a que compartían amistades comunes dentro del mundillo de escritores fantásticos norteamericanos del primer tercio del siglo XX. Sin embargo, el prematuro fallecimiento en 1937 de El Solitario de Providence, como era conocido por su círculo de amigos, debido a un tardíamente diagnosticado cáncer de colon hizo que estos dos grandes autores de lo fantástico nunca llegaran a encontrarse.

El estudio que Sprague de Camp dedica a Lovecraft es monumental. El autor neoyorquino se basa tanto en testimonios de personas que lo conocieron como en las más de 100.000 misivas que escribió durante su corta vida. De hecho, estas cartas son más esclarecedoras acerca de la vida y obra de Lovecraft de lo que podrían haber sido entrevistas realizadas en persona al propio autor de Providence. Como se menciona varias veces en la biografía, de no haber dedicado tanto tiempo y esfuerzo a la epístola, el legado narrativo de Lovecraft habría sido muchísimo mayor.

Pero no fue el excesivo amor del célebre escritor por escribir cartas a su círculo de amigos (más amplio de lo que los tópicos sobre este autor siempre nos han empujado a pensar) lo que más dañó su carrera literaria. De Camp, con una prosa sencilla, directa, pero muy disfrutable, comienza su obra escarbando entre las raíces de los problemas que acuciaban a Lovecraft desde su más tierna edad. Una madre dominante y excesivamente acaparadora, un padre con serios problemas mentales muerto a los pocos años de nacer su hijo y unas tías y abuelos maternos que lo sobreprotegieron y mimaron de pequeño más de lo debido... Todo ello se unió en un cóctel mortal que atenazó y limitó el normal desarrollo emocional y social del joven Lovecraft, condicionando toda su vida adulta.

EL PEQUEÑO HOWARD (VESTIDO COMO UNA NIÑA) JUNTO A SU PADRES
EL PEQUEÑO HOWARD (VESTIDO COMO UNA NIÑA) JUNTO A SU PADRES

La labor de De Camp para arrojar luz sobre las sombras que rodean la figura de Lovecraft es verdaderamente encomiable. El biógrafo, alejándose de tópicos, ideas preconcebidas, y haciendo gala de una gran objetividad, mira en la distancia al literato enmarcándolo en su tiempo, en el contexto social, cultural, político y económico de la Providence de principios del siglo XX. De Camp denomina en su obra a la clase social a la que pertenecía Lovecraft como "americanos viejos", es decir, la clase dominante de la sociedad de la época, sobre todo en los estados del sur y en otros como el propio Rhode Island. Por supuesto, el pensamiento de esta rancia clase privilegiada estaba dominado por el clasismo, el racismo y todo un catálogo de lacras morales que, en aquellos tiempos, no solo no estaban mal vistas, sino que eran opiniones ampliamente aceptadas. Entonces, ¿era Lovecraft un racista?

De no haber dedicado tanto tiempo y esfuerzo a la epístola, el legado narrativo de Lovecraft habría sido muchísimo mayor


De la lectura de la obra de De Camp saco varias conclusiones. Lovecraft siempre ha cargado con el estigma de ser un personaje poco menos que racista y misógino. Sin embargo, De Camp deja claro que ese pensamiento era normal en la clase social y el lugar donde se había criado. Por ello, y siguiendo el razonamiento que De Camp hilvana en su libro, el creador de Cthulhu solo fue un autor que, recluido en su juventud, alimentó el ya imperante racismo de su entorno con su autoimpuesto aislamiento, la ausencia de una formación reglada y ciertas lecturas equivocadas que fueron cayendo en sus manos.

Tal y como relata De Camp en su texto, Lovecraft era un hombre de extremos. De su desprecio por las por él denominadas "razas inferiores" (¿os suena este término de algunos de sus relatos?) pasó, en pocos años, a respetar e, incluso, a admirar a personas judías o afroamericanas. Sus opiniones, en sus inicios encendidas y furibundas, se vuelven más matizadas en sus misivas más tardías. Todo en Lovecraft se suaviza con los años, no solamente su racismo inicial. De este modo, de ser un apasionado defensor del Imperio Británico y del poder germánico, basculó al extremo opuesto del péndulo llegando a alabar una especie de socialismo de corte liberal, llegando a simpatizar con el bando republicano en la Guerra Civil Española, en la que murieron tantos compatriotas suyos.

