El Solitario de Providence

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En mi post dedicado a los 10 mejores ilustradores de la ciencia ficción cometí el error de no incluir entre ellos a Robert McCall. Bien por olvido, bien porque debía limitar mi lista a solo a 10 artistas, Robert McCall quedó fuera de mi selección personal, cuando hubiera merecido figurar en ella más que justificadamente. 

Exploring The Space Frontier

Robert T. McCall nació en Columbus, Ohio, el 23 de diciembre de 1919. Sus primeros trabajos importantes fueron sus ilustraciones para la revista Life a principios de los años 60 en las que plasmaba el futuro de la exploración espacial, un tema candente en aquellos años. Su arte llamó la atención de la NASA, y le fue encomendado ilustrar sus logros en la carrera espacial. Algunos de sus murales sobre la exploración espacial cubren las paredes del museo del espacio de Washington D.C o el Pentágono, entre otros edificios gubernamentales estadounidenses.

Sin embargo, puede que sus ilustraciones más conocidas por el gran público sean sus pósters y arte conceptual para películas como 2001: Una Odisea del Espacio, El Abismo Negro o Star Trek: La Película. Incluso en un episodio de Star Trek: The Next Generation, el comandante Will Riker alaba las ilustraciones de este gran artista. Robert McCall falleció en 2010 de un ataque al corazón. 

L1 Spaceport


Another Busy Day On Mars

Undersea Horizons



The Prologue and The Promise (detail)


Arizona Solar Farm
Argosy
Alien Intellect
Star Trek: The Motion Picture
2001: A Space Odyssey

The Black Hole
Podeis ver más ilustraciones en su página web oficial, mccallstudios.com.

Para los que somos más o menos aficionados al cine, o lo intentamos, hemos notado que se está perdiendo un curioso arte patrio: las traducciones libres de los títulos de las películas estadounidenses. Si bien cada vez más se prescinde siquiera de traducir, (¿alguien ha visto un cartel donde diga Capitán América: Guerra Civil en vez de Civil War?) en los tiempos de Franco algo así era impensable. Afortunadamente, a cargo de dicha tarea estaba gente realmente capacitada para la tarea, auténticos profesionales que con su inventiva consiguieron mejorar, y mucho, algunos de los títulos que traían dichas películas de Norteamérica. Es por eso que hemos pensado en hacerles un homenaje a través de esta lista de grandes clásicos del cine que debieran haber cambiado sus nombres originales por las geniales traslaciones, que no traducciones, made in spain.

LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA (THE SEVEN YEAR ITCH, 1955)

El título original hacía referencia a la crisis matrimonial que se dice aparece tras 7 años de convivencia por aquello de la rutina. Como si Marilyn Monroe no pudiera causar una crisis en un matrimonio hasta en 7 segundos... En un país como España en el que en aquella época ni siquiera existía el divorcio, semejante referencia era todo un atrevimiento. Aquí las riñas matrimoniales eran las que arreglaba Manolo Escobar bailando y cantando a su mujer en un andamio, así que había que pensar algo menos explícito. La Tentación Vive Arriba no solo está lleno de clase, sino que nada dice en el título de que el hombre tentado estaba casado y solo en casa. Porque mirar, lo que se dice mirar, no lo podía prohibir ni Franco.

LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA (THE SEVEN YEAR ITCH, 1955)
LA VERDAD, LA PELÍCULA NO ME PARECIÓ PARA TANTO


¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ (DR STRANGELOVE, 1964)

A ver quien va a ver una película que se llama Dr. Amor Extraño, que parece la vida del primo del Doctor Dolittle... Lo último que parece es una sátira de la tensión insoportable que se vivía con la Guerra Fría. En el título españolizado al menos es evidente de qué va la película. Porque ahora nos quejamos de la crisis económica, pero aquello de que una guerra atómica se pudiera desatar a la mínima de cambio no era moco de pavo, aunque Stanley Kubrick supo reírse como nadie. Al final tienen razón los que opinan que cualquier tiempo pasado fue peor.

¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ (DR STRANGELOVE, 1964)
PUES SÍ, HEMOS TENIDO CRISIS PEORES QUE LA ACTUAL


EVASIÓN O VICTORIA (VICTORY, 1981)


En la versión patria, al menos no te cuentan el final de la película. Porque llamándose así, VICTORIA, ya sabe uno como termina el partido de fútbol de los protagonistas. Al menos con el título español te queda la duda de qué pasaría al final e iba uno al cine más inocente. Eso de Victoria también podría ser el nombre de una mujer, en plan biografía tormentosa del siglo XIX, o de la famosa reina británica. Si van un grupo de viejas a verla al cine con esas ideas y se encuentran a Sylvester Stallone en calzones en sus años mozos lo mismo no les sentaba demasiado bien. O lo mismo sí, pensándolo bien...

JOHN HUSTON INTENTANDO ENSEÑAR A LOS AMERICANOS ALGO DE FÚTBOL


CON FALDAS Y A LO LOCO (SOME LIKE IT HOT, 1959)

Algo muy caliente no es tampoco un título que fuera apto para entusiasmar a la censura franquista. Nuevamente Marilyn volvía locos a los hombres. Así que le dieron a la cabeza más que en latinoamérica, donde la titularon Dos Adanes y una Eva, y dieron con el título. Aunque también tiene su mérito, inventándose uno de los títulos más famosos de la historia del cine... al menos de los Pirineos para abajo.

CON FALDAS Y A LO LOCO (SOME LIKE IT HOT, 1959)
OTRO CLÁSICO QUE AFORTUNADAMENTE TOM CRUISE FINALMENTE NO VOLVIÓ A HACER


CENTAUROS DEL DESIERTO (THE SEARCHERS, 1956)

Toma título con poderío y presencia. Con un nombre tan bueno la película solo puede ser un clásico de aupa. Si sabes que sale John Wayne ya sabes que va del oeste. Lo que no queda nada claro es que hacen exactamente Los Buscadores en él. ¿Qué buscaban? ¿Problemas? ¿Oro? Ni idea, vaya título para anticipar que buscaban a una niña raptada por los indios y uno de los grandes clásicos de la historia del cine. También es la película donde más veces se dice tío Ethan del mundo, pero eso no creo que lo tengan en cuenta en el Guinness de los Récords.

CENTAUROS DEL DESIERTO (THE SEARCHERS, 1956)
JOHN WAYNE ES MÁS TÍPICO DEL OESTE QUE LOS CACTUS


SOLO ANTE EL PELIGRO (HIGH NOON, 1952)


Una de las películas que más recuerdo de mi infancia y cuyo título en castellano define perfectamente la situación del atribulado protagonista. La angustia que pasé de pequeño viendo como todo el mundo dejaba solo al buenazo de Gary Cooper y tuvo que valerse por sí mismo ante su enemigo todavía me dura. Una gran película y una gran canción como tema principal que no hay quien anticipe si la hubieran llamado Mediodía como en inglés. 

SOLO ANTE EL PELIGRO (HIGH NOON, 1952)
UN CLÁSICO QUE TRANSCURRE APARENTEMENTE EN TIEMPO REAL


LA SEMILLA DEL DIABLO (ROSEMARY'S BABY, 1968)


Ya me diréis si tiene interés alguno ver una película que se llama El Bebé de Rosa Mari. Nadie duda que un bebé es una monada, pero yo en el cine busco otras cosas. Pues de aquí salió el icónico corte de pelo de Mia Farrow hecho por Vidal Sassoon, para los que no supierais que antes que champú, fue peluquero. Además, aquí sabíamos que por el título, la cosa podría ir de miedo. Y vaya si daba miedo la cosa, sin necesidad de recurrir a sanguinolentas escenas ni trucos baratos. La serie reciente basada en la película no tuvo tanta suerte.

