El Solitario de Providence

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Dirigida por Ryan Coogler (Creed), Black Panther nos presenta las aventuras en solitario del superhéroe de color del mismo nombre, surgido hace ya 52 años de las páginas de la colección de Los 4 Fantásticos de Lee y Kirby. La idea de llevar a Pantera Negra a la gran pantalla no es nueva, ya en los 90 Wesley Snipes intentó sacar adelante una película centrada en el personaje con él como rey T'Challa. Tras años de proyectos frustrados parece que estamos ante una película que sí hace justicia al personaje... si me dejara llevar por las opiniones de la crítica especializada y no tuviera criterio propio. ¿Ha merecida la pena la espera para ver todo el esplendor de Wakanda y las aventuras de su monarca integradas en el rutilante Universo Cinematográfico Marvel? Vayamos con la crítica CON SPOILERS.

Black Panther

La película comienza narrando el origen del reino de Wakanda y de cómo esta pequeña nación desarrolla la increíble tecnología de la que disfruta en la actualidad. El mineral vibranium, fuente de poder de todo ese desarrollo tecnológico, es también un codiciado tesoro para personajes como Ulysses Klaue (Andy Serkis), un traficante de armas sudafricano sin escrúpulos. T'Challa (Chadwick Boseman), ahora rey de Wakanda tras el asesinato de su padre en Capitán América: Civil War (2016), deberá intentar atrapar a Klaue como Pantera Negra, ayudado por sus fieles guerreras Nakia (Lupita Nyong'o) y Okoye (Danai Gurira).

Hasta aquí el inicio del film de Coogler, una película de la que me esperaba bastante más, sobre todo teniendo en cuenta que ha sido elevada a los altares a bombo y platillo por los medios especializados (no hay más que ver su puntuación en el agregador de críticas Rotten Tomatoes). El guion, aunque algunos quieran ver otra cosa, no aporta nada novedoso a lo que ya habíamos visto en otras películas de superhéroes de Marvel Studios. ¿La novedad? Que su reparto lo componen en casi un 95 % actores afroamericanos, con las honrosas excepciones de Andy Serkis y Martin Freeman como el agente de la CIA Everett K. Ross.

Andy Serkis, Martin Freeman

La película, además de aportar pocas novedades a lo que ya hemos visto decenas de veces en films anteriores de la franquicia Marvel, es bastante previsible. Hay escenas en las que adivinas que vendrá después sin demasiados problemas, como aquella en la que M'Baku (Winston Duke), líder de la tribu de las montañas de Wakanda, se niega a prestar ayuda a T'Challa en su lucha contra Killmonger (Michael B. Jordan). Obviamente, los guerreros de M'Baku aparecen providencialmente cuando todo parecía perdido para Black Panther y los suyos. Lo mismo pasa con el personaje que interpreta Daniel Kaluuya (Déjame Salir), W'Kabi, amigo de T'Challa, pero a quien desde lejos vemos que va a ponerse de lado de Killmonger a la primera ocasión.

Otro de los puntos flacos de la película es, como no, el villano principal. Tener un mal villano parece haberse convertido en la marca de la casa de Marvel Studios. Porque en esta película el villano principal no es Ulysses Klaue, no, sino Erik Killmonger, interpretado por Michael B. Jordan como si fuera un matón de barrio, algo bastante chocante para un tipo que asegura haber estudiado en el M.I.T., ser agente de la CIA y no se cuántas cosas más. Y eso criándose solo en las calles, que si llega a tener compañía... Mientras que Serkis encarna a un convincente villano, notándosele que disfruta con el papel, el Killmonger de Jordan hace aguas por todos lados. Es un villano genérico, de marca blanca, con unas motivaciones, por llamarlas de algún modo, aleatorias y trasnochadas. Matar por matar, tatuarse esas muertes, dominar por dominar con malos modales y, en definitiva, convertirse en emperador del mundo con la tecnología del vibranium. Original, ¿verdad? Y el villano que sí merecía la pena, Klaue, muerto de un disparo por Killmonger a mitad de la película. Todo correcto.