SR. Y SRA. LOVECRAFT POSANDO SONRIENTES
SR. Y SRA. LOVECRAFT POSANDO SONRIENTES

El autor relata etapas tan interesantes de la vida del maestro del horror cósmico como su matrimonio con Sonia Greene, precisamente de religión judía. Desde el inicio fue un matrimonio fallido, obviamente por el excesivo apego de Lovecraft hacia su ciudad natal y por las pesadas cargas psicológicas y emocionales que lastraban su personalidad. Además, pensaba que un caballero de la vieja Providence como él no podía trabajar como no fuera en alguna profesión digna, lo que limitó enormemente sus posibilidades de contribuir al sostenimiento de la economía familiar.

De Camp no olvida situar la producción literaria de Lovecraft en el contexto de las diversas etapas de su vida. De esta manera, el lector de esta biografía puede tener una perspectiva más amplia acerca de sus relatos y qué circunstancias de la vida del autor de Providence dejaron huella en sus narraciones. ¿Sabías que Lovecraft odiaba el pescado, el marisco y, en general, cualquier alimento marino? A ello se debe quizás que en sus cuentos y novelas cortas la mayoría de criaturas monstruosas surgidas de su fértil imaginación proceden, viven o tienen características físicas que recuerdan a los animales del océano. Del mismo modo, el racismo que le consumió en su primera parte de de su vida es lo que propició que en sus relatos aparecieran tan a menudo subhumanos híbridos con seres preternaturales de insondables abismos submarinos.

El autor relata etapas tan interesantes de la vida del maestro del horror cósmico como su matrimonio con Sonia Greene


La edición de Editorial Valdemar de Lovecraft: Una Biografía es un grueso tomo de mil páginas, contando las páginas dedicadas a notas y los índices. Traducida por Francisco Torres Oliver, la obra de De Camp constituye, en sí, una apuesta arriesgada porque, si bien Lovecraft es un autor que goza de gran popularidad, su vida personal sigue sumida en las sombras para el gran público. Raro, misógino, inadaptado, racista, clasista, enfermo, homófobo, son algunos de los clichés que surgen en cualquier conversación entre dos personas poco informadas sobre quién fue Lovecraft en realidad. Más allá de los Mitos de Cthulhu, de sus narraciones de ciencia ficción o de sus cuentos oníricos y dunsanianos se encontraba una persona de extraordinaria cultura, adquirida mayormente de manera autodidacta y muy amiga de su amigos. Lovecraft, según el retrato que de él hace De Camp, era un excelente conversador, un ser amable y cordial que pasaba de estar sentado en un rincón al inicio de las reuniones con sus amigos a ser el alma de la fiesta... y ello sin probar una sola gota de alcohol, ya que era abstemio.

Este libro no está pensado para aquellos que busquen encontrar un significado esotérico y oculto a las narraciones de Lovecraft. Más bien se centra en arrojar luz sobre las motivaciones, anhelos y deseos de un hombre sencillo que tomó muchas decisiones equivocadas en su corta vida, muchas de ellas relacionadas directamente con su actividad literaria. De Camp no entra demasiado en qué se basó Lovecraft para crear a Nyarlathotep o al dios idiota Azathoth, sino en diseccionar su vida intentando explicarnos por qué ha llegado a erigirse en uno de los escritores norteamericanos más influyentes del siglo XX. Por eso, recomiendo este volumen no solo a fanáticos del escritor de Providence, sino a cualquiera mínimamente interesado en ahondar en las grandes figuras de la literatura en general. Sin duda, un libro para leer (y releer) con detenimiento, con el que conocer al creador de un rico panteón de seres, personajes  y conceptos que influyeron, y seguirán influyendo, en la literatura de horror y ciencia ficción.

