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Hoy, 21 de septiembre, es la fecha elegida para celebrar el sexto Batman Day de la historia. La primera celebración oficial de este día tuvo lugar el 23 de julio de 2014, coincidiendo con la Comic Con de San Diego. En aquel evento se celebró el 75 aniversario de la primera aparición del personaje creado por Bill Finger y Bob Kane. El año siguiente, la celebración cambió de mes, concretamente al 26 de septiembre. Este año, el Batman Day se celebra este sábado, un día muy especial para los amantes de los cómics, cargado de grandes eventos que, en España, llegan de la mano de ECC Ediciones

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ECC Ediciones quiere que este 80 aniversario del Caballero Oscuro quede en el recuerdo de todos los aficionados al cómic. Esta noche, cuando caigan las sombras en la ciudad de Barcelona y en coordinación con otras 12 ciudades del mundo, lucirá una gran batseñal en la fachada del Museu Nacional d’Art de Catalunya. Hasta esa hora, cientos de librerías repartidas por todo el país (mira el listado más abajo) pondrán a disposición de sus clientes regalos, ediciones limitadas, firmas de autores y demás sorpresas relacionadas con Batman y su universo.

¿Quieres conocer qué actos del Batman Day se celebrarán en tu localidad? Consulta el PDF adjunto y descubre cómo celebrar por todo lo alto el 80 aniversario de este inmortal personaje. ¡Feliz Batman Day!

Dentro de los pocos estrenos que tiene Netflix planeados para este mes de septiembre, nos encontramos con la miniserie The I-Land. La premisa es de lo más sencilla. Diez personas se despiertan en una isla paradisíaca sin recordar lo que les ha llevado allí o quiénes son. Poco a poco van interactuando y descubriendo pistas sobre qué es lo que puede estar sucediendo. En su favor, debo decir que tan sólo son siete episodios de poco más de cuarenta minutos de duración, así que me animé con ella. Vista entera, y con sus defectos, debo decir que hay que evitar juzgarla por  los primeros episodios.

The I-Land, de Netflix

El escritor de la serie, Anthony Salter, es prácticamente un debutante, y desde luego tiene mucho que aprender. Lo primero que notamos es la juventud y belleza de todos los que aparecen en la isla, pero hay que evitar sacar conclusiones precipitadas al respecto, ya que no es el típico drama de enredos entre chicos y chicas descerebrados. Hechas las presentaciones, la serie comienza con la previsible interacción de los aislados.

En un principio, la serie tiene un nivel bastante bajo, ya que no tienen mucha credibilidad las reacciones que muestran en una situación en la que la supervivencia está ligada a la unión y la colaboración. Rápidamente, vemos destacar a Chase (Natalie Martínez), la líder sensata, y a K.C. (Kate Bosworth), quien parece querer buscar problemas desde el minuto uno como si estuviera en un patio de colegio. La pobre Kate Bosworth lleva la típica cara de irse preguntando dónde se ha podido ir el estrellato que le prometieron años atrás cuando encarnó a la mismísima Lois Lane en Superman Returns.

COMO VEIS, LA BELLEZA DE ESTOS NÁUFRAGOS SUPERA LA DE LOS QUE VIVIMOS FUERA DE LA ISLA

Uno de los problemas de la serie es que se nota su dejadez en cuanto a los detalles. Se pueden dejar pasar algunos diálogos de pena y peleas absurdas. En cambio, es imperdonable que una de las protagonistas decida tirarse al mar sin quitarse ni los pantalones, sin tener otra ropa. Se beneficia, en cambio, de los bellos escenarios que proporciona la isla, algo que ayuda a que el visionado transcurra entreteniendo pero sin aportar nada. Viendo los descubrimientos que van haciendo los chicos, ya uno puede ir imaginando teorías de qué es lo que está ocurriendo en realidad.

A pesar de que nos la han vendido como una serie de supervivencia, ya en el segundo episodio avanza en una dirección inesperada. Esto lo hace sin sorpresas tramposas para el espectador, lo que se agradece. A partir de aquí la serie va subiendo en interés, aunque las referencias al pasado de los personajes podrían estar más trabajadas. Bastante más. También aparecen nuevos personajes con motivaciones poco claras que van elevando el suspense. A pesar de que tan sólo son siete episodios, le habría venido bien alguno menos. La serie va aportando más y más sorpresas a medida que avanzan los episodios, recordando a medida que se acerca el final tanto a Black Mirror como a una película de ciencia ficción de serie B de los años setenta. Y no lo digo en el mal sentido. El final además es muy cerrado y satisfactorio, sin necesidad alguna de continuación. 

