El Solitario de Providence

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Casi sin darnos cuenta, ya están aquí las novedades de ECC Ediciones para el mes de diciembre. En primer lugar, destacar el tomo Batman: Preludio a la Boda, de Tim Seely, antesala de los sucesos que acontecerán en el esperado enlace entre Bruce Wayne y Selina Kyle. Otra importante novedad es el comienzo de la publicación en formato grapa de Superman: El Hombre de Acero de Brian Michael Bendis, recién llegado de Marvel, una colección que aparecerá con cadencia semanal.

Novedades de ECC Ediciones para Diciembre de 2018

No podemos dejar pasar el lanzamiento de los tomos Batman: Arkham Knight Génesis ni Batman y Robin: Robin Resurge, ambos del guionista Peter Tomasi. El primero surge como spinoff del  videojuego, una historia que profundiza en las motivaciones del justiciero Arkham  Knight y el odio visceral que siente hacia Batman. Y para los fans de Harley Quinn, recomendar el volumen Harley Quiere al Joker, una historia de amor y locura de Paul Dini y Jimmy Palmiotti.

No podemos terminar esta selección de lo más granado de los lanzamientos de ECC para el mes de diciembre sin mencionar Los Picapiedra: Integral, de Mark Russell y Steve Pugh, un cómic de humor nominado a los Premios Eisner, o el noveno tomo de la colección de Astro City, el cual pone punto y final a la genial creación de Kurt Busiek y Brent Anderson

Descubre el resto de lanzamientos de ECC Ediciones en el siguiente PDF.

Una de las cosas que menos convencieron de Los Nuevos 52 fue sin duda el enfoque que le dieron a Superman. Rejuvenecerlo, y liarlo con Wonder Woman, aunque suene lógico, no es lo que necesitaba el personaje. Así que se aprovechó en Rebirth para volver a los orígenes. La idea era recuperar al viejo Superman, casado con Lois Lane y con un hijo, Jon. Éste vivía oculto, mientras el de Los Nuevos 52 muere heroicamente. Reconozcamos que contar esto no es fácil y, aunque el tomo que ahora edita ECC Ediciones se resienta de ello, merece la pena volver a acercarse al personaje en esta nueva etapa.

Superman Vol. 01: El Hijo de Superman, de Gleason y Tomasi

La toma de contacto entre el viejo Superman y Lana Lang es la fórmula escogida para esta curiosa transición. No seguí Superman en Los Nuevos 52, pero sí me apunté a este nuevo comienzo del Hombre de Acero. No me convence del todo este traspaso del testigo con el que comienza el tomo, pero comprendo la dificultad de enfrentar el cambio de un Superman por otro ante un mundo que lo ha visto morir. 

Solventado este primer paso, nos llevan a la granja donde la apacible familia Kent vive en el anonimato sus identidades secretas. Lois escribe bajo pseudónimo, y Jon empieza a mostrar los poderes heredados de su padre. Éste no duda en ir presentando el mundo kryptoniano a su hijo y hacerle llegar el legado, encaminando a su hijo hacia el inevitable destino heroico. Clark Kent lleva a su hijo a vivir algunas aventuras, bien buscadas, bien encontradas.

La principal trama tiene a los Erradicadores como enemigos, unos fascistas que no creen en el cruce de razas. No hay que ser sociólogo para leer entre líneas lo que pretenden contarnos, aunque me parece una idea lo bastante superada como para insistir tanto en ella.

Superman Vol. 01: El Hijo de Superman, de Gleason y Tomasi

Me parece también contraproducente que Lois Lane sea parte tan activa de la acción. No tiene superpoderes, y el hecho de que tenga un papel en una lucha de su marido contra seres tan poderosos, es totalmente inviable. Además, si pretenden mandar un mensaje feminista, me parece contraproducente. ¿Es que ella no tiene su propia identidad? ¿Acaso necesita que Superman esté mirándola mientras escribe? Que estén casados no significa que sean hermanos siameses. Esto para mí es un error.

La principal trama tiene a los Erradicadores como enemigos, unos fascistas que no creen en el cruce de razas


Si bien la rutina de los Kent está bien trazada, con los problemas que Jon empieza a sufrir ante sus emergentes poderes, la acción me ha resultado muy exagerada en todos los sentidos. Este Superman es menos poderoso de lo que estamos acostumbrados, ya que lo vemos herido ante ataques que no le habrían supuesto el menor rasguño no hace tanto. Se agradece este cambio, para invencible ya tenemos al Batman de los últimos tiempos...


