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La historia del cómic Silencio es una de las más recordadas y polémicas de Batman. Fue un superventas, y muchas de sus viñetas, dibujadas por un Jim Lee en estado de gracia, permanecen entre las mas icónicas del murciélago años después de su publicación. Quizás por eso han decidido lanzar una película animada inspirada en aquella historia, y recalco lo de inspirada. Una vez vista la película, y los comentarios sobre ella, me temo que muchas de las quejas provienen de los cambios respecto al cómic, pero no a la calidad en sí de la película. Procedo a reproducir por qué a mi me ha convencido bastante, a pesar de algunas alteraciones que han producido rechazo en el fandom.


La película comienza con un glamouroso Bruce Wayne asistiendo a una fiesta de sociedad y coincidiendo con su amigo de la infancia Thomas Elliot, ahora un gran cirujano. También coincide con Selina Kyle, clave a lo largo de toda la historia. Si bien observamos acontecimientos muy similares en Batman: Hush, desde el principio vemos algunos villanos cambiados por otros. Si esto puede parecer obedecer a un capricho, no lo hace.  

Al no ser esta adaptación ajena a la continuidad de las películas animadas de Batman, ello obliga a hacer cambios. Por ejemplo, con la presencia de personajes que no existían cuando se publicó Batman: Silencio originalmente, entre 2002 y 2003. Es más, introducen acontecimientos recientes vividos en los cómics, un guiño que me ha gustado mucho. A pesar de que la historia se va apartando gradualmente de la original, no obvian algunas de las viñetas y momentos icónicos de éstas. Espero que los más puristas de la traslación a la imagen animada sepan apreciarlos: están dedicados a los que hemos leído Hush, seguramente la minoría de la audiencia de la película. Hay acción a raudales, como la hay en el cómic y, aunque difieran en los escenarios, respetan uno de los momentos clave en lo referente a Batman. Además, está muy bien mostrada, se ve que está bien trabajada. 

LA RELACIÓN ENTRE BATMAN Y CATWOMAN MEJORA EN SU DESARROLLO RESPECTO AL CÓMIC 

Hay varios momentos divertidos.  Por ejemplo, entre Nightwing y Catwoman a costa de la decisión que Batman toma respecto a ella. También respeta que es una obra coral como en la que se inspira, de manera que llegamos a ver bastantes villanos, personajes de la batfamilia y del Universo DC. El problema es que me hubiera gustado ver más de algunos de ellos, pues terminan siendo breves cameos. Hubiera preferido que se hubieran detenido más en algunas escenas que considero eran importantes. Sin embargo, a todos los he visto muy en su papel, con diálogos estupendos y un ritmo que no dejaba tiempo al aburrimiento. Han querido, quizás, contar demasiado, pero por otro lado resulta una cinta muy trepidante. 

Me ha sorprendido que no haya más del doctor Elliot, ya que los flashbacks en el cómic narrando el pasado de Bruce y él eran clave en la historia. Han optado por dar otro enfoque. En cuanto al dibujo, me ha parecido ver un salto cualitativo respecto a las anteriores películas. Respetan la estética algo asiática que ya conocemos pero, por ejemplo, el diseño del traje de Batman hace homenaje al de Jim Lee. Supongo que, al estar en continuidad, no podían adaptar el dibujo de la obra original, lo que tampoco sería barato, pero han modernizado lo que había. Me ha gustado más que otras veces, en las que he visto algún fallo puntual, como en la película de La Broma Asesina.

EL MISTERIOSO SILENCIO TEJERÁ UNA RED ALREDEDOR DE BATMAN Y SU MUNDO

Tras la desastrosa Batman Ninja, que no fui capaz de terminar, y eso que está en Netflix, me alegro de que hayan enderezado el rumbo y hayan ofrecido una película animada que, para mí, está entre las mejores de las recientes de Batman. Entiendo que algunos cambios disgusten, pero hay que entender que las traslaciones literales no tienen mucho sentido, y más cuando han pasado más de quince años desde su publicación. En Batman: Año Uno lo hicieron, pero me resultó difícil de asimilar ese calco del cómic a la película. Han preferido hacer bastantes modificaciones, pero respetando a los personajes y si me lo preguntan, mejorando el final, bastante más creíble aquí que en el cómic.

Una pena que no aparezcan estas películas entre la oferta de las plataformas de streaming, ni siquiera en HBO, propiedad de Warner Bros. Veremos que pasa con DC Universe, ahora que Warner va a lanzar su propia plataforma. La verdad es que hay espacio para este tipo de producciones que van conformando un universo animado, ahora que debemos olvidarnos del cinematográfico.

