El Solitario de Providence

ÚLTIMOS POSTS

Desde mañana día 26 y hasta el 11 de junio se celebra la Feria del Libro de Madrid, evento cultural de primer nivel en el que, cómo no, no podía faltar Diábolo Ediciones, concretamente en la caseta nº 211. Coincidiendo con este acontecimiento, Díábolo ha preparado una selección de novedades que van desde ensayos sobre el anime hasta la música pop británica, pasando por divertidos manuales sobre el cuidado de los gatos.


En su línea editorial centrada en el cómic, Diábolo presenta este mes "Todos los Piscolabis", de Mauro Entrialgo, un tomo recopilatorio con todas las primeras historietas de este genial dibujante y guionista vasco. Diabolín, la colección centrada en los lectores más pequeños, presenta la obra "Un Gatito en Casa", de José Fonollosa, una divertida guía para enseñar a los peques a cuidar y entender a estas adorables mascotas.

Dentro de la línea de cultura popular llega una obra que muchos estábais esperando: "¡Luz, Fuego, Destrucción! La Gran Aventura de Dragon Ball", de Miguel Martínez y Néstor Rubio, dos expertos en el mundo de coleccionismo, el manga, el anime y los videojuegos. En dos tomos, el segundo de próxima aparición, los autores repasarán exhaustivamente, pero de manera amena, todas las series, las películas y todo lo relacionado con la genial creación de Akira Toriyama. Mañana día 26 de mayo ambos autores estarán en la tienda madrileña Akira Cómics firmando ejemplares de su obra.


Y para redondear las publicaciones relacionadas con la cultura popular nipona se pone a la venta "El Lenguaje del Anime. Del Papel a la Pantalla", de Antonio Horno López. En este ensayo, el autor nos explica cuáles son los pasos que sigue un manga hasta que es transformado en imágenes en movimiento.

Y para los más melómanos, en la última semana de mayo se pone a la venta "Paul McCartney. Mucho más que un Beatle", una obra en la que Jorge San Román y Cruz Delgado Sánchez hacen un recorrido por la vida y obra de este mítico cantante que cumplirá 75 años el próximo 18 de junio.

Os dejo con el PDF de las novedades, donde podréis encontrar más detalles de estas publicaciones. 


La que en los años 80 fuera la colección emblemática de DC, Los Jóvenes Titaneslanguideció a lo largo de los años. Ya a mediados de los 90, se tomó la decisión de anular la boda entre Nightwing y Starfire con la idea de incluir al primero de nuevo como un miembro activo de la batfamilia. La serie fue perdiendo fuelle hasta desaparecer tal y como la conocíamos. Los Nuevos 52 no solo los ignoraron completamente, sino que se ensañaron con la tremenda idea de que Wally West nunca existió. Ya sabemos que su retorno es la piedra angular en la que se basa Renacimiento, en una acertada reivindicación de Geoff Johns. Basándose en esto, han decidido relanzar el grupo con la mayoría de los miembros que tenía la formación original. ¿Ha sido una buena idea?

Titanes #1 (Renacimiento): El Regreso de Wally West
  
A pesar de que este primer tomo editado por ECC Ediciones recopila 7 números de la nueva etapa, una vez leído aún no hemos entrado en harina. Si bien en La Cacería de los Titanes se nos hace una presentación de por qué los chicos han estado separados y no se recuerdan, aquí todavía no tenemos el grupo plenamente establecido. Debo reconocer que era eso lo que esperaba, pero no por ello me ha decepcionado, a pesar de que tiene algunos puntos débiles.

El gran protagonista de la historia es Wally West. El chico, perdido en el espacio y en el tiempo, debe presentarse ante sus antiguos compañeros y amigos que no le recuerdan. Aún peor, su gran amor, Linda Park, ni siquiera sabe quién es.

Podríamos decir que este tomo reivindica sin miedo uno de los pilares que se perdieron con Los Nuevos 52: el amor tanto romántico como entre amigos. Las relaciones entre personajes icónicos perdieron su fuerza identitaria y los lazos que les unían y daban cohesión al Universo DC prácticamente se desvanecieron.