Este tomo tiene el hándicap de hacer creíble una decisión editorial que debe tragar con lo visto durante los cinco años de Los Nuevos 52. Lo más destacable es el buen hacer de Patrick Gleason y Peter Tomasi reflejando la relación padre-hijo que tan bien se les dio en Batman y Robin. Lejos de repetir la fórmula, son conscientes de las evidentes diferencias entre Jon Kent y Damian Wayne y sus respectivos padres. Se insinúa también la presentación de este Superman a Batman y Wonder Woman, algo que se desarrolló en la extinta colección Trinidad, cuyo primer número reseñé aquí.

El dibujo no está totalmente a cargo de Patrick Gleason cuyo estilo tanto se disfruta. Sin embargo, tener compañeros como Doug Mahnke o Jorge Jiménez no es como para quejarse.Un comienzo aceptable para una etapa que tomará fuerza más adelante. Cumple su función y se lee sin grandes complicaciones, dejando las correspondientes semillas que germinarán en los próximos números. Lo más importante de este tomo es sin duda conseguir que recuperemos a nuestro Superman, y el resto del Universo DC también.

SUPERMAN VOL. 01: EL HIJO DE SUPERMAN
ECC Ediciones
Edición original: Superman núms. 1-6 USA, Superman: Rebirth núm. 1 USA (one-shot)
Guion:  Patrick Gleason, Peter Tomasi
Dibujo:  Doug Mahnke, Jorge Jiménez, Patrick Gleason
Cartoné, 176 págs. A color.
Precio: 17,95 €

Tengo un amigo que es jefe de cocina de un importante hotel. Hace poco, me comentó el bochorno que le produjo que un afamado chef presentara a un concurso profesional un plato que era poco más que un mazacote de mantequilla. La fama de dicho cocinero le protegió de que el tribunal le expresara con claridad el ridículo que estaba haciendo. Esta anécdota es extrapolable a la sensación que he tenido viendo el primer capítulo de la nueva apuesta de Amazon Prime VideoThe Romanoffs,  y a sus benévolas primeras críticas. El creador, guionista, director y productor ejecutivo de esta serie es, ni más ni menos, que Matthew Weiner, el arquitecto de Mad Men. Me encuentro entre los más rendidos admiradores de esa serie, cuyos blurays reinan en mi estantería. No obstante, he visto las suficientes series y películas como para saber que un trabajo anterior no garantiza nada respecto al siguiente. Ni para bien, ni para mal. Sin embargo, ni dando nada por sentado estaba preparado para lo que he visto. Cuando lleguen los spoilers, avisaré.

The Romanoffs

Los ocho capítulos independientes que conforman The Romanoffs tienen en común que lo protagonizan supuestos herederos de la última familia imperial rusa. De hecho, el capítulo comienza con una torpe representación del fusilamiento de éstos. Después, nos trasladamos a París, donde conocemos a los verdaderos protagonistas.

Anushka (Marthe Keller) es una vieja parisina de alta alcurnia venida a menos, que tiene en propiedad un espacioso piso en París. Esa es la razón de que tenga a su sobrino americano, Greg, (Aaron Eckhart) pendiente de ella. Pero no nos confundamos, él es un buenazo, la mala malísima es su novia,  Sophie (Louise Bourgoin). Esto no es spoiler, todo queda meridianamente claro para todos sin la sutileza que marcan este tipo de relaciones. La planicie de los personajes que aparecen es pasmosa. La más trabajada, Anushka, que podría haber sido divertida, no pasa de ser desagradable. Además, resulta absurdo pretender que un hombre bien entrado en la cuarentena no tenga más proyecto vital que esperar a heredar un piso de alguien que a simple vista puede durar diez o quince años más. 

En cuanto a la asistente árabe, Hajar (Inès Melab), es la típica chica buena de toda la vida. Lo que podría haber sido una relación divertida entre Anushka y ella sencillamente es una oportunidad perdida que cae en todos los tópicos de una manera aburrida. Además, para ser tan arisca Anushka, enseguida confía en la joven, por no hablar de lo que sucede un poco más adelante.