Chadwick Boseman, Michael B. Jordan

El actor protagonista es otro de los problemas de la película. Boseman no es que sea un prodigio de la interpretación, y se nota. Por la derecha lo adelantan casi el resto de actores y actrices de la película, quizás con la excepción de Kaluuya, quien luce una cara de palo aún más rígida que la de Boseman. Cuando en una película de superhéroes te caen mejor los secundarios que el protagonista, mal vamos. En Black Panther me ha ocurrido con el personaje de Danai Gurira y con el de la hermana de T'Challa, Shuri (Letitia Wright), un personaje, eso sí, bastante increíble, y metido con calzador como alivio cómico de una película que afortunadamente no tiene demasiados chistes. Y sí, ya se que Shuri también es un genio en los cómics, pero eso no quita que en esta película ver a una chica de 16 años dirigir todo el desarrollo tecnológico en el que se basa Wakanda como el Q de las películas de James Bond, sea un poco chocante. ¡Eso es una princesa en condiciones y no las que suben fotitos a Instagram!

Mientras que Serkis encarna a un convincente villano, notándosele que disfruta con el papel, el Killmonger de Jordan hace aguas por todos lados


Dejando de lado los problemas del villano principal, endémicos ya en las producciones de Marvel, el poco carisma del protagonista, la previsibilidad del guion y lo genérica que es la cinta, Black Panther no es, sin embargo, una mala película. Si bien hay momentos en los que la acción y el interés decaen bastante, su alargado metraje no se hace excesivamente pesado ni hay que soportar los ubicuos chistecitos que plagan otras producciones de la casa como la sonrojante Thor: Ragnarok. Los efectos visuales nos desvelan una Wakanda fabulosa —eso sí, solo una de las calles de la capital, nada más—, más cercana a Tomorrowland que a la que imaginara Jack Kirby en su día. Puede que la tecnología que vemos en la película sea demasiado avanzada, incluso para los estándares del Universo Cinematográfico Marvel.

Wakanda

Si bien la recreación de Wakanda y su tecnología superan el aprobado, no puedo decir lo mismo de otros efectos visuales. Un buen efecto visual es aquel que no se nota, y en Black Panther hay algunas escenas en las que el CGI se ve a distancia. Un buen ejemplo de ello son las escenas de lucha en las cataratas. Ahí el croma se nota demasiado, no hay sensación de profundidad y la luz no es la apropiada. Parece ser que esas cataratas han sido rodadas en Argentina, aunque sospecho que la mayor parte han sido recreadas mediante CGI... y del malo. 

Otro problema que tiene esta película es su fotografía. En la escena inicial, en la que Pantera se enfrenta a unos traficantes, no se ve nada. No se aprecia nada de la acción, y no es un problema de mi vista. La pelea, desarrollada de noche, en un estudio, con vegetación de atrezzo, es de todo menos espectacular y mal coreografiada. Conforme avanzamos en la historia, vemos momentos de acción mejor planteados, como la persecución por las calles de Busan, en Corea del Sur. Sin embargo, la pelea entre Killmonger y Pantera Negra en las minas de vibranium está bastante desaprovechada, pecando también de poca iluminación. ¿Y qué decir del paisaje supuestamente africano? ¿Quién no ha visto alguna vez un documental sobre África? Las escenas en exteriores que aparecen en Black Panther parecen de cualquier lugar menos África, lo cual cuadra con el hecho de que ninguna de las localizaciones elegidas por la producción pertenecía a este continente. ¿Un presupuesto de 200 millones de dólares no daba para rodar, por ejemplo, en Sudáfrica? Una cutrez imperdonable, cuando películas de presupuesto ínfimo al lado del de Black Panther como El Cuaderno de Sara (2018) trasladó al equipo de producción a Uganda. ¿A qué se debe esto?