Lovecraft. Una Biografía
L. Sprague de Camp
Ed. Valdemar - Colección El Club Diógenes nº 183 (2002)
Edición de bolsillo, tapa blanda, 1.008 págs, fotografías en b/n
ISBN: 84-7702-402-2
Precio: 17,30 €

Los tebeos que leímos en nuestra infancia han marcado nuestras lecturas adultas. En mi caso, El Jabato fue uno de esos cómics. Creado para la editorial Bruguera en 1958 por el guionista Víctor Mora y el dibujante Francisco Damís, El Jabato pronto se convirtió en todo un éxito de ventas. Publicadas inicialmente en blanco y negro, las aventuras de El Jabato transcurrían en pleno auge del imperio romano, alrededor de un siglo antes de Jesucristo. Acompañado por sus fieles amigos Taurus, Fideo de Mileto y Claudia, el bravo campesino convertido en justiciero ha entretenido a niños y mayores durante sesenta años. Ahora, Planeta DeAgostini, para conmemorar dicho aniversario, lanza una extraordinaria edición de lujo con la práctica totalidad de las aventuras del personaje.

Coleccion El Jabato 60 Aniversario

Pensada tanto para seguidores del personaje como fans del cómic en general, la Colección 60 Aniversario de El Jabato de Planeta DeAgostini está compuesta por lujosos tomos en tapa dura con lomo entelado. Esta edición, a todo color, incluye además en cada tomo un dossier con la historia del personaje, sus creadores, las distintas ediciones, tanto españolas como extranjeras, así como multitud de datos curiosos. Además, utiliza las sensacionales portadas que el ilustrador Antonio Bernal realizó para la colección Jabato Color, editada en los años setenta. En definitiva, una colección que no puede faltar en la estantería de todo amante de los cómics españoles.

¿Cómo conseguir esta magnífica colección? Para suscribirte, entra en la web de la promoción de Planeta DeAgostini. Las ventajas de suscribirte es que recibirás las entregas en tu domicilio sin gastos de envío y sin compromiso de permanencia. Además, si lo haces antes del 12 de septiembre, recibirás de regalo una exclusiva camiseta de algodón con la figura del personaje.


¿Qué otros beneficios hay por suscribirse? En el quinto envío recibirás, totalmente gratis, un cuaderno de notas con la portada impresa con viñetas de El Jabato. En sucesivos envíos recibirás en tu hogar, además, una taza con el héroe a caballo y una gorra con visera con el logotipo de El Jabato. ¡Ah!, y no olvides utilizar el código promocional para suscribirte a la colección.

La Colección 60 Aniversario de El Jabato de Planeta DeAgostini recopila las mejores historias del personaje. Se trata de una extraordinaria edición inédita que solo podrás adquirir mediante suscripción, con contenidos exclusivos que no encontrarás en otro lugar. Sin duda alguna, la colección que todos los fans de El Jabato estábamos esperando.

El actor Jim Carrey es uno por el que tengo especial debilidad desde que surgió en los años 80 siendo yo apenas un adolescente. He seguido también ligeramente su vida personal, pero ni mucho menos lo he juzgado con la dureza de los críticos que nunca supieron entender su arte. Sencillamente, es un hombre que descubrió que el éxito y las buenas críticas no se tradujeron en su felicidad personal y, por tanto, se dedicó a otros menesteres. 

Kidding

La visión del  documental Jim y Andy (2017), sobre cómo Carrey pareció ser poseído por el espíritu del humorista al que interpretaba, Andy Kauffman, me dejó algo desconcertado, pero confirmó en las narraciones del actor, realizadas 20 años después de la película Man On The Moon (1999), que alcanzar su sueño de ser el actor más famoso de Hollywood no le aportó la paz que buscaba. Por tanto, la noticia de que Carrey había accedido a protagonizar una serie creada por el director de ¡Olvídate de Mí! (2004), Michael Gondry, me dio a entender que sería un proyecto realizado por placer y no por ninguna otra necesidad, lo cual, en principio, es bueno. Visto este primer capítulo del canal Showtime y disponible en España en Movistar, ¿qué podemos decir?