The Romanoffs
UN PISO COMO ESE NECESITA UN EJÉRCITO DE LIMPIADORAS, NO UNA ASISTENTE

El único mérito atribuible a este episodio es rodar en París y que todo lo que vemos sea feo. No hay mimo alguno en lo que vemos, cualquier teleserie de sobremesa puede presumir técnicamente de tener mejor factura que este tedioso episodio. Los diálogos describen a personajes planos como mesas, relaciones mal representadas y ninguna virtud para enganchar al televidente. Os garantizo que cualquier telefilm europeo de esos en los que una cincuentona se debate entre tres pretendientes ricos y guapos, tiene más solvencia, ritmo y credibilidad que este despropósito. He dejado a la mitad películas y episodios que superaban a ésta en todo.

El único mérito atribuible a este episodio es rodar en París y que todo lo que vemos sea feo


Se me ocurren varias teorías para semejante descalabro, desde mi humilde posición de espectador. Una es que el equipo tras Mad Men era excelente a todos los niveles, y el mérito ha recaído en Weiner por la lógica de que nos hablan del creador o director, no del iluminador o diseñador de vestuario. Otra, que se esté vengando de alguien porque no quisiera hacer esta serie y le obligara algún contrato. Y otra más, que quisiera irse de viaje mientras rodaba la serie. El segundo episodio se desarrolla en un lujoso crucero, no digo más. Si todo lo sometió a esta premisa, es normal que no haya salido nada digno de contar. De ahí que cambie de protagonistas y de ubicación en cada episodio, y haya intentado encajar eso sin pensar en lo importante: qué nos puede aportar su historia.

Como conclusión antes de spoilers, diré lo siguiente. No os fiéis de esas críticas que no hacen más que mencionar a Weiner y no a la calidad de lo que han visto, imputando virtudes a The Romanoffs que tenía Mad Men. Este primer episodio es tan malo que cuesta de asimilar y, como en el ejemplo de la mantequilla intragable, la objetividad se pierde con la admiración y el miedo a parecer demasiado tonto para entenderlo. Que un paseo junto al Sena me recuerde a donde yo vivo es un disparate. Da muestra de la poca gana con la que se ha hecho esta serie a pesar de durar unos eternos e innecesarios 97 minutos. En cuanto al nexo de los Romanoffs, define tanto lo que vemos como si se tratara de gente unida porque sus nombres empiezan por la letra A. De verdad que nada aquí tiene sentido. Para hacer esto, mejor no hacer nada, y dedicarse a otra cosa.  Como irse de viaje por placer con los muchos millones ganados. Empiezo con los spoilers.

GREG, DE BRAGUETAZO EN BRAGUETAZO

Una persona como Anushka suele tener mucho moscarrón alrededor viendo que puede trincar, familia o no. Seguramente, su sobrino tendría bastante competencia. Para ser Anushka tan intolerante y racista, qué pronto le regala un piso a Hajar. Enseguida la respeta, cuando la chica tampoco ha hecho nada más que aguantarla y callar como haríamos casi todos en su lugar. Lo políticamente correcto campa a sus anchas y, por supuesto, la chica de origen árabe es la más buena y decente. 

En cambio, el retrato de la novia francesa de Greg, Sophie, es bien diferente. Resulta insoportable en grado máximo: habla en serio de asesinar a la tía, detesta a los niños, maneja al novio, chantajea con el sexo.. .está ahí para que la odiemos. Encima es idiota ¿Pensaba que no se iba a enterar Anushka de lo que hizo con el teléfono de Greg? ¿Cómo de tonto llega a ser este hombre que no mira ni su móvil en días? Al menos en los culebrones te hacen reir con las malas, que suelen molestarse en disimular sus intenciones. De remate, Sophie es una ladrona, y con testigos. Un regalito, vamos. En cambio, el pobre Greg es todo corazón, aunque no tiene más actividad que esperar a que se muera su tía y heredar, y mientras vivir en el hotel de su novia. Un amor. 