Danai Gurira, Florence Kasumba, Lupita Nyong'o

En definitiva, Black Panther, a pesar de lo que muchos críticos nos quieran hacer ver, ha resultado un paso atrás en el desarrollo del Universo Cinematográfico Marvel, tal y como sucediera el año pasado con Spider-Man: Homecoming. A un guion demasiado convencional y previsible hay que añadir un protagonista que transmite poco al espectador y, por tanto, poca o nula emoción, como ocurre en la escena en la que, supuestamente, muere a manos de su primo Killmonger. Y si a todo eso sumamos un apartado visual excesivamente apoyado en el CGI, y que a ratos dejaba bastante que desear —la persecución de las naves wakandianas de la batalla final es de lo peor que he visto últimamente—, Black Panther nos deja un regusto bastante agridulce, bastante peor que a la crítica "seria" y a una parte del fandom, a quienes se le ve demasiado la patita dependiendo de a qué editorial pertenezcan los personajes de la película superheroica de turno.

Este mes de febrero, Diábolo Ediciones vuelve de nuevo a despertar nuestra nostalgia con un libro que nos trasladará a nuestra más tierna infancia. En "¿Quieres un chicle? Regalos y sorpresas con sabor extralargo", Vicente Pizarro (autor de "¡Andá!, la merienda..." obra que ya reseñamos) recopila las coloridas colecciones, regalos y promociones que acompañaban los chicles de nuestra infancia. Sin duda, un libro que despertará la curiosidad y el interés de los que vivimos aquellos maravillosos años 70 y 80.

Diábolo Ediciones: Novedades Febrero 2018

Una obra como "El Viaje de Chihiro. Nada de lo que sucede se olvida jamás...", de Álvaro López Martín, se merecía una nueva edición. Por ello Diábolo Ediciones lanza a mitad de este mes de febrero la tercera edición de un libro fundamental para los amantes del anime y del mítico Estudio Ghibli. Y saltamos de nuevo a la nostalgia con el libro "Telemuñecos. Marionetas y muñegotes de la historia de la televisión", de Miguel Herrero. Si te acostabas justo cuando salía Casimiro o te reías con las ocurrencias de Alf, este es tu libro.

Para finalizar con los lanzamientos de Diábolo para este mes, un cómic especialmente enfocado a los amantes del terror lovecraftiano... más divertido. "La cripta (del horror) innombrable. Volumen 3", de François Launet, es la tercera entrega de un cómic muy particular. ¿Y si el panteón de dioses ultradimensionales creado por Lovecraft no fuesen tan fieros como el autor de Providence los pintó? Descúbrelo en este divertido volumen, disponible en librerías la tercera semana de febrero.

Pasado el II Salón Internacional del Cómic y Manga de San Sebastián —del 16 al 18 de marzo—, evento en el que estará presente ECC por vez primera, llegarán sus novedades editoriales del mes de abril, novedades para todas las edades y para todos los gustos. En primer lugar destacar una nueva serie limitada, Batman: Caballero Blanco, con Sean Murphy al guion y los dibujos. Esta nueva colección de grapa nos presenta al Caballero Oscuro como el mayor villano que haya conocido Gotham. ¿La única esperanza de la ciudad? ¡El Joker!

ECC Ediciones: Novedades de Abril 2018

Seguimos con el cruzado de Gotham, esta vez con Batman: Legado Vol. 1, un espléndido volumen que recupera las historias publicadas en 1996 secuelas de la saga Contagio. Chuck Dixon, Doug Moench, Alan Grant, Graham Nolan o Jim Aparo son los nombres detrás de este trepidante arco argumental. Y si te gustó el tomo de ECC DC Comics/Dark Horse Comics: Aliens, tampoco podrás dejar pasar Batman contra Depredador, que recoge las historias Batman Vs. Predator, Batman Vs. Predator II: Bloodmatch, y Batman Vs. Predator III: Blood Ties.

Dejando de lado a Batman, ECC nos trae en abril, dentro de su colección Grandes Autores de la Liga de la Justicia, el dedicado a Ron Garney: El Dolor de los Dioses. En esta historia Chuck Austen, a través del dibujo de Garney, reflexiona sobre los límites de ser un superhéroe. También destacar ¡Shazam! La Monstruosa Sociedad del Mal, con guion y dibujo de Jeff Smith (Bone), un tomo en el que el laureado autor reinterpreta la historia del héroe.

Las novedades de abril de ECC Ediciones no se agotan aquí. Te invito a que descubras el resto en el siguiente PDF.