LAS HERMOSAS VISTAS AYUDAN MUCHO AL VISIONADO DE LA SERIE

No deja de ser una serie para ver mientras limpias o planchas, ya que necesita poca atención para seguir lo que pasa. Va in crescendo, en vez de lo contrario. Lo que me ha sorprendido son las pésimas calificaciones que ha obtenido en ciertas webs por parte de usuarios anónimos, lejos del aprobado. Si bien no es que lo supere por mucho, me pregunto si esas teorías conspiranoicas de quienes se han tomado la molestia de ver la serie completa y la han disfrutado no serán ciertas. En ellas se defiende que la inminente llegada de más plataformas hace que se fomente en Internet el hundimiento de los estrenos de las que ya están funcionando.


A modo de conclusión, me parece una serie poco ambiciosa en el buen sentido, disfrutable para los amantes de los misterios y la distopía. Incluso su evidente poco presupuesto tiene algo de encanto, ya que coincide con el espíritu de la serie. Cae en errores propios del producto que es, pero al menos no intenta engañar a nadie en ningún momento. Hay productos mucho peores que esta serie que no han recibido la saña de esta. A tener en cuenta si tenéis ganas de ver algo de fondo sin complicaciones. Muchos de los recientes estrenos de series no llegan ni a eso.

Una de las etapas más negras para el mundo del cómic fue, sin duda alguna, la segunda mitad de la década de los años 50 del pasado siglo. Hasta entonces, y desde el final de la II Guerra Mundial, las estanterías de los quioscos, tiendas y supermercados de toda Norteamérica rebosaban con infinidad de publicaciones de las más variopintas temáticas: romance, detectives, ciencia ficción, crímenes y, por supuesto, terror. Los superhéroes estaban en declive y los editores debían explorar otras opciones. Sin embargo, este florecimiento tuvo un abrupto final que coincidió con la publicación, en 1954, del infame libro La seducción de los inocentes, del psiquiatra germano-norteamericano Fredric Wertham.

Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, Vol 3: Zombis

Con su colección Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, Diábolo Ediciones nos brinda la oportunidad de echar un vistazo a cómo eran los cómics que se publicaban en la América de finales de los 40 y principios de los 50. Editada en asociación con IDW Publishing y su sello Yoe Books, esta colección es un recopilatorio temático de algunos de los temas recurrentes en aquellos cómics: momias, ritos vudú, romances de ultratumba y, por supuesto, zombies.

El tomo Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50: Zombis contiene algunas de las mejores historias de muertos vivientes de las publicaciones de la época. Colecciones tan emblemáticas como Adventures into the Unknown, Web of Evil o Dark Mysteries están representadas con historias repletas de cadáveres, aparecidos y algún que otro impostor. Como bien advierte el editor americano Steve Banes en el prólogo de la obra, no son los zombies a los que estamos acostumbrados, lentos, renqueantes y descerebrados. Son, en cambio, muertos vivientes que, en la mayoría de ocasiones, se comportan casi del mismo modo que cuando estaban vivos.

El volumen incluye un extenso prólogo de los editores americanos, Craig Yoe y Steve Banes. En el mismo se nos pone en antecedentes acerca del período histórico en el que florecieron (y murieron) aquellas maravillosas publicaciones. La estrechez mental de Wertham, el rancio conservadurismo de las asociaciones laicas y religiosas americanas, más el empeño de la justicia norteamericana en culpabilizar a los cómics de terror y crímenes de la delincuencia juvenil fueron los clavos del ataúd de esta, hasta ese momento, floreciente industria editorial. Para sobrevivir solo quedó una opción: la autocensura en forma del famoso Comics Code Authority, que tan familiar es para todos los aficionados al tebeo clásico.

Mystic #28, marzo 1954, portada de Joe Maneely

En cuanto al contenido del volumen, Yoe y Banes han realizado una selección en la que han intentado incluir una muestra de cada uno de los subgéneros del cómic de zombies. Zombies vengativos, muertos que no son conscientes de su condición, piratas zombies, amores mortales, zombies falsos... Todos estos subgéneros del más amplio género zombie están representados en los perturbadores relatos escogidos para esta recopilación. 