No os fiéis de esas críticas que no hacen más que mencionar a Weiner y no a la calidad de lo que han visto, imputando virtudes a The Romanoffs que tenía Mad Men


El romance que surge entre Hajar y Greg es tan forzado como disparatado. La caída en las escaleras era tan previsible que me costó creer lo que había visto. Daría risa hasta en la más lamentable serie juvenil. He leído críticas que hablan de la maestría de Weiner retratando la crisis de la mediana edad. Pues nada, el consejo aquí es acostarse con una chica que tenga la mitad de tu edad y que conozcas de hablar un rato vaguedades tomando una pizza. De camino, no tomes precauciones y la dejas embarazada. El resultado es mirar juntos por la ventana amorosamente mientras crece la barriga, y te mantiene tu tía. Todo un retrato de cómo funcionan las relaciones humanas... en otra galaxia. De verdad que no doy crédito.


Ver un retrato aquí de algo más que la carencia absoluta de ideas es ser muy fan y muy generoso. Es complicado decir de una vaca sagrada como Matthew Weiner que esto no pasaría el test de calidad ni para una serie de YouTube rodada en casa. Y más cuando su nombre no para de aparecer en los títulos de créditos. La curiosidad me hace ver el siguiente capítulo, a ver si consigue que sea tan asombrosamente malo como el primero. Aunque dudo que haya mucho más que ver que el barco del crucero. A no ser que, como han hecho con París, lo hagan parecer el barco de Chanquete. Ya os contaré. 

Fallecida prematuramente a los 48 años, la escritora Shirley Jackson (1916-1965) es uno de los puntales de la novela de terror norteamericana del segundo tercio del siglo XX. Obras como su cuento La Lotería (1948) o La Maldición de Hill House (1959), novela en la que se basa la nueva apuesta de Netflix por el terror seriado, han influido en autores posteriores como Stephen King o Richard Matheson. No es la primera vez que La Maldición de Hill House es adaptada a otro medio distinto al papel. En 1963, Robert Wise dirigió The Haunting, a la que siguió en 1999 otra traslación, también con el mismo título en inglés, dirigida por Jan de Bont y protagonizada por Liam Neeson y  Catherine Zeta-Jones. ¿Merece la pena esta nueva adaptación de la novela de Jackson o, por el contrario, estamos ante un bluf?

The Haunting of Hill House

Pues, en contra de la opinión de la mayoría de la crítica especializada (y de la no tan especializada, todo hay que decirlo) The Haunting of Hill House tiene más de bluf que de obra maestra del terror televisivo. Creada por Mike Flanagan (Oculus, El Juego de Gerald), la serie está compuesta por 10 capítulos con una duración que va desde los desesperantes 71 minutos de su episodio piloto hasta los más tolerables 42. Aunque no hay noticias de que vaya a haber una segunda temporada (parece que el final es lo bastante cerrado como para no dar opción a ello), con Netflix nunca se sabe, y más si consideramos la exagerada buena acogida que está teniendo el show por parte de los medios mainstream.

Flanagan ha decidido con esta serie dar una vuelta de tuerca a la historia de Shirley Jackson, alejándose del terror más tradicional de las adaptaciones anteriores e introduciendo elementos más propios del drama familiar. El libro de Jackson, apenas trescientas páginas, no daba para una serie de diez capítulos. Sin embargo, si añadimos las vivencias de una familia casi destrozada por los extraños sucesos que ocurrieron en la infame casa, no tenemos para diez capítulos, sino para diez temporadas si los guionistas se lo proponen. En definitiva, La Maldición de Hill House tiene mucho relleno y poca chicha, al menos la que un amante del terror esperaría de un material de referencia como el de la novela original.

The Haunting of Hill House
YO ABANDONARÍA LA CASA EN EL MINUTO UNO, CON LO CUAL... ¡NO HABRÍA SERIE!

La historia va saltando entre el año 1992 y la actualidad, siguiendo la trayectoria vital de la familia Crain, el matrimonio y sus cinco hijos. En el primer capítulo, centrado en el hijo mayor, Steven (Michiel Huisman), vamos conociendo al resto de hermanos, marcados de distinta forma por los inexplicables sucesos que acaecieron en la mansión que sus padres habían adquirido para rehabilitar y en la cual vivían. En realidad, en este primer capítulo lo que vemos de la casona son apenas dos o tres escenas en las que poco se nos explica de lo que allí acontece, aunque ya se deja en evidencia que lo paranormal está presente.