KADABRA, UN VILLANO PELIGROSO PERO POCO SERIO

El villano aparentemente responsable de lo ocurrido tiene una imagen que desentona con la gran amenaza que supone. Es terriblemente poderoso, pero la causa de su odio por Wally West no está muy trabajada que digamos. Que lo repita continuamente tampoco ayuda, es poco convincente y simplón.

El tono del cómic es juvenil y desenfadado. Si bien está alejado de los problemas existenciales que asomaban en la etapa más gloriosa del grupo, el conjunto funciona. Parecen un grupo de chicos en la veintena con la complicidad que verías en una residencia universitaria. Si explotan esa fase más sería un acierto, ya que marca una gran diferencia con el resto de colecciones DC.

En mi opinión, se han enredado demasiado en el rescate de Linda y el resto de compañeros y menos en presentar la química del grupo. Tampoco acaba de parecer que estén nunca en verdadero peligro, y no tanto por las escenas, sino por la pinta del villano como ya he dicho.

El dibujo me ha gustado mucho, todos son sexys y guapos y no cambia a lo largo de los números. Tampoco cabe esperar otra cosa en una serie de jóvenes superhéroes.

Esta era una de las series que más ganas tenía de leer de Renacimiento. Espero que más adelante ofrezca más, con los chicos en la Torre viviendo aventuras y siendo un grupo público que interacciona con el resto del Universo DC. Veremos si cumple.

TITANES NÚM. 01 (RENACIMIENTO)
ECC Ediciones
Edición original: Titans núms. 1-6 USA, Titans: Rebirth núm. 1 USA (one-shot)
Guion: Dan Abnett
Dibujo: Brett Booth
Rústica, 160 págs. A color
Precio: 14,95 €

Dentro del amplio abanico de estrenos de series televisivas, Hulu se ha destacado por esta propuesta distópica. En un futuro donde la contaminación ha liquidado la fertilidad de la mayoría de la población. Auspiciado por este panorama, un grupo religioso extremista se ha hecho con el poder en Estados Unidos y tiene sometida a la población. Aquellas que aún son capaces de concebir son secuestradas y obligadas a servir de sirvientas y úteros vivientes al servicio de sus señores.

Elisabeth Moss

La efectiva Elisabeth Moss, la inolvidable Peggy de Mad Men, es la gran protagonista de esta historia. Debe ser difícil embarcarte en otra serie después de haber sido protagonista de la que es considerada por muchos la mejor serie de la historia. De momento, parece que no se ha equivocado. 

El piloto entra pronto en el centro de la historia y atisbamos algo del pasado a través de flashbacks en los que vemos la vida cotidiana de algunas de las protagonistas. June es raptada rápidamente por los integristas y separada de su marido y su hijo, con los que formaba una familia interracial. 

La serie transmite con gran acierto la sensación de asfixia que vive la protagonista. Vestida con un hábito religioso, vive al servicio de una pareja que no puede tener hijos propios. Especialmente dura es la escena en la que el marido tiene relaciones con ella ante la presencia de su esposa, intentando darle una apariencia de conformidad con la situación. Sin mostrar absolutamente nada fuera de lugar, estando los tres vestidos, y huyendo de cualquier violencia, la expresión de June al ser penetrada por el hombre de la casa describe a la perfección el nivel de resignación al que ha llegado en su nueva situación. 

El Cuento de la Doncella

June no comulga con lo que está viviendo ni es ningún tipo de conversa, sólo es una chica que trata de sobrevivir sin llamar la atención de los tiranos. El precio a pagar por aquellos que muestran la menor rebeldía queda bastante claro en el episodio. Lo mismo con aquellos que en su vida anterior se salían del tiesto, mandados a las colonias. Se atisban estas como un lugar terrorífico donde la muerte y el sufrimiento son seguras a causa de la catástrofe ecológica que ha llevado a esta situación.

June no sabe en quien confiar, y obviamente no cuenta con el beneplácito de la señora de la casa, a pesar de su impecable comportamiento. Poco a poco parece tejer una red de confianza, aunque está por ver que realmente sea el caso. Al ser mujeres que han tenido una vida occidental, es más difícil de creer que estén de acuerdo en este nuevo régimen por convicción y no por obligación. Ya se irá viendo. 