Seguramente, ya habréis sabido de esta serie por titulares del tipo escandalosa, crudo retrato de la adolescencia actual sin censuras, y demás sandeces. Lo que me impulsó definitivamente a verla para juzgarla fueron las declaraciones de su guionista-productor-creador Sam Levinson de que habían sufrido censura, ya que querían mostrar 80 penes pero solo le dejaron sacar 40. Me hizo tanta gracia, que ya intuía que estaba ante el típico producto que la crítica alaba pero luego no ofrece nada de lo que promete. Parece que la crítica se dedica a copiarse unos a otros, y a veces me pregunto si han visto algo de lo que hablan. Y bingo. Vistos los cinco episodios emitidos de la serie, os relato por qué estamos ante un culebrón estudiantil de libro, actualizado a las modas actuales, pero mil veces visto, que nada o poco tiene que ver con la realidad de la juventud actual. Os aviso que esta lleno de spoilers.

Euphoria

¿QUIÉN SE CREE EL PERSONAJE DE RUE BENNET?

La protagonista es la famosa actriz Zendaya, que desde luego no ha visto aumentar su número de fans por el papel de M. J. que representa en las nuevas películas de Spider-Man. Su papel es el de una depresiva nata que se engancha a las drogas a través de las medicinas de su padre enfermo de cáncer y un incidente que tuvo de niña. Lo de mantener las medicinas alejadas de los niños es algo que no aplicaron en su casa y así les va.

Lo primero que hace al salir de un centro de desintoxicación es buscar dónde seguir tomando de todo. Engaña a su madre con pis de mentira, un truco bastante obvio, y no tiene problema alguno en entrar y salir como desee ni de casa ni de ningún lado. En ningún momento transmite sufrimiento por el mono, la suficiente culpabilidad por su familia (aunque algo hay), las brutales bajonas, los peligros, la gentuza que la rodea, el deterioro físico que provocan estas situaciones, o la probable falta de un futuro con solo 17 años.

LOS CAMELLOS SON DE CHISTE

El suministrador habitual de estupefacientes de Rue, Fezco (Angus Cloud), va vestido precisamente de eso, de camello. Lo único que lo supera en ridiculez es su ayudante, que va ataviado igual, pero tiene como 11 años. La policía tiene bastantes pruebas para detenerlos a ambos... y a sus armarios. Y, a diferencia de lo que el señor Levinson cree, o la crítica que tan sorprendida está, todo tiene una pátina blanquecina que en nada refleja la realidad de ese mundo. Por ejemplo, la escena en la que Fezco paga a su suministrador para que no abuse de Rue. Lo que habría sucedido es que a la chica le habría pasado de todo por colocarse en cualquier lugar. Si quiere contar otra cosa, estupendo, pero que no me vendan que están retratando una realidad crudísima, porque esta es mucho peor que lo visto en la serie.

QUE RUE SE PILLE POR JULES TAN RÁPIDO NO ESTÁ BIEN DESARROLLADO PARA SER
UNA PERSONA TAN APÁTICA

¿PERO AQUÍ NO ESTUDIA NI TRABAJA NADIE?

A pesar de que los chicos mostrados rondan los 17 años, estudiar o preocuparse por la Universidad a la que deberían ir en breve no es algo que pase por sus mentes. No solo parecen tener todo el tiempo libre del mundo, sino que lo dedican sólo a una cosa: a colocarse, al sexo o hablar de sexo. Los cines en esta serie no deben ni existir. Por cierto, de trabajar a esa edad, algo tan común en los USA independientemente de tu nivel social, ya que es parte de su cultura, menos todavía. Ni uno hace nada ni dentro ni fuera del instituto.  

¿DE VERDAD CREE EL SEÑOR LEVINSON QUE LAS PERVERSIONES DE INTERNET SON ESAS? 

Otro punto increíble. Si los camellos sensibles ya son de chiste, no digamos Kat (Barbie Ferreira), la chica gordita que conoce un pervertido por Internet que sólo le pide que le insulte, le ponga multas y verla bailar por skype. Me dan ganas de darle mi teléfono a ese tipo para cuando se canse de ella. Me recuerda cuando Levinson advertía a los padres que a esto se dedicaban sus hijos, les gustara o no. Bueno, pues tampoco sería tan preocupante, la verdad. Nuevamente, podría mostrar los verdaderos peligros del submundo de Internet, nada que ver con un pene aquí o allá.

KAT, UNA QUE AL MENOS TRABAJA...