La Maldición de Hill House tiene mucho relleno y poca chicha, al menos la que un amante del terror esperaría de un material de referencia como el de la novela original


En realidad, los sustos son escasos, ya que la mayor parte de la trama se centra en las heridas psicológicas que lo extraño dejó en las frágiles psiques de unos niños y un padre (Timothy Hutton) que aún no se ha repuesto de la pérdida de su esposa (Carla Gugino), precisamente en aquella casa. De este modo, comprobamos como cada hijo experimenta un trauma, más o menos evidente o grave, directamente vinculado con la mansión. 

The Haunting of Hill House
HUGH CRAIN Y SUS HIJOS HUYENDO DE LA CASA HILL

El gran problema de la serie es, sin embargo, que nada me importan los problemas de la familia Crain. Se ha dicho de The Haunting of Hill House que es la primera gran serie de terror, de la misma manera que los medios se han referido a Manifest como la nueva Perdidos (ya te contamos que no es así). Pues no, nada más lejos de la realidad. Los Crain son todo un repertorio de clichés que esperaríamos ver en cualquier drama familiar: Steven, el hijo mayor, con una carrera de escritor; Olivia, la inestable madre; Hugh, el atormentado padre; Shirley, la hermana mayor hecha a sí misma; Luke, el hijo con adicciones; Theo, la hija lesbiana que combate sus traumas con el libertinaje sexual; y, finalmente, Nell, la gemela de Luke y la que peor lleva lo sucedido en la casa.

Básicamente, la serie de Mike Flanagan es ésta, los problemas de la familia Crain con sus demonios interiores, mucho menos interesantes que los de la mansión Hill. Para más inri, la serie adolece de una narrativa confusa con continuos saltos temporales que ayudan muy poco a enganchar al espectador. Pareciera como si el creador del show, viendo que ya había poco que aportar a las dos adaptaciones ya hechas del libro, se hubiera decantado por el culebrón familiar más ramplón y gastado, insertando unas cuantas escenas supuestamente terroríficas. Eso es todo.

Básicamente, la serie de Mike Flanagan es ésta, los problemas de la familia Crain con sus demonios interiores, mucho menos interesantes que los de la mansión Hill


The Haunting of Hill House no es en realidad una serie de horror, sino un drama familiar... y de los aburridos. Sus protagonistas están demasiado pasados de vueltas, no son creíbles, y se nos quiere hacer creer que todo se remonta a los sucesos ocurridos en la mansión. Obviamente, no voy a perder diez horas de mi vida en ver esta serie, así que no puedo hablar de su final pero, vistas algunas reacciones de gente que sí la ha terminado, finaliza sin explicar gran cosa acerca de la casa. 


No es sorprendente que Netflix promocione las series en las que cree. Tampoco es sorprendente que promocione aquellas en las que no termina de creer pero que, al estar ya producidas y rellenando parrilla, necesitan de esfuerzos y dinero para que no se conviertan en un desastre absoluto de crítica y público. The Haunting of Hill House está entre estas últimas, un producto que no termina de encajar en el género (el horror) en el que se ha sido ubicado, pero que tampoco tiene los elementos necesarios para hacer de ella un buen drama familiar. ¿La primera gran serie de terror? Tendremos que seguir esperando.

Por fin se ha estrenado la serie Titanes, después de una larga travesía que ha incluido desde cancelaciones hasta cambios de canal. Finalmente, tras la renuncia de TNT por diversas razones, entre ellas la falta de interés, Warner decidió realizar la serie para lanzar su propio servicio de streaming. El miedo con esta serie, especialmente sabiendo que algunos de sus creadores están detrás de series de la cadena CW, como Arrow o The Flash, es que el nivel fuera precisamente ese. Afortunadamente, la opción más inteligente ha sido precisamente la escogida: estamos ante un producto muy alejado de censuras y de la blancura (y blandura) que actualmente asfixia series como la del velocista escarlata

Titans, de DC Universe

Es sorprendente que hayamos tenido que esperar casi 80 años para ver un retrato certero en imagen real de alguien tan popular como Dick Grayson. El actor elegido para ello, Brenton Thwaites, un australiano de 29 años, si bien no es un ejemplo de corpulencia, cumple en la parte actoral. La situación en la que se nos presenta a Dick es trabajando como detective de la policía de Detroit. En los cómics de su colección de Nightwing hay un periodo en el que se incorpora a la policía de Blüdhaven, y de esa época recuperan a su compañera Amy Rohrbach, la cual aparece en la serie interpretada por Lindsey Gort (The Carrie Diaries).