Teniendo en cuenta la época en la que fueron publicadas, las truculentas historias de zombies de esta edición siguen despertando inquietud en el lector. Puede que alguna sea demasiado inocentona, pero en general casi todas rezuman bastante mala baba. En cuanto al dibujo, podemos encontrar historias dibujadas por artistas tan notables como Gene Colan, Reed Crandall, o Wally Wood, verdaderos maestros del cómic. El resto de artistas son menos conocidos, aunque no por ello de menos calidad. Jack ColeLou CameronBob PowellHoward Nostrand son algunos de esos dibujantes, representantes de una época, la Golden Age, que pocos aficionados al cómic conocen de verdad.

El volumen incluye además dos historias en blanco y negro en las que se puede observar con más detalle la maestría tanto del dibujante como del entintador. En más de una ocasión, el proceso de coloreado por cuatricromía no dejaba apreciar el cómic tal y como había sido concebido por el artista. Aquí tenemos la ocasión de valorar el espléndido trabajo que realizaban los dibujantes de estas colecciones, muy superiores en algunos casos a lo que podemos ver en muchos cómics actuales. Se agradecen, por otra parte, las portadas incluidas en el tomo, ejemplo de hasta qué punto los editores de la época eran capaces de traspasar con creces la frontera de lo políticamente correcto para atrapar lectores.

Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, Vol 3: Zombis

La presente edición ha tratado de respetar tanto el coloreado original como la calidad del papel, un factor importantísimo a la hora de reproducir fielmente cómics tan antiguos. Esto es algo que muchas editoriales actuales no tienen demasiado en cuenta al publicar este tipo de material pero que los aficionados al cómic clásico estamos cansados de demandar. Desgraciadamente, es bastante habitual ver editadas clásicos de la historieta con un color y un papel que no son los más adecuados, desvirtuando en gran medida el original. En esta ocasión, debemos agradecer tanto a los editores americanos como a Diábolo Ediciones el especial esmero que han puesto en esta colección de cómics clásicos de terror.

La selección no incluye ninguna historia de las publicaciones de EC Comics, uno de los sellos editoriales más importantes de la época... y el que más sufrió por la marea represiva que invadió la sociedad norteamericana de mediados de los 50. Esta ausencia se debe, simplemente, a que los derechos sobre el material pertenecen actualmente a otra editorial norteamericana distinta a IDW Publishing.

En definitiva, estamos ante un volumen imprescindible para los amantes del cómic añejo, en concreto las colecciones de horror y ciencia ficción pre-comics code. Puede que el estilo de dibujo o la banalidad de algunas historias eche para atrás a lectores que nunca se hayan acercado a los cómics de la Golden Age. Este volumen está pensado para aquellos lectores que sepan apreciar el sabor y la calidad de la historieta clásica, un estilo de hacer cómics que, con toda seguridad, ya no volverá nunca más.

Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, Vol 3: Zombis
Diábolo Ediciones
Guion: Jack Cole, Bob Powell y otros
Dibujos: Lin StreeterLou CameronDick Beck y otros
Formato: cartoné, 142 págs, color
Precio: 29,95 €

Soy de los primeros que recela de la etiqueta que reciben algunas propuestas seriéfilas de que pretenden ser la nueva Juego de Tronos, Mad Men o Breaking Bad. En muchos casos, es algo impuesto por gente ajena a la producción y, vista la serie en cuestión, en nada lo pretenden. Sin embargo, en el caso de Carnival Row, serie de temática fantástica estrenada en Amazon Video y protagonizada por Orlando Bloom y Cara Delevingne,  creo que las comparaciones no se deben a una etiqueta puesta por un becario buscando visitas. Vista la primera  temporada completa, me temo que hay demasiados elementos comunes con la serie de HBO como para achacarlo a la casualidad. Como si copiando unos cuantos ingredientes la fórmula fuera a funcionar igual. Pero me temo que donde Juego de Tronos acertaba, aquí fracasan estrepitosamente. Os relato por qué.