POR DESGRACIA, ESTA ESCENA ES BASTANTE REAL EN ALGUNAS PARTES DEL MUNDO

La estética es muy bella sin que para nada sea una serie cara en apariencia. El buen gusto reina en la escenografía, sobre la que cae gran parte de la transmisión de la historia. Es imposible no recordar la novela de George Orwell 1984 con esta serie: la sensación de que estás eternamente vigilado y hay que formar parte de la masa sin demostrar ningún tipo de identidad.

Muy interesante la propuesta de esta serie, donde no sólo nos interesa saber qué será de la protagonista, con la que es facilísimo empatizar. Todo lo que rodea a esta nueva sociedad en un país tan relacionado con las libertades como Estados Unidos es intrigante. Reconozco que es una serie triste y que nadie nos garantiza que tenga que terminar bien, para que estéis avisados que risas no vais a echar ninguna. No he leído el libro de Margaret Atwood pero aquellos que lo han hecho celebran la adaptación. Sin embargo, considero que es altamente recomendable, especialmente en estos tiempos en los que en vez de avanzar, pareciera que vamos hacia atrás y ninguna posibilidad de este tipo parece ya una locura. Una gran carta de presentación de la que estaremos pendiente en las próximos semanas.

La segunda parte de novedades del mes de junio que ECC Ediciones pone a la venta a partir del 6 y el 13 de junio prometen ser tan interesantes como la primera. En primer lugar, los fans del hombre murciélago están de enhorabuena, ya que se pone a la venta Batman: Reglas de Compromiso, una historia en la que Andy Diggle y Whilce Portacio ahondan en el peligro que pueden suponer a veces los gadgets tecnológicos del personaje. Por otro lado, llega la recopilación de la etapa del creador de Babylon 5 en la colección de Superman, con el tomo Grandes Autores de Superman: J Michael Strazynsky - Con Los Pies en la Tierra.

Green Lantern/Green Arrow de Dennis O'Neill y Neal Adams

Para los seguidores del velocista escarlata, ECC recopila en un tomo en tapa dura la etapa de otro de los grandes, Mark Waid, 12 números de la colección regular de Flash publicados originalmente en 1993. Pero si hay un personaje al que ECC está dedicando una mayor cantidad de publicaciones es a Wonder Woman. La proximidad del estreno de la película coincide con una nueva entrega de la colección Grandes Autores de Wonder Woman: George Perez - Rastros, en el que se recoge su espectacular paso por su colección a finales de los 80.

Las novedades de ECC para el mes de junio no terminan aquí. Os invito a descubrir en el siguiente PDF publicaciones como Green Lantern Presenta: Omega Men, de Tom King, Green Lantern/Green Arrow de Dennis O'Neill y Neal Adams, o Lobo: La Heredera, de Alan Grant, entre otras muchas.

Nadie puede poner en duda que Ridley Scott es un realizador excepcional; largometrajes como Los Duelistas (1977), Blade Runner (1982), Thelma & Louise (1991) o el propio Alien, el Octavo Pasajero (1979) demuestran esa afirmación. Sin embargo, quizás debido a su avanzada edad, quizás debido a factores que se me escapan, sus últimas películas no han sido todo lo satisfactorias ni han reunido los requisitos de calidad que a un director de esta talla se le presuponen. En Alien: Covenant se ponen de manifiesto con toda claridad como el realizador británico, lejos de ofrecernos un clásico instantáneo, nos deja una cinta simplona, cargada de clichés, con unos personajes completamente olvidables y un guión, en general, muy mal escrito. Si ya Prometheus (2012) levantó una gran polvareda entre quienes la defenestraban y la defendían, con Alien: Covenant sospecho que volverá a suceder lo mismo, aunque me inclino a pensar que serán los primeros, aquellos que abominan de ella, quienes estén más cargados de razones. A partir de aquí, aviso de SPOILERS.