El próximo estreno de la película Ready Player One me animó a leer el libro antes de verla, ya que gracias a la lectura previa de El Juego de Ender, la película me resultó más disfrutable. ¿Qué nos cuenta este libro, primera novela del autor Ernest Cline? Seguimos la vida de Wade Watss, un adolescente del año 2045 que consigue escaparse de su miserable vida gracias a OASIS, un videojuego de inmersión virtual colectivo donde todos pueden vivir casi cualquier tipo de realidad a través de sus respectivos avatares. Y, viendo la miseria, superpoblación y contaminación que hay en este mundo, es lo que hace la mayoría. James Halladay, el creador de dicho juego, deja en su testamento la infinita fortuna que acumula a aquel que encuentre el huevo de pascua dentro del propio videojuego. Esto desata la locura tanto entre los participantes, llamados Gunters, como entre IOI, la multinacional que quiere hacerse con los derechos de OASIS y cobrar por todo lo que ahora era gratuito. La lucha por OASIS será encarnizada.

Ready Player One, de Ernest Cline

La primera impresión que me dio al empezar el libro es que estaba escrito con la idea de hacer del mismo una película. Por un lado, aprovecha descaradamente el revival de los años 80 causado por la llegada a la cuarentena de quienes vivieron su infancia y primera juventud en dicha época, ahora tan idealizada. En los años setenta, triunfaban las series de los años 50, como Happy Days, así que no es más que un fenómeno cíclico. Lo siento si es que pensabais que era la mejor década de la historia.

Si arañas un poco el libro, no tiene demasiado sentido la obsesión por la época de los protagonistas, así que se justifica porque el creador del juego, Halladay, la tiene como su época favorita. A través de eso, se entiende que se conseguirán resolver las pruebas que llevarán a poseer OASIS. Se entiende que se estudie todo lo de la época en plan erudito para tener opciones al juego, pero me parece un gran fallo que no haya la menor referencia a otras épocas. No se estratifica la vida tanto, se mezclan unas cosas con otras. El autor iba a lo que iba.

La primera impresión que me dio al empezar el libro es que estaba escrito con la idea de hacer del mismo una película


A la década de los 80 se dedican Wade y sus amigos, que poco a poco irán descubriendo los pasos para hacerse con el premio final. El libro está lleno de tópicos y de recursos mil veces vistos, aunque no por ello dejan de funcionar: una multinacional malvada que hace trampas con todos los recursos disponibles, una historia de amor porque hay que ponerla, giros que se ven venir, protagonista huérfano y maltratado por su tía a lo Harry Potter, tensión extrema y poner al protagonista al límite unas cuantas veces... y un mensaje entre optimista y buenista sobre el exceso de tecnología en nuestras vidas. 

Ready Player One, de Ernest Cline
UN GRAN EJEMPLO DE LITERATURA FAST FOOD

A su favor tiene que se lee con rapidez, aunque esté escrito funcionalmente y los diálogos no pasarán a la historia. La sensación de bestseller para el consumo de masas es tan grande que bien pudieran vender el libro con una hamburguesa en la portada. El autor se esfuerza en recrear cómo es conectarse a OASIS y en describir ese mundo de una manera comprensible y bastante factible. En OASIS se puede desde estudiar gratuitamente hasta construir tu propio planeta, dependiendo de lo que quieras pagar. Como lector, no siempre he conseguido imaginar en la cabeza el mundo que me describe un libro de ciencia ficción, pero eso no pasa con Ready Player One. Cualquiera puede leerlo sin miedo a no entenderlo. El esfuerzo que realiza el autor en OASIS no lo realiza para describirnos la realidad de 2045. Que un libro escrito en 2011 hable de crisis energética en 2045 cuando en 2017 Alemania ya obtiene el 85% de su energía del Sol es la prueba de lo poco, o mal, que ha investigado este autor. 