Carnival Row
                                                           

EL USO DE LA POLÍTICA

Lo que en Juego de Tronos se muestran como estrategias llenas de zonas grises, aciertos, errores y personajes ambiguos, aquí es todo lo contrario. Oír la palabra refugiado, término bastante reciente, en una serie de época ya da idea de por dónde van los tiros. En Carnival Row, una guerra hace que seres mitológicos deban emigrar al Burgo, una especie de Londres victoriano del siglo XIX, el VII en esta realidad alternativa. Además, estos seres suelen llegar en barcos ilegales, a lo Open Arms. El Burgo los desprecia por sistema ya que son muy racistas y se pasan el día demostrándolo. En Juego de Tronos no se tomaba al espectador por un idiota al que se le tenía que dejar claro quién era bueno y quién malo. En cambio, el aleccionamiento político tras Carnival Row es tan burdo como simple, incapaz de analizar los problemas que una situación así genera y buscando contar nuestra realidad en vez de trabajarse un verdadero mundo mitológico con características propias.

EL CONOCIMIENTO QUE DEMUESTRAN DE LA HISTORIA

El autor de Juego de Tronos, George R. R. Martin, es un hombre muy culto y documentado. Se demuestra con  muchos hechos históricos de Game of Thrones, que tienen base real. Aquí pretenden jugar a lo mismo, con un universo alternativo enmarcado en una era victoriana, pero el fracaso es mayúsculo. El comportamiento de los protagonistas es propio del siglo XXI. A pesar de llevar ropas que cubren todo el cuerpo y reflejar una estricta moral, tienen una ligereza sexual más propia de hippies setenteros en celo. Usan palabrotas cada dos por tres, independientemente de su posición social, y todo se enfoca a que culpables de todos los problemas son los racistas habitantes del Burgo. Y lo mismo se podría decir de cómo tratan el fanatismo religioso. 

Carnival Row: 5 Parecidos Razonables con Juego de Tronos
SIN MARCAR UN HITO, ESTA PAREJA RESULTA LA MÁS ROMÁNTICA DE LA SERIE

CÓMO PLANTEAN LAS RAZAS MITOLÓGICAS Y SU PROBLEMÁTICA

En Juego de Tronos no es que no beban de mitología, pero se explica claramente que hablamos de seres con distintas prioridades y necesidades. En muchos casos, antagónicas, como dominarse unas a otras.  ¿Acaso la solución habría sido integrar a los Caminantes Blancos en la sociedad de Poniente? Aquí, en cambio, las hadas no se dedican casi ni a volar. No sabemos qué diferencias hay entre ser un hada o un fauno, porque sus costumbres, ropas y necesidades son las mismas que las de los humanos. Se pierden en el discurso político y se olvidan de que no buscamos un telediario, sino una serie que muestre lo que promete: seres mitológicos y su mundo fantástico.

COMO JUEGAN A HABLAR DE HECHOS PASADOS

Como en la serie de HBO, Carnival Row habla de guerras y lugares que son importantes para los protagonistas, pero que como espectadores aún no conocemos. En Juego de Tronos, con el tiempo, vas entendiendo el sentido de todo, trazado desde la primera temporada. Aquí no se entiende ni aunque te lo muestren claramente, de mal explicado que está. Nuevamente, cogen un elemento que funcionó muy bien en la serie de HBO para usarlo en Carnival Row torpemente.

CÓMO UTILIZAN LAS SAGAS FAMILIARES

Las relaciones incestuosas vinculadas al poder también hacen acto de presencia en Carnival Row. En Juego de Tronos, Cersei y Jaime Lannister, con toda su maldad, emocionan y nos transmiten una historia de amor que los humaniza. Aquí, queriendo usar el mismo recurso, solo vemos una pareja de chicos desagradables mal encarados hablando de lo malvado que es su plan. Patético. 

Carnival Row: 5 Parecidos Razonables con Juego de Tronos
LO ÚNICO QUE TIENEN EN COMÚN ES APRENDER QUE CON LA EXPRESIÓN TAMBIÉN SE ACTÚA

Juego de Tronos es una saga literaria con miles de páginas bien escritas definiendo un mundo y unos personajes. Esta serie parte de un proyecto de película reconvertido en una serie oportunista y aleccionadora. Y vaya si se nota. Los actores de Juego de Tronos eran desconocidos que tuvieron que demostrar algo. Aquí parece que la fama de los protagonistas ha pesado más que una prueba de cámara. El pobre Orlando Bloom va deambulando con cara inexpresiva por toda la serie haciendo buenas acciones y luchando contra los racistas. Si se comportara como en la serie, no habría sobrevivido ni en ese mundo ni en ningún otro.