Estamos ante un producto muy alejado de censuras y de la blancura (y blandura) que actualmente asfixia series como la del velocista escarlata


Grayson viene de Gotham, obviamente, y sigue ejerciendo en secreto su papel de Robin, solo que en solitario. La escena de acción en la que interviene sorprende por su crudeza y violencia. Sin embargo, caes en la cuenta de que difícilmente podría ser creíble de otra forma. Estamos hablando de matones que de ninguna manera iban a caer desmayados ante un simple puñetazo. Aparentemente, no mata, pero alguna baja permanente sí que provoca el chico. Si esto es su modus operandi, o responde a un periodo concreto de estrés ya lo veremos. Si bien en este primer capítulo no se exceden con momentos de acción, pues hay que centrarse en la presentación de personajes, todo cuanto nos muestran está justificado y muy bien planificado. 

Titans, Episodio 1X01
POR FIN PRESENCIAREMOS EL PASO DE ROBIN A NIGHTWING EN UNA SERIE

En cuanto a su relación con Batman, lo que presenciamos son breves flashbacks en la mansión Wayne y alguna referencia velada. También aparece la mano de Bruce, y se rumorea que es posible que lo veamos aparecer en el futuro. Dick está completamente separado de Batman, y buscando su propio camino. Se nos representa como alguien incapaz de seguir su vida aparte de luchar contra el crimen, un problema con el que se enfrentaba en el momento de creación de los Titanes, de Marv Wolfman y George Pérez. La transición a Nightwing, que en los cómics también se produce cuando Dick lidera los Titanes, será inevitable. Personalmente, estoy deseando verla.

Otro de los ejes del capítulo es Raven (Teagan Croft). Contactar con Dick fue lo que unió a los Titanes en la era que he mencionado antes, y aquí nos muestran algo de eso. Eso sí, aquí la rejuvenecen y la presentan como a una adolescente en fase gótica. Lo vivido por la chica es espeluznante, y es evidente que quedan muchas cosas por descubrir en el futuro de su origen.

BEAST, O CHANGELING EN ALGUNOS CÓMICS, PARECE BASTANTE FIEL AL DIBUJO

Pero la verdadera incógnita de este episodio es Starfire. La polémica que sufrió la actriz Anna Diop tras filtrarse imágenes del rodaje se disuelve al verla actuar. Si bien la elección más ajustada a los cómics habría sido quizás una espectacular brasileña, ya que a Kory la han tomado por latina a veces en las historietas, la actriz cumple excelentemente su papel. Lo hace a nivel actoral y a nivel físico. Hay que reconocer que los directores de casting saben mejor que los fans lo que va a funcionar frente a una cámara. Su personalidad está alejada de la jovencita inocente de sus comienzos, aquí es una mujer más madura. En cuanto a su origen, no queda claro si van a mantener el extraterrestre del planeta Tamaran o buscarán otro menos fantasioso. Ya veremos si se disipan las dudas o sencillamente, no explican nada y el personaje parte como la hemos conocido. Si está presente, en cambio, la facilidad para aprender idiomas y su increíble poder de absorber energía. Por cierto, buenos efectos especiales en una serie que no tiene visos de ser una superproducción ni aspirar a serlo. Sin embargo, creo que se beneficiaría, al menos en un futuro, de un abultado presupuesto.

NO HAY QUE JUZGAR ANTES DE VER, STARFIRE ES UN BUEN EJEMPLO DE ELLO

El último en aparecer ha sido Beast, y tendremos que esperar al segundo capítulo para saber más de él. Su origen multimillonario no cuadra con lo que vemos (¿robando un videojuego?), así que debemos esperar cambios al respecto.