PERSONAJES SIMILARES Y UNIDIMENSIONALES

Las compañeros de Rue en el instituto son intercambiables entre sí. Con mal gesto, diálogos más propios de un prostíbulo que de unas estudiantes que ya deberían ser más conscientes del mundo en el que viven, sin sentido del humor o perspectiva alguna de la vida. Y, visto lo visto, con la experiencia que tienen bajándose la ropa interior, poco más les debe quedar que hablar a estas alturas, que todo cansa, señor Levinson. Comentarios insultantes soltados por unos y otros, todos cortados por la misma tijera sin reflejar las distintas opciones y personalidades (no solo sexuales) que existen. Identificarse con alguno es complicado, porque no salen de lo mismo una y otra vez. Que energía, la verdad. Ya quisieran los adolescentes que la vida fuera tan simple a esa edad. 

ESOS PADRES, ¿DE DONDE SALEN?

Recopilamos. Tenemos al padre de Nate (Jacob Elordi), por supuesto un gay oculto que, a pesar de ser  rico, guapo y famoso, se va a moteles de mala muerte cercanos para liarse con lo que pilla por Internet. No le costaba nada alejarse un poco y buscarse más intimidad y glamour. Normal que se líe con alguien del instituto de su hijo, mucho ha tardado... Claro que si deja sus grabaciones haciendo cositas en el primer cajón de su escritorio, mucho tarda Nate en descubrirlo. ¿Cómo se puede creer eso? Ni la declaración de hacienda se deja tan a mano...

La madre de otra chica, Lexi (Maude Apatow), siempre lleva una copa de vino en la mano, ese cliché tan manido de las señoras de mediana edad de las series americanas. Siempre empinando el codo. Por si eres muy tonto y no ves que se tambalea por el alcohol. Otra es el equivalente a una ameba, delante de la televisión, muy antiguo eso ya, ¿no? El marido de otra parece catatónico. No parecen hacer nada fuera de sus hogares, bastante grandes por cierto, ya que no es ninguna serie que trate de los bajos fondos. ¿De qué viven? En las familias se sufren mucho los problemas laborales y económicos de los padres, pero aquí nada de eso se nos muestra.

NATE, UN PERSONAJE SIN LA MENOR COHERENCIA

LOS PERSONAJES SOLO SE DEFINEN POR SU SEXUALIDAD

Nate es un psicópata porque no expresa libremente su opción sexual. La que sea, que no está claro. Como Jules es transexual, pues se dedica a quedar en encuentros furtivos con cualquiera, otro tópico. ¿No tiene otra forma de pasar el tiempo? Y lo mejor es cuando dice que lo más es lo que hay antes del sexo, cuando queda con gente desconocida. Ya me dirás que preliminares hay en un coche con un desconocido. Porque enamora a pares la chica, podría buscar muchos preliminares y no jugarse la vida de noche al lado de un río.

Lo mismo el padre de Nate, que tiempo ha tenido de buscarse un amante fijo y ponerle un piso, algo tan visto y viejo como su doble vida. Las chicas solo hablan de si este la tiene gorda o flaca, y copulan peor que un perro en cualquier pared reduciendo el sexo al coito, algo que poco tiene que ver con el disfrute de la sexualidad femenina por lo general. No hay otra cuestión en los ridículos diálogos de esta serie. Los conciertos deben estar vacíos en este mundo. El señor Levinson cae en el típico error de confundir sexualidad masculina con femenina.

UNA OPORTUNIDAD PERDIDA

Habría estado bien que aprovecharan para profundizar en las posibles causas de las relaciones tóxicas y los maltratos, como en Nate y Maddy. No consiguen convencer a nadie estos dos... ¿Quién se viste así para conocer a los suegros? O en que pasa cuando uno se cuelga y el otro no responde, como Ruth y Jules. Pero para eso hay que tener más talento que el del señor Levinson. No tienen sentido estas relaciones, no son creíbles porque no se basan en nada coherente. Una loca gritona que no parece tener el menor valor humano que quiere regalos, y  Nate, que le gusta la novia porque está depilada. Un personaje más de psiquiátrico por violento que de un instituto. No se ve la química o conexión entre ellos, a pesar de las escenas softcore que salpican la serie. Y lo de Nate y Jules, ¿qué es exactamente? Tampoco lo de Jules y Rue es gran cosa, un par de escenas y ya está enamorada Rue, quien, por cierto, deja sus adicciones sin mucho problema cuando le hace falta. He visto monos mucho peores por media hora para fumar un cigarro.

POR SU VESTIMENTA, KAT NO PARECE QUERER DISIMULAR A QUÉ SE DEDICA POR LAS NOCHES 

¿TODO ES MALO EN EUPHORIA?