Cara Delevingne, modelo de familia adinerada y aristocrática, tampoco parece estar ahí por un exhaustivo proceso de casting. Tiene gracia que se dediquen a dar lecciones de integración cuando se beneficia de trabajos glamurosos casi inaccesibles para quien no ha nacido en la familia correcta para ello. Quienes se quejan del doblaje de las series al castellano les garantizo que cuando esté disponible (por ahora sólo está en inglés) a este par se les va a hacer un gran favor. 

Carnival Row es insoportablemente lenta, se recrea en escenas sin sentido ni emoción alguna y no te importa lo que le pase a los personajes. Ni siquiera los momentos de terror provocan el menor sobresalto. Y os garantizo que me asusto con mucha, mucha facilidad. Curiosamente, la serie mejora cuando ninguno de los protagonistas aparecen.  Te olvidas por completo de ellos hasta que vuelven a la pantalla.


No se puede en cambio acusar a esta serie de falta de medios, lo cual entristece todavía más viendo el resultado. Tanto presupuesto en diseños y ambientación para luego tener unos diálogos de primaria y una historia que copia de todo para pretender ser original.  Y lo que es peor: didáctica, simplificando problemas y relaciones casi inabarcables.

Después de la fantástica The Boys, me temo que Amazon Video no ha triunfado con esta propuesta. Si lo hubieran dejado en una película (como la muy similar pero superior Bright, con Will Smith) probablemente habría ido mejor. Sin embargo, está renovada por una segunda temporada. No cuenten conmigo.

Tras el parón estival, en Diábolo Ediciones han puesto las máquinas a trabajar y nos sorprenden con un boletín de novedades repleto de títulos capaces de satisfacer al paladar más exigente. En lo que respecta al cómic, a partir del 20 de septiembre sale a la venta el séptimo y último álbum de la colección Jazz Maynard, de Raule y Roger. En esta última historia, Jazz decide por fin apartarse del mal camino y dedicarse a la trompeta. ¿Lo conseguirá? En mis Ojos, de Bastien Vivés, es otro de los cómics que Diábolo vuelve a reeditar tras casi diez años, un título imprescindible dentro de la carrera del autor de Polina, Lastman o El Gusto del Cloro.

Diábolo Ediciones. Novedades de Septiembre de 2019

En Busca de Totoro. Apuntes e un Paseo por el Bosque, de Sebastián Hirr, es el primero de los grandes títulos dedicados a la cultura popular que Diábolo lanza en septiembre, concretamente en su última semana. En este ensayo, se analiza la famosa película de Hayao Miyazaki fotograma a fotograma, deteniéndose en todos y cada uno de sus aspectos y simbología. Imprescindible para quienes amamos las producciones del mítico Estudio Ghibli.

De la animación japonesa de Miyazaki pasamos a la España de la Transición, una época en la que florecieron en este país numerosas revistas y cómics que tenían como principal reclamo la desnudez femenina. Guillem Medina, autor de otros ensayos publicados por Diábolo como Siempre Quise Ser uno de los Cinco o Lo Tengo Repe, nos desvela qué había detrás de aquellas publicaciones, fiel reflejo de una sociedad que empezaba a despertar de un letargo de casi cuatro décadas.

Los amantes del cómic clásico están de enhorabuena porque Diábolo Ediciones reedita uno de los títulos más demandados por los lectores: Cuando Bruce Wayne se Llamaba Bruno Díaz. Un Viaje por Novaro, del uruguayo Jorge Gard. En esta nueva edición ampliada y revisada, el autor repasa la historia de la mítica editorial mexicana, cuyas colecciones alegraron la vida a millones de niños hispanohablantes de todo el mundo, incluyendo los españoles.

Para conocer más detalles acerca de estos títulos, echa un vistazo al siguiente PDF.

Aunque para los más jóvenes esto debe ser difícil de imaginar, quienes fuimos niños en los 70 y 80 sólo teníamos uno o dos canales para ver la televisión. Eso hacía que los dibujos animados que se emitían fueran vistos por todos los niños, sin que pudiéramos elegir. Uno de los más emitidos eran precisamente los de Hanna-Barbera. Dado que dicha productora de animación fue adquirida por Warner, eso ha permitido hacer experimentos como estos, mezclar los personajes de DC Comics y los de Hanna-Barbera. Este tomo de ECC Ediciones recopila la mayoría de estas historias autoconclusivas. Os dejo con la opinión del resultado.