Los Titanes en los cómics han pasado por multitud de etapas y componentes, y esta serie no adapta ninguna de ellas específicamente.  Si veis mi Instagram, veréis que sé de lo que hablo. De las series animadas os podéis olvidar directamente, como es lógico. Bebe de muchas, y a la vez ha creado algo totalmente nuevo. Un acierto, ya que adaptar un grupo como éste de una manera creíble a la actualidad no es sencillo. Supera con mucho este primer capítulo a las actuales series familiares de CW, como ya hemos mencionado. Pero también a las series Marvel de Netflix, las buenas como Daredevil o la primera temporada (sólo la primera) de Jesicca Jones. A diferencia de éstas, prescinden de rellenos y eternos diálogos que frenan la acción y eternizan momentos que no merecen tanto detalle. Titanes tiene un ritmo medido y está cargado de tramas que estamos ansiosos por ver en el futuro. Faltan por ver componentes anunciados, cómo se reunirá e interactuará el grupo... Las posibilidades son grandiosas, pudiendo ser esta una serie de largo recorrido que va evolucionado a través de sus distintos componentes sin necesidad de estancarse en ningún momento.



Un primer capítulo fantástico que, esperemos, sea solo el comienzo de lo que está por venir. Si este es el nivel de las series que va a producir Warner para su canal DC Universe, estamos de enhorabuena.

Ya tenemos completa en España, publicada por ECC Ediciones, la serie limitada en grapa Batman: Caballero Blanco, dibujada y guionizada por Sean Murphy. Las expectativas eran altas, dadas las buenas críticas que estaba cosechando esta historia de ocho grapas que sin duda veremos recopilada en tomo más adelante. Una de las mejores señales de que lo que íbamos a leer merecía la pena era el hecho de que cada número mantenía el nivel de ventas en USA respecto al anterior, e incluso lo superaba. En un negocio en el que las editoriales tienden a sacar números uno para inflar ventas y se olvidan de dar calidad al segundo, esto era algo a tener en cuenta. Una vez leída la historia completa, os mostramos por qué estamos ante un nuevo clásico de Batman... ¿O debo decir de El Joker?

Batman: Caballero Blanco

La historia que nos muestra Sean Murphy aprovecha la libertad que disfruta un relato que no ha de atenerse a la continuidad. Sin embargo, salvo algunas modificaciones de las posiciones de algunos personajes que se revelan a lo largo de la lectura, me ha resultado bastante más respetuosa con el legado de Batman que muchas colecciones actuales. Me ha recordado aquella historia de ciencia ficción sobre realidades alternativas en la que el cambio se reducía sutilmente a la forma de llamar al pollo. Aquí la reinvención sería la coherencia con lo que la existencia de Batman implicaría. 

El enfrentamiento entre El Joker y Batman parece eternizarse entre ambos. Murphy aprovecha para indagar en todos los tópicos que se repiten en ambos personajes. El debate sobre la existencia de Batman y el daño que provoca, a nivel social y económico, está en la superficie de la obra. ¿Sirve a Gotham o a las necesidades de su ego? ¿Acaso no podría colaborar de una manera más clara con la policía que tanto le tolera? No entro en que esto fuera así en la realidad, es real en el mundo que nos describe y es suficiente. Son temas obviados en los cómics la mayoría de las veces, y Murphy se ha preocupado de tratar al lector como alguien inteligente que pide algo más a un cómic que la eterna pelea héroe-villano. Y vaya si lo consigue.

Batman: Caballero Blanco
LOS PAPELES DE VILLANO Y HÉROE SE VAN INTERCAMBIANDO

La idea de hacer que El Joker sane su enfermedad mental no es nueva. Ya se exploró en la bonita historia Volverse Cuerdo. Sí es nueva, en cambio, la profundidad que Murphy da a lo que alguien tan inteligente como él podría hacer desde el otro lado.

No recuerdo haber leído un análisis tan bueno y creíble de la relación que une a Batman y El Joker, a pesar de ser un tema bastante recurrente en los cómics. El análisis de Batman, su personalidad y cómo se ve afectado por lo que sucede a su círculo más cercano es brillante. También la forma de actuar de Alfred Pennyworth no podría ser más fiel al mayordomo. Puede parecernos al principio un Batman todavía más rudo y distante de lo que lo suelen retratar, pero una vez finalizada la obra he podido reconocer bastante del personaje.

Murphy se ha preocupado de tratar al lector como alguien inteligente que pide algo más a un cómic que la eterna pelea héroe-villano. Y vaya si lo consigue


La lectura es densa, atrapándote desde la primera viñeta como pocas veces logra un cómic. No existe el  relleno, todo está medido escrupulosamente. El guionista/dibujante te sumerge en su Gotham como si vivieras en ella. Lo bien desarrollado que está todo lo que va sucediendo, con unos tiempos milimétricos para la evolución de los hechos y los protagonistas, y cómo van planeando los distintos personajes sus estrategias. Resulta curioso que el que va a remolque de los demás es el propio Batman.