La verdad, no recuerdo ninguna serie que se me haya desinflado de una manera tan rápida en tan solo un episodio de media hora. El comienzo es bueno, y los dialogos. El doblaje no, así que tuve que verla subtitulada en castellano. Por cierto, éste también pésimo, ya que la palabra autobusero no existe, al menos en España. Una vergüenza que en Movistar tengan tantos millones para dilapidar en el fútbol y no para ofrecer subtítulos en inglés o, al menos, en un castellano en condiciones. 

No recuerdo ninguna serie que se me haya desinflado de una manera tan rápida en tan solo un episodio de media hora


Conocemos a Jeff (Carrey), Mr Pickles para los niños, un famoso actor para niños que presenta un libro en el programa nocturno de Conan O'Brien. Vamos conociendo poco a poco la vida de Jeff, que se debate entre las exigencias de la industria multimillonaria que su anquilosado papel genera y la necesidad de expresar lo que le consume: la muerte absurda de uno de sus dos hijos de 13 años en un accidente. 

La parte en la que el actor suplica a su superior, Sebastian (Frank Langella), su necesidad de contar a los niños lo que es la muerte para dar un compresible sentido a la más terrible de las pérdidas, y éste le rechaza, es muy emocionante, el resto no acaba de cuadrar.

UNA BURDA BROMA QUE NO HACE MÁS QUE EMPEORAR A MITAD DEL CAPÍTULO

Desde la primera escena vemos referencias sexuales de lo más burdas, que en nada respetan un tema tan serio como el que sufre el protagonista. Nos encontramos algunas más en la vida de una compañera de trabajo de Jeff, y en las referencias poco creíbles de un hijo a su padre que va a visitarlo. Si bien esperaba que estaría ante una obra original, cuál es mi sorpresa cuando me encuentro que Jeff bebe los vientos por su desagradable ex-esposa, un tópico más propio de telecomedias facilonas que de una obra que aspira a ser algo original.

Me resulta bochornoso que dicha esposa, Jill (Judy Greer) no parezca haber perdido hijo alguno, ya que dedicarse a su novio y catas de vino les garantizo que no es precisamente la reacción más común. Es posible que más adelante expliquen por qué ella reacciona así, pero en principio parece que la serie no está bien planteada. Ocurre lo mismo en los detalles que no cuadran. Si Jeff es tan importante y genera tanto dinero, ¿por qué vive como alguien de clase media norteamericana? Además, si puede editar sus propios libros y es tan famoso, ¿por qué no renuncia a su papel y se lanza a lo que desea hacer por cualquier otro medio? ¿No sabe ya tras tantos años lo que puede esperar de su jefe y lo que no?

EL HIJO SUPERVIVIENTE DE JEFF, WILL, ES EL TÍPICO PREADOLESCENTE INSOPORTABLE 

Tampoco cuando amplían los personajes con Deirdree, su compañera, y su familia, aportan demasiado, a pesar de que ésta pille a su marido en un momento raro. Que la hija de ésta, Maddy, no se coma los brócolis es comprensible, ya que parece que se los dieran crudos. ¿A qué viene insistir tanto en esto si no tiene la menor gracia o interés? 

Una buena idea que no termina de estar bien desarrollada. No está compactado, no acaban de funcionar los personajes y el propio personaje de Carrey es demasiado raro. Tan raro como que hoy día los niños estén pendientes de alguien como él.

Cuál es mi sorpresa cuando me encuentro que Jeff bebe los vientos por su desagradable ex-esposa, un tópico más propio de telecomedias facilonas


Vi en su momento ¡Olvídate de Mí! y, aunque debería verla otra vez para poder juzgarla ya que no la recuerdo bien, sí que tengo en mi memoria a la hermana de una amiga que decidió irse antes del final. Este episodio confieso haberlo visto completo, pero sólo para comprobar que la última escena no ha hecho más que confirmar los peores temores. Esto no tiene mucho sentido. 


Una pena, ya que de verdad hubiera deseado que Carrey, cuya actuación no deja de ser algo estereotipada, supongo que por exigencias de arriba, se hubiera embarcado en un proyecto arriesgado de verdad dado lo privilegiado de su posición. Difícilmente esta serie lo será.