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Como es lógico, entre tantos autores y personajes, los resultados son dispares. La primera historia, Boosterproblemas,  cruza a Booster Gold con Los Picapiedra, que acaban de revivir otra edad de oro gracias a los cómics. Mark Russell está a cargo del guión, y sale triunfante de mezclar a personajes tan dispares respetando el origen de cada uno. Además, aprovecha para dar toques de humor que funcionan. Rick Leonardi le acompaña con su personal estilo, más cartoon que realista, pero que viene bien a la historia.

Si bien esta primera historia contiene unas treinta páginas, otras son bastante breves. Por ejemplo, en Actualización Eterna, en sus escasas ocho páginas se las apañan para contar una historia entrañable a lo Black Mirror con Los Supersónicos, bastante alejados por cierto de los que recordamos de nuestra infancia. 

Entre los dibujantes nos encontramos al exquisito Ariel Olivetti, que se luce junto a James Tynion IV (Detective Comicsen Las Maravillas del Espacio. Green Lantern y Fantasma del Espacio viven una aventura que no desentonaría en la serie regular del Agente Esmeralda. De lo mejor del tomo, sin duda. Más liviano resulta el encuentro entre Johhny Quest y Adam Strange, pero el tono de los dibujos animados era aproximado a ese, así que los seguidores de los mismos reconocerán el tipo de tribulaciones que viven.

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UNA ALOCADA COMBINACIÓN

Siguiendo con las historias largas como la anterior, aparece también la alocada Suicide Squad junto a los Banana Splits. Aquí el problema viene de que, como en otras ocasiones, no son personajes  demasiado conocidos en España, así que no se si se parecen o no al original. Debo confesar que no le veo mucho sentido ni a esta historia ni a este cruce, pero puede ser por ese desconocimiento inicial. 

Los Superhijos también protagonizan una historia en el tomo. Aprovechando la debilidad de Damian Wayne por los animales, uno de los compañeros elegidos es el perro Dinamita. Peter Tomasi al guión suele ser garantía de algo bueno, y construye una historia con más sentido que algunas que han vivido los Superhijos.

Para curioso, el cruce entre Rayo Negro y Hong Kong Phooey, imbuido aquí de una seriedad que, desde luego, no es la que tenía en su serie animada. A pesar de que el aspecto si es perruno, consigue funcionar.

Speed Buggy tiene de compañero, como es bastante comprensible, a Flash, en este caso encarnado por Wally West. Simpática e intrascendente. Terminamos con las historias más extensas a cargo de Aquaman y Jabberjaw, conocido en España y Latinoamérica como Mandibulín. Pelletier se las apaña para alejarse de la parodia y da trasfondo a este cruce que también es de los más destacables del tomo.

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PUES SÍ, ESTO ES MUY RARO...

Entre las historias breves, destacar el curioso encuentro entre Batman y Don Gato, pero su poca extensión no da pie a desarrollar algo tangible, ya que no es como en Batman/Elmer Fudd, donde los personajes se mostraban como personas caracterizadas.

Dependiendo de cuántos personajes de Hanna-Barbera conozcas, lo que disfrutes de este tomo variará. Hay historias mejores y peores, pero ninguna busca ser una obra de arte. Es complicado respetar a cada personaje y mezclarlos de una manera coherente y hay claros altibajos, especialmente en las historias más cortas. Echo de menos la historia de Nightwing y Maguila el Gorila, tan rocambolesca en su propuesta, pero que junta a dos de mis personajes favoritos de cada universo, pero que no aparece en el tomo. Seguramente lo incluyan más adelante en otra recopilación.

Una curiosidad que, si os atraen este tipo de propuestas, o los elseworlds, la podéis disfrutar sin duda. Si no es el caso, posiblemente no os atraiga demasiado.

DC COMICS/HANNA BARBERA: INTEGRAL
ECC Ediciones
Edición original: Booster Gold/The Flinstones Special núm. 1 USA, Green Lantern/Space Ghost Special núm. 1 USA, Adam Strange/Future Quest Special núm. 1 USA, Suicide Squad/Banana Splits Special núm. 1 USA, Super Sons/Dynomoutt Special núm. 1 USA, Black Lightning/Hong Kong Phooey Special núm. 1 USA, The Flash/Speed Buggy Special núm. 1 USA y Aquaman/Jabberjaw Special núm. 1 USA (one-shots)
Autores: varios
Formato:  Cartoné (Integral omnibus), 336 págs. A color
Precio: 31,50 e