LA SEMILLA DEL DIABLO (ROSEMARY'S BABY, 1968)
PARA UN PADRE, VER UN CARRITO SOLO AL BORDE DE UNA MONTAÑA
YA ES LO MÁS TERRORÍFICO DEL MUNDO

Más adelante os reseñaremos películas más recientes cuyas traducciones son de lo más demenciales.

Con tres libros en su haber sobre Woody AllenWoody Allen (1998), Woody Allen y la Literatura (2012) y Woody Allen. Músico y Cineasta (2015)— no era extraño que Jorge Fonte (Santa Cruz de Tenerife, 1967) decidiera redondear el triplete, dedicando un cuarto (¿y definitivo?) volumen al director neoyorquino. Tras tratar en esas obras distintas facetas del genial y controvertido director, el autor canario decide en Woody Allen. El Cine Dentro de su Cine, editado por Diábolo Ediciones, explorar las películas que más han influencia en su modo de hacer cine.

Woody Allen. El Cine Dentro de su Cine

El libro de Fonte se inicia con la biografía de Allen, una biografía que el propio director se ha encargado de plasmar en varias de sus películas. Cintas como Annie Hall (1977) o Días de Radio (1987), entre otras, sirvieron de excusa al realizador para reflejar pasajes de su infancia, convirtiendo parte de su filmografía en autobiografías más o menos confesas. 

Si la infancia de Allen ya fue una fuente de inspiración importante para muchas de las situaciones planteadas en sus películas, su vida amorosa no lo fue menos. De hecho, y tal como bien relata el autor en este ensayo, sus novias, esposas y amantes iban y venían coincidiendo con su aparición en las películas de Allen. Louise Lasser, Diane Keaton o Mia Farrow son solo algunas de las mujeres con las que Allen mantuvo relaciones, todas ellas conectadas de una manera más o menos directa con su filmografía.


Aparte de las mujeres, la otra gran pasión de Woody Allen es la literatura y la música. Tras hacer un recorrido por su biografía, Jorge Fonte se detiene en esas dos importantes facetas, casi tan importantes como su labor de director. La magia es otro de los grandes hobbys de Allen, una afición que no ha dudado en introducir en algunas escenas de sus películas, como Scoop (2006) o Sombras y Niebla (1991).

En la segunda parte del libro, Fonte ya entra de lleno en las películas que más han marcada la carrera del realizador neoyorquino. Empezando por Sueños de un Seductor (Herbert Ross, 1972), el autor analiza las influencias cinéfilas que impregnan tanto al Woody Allen actor como al Woody Allen realizador. Para ello, Fonte toma diálogos de los films de Allen y los compara con otros de cintas clásicas, como Casablanca (1942), en el caso de la cinta de Ross.


En Annie Hall, por ejemplo, Allen se sirve de referencias cinéfilas como la cinematografía de Ingmar Bergman o el documental La Tristeza y la Piedad (1969), de Marcel Ophüls. De esta manera, y película a película, Jorge Fonte saca a la luz las referencias, guiños e influencias cinematográficas dispersas por la filmografía del realizador norteamericano.

El ensayo de Jorge Fonte sobre las influencias de Woody Allen es, al mismo tiempo, un recorrido por algunas de las mejores películas de la historia del cine, algo que convierte a la obra que tengo en mis manos en recomendable no solo para fans del realizador, actor, escritor y músico, sino para todos aquellos amantes del cine en general. La gran cantidad de fotografías que acompañan al texto convierten al libro en una obra amena a la vez que bien documentada, alejada de obras más pesadas dirigidas a un público más académico. El libro se cierra con los carteles de todas sus películas, un apéndice que pone la nota de color a uno de los ensayos sobre Woody Allen más entretenidos y documentados de la oferta editorial actual.