Aporta algo de crítica social sobre los abusos por deudas o el poder de las multinacionales, a modo de pincelada, sin entrar en el verdadero día a día de los habitantes del futuro. En cuanto a las continuas referencias a los años 80, me choca que nadie de 2045 pierda la cabeza por Lady Halcón o Juegos de Guerra, pero esto ya es una opinión personal. Entiendo que deban centrarse en la época a modo de estudio, pero que ignoren de tal manera todo lo posterior me resulta un error del autor. Las referencias a videojuegos de salas las disfrutarán quienes pasaron allí sus tardes de sábado, pero si no los has tocado como yo, pierdes el encanto de la descripción. En cuanto a las musicales, el grupo Rush no triunfó en mi país, así que ídem. 


Dicen que de cómics también habla Cline en la novela, pero apenas hay alguna referencia a una cabecera, de manera que el autor demuestra lo que viene en su biografía, que lo suyo son los videojuegos. Lo veo poco profesional, no le costaba nada informarse de los cómics más importantes de la época, hacer alguna referencia, y no quedarse en cuatro películas aleatorias ignorando otras de mucho mayor calado.  Un defecto que ya ha demostrado antes. Engancha y no le he notado grandes altibajos, avanzando en la trama bastante bien y sin grandes rellenos, un libro directo que no se pierde en demasiadas florituras. En definitiva, un libro desenfadado, fácil de leer, que deja buen sabor de boca y se disfruta como un almuerzo en la hamburguesería el día que te apetece comida rápida. Si no quieres una hamburguesa, no es tu libro, pero si sólo buscas entretenimiento, y no pensar mucho, es una buena opción. 

En cuanto a la película, es difícil saber el impacto de la misma. Spielberg puede hacer Minority Report muy bien, y La Guerra de los Mundos fatal. Ingredientes al libro no le faltan, el héroe venido de la nada con grandes valores, el grupo de amigos, la chica, los malos, el mundo en peligro... Ya en el tráiler se ve que aparecen personajes que no vienen en el libro por temas de autor, sí que muchas referencias las cambiarán, aunque lo mismo da una película que otra. El 28 de marzo veremos si será el pelotazo que Warner espera y necesita, o bien otro intento fallido de encaramarse a la ola ochentera. Pero eso ya es otra crítica.

Hace algunos meses, en una tienda de cómics, un cliente habitual me comentó lo divertida que era una colección de la JLA/JLE. No presté mucha atención, ya que era una edición antigua e incompleta, y no pensé que se fuera a reeditar. Afortunadamente, me equivoqué, y sirvió para despertar mi curiosidad ahora que ECC Ediciones ha sacado el primer tomo de esta colección ochentera que tan gratos recuerdos dejaron en quienes la leyeron. Ya la portada da idea de lo que vamos a encontrar,  bastante alejado de lo que podríamos entender por una clásica historia de la Liga de la Justicia, empezando por sus componentes. ¿Cumple las expectativas de diversión y brillantez este tomo con material de mediados de los años 80?

Grandes Autores de la Liga de la Justicia: Giffen, DeMatteis y Maguire - JLI

Cuando te dicen que con alguna película o serie te vas a morir de risa, normalmente la expectativa no se cumple por esa anticipación: es más común la sensación de "esperaba más". Sorprendentemente, no ha sido el caso con este tomo. Giffen y DeMatteis y forman un tándem perfecto al guión. Da la impresión de que se lo pasaron de miedo escribiéndolo y esa magia la trasmitieron al cómic. Prescindiendo de los integrantes más populares del grupo, y dando el protagonismo a héroes secundarios, aprovecharon la libertad que ello implicaba: no tener que atenerse a comportamientos heroicos y poder caer en desmadres.

Giffen y DeMatteis y forman un tándem perfecto al guión


Salvo Batman y Canario Negro, no vemos, al menos por ahora, a ninguno de los grandes, como Wonder Woman, Superman o Aquaman. En cambio, sí vemos a un particular Green Lantern, Guy Gardner, que parece haber recibido un anillo gracias a una borrachera del Guardián que lo repartió. El hombre cumple el papel de bravucón bocazas sin la menor educación ni respeto. Obviamente, es el centro de la diversión para el lector, pero no para sus compañeros, que deben soportar sus comentarios machistas, desagradables y despectivos. Da que pensar en estos tiempos de asfixiante corrección política, si sería tan fácil dejar a un personaje comportarse de esta manera. En cuanto al resto, como Shazam, Doctor Destino o Booster Gold, personajes de los que la mayoría no sabemos mucho, o más bien nada, pero se nos presentan con sus problemas y habilidades. 