No, es un culebrón que entretiene, pero no refleja aquello de lo que tanto presume. No diré que no es cierto que estemos ante una generación exhibicionista, física y emocionalmente, pero los problemas que nos acucian a todos también están para estos chicos. El futuro, la falta de opciones, las inciertas perspectivas de independizarse, las relaciones humanas, entre otros acuciantes temas. Las conversaciones entre jóvenes son bastante más naturales y variadas que esto, y más cuando están al final del instituto. Definir así a esta generación me parece una falta de respeto, y de información.

Recientes encuestas revelan que los jóvenes cada vez practican menos sexo y tienen menos adicciones a sustancias. Trastear con el móvil se lleva el tiempo de esas actividades también, y el consumir porno online también les desahoga mucho por lo que se ve, ahorrándose las frustraciones de buscar sexo real. No digo que no se dé lo que vemos en la serie, pero son la minoría. Si esta es la experiencia personal de Levinson, me parece bien, pero que no generalice su caso. Además, no todas las familias pueden permitirse centros de rehabilitación como pudo la suya.

Otra virtud de la serie es su factura técnica. No solo es impecable, sino que salva en muchas ocasiones el mediocre guión y el nivel de las conversaciones, haciendo que la serie parezca mejor de lo que es.

ENTONCES, ¿DÓNDE ESTÁ EL ESCÁNDALO? 

No lo se. El nivel de las escenas fuertes es asimilable a lo que se ve en Peaky Blinders o incluso en la realmente innovadora Sexo En Nueva York hace ya bastantes años. El que busque excitarse con esta serie que busque en otro sitio, que hay donde elegir. Los famosos penes que aparecen no tienen más función que llamar la atención de una serie que pocas cosas más puede ofrecer. Cuando Rue se pone, lo que aparece es un mundo mágico, no la realidad de lo que se hace. Si tenéis hijos en la edad no sirve de guía, como tampoco sirven Por 13 Razones o Riverdale.  Gente más guapa que la media con vidas mucho más accidentadas de lo que podemos imaginar, que para eso son series para entretener, pero que no se erijan en retrato de la realidad. No lo son.

Recientemente, ECC Ediciones ha recuperado en un tomo la saga de cinco grapas Corazón de Silencio, publicada originalmente en la colección Detective Comics del número #846 al #850, durante la época de Grant Morrison y su Batman R.I.P. Para poneros en contexto, el Guante Negro planeaba su inminente ataque contra Bruce Wayne. En medio de esta vorágine, Paul Dini se las apaña para contar una trama independiente, alejada de sus cumplidoras pero breves historias autoconclusivas. Dini, acostumbrado a ser el perfecto comodín de los guionistas estrella del murciélago, consiguió en su primera saga una de las mejores, si no la mejor, historia comiquera de Batman a su cargo, sin contar las basadas en la serie animada. Os detallo el por qué de esta conclusión.

Batman: Corazón de Silencio

Al enmarcarse Corazón de Silencio en la etapa previa a la desaparición del héroe en Batman R.I.P., Wayne es públicamente la pareja de Jezebel Jet. Dini explora qué supone eso para Catwoman. Precisamente, ambos colaboran en una misión rutinaria pero interesante, donde los celos de esta se muestran de una manera muy plausible. El guionista sabe mostrar a la perfección los sentimientos de sus personajes, dando bastante tiempo a la expresión de estos en sus caracterizaciones.

El Batman de Dini es bastante menos frío que el de la mayoría de autores recientes.  Eso lo demuestra otorgándole bastantes capas y mostrando la preocupación que muestra por los suyos. También con el villano elegido para la ocasión, Silencio, al que da un trasfondo muy superior al que le dio Jeph Loeb en el cómic Batman: Silencio, entrelazándolo por supuesto con la infancia de Bruce y el origen de su odio hacia él. Además, establece las bases de una acción por parte de Thomas Elliot que tendrá consecuencias inesperadas durante la posterior desaparición de Wayne.

DINI ENFRENTA CON ÉXITO LA RELACIÓN ENTRE CATWOMAN Y BRUCE

Dini es muy respetuoso con la continuidad, por tanto no contradice en nada lo visto previamente, pero sabe apartarse de ello para contarnos lo que él quiere. Silencio no es ni mucho menos el único villano implicado, pero a diferencia de otras veces, los colaboradores que busca son completamente necesarios y justificados. El plan que urde es de lo más impactante, e intenta, dentro de lo posible, que haya un mínimo de credibilidad en ello. Y en el mundo de los cómics, cuela.