Woody Allen: El Cine Dentro de su Cine
Diábolo Ediciones
Autor: Jorge Fonte
Tapa dura, 280 págs. color
Precio: 23,95 €


Este mes de abril desde Diábolo Ediciones vienen dispuestos a entretener con sus novedades desde los más pequeños a los más mayores de la casa. Dentro de su línea infantil Diabolín llega a las librerías "Soy Pez, Soy Pájaro, Soy Lombriz", de Tomás Bases. En esta preciosa obra, ilustrada como si de miniaturas medievales se tratase, este artista barcelonés residente en Sevilla nos cuenta la historia de Leopoldo, un monarca que, con tal de conseguir un inmenso poder, será capaz de renunciar a sí mismo.

Novedades de Diábolo Ediciones para Abril de 2017

Y en abril Diábolo inaugura una nueva línea editorial centrada en la publicación de novelas clásicas de aventuras. La primera entrega de la colección "Aventuras Históricas" es "La Pimpinela Escarlata" de la Baronesa Emma Orczy, con una nueva traducción y las extraordinarias ilustraciones que acompañaron la primera edición de 1905.

Y dentro de los lanzamientos de obras sobre cultura popular, a finales del mes de abril se pone a la venta "¡Andá!, la Merienda... Las Deliciosas Colecciones de Nuestra Niñez", de Vicente Pizarro. Pizarro, cámara de televisión y fotógrafo, es además un empedernido coleccionista de cromos, figuras y merchandising de la España de los 60, 70 y 80. Por ello, quién mejor que él para escribir esta obra, un recorrido por aquellos añorados pastelillos y demás alimentos que siempre venían con sorpresa.

Y para los amantes de los felinos, Diábolo Ediciones lanza a finales de mes "Miau, Miau, Miau. Los Gatos en el Cine", de Juan Luis Sánchez y Luis Miguel Carmona, dos verdaderas autoridades en lo que a cultura cinematográfica se refiere, con obras en su haber como "Lucha de Gigantes" (que ya reseñamos aquí) o "De Perdidos a Star Wars".

Os dejo con el PDF de las novedades donde podréis encontrar más detalles acerca de estos espléndidos lanzamientos.

Tras la deliciosa experiencia que supuso la lectura de Daredevil Amarillo, no dudé un segundo en hacerme con esta publicación. De nuevo con Jeph Loeb al guión y Tim Sale al dibujo, se nos narra una historia autoconclusiva de un personaje Marvel emblemático: Spider-Man. De nuevo, un mensaje de amor a una pareja fallecida a manos de un supervillano, Gwen Stacy, es el hilo conductor del tomo. ¿ Es otro éxito esta colaboración para homenajear al trepamuros?

Spider-Man Azul, de Jeph Loeb y Tim Sale

Si bien la historia se había vendido un poco como una historia de amor de Peter hacia Gwen, a mi no me ha dado esa impresión tan absoluta. Es cierto que la trama comienza con Peter comunicándose con ella en el día de San Valentín, pero este tomo es mucho más que eso. Es todo un homenaje a la época que los viejos lectores de Spider-Man atesoramos, aquella en la que John Romita dibujaba y Stan Lee guionizaba. Mucho de lo que leímos en aquellos cómics se representa en este tomo: desde la presentación de Mary Jane con aquella famosa frase de los cómics sobre que le había tocado la lotería, a la marcha de Flash al ejército para destacar en algo en la universidad.

Son momentos muy reconocibles y claves en la continuidad del Spider-Man más clásico. Nos ahorran la muerte del tío Ben, ya que Peter conoce a Gwen en la universidad y el recuerdo se basa en cómo ellos inician su relación. Sin embargo, es la dualidad Spider-Man/Peter Parker la que domina en el tomo: la lucha con los villanos, su vida personal, avanzar en ésta compartiendo piso con Harry Osborn...

Spider-Man Azul, de Jeph Loeb y Tim Sale

Pero donde más brilla este retrato retrospectivo en en los momentos que Peter comparte con su tía May. Esos chistes horrorosos acerca de lo sexy que es y de cómo vuelve loco a todo el mundo son calcados de la vieja época: siguen provocando la misma y encantadora vergüenza ajena.