Portada alternativa de Batman: Caballero Blanco #6
QUIEN PIENSE QUE LOS SIDEKICKS SOBRAN, QUE SE ACERQUE A ESTE CÓMIC

La descripción y motivación de cada personaje, alguno creado por el propio autor, roza la perfección. Los sidekicks de Batman tienen un papel muy definido e importante, a diferencia de otras ocasiones. Las distintas tramas que se van cruzando lo hacen de una manera impecable, mostrando la gran estructura y definición de lo que nos cuenta Murphy. Todo converge como debe hacerlo, sin prescindir del inevitable cliffhanger al final de cada grapa. No juzguéis hasta el final lo que os pueda enfadar por una u otra causa.

Las escenas de lucha, persecución y acción que pueblan Batman: Caballero Blanco están al servicio de la obra. Tienen un sentido del dinamismo y la oportunidad inmejorables, alejados de estereotipos y cuidando el más mínimo detalle. La tensión que transmite el cómic es adictiva.

No recuerdo haber leído un análisis tan bueno y creíble de la relación que une a Batman y El Joker, a pesar de ser un tema bastante recurrente en los cómics


Esto nos lleva a hablar del dibujo. Es posible que pueda haber un ilustrador mejor para esta historia, pero no se me ocurre. El diseño de cada uno de los personajes, la majestuosidad de los batmóviles que aparecen homenajeados, la Gotham que se nos muestra... A pesar de no aparecer nadie especialmente bello, pues el estilo de Murphy es algo cartoon, están perfilados exquisitamente. El conjunto de todo cuanto vemos impacta por la atracción que genera, y merece que le prestemos atención en inevitables relecturas. En cuanto a si habéis leído algo sobre una polémica acerca de una escena de desnudos, ya os advierto que ni una monja se sorprendería de lo que se muestra.

El dibujo de Murphy combina a la perfección las luces con las sombras. Cada número posee su propia identidad, algo a lo que ayuda a labor del colorista Matt Hollingsworth, quien hace aquí un espléndido trabajo que no hace sino realzar aún más si cabe el arte de Murphy. Los ocres, los grises y, sobre todo los rojos, ayudan a ambientar el devenir de una historia en la que cada detalle cuenta.

¿ALGUIEN SABRÍA DECIRME DÓNDE HEMOS VISTO ANTES ESTE BATMOVIL?

¿Es todo perfecto? Si bien Batman: Caballero Blanco para mí alcanza el sobresaliente por muchas razones, enumeraría algunas que no me han convencido del todo. Hay un exceso de explicaciones por parte de Murphy en la conclusión, y posiblemente de redención. Esto, por supuesto, es una opinión personal de la elección que ha hecho el autor. No pretendo decir que se desinfle al final. Yo habría preferido algo más de oscuridad, pero quizás es este otro tópico del que el autor quería alejarse. Se extiende, al menos para mí, demasiado en el desenlace. Menos es más, insinuar antes que mostrar. Planear de una manera tan clara que una persona reaccionará justo como necesitamos, como pretende Murphy, se me hace difícil de creer.

Batman: Caballero Blanco
POSIBLEMENTE, LA MEJOR REINVENCIÓN DEL JOKER A LA QUE PODEMOS ASPIRAR

Resulta irónico que, ahora que tanto se habla del guión que hay que presentar para la nueva película de Batman, o la que veremos de El Joker, tengan semejante maravilla en cómic y no se les ocurra adaptarla.

En estos tiempos en los que muchos aficionados, y me incluyo, añoramos obras clásicas, debemos celebrar que sigan produciéndose maravillas como esta. Murphy se ha ganado con creces que prestemos atención a sus próximas creaciones. Muchas de las virtudes que aquí aparecen nos gustaría verlas en las series regulares. No se te va de la cabeza esta Gotham ni esta historia, llena de descubrimientos, más que giros, que os invito a descubrir. Ya me contaréis.

BATMAN: CABALLERO BLANCO 1-8
ECC Ediciones
Edición original: Batman: White Knight núm. 1-8 USA
Guion: Sean Murphy
Dibujo: Sean Murphy
Grapa, 32 págs. A color
Precio: 2,75 €