La historia es muy coral, con breves pero abundantes apariciones de la batfamilia, ya que la amenaza se cierne sobre ellos. Paul Dini aprovecha para jugar a los rumores y lo visto previamente en su obra. Por eso recurre a Zatanna y el intento de romance que tuvo con Bruce, ofreciendo una gran conversación femenina entre la maga y Selina Kyle. A la vez, está lleno de sensibilidad mostrando que los héroes y las heroínas también tienen sus dilemas amorosos como los demás mortales.

Dini es muy respetuoso con la continuidad, por tanto no contradice en nada lo visto previamente, pero sabe apartarse de ello para contarnos lo que él quiere


La historia es adictiva y se lee del tirón, dudo que lo dejéis a la mitad para seguir luego. Ofrece mucha acción y tiene un gran ritmo, con varios frentes abiertos y manteniendo la tensión. Dini recurre a la eterna tensión amorosa entre Bruce y Selina y, aunque aquel tenía pareja oficial en esos momentos, el guionista nos ofrece una conclusión satisfactoria incluso para los más románticos y fans de la pareja. En cuanto al dibujo, Dustin Nguyen hace un trabajo perfecto para la historia de Dini. Este dibujante es muy personal, con rasgos afilados pero extrañamente atractivos. Y en este caso, se luce especialmente, con grandes viñetas y acompañado también por un colorido especial. 

A pesar de que Corazón de Silencio no tiene la fama de Amor Loco, tan destacada en las listas de mejores historias de Batman a cargo de Paul Dini, para mí es muy superior a esta. Un perfecto retrato de un Batman del siglo XXI que no cae en estereotipos y con el que es muy fácil identificarse. No dejéis pasar esta oportunidad de haceros con ella.

Batman: Corazón de Silencio
ECC Ediciones
Edición original: Detective Comics núms. 846 a 850 USA
Guion: Paul Dini
Dibujo: Dustin Nguyen
Formato: Cartoné, 144 págs. A color.
Precio: 15,95 €

Si hay un personaje al que le roban enemigos, es sin duda Batman. Si no, que pregunten en el Arrowverso, aunque a Ra's al Ghul lo dejamos pasar por el romance que mantuvo con Canario Negro. Por tanto, que sea ahora Batman quien toma un villano surgido de los Titanes, liderados por Dick Grayson por aquel entonces, se puede permitir. La colección de Deathstroke, a cargo de Christopher Priest, es muy valorada por aquellos que la siguen. Conscientes de que es un personaje que no es de los más conocidos por el gran público, disfrutan de una delicatessen que muchos califican de mejor serie de cómic actual. Dado que en la historia con la que comienza el tomo Batman es muy importante, ECC Ediciones ha decidido acertadamente ofrecerla recopilada. Como complemento, añade una segunda historia nunca antes publicada en España, en la que vemos el primer enfrentamiento entre los dos personajes. Dada la gran diferencia entre ambas, haré una reseña de cada historia por separado.

Deathstroke Contra Batman

DEATHSTROKE Nº 30 AL 35

La saga comienza de una manera algo introspectiva, con Alfred Pennyworth fuera de su ambiente habitual. A la vez, se nos muestra una grabación en la que un Robin plantea su visión sobre Batman, bastante duro por cierto en su descripción. En la Mansión Wayne se recibe un correo donde, con pruebas genéticas, se demuestra que el padre de Damian Wayne no es Bruce Wayne, sino otra persona que también ha mantenido relaciones con Talia al Ghul a lo largo de los años, Slade Wilson, Deathstroke. Aquí ya empieza el autor a desgranar las relaciones padre-hijo de ambos personajes, nuevamente de una manera turbia, aunque comprensible dada la naturaleza de a quienes nos referimos.

Sin embargo, si conocéis a Deathstroke, sabréis que no es un padre que se haya desentendido de sus hijos. El encuentro inevitable entre los dos llega precedido de acción y, sobre todo, de la demostración a Batman que Deathstroke no es ningún payaso, sino alguien a su altura a todos los niveles. Entre otras muchas cosas, porque sabe su identidad secreta. Damian, aparentemente, acata la noticia de que su padre es Slade Wilson y actúa en consecuencia.

A todo esto, se unen problemas con la justicia para Bruce Wayne, lo que va complicando las cosas más y más. Tenemos la presencia de Nightshade, que abre un poco más el coro de protagonistas. Eso no es óbice para que el duelo entre Bruce y Slade sea el corazón de la trama, y el que nos lleva a un explosivo final muy impresionante. Se agradecen además las interacciones entre Bruce y Damian a lo padre-hijo, bastante escasas últimamente en las series regulares. A lo largo de los seis números que recopila, vamos viendo altibajos de la lectura, protagonistas inesperados y giros bastante buenos.