Es todo un homenaje a la época que los viejos lectores de Spider-Man atesoramos, aquella en la que John Romita dibujaba y Stan Lee guionizaba.


Si bien rememorar las historias más recordadas del trepamuros se hace con un gusto exquisito y un gran estilo narrativo, sacando algunos villanos imprescindibles de su amplio catálogo, no triunfa tanto el tomo representando a las chicas. No se desarrolla bien la historia entre Gwen y Peter, sólo se recuerda un inicio que no tiene mucho sentido para el lector. No falta la inefable Mary Jane, pero ambas tienen una personalidad demasiado similar, cuesta distinguir a una de otra. El estilo de Tim Sale es muy particular, pero para sacar mujeres sexy no es el ideal. Deforma demasiado las caras y los cuerpos y no resulta muchas veces atractivo. Al menos es mi opinión. Y eso que representa literalmente viñetas de Romita, pero el sex appeal de Gwen y Mary Jane no llega ni a las suelas a pesar de ser una maravilla de dibujo. Es algo inherente al diseño de los personajes de Sale, consiguen otros efectos pero ese no.

ESTA MARY JANE DA MÁS MIEDO QUE OTRA COSA... AUNQUE AL FINAL SEA UNA SANTA

Por eso, aunque el sentido de la historia es que Peter recuerda a Gwen aunque esté casado ya con Mary Jane, para mi no transmite esa emoción del pasado que pretende. Me falta ver qué compartían, y eso no me lo cuentan, sólo algunas insinuaciones de Gwen que son demasiado atrevidas para el carácter que tenía el personaje. Espero que esto consuele a aquellos que no les atraía demasiado que esto fuera un cómic romántico: no lo es estrictamente y tiene mucho, mucho más dentro.

Si eres un lector clásico de Spider-Man, deberías hacerte con este tomo, ya que recordarás momentos inherentes a tu querido vecino Spider-Man mediante esta reinvención llena de clase y estilo. Loeb conoce y ama esa época del personaje y así lo transmite en su guión y Sale sabe hacer un Spider-Man reconocible pero único. 

Una gran idea la de estos tomos especialmente para aquellos que amamos y seguimos a estos personajes durante años. Me ha gustado más el de Daredevil, pero porque cuenta una historia más desarrollada Una pena que Marvel parezca estar en otros temas más que en ver cómo volver a ser la Casa de las Ideas... las buenas ideas. 

100% Marvel HC. Spiderman: Azul
Panini Cómics
Edición original: Spider-Man: Blue 1-6 USA
Guión: Jeph Loeb
Dibujo: Tim Sale
Libro en tapa dura. 168 páginas, color
Precio: 15 €



Uno de los subgéneros más populares de la ciencia ficción cinematográfica es el de los robots con sentimientos humanos. A lo largo de la historia del cine muchas han sido las películas cuya trama, total o parcialmente, han girado en torno a un ingenio mecánico con alma humana. Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina encaja de lleno en esa clasificación. Basada en el universo creado por Masamune Shirow, la película que protagoniza Scarlett Johansson como la Mayor Mira Killian supone un esfuerzo notable por adaptar el mundo y los personajes del autor de manga japonés a una gran producción hollywoodiense. Sin embargo, el resultado naufraga debido a su indefinición, su falta de personalidad, la frialdad de sus personajes y una historia que no logra captar la atención del espectador.

Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina

En un futuro cercano, la corporación Hanka Robotics ha logrado culminar sus experimentos para integrar un cerebro humano en un cuerpo totalmente sintético. Mira Killian, una joven víctima de un ataque terrorista, es la candidata perfecta para ser la primera en ver su cerebro trasplantado a un organismo cibernético. El éxito de la operación hace que el CEO de la corporación decida emplear a Mira como arma viviente, por lo que esta pasa a incorporarse a la Sección 9, una agencia gubernamental antiterrorista.