Grandes Autores de la Liga de la Justicia: Giffen, DeMatteis y Maguire - JLI
GUY GARDNER SE CONVIRTIÓ EN EL GREEN LANTERN FAVORITO DE MUCHOS

No faltan las batallas, ni los villanos de turno, pero sin abandonar el tono distendido. A pesar de que pudiera parecer que no es un cómic de superhéroes que pueda tomarse muy en serio, no es la impresión que me da. Me resulta mucho más creíble esta interacción entre componentes del grupo que las típicas poses heroicas con expresiones secas apelando a grandes principios morales. La dinámica de trabajo entre distintas personalidades puede dar muchos resultados, y este me parece más identificable que los otros.

No faltan las batallas, ni los villanos de turno, pero sin abandonar el tono distendido


Mención aparte merece el tratamiento del personaje de Batman. Entiendo que para muchos el personaje lo vivan como alguien terriblemente serio e inflexible, pero quienes hemos leído el Batman de los años 70 y 80, sabemos que es capaz de hacer comentarios irónicos, inteligentes y divertidos... aunque nunca hayan abundado. Aquí debe liderar a una panda de héroes donde su lado más circunspecto sólo provocaría más burlas, así que se adapta. Y lo hace dando momentos memorables, uno de los cuales ha pasado a la historia comiquera. Lo ves venir, pero igualmente tienes que dejar de leer el cómic del ataque de risa. No es nada fácil hacer esto sin que tengas la sensación de que han adulterado el personaje, algo que no ocurre en ningún momento.

Grandes Autores de la Liga de la Justicia: Giffen, DeMatteis y Maguire - JLI
LOS CHOQUES ENTRE BATMAN Y GARDNER SON MEMORABLES

No es difícil tampoco adivinar cómo se ha copiado este estilo en cómics posteriores, y no precisamente de la propia DC... ¿Como encajaría la lectura alguien que esté acostumbrado a los cómics actuales? No pienso que deba tener problema alguno. Primero porque cualquier aficionado que se precie no ha tenido más remedio que leer cómics de décadas pasadas. Segundo porque mas allá de la omnipresente guerra fría de la época, las referencias propias de su tiempo, como la importancia de los medios de comunicación,  el ritmo del cómic y su calidad narrativa avergonzaría a muchas ediciones actuales.

En cuanto al dibujo, era el propio de la época, pero el bueno. Gran diseño de los personajes y sus expresiones, a pesar del inevitable fondo de colorines monocromáticos que hoy día el avance de la técnica ha dejado en desuso. Podemos decir que el dibujo ha evolucionado mucho en el cómics, pero no se puede decir lo mismo de la calidad de las historias. 

Una lectura que me atrevería a animar a cualquiera a hacerse con ella. No importa no conocer a los personajes, ya que se presentan estupendamente, y en muchos casos se reinventan. Tampoco se echarán en falta a los componentes que buscamos en un cómic de superhéroes, que es al fin y al cabo lo que estamos adquiriendo. Nadie dijo que los héroes no pudieran ser divertidos y, a diferencia de recientes producciones cinematográficas, no se falta el respeto a ningún personaje ni se cae en la infantilización. Ojalá que en ECC Ediciones se animen a publicar toda la etapa de estos autores para que podamos disfrutarla como se merece.

GRANDES AUTORES DE LA LIGA DE LA JUSTICIA: KEITH GIFFEN, J.M. DEMATTEIS Y KEVIN MAGUIRE - JLI
ECC Ediciones
Edición original: Justice League núms. 1-6 USA (1987), Justice League International núm. 7 USA
Guion: J.M. DeMatteis, Keith Giffen
Dibujo: Kevin Maguire
Cartoné, 200 págs. A color.
Precio: 20,50 €

Si vas a salir de viaje o en definitiva sueles utilizar la moto con mucha frecuencia, entonces vale la pena que tengas en cuenta estas cinco cosas importantes que no deben faltar en tu lista, y es que en cualquier momento puede surgir algún imprevisto y de esta forma estaremos preparados para hacerle frente.