DAMIAN SE TOMA A SU MANERA EL POSIBLE CAMBIO DE FILIACIÓN

En cuanto al dibujo, con gente como Ed Benes poco que reclamar, salvo que Carlo Pagulayan tiende a hacer un Bruce demasiado joven.  Me ha convencido bastante esta propuesta, de la que tenía noticia y, por tanto, curiosidad por la resolución. Por cierto, muy satisfactoria. Sólo una pega... ¿De verdad que en la batcueva no hay un laboratorio para hacer pruebas genéticas, y tiene Batman que acudir a una empresa externa?

DEATHSTROKE: CIUDAD DE ASESINOS, Nº 6 AL 9

Original de 1992, el salto de época y estilo entre las dos historias es bastante evidente, resultando muy diferentes. Marv Wolfman es uno de mis autores favoritos de Batman, sobre todo a la hora de definir su relación con Dick Grayson. Como guionista de Los Titanes y creador de Deathstroke, esta historia continúa la batalla contra los Wildebeest que se contó en Los Titanes de la época. El resultado de aquello fue la muerte de uno de los hijos de Slade. Dado que esta historia se publicó en la serie regular de Deathstroke de la época, lo vemos protagonizar el tomo bastante más que a Batman. Wolfman se esfuerza en definir bien la personalidad de su antihéroe: estricto código de honor, profesionalidad, inflexibilidad y poco dado a los afectos fuera de su familia.

EL TRAJE DE AMBOS RETRATA LA ÉPOCA DE ESTA HISTORIA

Las vertientes de la trama son varias, y se van entrelazando poco a poco. Por un lado, tenemos a la mafia de Gotham y sus guerras internas. Por otro, la policía y sus entrañas, con el Comisario Gordon a la cabeza, presentando a nuevos personajes. Y, obviamente, a Batman y Deathstroke que, consciente de la identidad de Nightwing, sabe de sobra la de Batman, lo que da un enfoque especial a este enemigo. Por cierto, no recuerdo otra historia en la que Bruce pida consejo a Dick, dado que, como ya hemos indicado, Slade es un villano que se presentó en el grupo que él lideraba. En momentos como ese, Wolfman define perfectamente la relación entre el mentor y su antiguo pupilo, algo que tan mal llevan algunos autores actuales.

Alejada aún de los mayores vicios que echaron a perder buena parte de los cómics de los 90, en esta segunda saga sí tenemos el giro final impactante que tanto gustaba en esa década. En cuanto al dibujo, personalmente me gusta, a pesar de defectos como rostros poco definidos en algunas ocasiones. No puede competir con el nivel (y tecnología) actual, pero el encanto de principios de los 90 está ahí. Grandes viñetas impactantes, primeros planos... Además, el equipo creativo formado por Steve Erwin y Will Blyberg se mantiene durante los cuatro números, un punto a favor.

En conjunto, un tomo muy disfrutable e intenso, que en ambos casos respeta bastante las personalidades de sus protagonistas y que no da sensación de desnivel entre ellas.

DEATHSTROKE CONTRA BATMAN
ECC Ediciones
Edición original: Deathstroke núms. 30-35 USA, Deathstroke the Terminator núms. 6-9 USA
Guion: Christopher Priest, Marv Wolfman
Dibujo: Carlo Pagulayan, Ed Benes, Larry Hama, Roberto Viacava, Steve Erwin
Cartoné, 240 págs. A color.
Precio: 23 €

Tras lo sucedido en La Boda, los seguidores españoles nada sabíamos de qué había sido de Selina Kyle. Hasta ahora. La guionista y dibujante norteamericana Joëlle Jones está a cargo de sus nuevas aventuras, alejada de Gotham y de Batman. La misión de reflotar de nuevo a Catwoman en una serie regular no es sencilla, pero visto lo visto en el tomo que nos trae ECC Ediciones, la autora ha salido muy bien parada de ello. Os desvelamos el por qué de esta opinión tras su lectura.

Catwoman: Imitadoras

Tenía ganas y expectativas de leer este cómic, y aún así ha superado los mejores deseos. Nos encontramos a Selina Kyle desconcertada, recuperándose del golpe emocional de su decisión. La falta de sueño de la chica es un buen retrato de su nivel de estrés, sin necesidad de mostrarla llorando en un sofá.