Este es el punto de partida de Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina, una película que dirige el británico Rupert Sanders, un realizador con solo un largometraje anterior, Blancanieves y la Leyenda del Cazador (2012). El guión, escrito por Jamie Moss, William Wheeler y Ehren Kruger, este último autor de tres de las películas de la saga Transformers, ha pasado en realidad por muchas más manos. Y no es extraño, tratándose de una producción tan importante y en la que se han invertido tantos recursos, con un presupuesto estimado de 110 millones de dólares. Ese pulido y repulido del guión de Ghost in the Shell ha dado como resultado una película que, si bien brillante a nivel visual, viene lastrada por el intento de emular en imagen real la obra de Shirow, sobre todo la película animada de 1995 del mismo título, todo un film de culto para los aficionados al manga y el anime.

Scarlett Johansson

El film de Sanders nos muestra un Tokyo muy similar a Los Angeles de Blade Runner, solo que las grandes pantallas publicitarias del film de Ridley Scott han sido sustituidas por gigantescos hologramas. La sensación de estar en un ambiente futurista está muy lograda, así como la habilidad del realizador de intercalar entre plano digital y plano digital planos reales de sucios callejones y mastodónticos edificios de apartamentos. Para esas tomas se han elegido exteriores de ciudades como Shanghai y Hong Kong.

Menos logrado está, sin embargo, el desarrollo de la historia. La película, básicamente, vuelve a plantear el clásico conflicto entre cuerpo de metal y alma humana, tantas y tantas veces visto en el cine, tal y como apuntaba al inicio de esta crítica. Pero, en vez de aportar algo distinto, algo novedoso, Ghost in the Shell se entretiene entre los meandros de su vigorosa estética, distrayendo al espectador con planos que parecen eternos, por muy visuales e inspirados que estos sean. 

Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina

Salpicada con dos o tres escenas de acción, el film no llega a aburrir, pero no entusiasma. No voy a entrar en sus similitudes o la falta de estas con el anime de 1995 y sus derivados, eso lo dejo para webs de aficionados al cómic japonés. La indefinición a la que me refería se plasma en que Ghost in the Shell pretende ser, al mismo tiempo que una película de acción, una cinta donde los momentos de introspección de la protagonista intentan calar en el espectador, consiguiéndolo a duras penas. En resumen: ni es una película memorable por sus escenas de acción, ni lo es por su estudio del alma humana dentro de una máquina.

De entre sus personajes principales destacar el trabajo de Johansson quien, básicamente, carga a sus espaldas el peso de la película. Se nota que la actriz realiza un esfuerzo por tratar de ofrecer con su caracterización de la Mayor Killian la vulnerabilidad y la fuerza de un alma humana encerrada en un cuerpo artificial. Aún así, dicho esfuerzo queda diluido por unos guionistas que no han sabido hacer que el espectador empatice ni con el personaje de Johansson ni con ninguno de los secundarios. De estos últimos merecen ser resaltados el que interpreta el gran Takeshi Kitano (jefe de la Sección 9) y el del danés Pilou Asbæk (Batou, compañero de Killian). Juliette Binoche, como la Dra. Ouelet, está bastante desaprovechada, y su elección para el papel aún sigue siendo un misterio para mí, cuando apenas tiene un par de escenas.

En definitiva, y aunque no podemos hablar de película completamente fallida, Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina naufraga a la hora de interesar al espectador por lo que le está sucediendo a los protagonistas. Aunque la ambientación es sobresaliente, con elementos tomados, eso sí, de decenas de películas y series de ciencia ficción, la película no logra que nos rindamos ante ella, que nos sumerjamos completamente en ese mundo que, a priori, debería fascinarnos. Algo que consigue con creces es, sin embargo, nuestra más absoluta indiferencia, un pecado que en el cine es casi tan importante como el más rotundo de los fracasos.

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