La moto es nuestro medio de transporte favorito, y es por ello que hacemos todo lo posible por pasar horas y horas sobre ella. Sin embargo, por mucho que intentemos evitarlo, en cualquier momento nos podemos encontrar con un imprevisto, el cual puede ser cubierto si utilizamos un buen comparador de seguros moto para contratar un seguro de calidad, pero en ocasiones ni el seguro de moto nos puede ayudar, y es por ello que debemos ser precavidos y tener en cuenta las recomendaciones que os vamos a indicar a continuación.

5 Cosas Importantes que no Deben Faltar en tu Lista Motera

Guantes, impermeable y chaleco, los tres imprescindibles para el viaje en moto

En primer lugar empezamos por las prendas especiales. Si bien es cierto que los trajes de motero son una de las mejores alternativas a la hora de realizar trayectos largos tanto por seguridad como por comodidad, lo cierto es que hay determinados elementos que debemos incorporar también a nuestro equipo como son los guantes, imprescindibles por seguridad y comodidad, los impermeables, que pueden ser de una pieza o de camiseta y pantalón que suelen ser más cómodos y nos pueden salvar en más de una mala situación, y por supuesto también es necesario el chaleco reflectante, ya que con ellos podremos mejorar nuestra visibilidad.

Kit para arreglar pinchazos

En cualquier momento nos podemos encontrar que viajamos por una zona apartada y, de repente, un neumático deja de funcionar como debería. Nos asomamos y, efectivamente, lo peor que nos temíamos se ha convertido en realidad, y es que un pinchazo nos va a obligar a parar.

Los neumáticos actuales cuentan con una gran resistencia, permitiéndonos incluso rodar con el propio neumático una distancia considerable, y también tenemos por norma general la posibilidad de instalar el neumático de nuevo con algún inflador que llevemos a mano, de manera que nos dé tiempo a llegar a algún sitio para realizar el arreglo.

Sin embargo, no siempre podemos estar dependiendo de esto, con lo cual el llevar un kit repara pinchazos puede ser la mejor alternativa para evitar quedarnos limitados ante una situación de este tipo.

En caso de accidente, agradecerás llevar tu kit médico de primeros auxilios

Ni que decir tiene la importancia de llevar siempre con nosotros un kit de primeros auxilios para motoristas, y en cualquier momento puede surgir algún tipo de imprevisto que nos lleve a tener que parar nuestra aventura.

Por norma general se trata de pequeños cortes, a ampollas, magulladuras, golpes, etc. que se pueden curar con mucha facilidad, de manera que, si disponemos de las herramientas necesarias, nos podremos recuperar en un plazo mínimo de tiempo con lo que podremos volver de nuevo a seguir nuestra ruta.

Y por supuesto, también se puede dar la situación de que seamos testigos de algún accidente, con lo cual este tipo de equipo resulta imprescindible para cualquier motorista.

Además, no debemos olvidar llevar también con nosotros la medicación que estemos tomando en caso de que sea necesario, o aquella que nos ayude a aliviar cualquier tipo de pequeño dolor o molestia que espera producir durante el trayecto.

El móvil puede ser un muy buen compañero de viaje

El móvil también es un muy buen compañero de viaje, ya que en cualquier momento nos vamos a poder poner en contacto con un taller, un servicio hospitalario, servicios policiales, con la familia, etc.

Además, en la actualidad es habitual que utilicemos teléfonos inteligentes que incluyen conexión a internet, con lo cual podremos desde buscar mapas hasta incluso localizar lugares de interés en función del sitio en el que nos encontremos.

Y por supuesto, no olvides toda tu documentación

Además también es muy importante que no olvides la documentación, ya que en cualquier momento puede sernos necesaria. Aquí entra desde el pasaporte hasta el carné de conducir y el DNI, pero también debéis recordar llevar todo lo referente a vuestro estado de salud en el caso de que tengáis algún tipo de alergia o enfermedad, con lo cual, si tenemos que ser atendidos en algún momento, podamos tener la garantía de que se mantendrán nuestra seguridad.