La personalidad de la mujer esta bien reflejada, no pretendiendo Jones reinventar un personaje del que los lectores sabemos más o menos que esperar. También tiene que ofrecernos aventuras a la altura de Catwoman, que no es exactamente una heroína. Jones nos presenta una aventura muy interesante, alejada de otras tribulaciones que encajarían mejor con otros personajes, pero no con ella. A Selina le sienta como un guante esta retorcida situación llena de giros dentro de una particular familia, así como una protagonista que consigue helarnos la sangre cuando atisbamos su verdadera realidad y no lo que pretende aparentar. Literalmente. No siempre tiene que haber luchas y palizas para entretener. Consigue atraparnos con una trama que toma derroteros diferentes a los habituales. Me parece fantástica la apuesta de DC por esta artista, totalmente a la altura de lo que se le pide.

ESO SÍ, NO ENTIENDO QUE SELINA NO TENGA UN NOMBRE FICTICIO DADA SU VIDA...

La curiosa situación que vive Selina en lo que respecta a su identidad va también salpicando el tomo, dejando así varias cuestiones abiertas. Los momentos de glamour también están presentes, mostrando Jones, apoyada en Fernando Blanco, su gran estilo para el dibujo,  asombrándonos con un estilo a lo Audrey Hepburn en su diseño de Catwoman.

Si bien no esperéis a nadie de la batfamilia en este tomo, si que hay cierta presencia discreta de la misma, algo que no gustará a Selina por más de una razón. Ella se basta para mantener el interés en su mundo sin tener que apoyarse en visitas sorpresa. Los personajes presentados que se cruzan con Selina tienen vidas complejas, tristes, creíbles. No podemos decir lo mismo en todas las ocasiones.

La sensación que me ha quedado tras este Catwoman: Imitadoras del que nada más quiero desvelar, es, aparte de querer atrapar enseguida el número siguiente, de estar ante algo distinto y especial. Un cómic con mucha clase para disfrutar con atención y calma. Un autentico regalo para los lectores de cómics que vemos como se está simplificando en muchas ocasiones a personajes cuyo atractivo está en su complejidad.

CATWOMAN: IMITADORAS
ECC Ediciones
Edición original: Catwoman núms. 1 a 6 USA
Guion: Joëlle Jones
Dibujo: Fernando Blanco, Joëlle Jones
Rústica, 144 págs. A color.
Precio: 13,50 e

Tras la desastrosa Spider-Man: Homecoming, a la que ya dimos un repaso en esta lista de desaciertos, fuimos a ver la segunda parte con más pereza que otra cosa. Los tráilers, que por cierto muestran escenas que luego no aparecen en la película, no anunciaban nada muy diferente de la anterior. Sin embargo, lo que parecía un desastre anunciado ha resultado ser una agradable sorpresa, con sus puntos negativos. Teniendo en cuenta el precedente, reconozco que Spider-Man: Lejos de Casa ha conseguido casi un milagro: entretener. A estas alturas, la mayoría de vosotros ya habéis visto la película, así que avisamos de todo tipo de spoilers para analizar sus pros y sus contras.

Spider-Man: Lejos de Casa

POR FIN TENEMOS ACCIÓN

Si Homecoming parecía un capítulo extendido de una serie para preadolescentes del canal Disney, con un par de escenas de acción poco vistosas, aquí la espectacularidad que esperábamos aparece por fin. No es que Europa dé mucho juego a la hora de mostrar desastres, ya que los rascacielos y estructuras modernas resultan más espectaculares que un puente veneciano, pero la variedad de escenarios no le ha sentado mal a la película. Otra cosa es la visión tontorrona de los europeos, vestidos de tiroleses. Además, han sido escenas largas, variadas y espectaculares, sorprendentes y nunca vistas. Un éxito.

LA ADAPTACIÓN DE MISTERIO

Este villano siempre ha sido de mis favoritos de Spider-Man, pero tras ver como El Buitre resultaba ser el padre de la cita de Peter Parker, poca esperanza me quedaba de una adaptación en condiciones. Y más sabiendo que el guaperas de Jake Gyllenhaal lo iba a interpretar, cuando uno de las razones por las que Quentin Beck va cubierto en los cómics es por lo feo que es. Sin embargo, el enfoque tecnológico ha sido muy bueno, dando un juego tremendo a lo largo de toda la película. Se ha comido literalmente al pobre y bajito Peter Parker, que dista mucho de ser el Spider-Man definitivo que algunos pretenden ver.

Jake Gyllenhaal como Quentin Beck, alias Misterio

LAS MEJORES ESCENAS POSTCRÉDITOS JAMÁS VISTAS 

Me he quejado a veces de la birria de escenas postcréditos que nos ha plantado Marvel en la mayoría de sus películas. Uno no aguanta los infinitos títulos de créditos para ver a Thor tomando una cerveza. Si me pareció espectacular el yate de Lex Luthor en La Liga de la Justicia presentando a un perfecto Deathstroke, me he olvidado de ello al ver al único y original J. J. Jameson (de nuevo interpretado por J. K. Simmons) desvelando la identidad de Spider-Man. Un giro que marcará completamente, salvo mefistazo que lo impida, la tercera parte.

LA VOLUNTAD DE ENMENDAR LOS ERRORES

Spider-Man es neoyorquino hasta la médula, pero se lo llevan de viaje por Europa. Tampoco la primera parte se lució precisamente con los rascacielos. Las escenas finales, con el trepamuros balanceándose entre los edificios de Manhattan, es una declaración de intenciones de por dónde podrían ir las siguientes entregas. La aparición de Jameson, aunque visto lo visto se complica que veamos a Peter trabajar de fotógrafo en el Daily Bugle, al menos supone uno de los elementos icónicos del lanzarredes. Lo mismo podemos decir de la aparición del sentido arácnido, torpemente llamado cosquilleo, o de quedarse sin telarañas en medio de la batalla. Veremos si siguen ese camino en las próximas apariciones.

Zendaya y Tom Holland como M. J. y Spider-Man

SU COBARDE Y LLORICA VECINO SPIDER-MAN

Lo siento, pero he pasado vergüenza ajena viendo la actitud de un chaval que debería haber madurado mucho más dadas sus experiencias, a no ser que sea tonto de remate. Participas en salvar el mundo, te codeas con gente admirable e inspiradora, pero te preocupa más estar con la panda de payasos que forma tu clase. La muerte de Tío Ben no tiene relevancia no solo para Peter, sino para su tía, la viuda más alegre que recuerdo. Encima, lo empuja a que sea Spider-Man, sabiendo los peligros que corre y estando viuda como está. Un sinsentido. Los apuros económicos que tanto atormentan y humanizan al Peter Parker de los cómics, también ayudarían a espabilar a este niñato que lejos está de llenar la pantalla como debería.

LA NULA QUIMICA CON M. J. Y EL INSTITUTO

Si pensábamos que nos libraríamos de ella en la segunda parte, no hemos tenido suerte. No hay química entre ellos, porque el personaje de inadaptada sacado de El Club de Los Cinco ya está bastante visto. Ojalá se den cuenta de que este tipo de personalidades dejan de fascinar una vez se acaba el instituto y no sepamos más de ella en adelante. Llamarla M. J. es tan absurdo como llamar Betty Brand a la rubia de las perlitas y la diadema. ¿Tan difícil es inventarse un nombre? Esperemos que desaparezca como el resto de sus compañeros cuando Peter vaya de una vez a la Universidad, porque edad tiene Tom Holland hasta de haber terminado un máster, no sé a quien pretenden engañar con los eternos 16.

Peter Parker fuera de su elemento natural: los rascacielos

PERSONAJES Y CHISTES TONTORRONES 

Los chistes han sido, por lo general, previsibles y facilones. El profesor buena persona, la tontería de la puerta, que pillen a Peter en calzoncillos, los europeos bobos... Vaya servicio secreto que no vigila ni una puerta. En mi opinión, bajaban bastante el nivel de la película, cuando yo me he muerto de risa leyendo los soponcios de Tía May por su sobrino, los timos a los que lo sometía J. J. Jameson o cómo lo ridiculizaban por desaparecer ante el peligro. ¿Tan difícil era darnos eso? Se ve que habrá que esperar.

LA MALVADA CLASE TRABAJADORA, PARTE 2

En la primera parte, un trabajador resentido se volvía un criminal. En esta, no sólo uno, sino un buen puñado de empleados resentidos se vuelven unos asesinos sin escrúpulos que no les preocupan lo más mínimo las víctimas mortales que deban causar para endiosar a su líder, Quentin Beck. Algo más de motivación y de sentido común no habría venido mal en este aspecto. Si todos los que acaban cabreados con sus jefes se volvieran unos asesinos de masas no podríamos salir a la calle. Bastante tenemos los currantes con intentar llegar a fin de mes como para encontrarnos estos mensajes tan desafortunados.


Lo bueno prevalece sobre lo malo, y de verdad que ha sido toda una alegría esta continuación. La segunda escena postcreditos da lugar a muchas elucubraciones, que seguro nos irán respondiendo en las siguientes películas, Teniendo en cuenta que la película ya está cerca de los 600 millones de dólares, y que sobrepasará los mil millones, ayudada también por ser la siguiente a Vengadores: Endgame, la tercera parte está más que asegurada. Y vaya si esta vez tenemos ganas de verla.