Alien: Covenant

Tras este algo extenso preámbulo, quizás sea necesario ponernos en antecedentes. Estamos en el año 2104, 10 años después de la expedición de la Prometheus. La nave colonial Covenant se dirige a un sistema estelar el cual alberga un planeta similar a la Tierra. Con más de 2.000 colonos a bordo en hibernación, la tripulación debe ser reanimada antes de tiempo debido a una gran explosión estelar que daña seriamente los sistemas de la nave. Nuevamente, una extraña transmisión llama la atención de la tripulación de la Covenant, que cambiará de rumbo para averiguar su lugar de origen.

Claramente, el punto de partida de esta nueva película de la saga Alien es muy similar a la primera película. Y no solamente en lo que respecta al tema de la transmisión sino, otra vez, en el retrato de la tripulación, de nuevo un grupo de ingenieros, técnicos y científicos que, más que eso, parecen vulgares y malhablados matones de bar. Si bien en el film de 1979 Scott acertó plenamente al presentarnos una tripulación cada uno con sus propias filias y temores, con sentimientos y acciones totalmente plausibles en las situaciones extremas con las que debieron lidiar, en Covenant ni guionistas ni director son capaces de hacer creíbles a tan estereotipado hatajo de idiotas.

La tripulación de la Covenant
JAMES FRANCO QUERÍA APARECER EN UN FILM DE ALIEN, Y YA LO HA HECHO... MÁS O MENOS

En una reciente entrevista, Scott declaraba que había aprendido de las críticas a Prometheus para hacer una secuela mejor. Parece que no ha sido así. Es más, da la impresión que ha hecho todo lo contrario, inflando aún más los errores de bulto cometidos en el film de 2012, como el ya mencionado absurdo retrato de los protagonistas. Si en Prometheus ya nos sorprendíamos de las malas decisiones que tomaban sus personajes, en Covenant esas malas decisiones se multiplican, con cosas tan discutibles como acercarse a escasos centímetros de unos hongos alienígenas cargados de esporas, explorar un planeta extraño sin escafandras o acercar peligrosamente a una atmósfera tormentosa una enorme nave espacial cargada con 2.000 personas en hibernación.

Poco pueden hacer la excelente fotografía de Dariusz Wolski (Marte, El Desafío), el vestuario de Janty Yates (Exodus: Dioses y Reyes) o el diseño de producción de Chris Seagers (X-Men: Primera Generación) frente al penoso guion de John Logan (Skyfall, Spectre) y Dante Harper, este último debutando como guionista. Como un verdadero principiante, John Logan nos deja una cinta llena de agujeros de guion capaces de tragarse a la propia Covenant, en la que casi ningún protagonista brilla por méritos propios —quizás algo más Michael Fassbender, siempre efectivo lo pongas donde lo pongas—, ni siquiera la teórica protagonista, interpretada por  Katherine Waterston (Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos)

Ridley Scott junto a Katherine Waterston
INCLUSO NOOMI RAPACE EN PROMETHEUS INTERPRETABA UN MEJOR
PERSONAJE QUE EL DE WATERSTON

La hija del actor Sam Waterston (The Newsroom, Grace and Frankie) ha sido publicitada para esta película como la nueva Ellen Ripley, cuando en realidad poco o nada hace para distinguirse del resto de personajes. No vemos, como en el Alien del 79, a una Ripley sensata y fuerte afrontando todos los retos que se le plantean de manera natural y creíble. No vemos en Covenant a ninguna Ripley despegándose poco a poco del resto de compañeros de misión por méritos propios, convirtiéndose, finalmente, en la protagonista de la película junto al ubicuo xenomorfo. No, no vemos nada de eso en esta película. Aquí, Daniels, el personaje de Waterston, es un miembro más de una tripulación en la que ninguno destaca por nada, un puñado de "camisas rojas" que solo van a servir de carne de cañón para el alienígena de turno. Daniels salva el día solo porque sí, porque estaba ahí y porque a los demás se los han merendado de las maneras más peregrinas e incomprensibles imaginables, no porque ella haya hecho nada para acabar con la amenaza. ¿La nueva Ripley? ¡Venga ya, por favor!

Aparte del nefasto tratamiento de los personajes —ninguno de ellos superaría una entrevista de trabajo real, solo en la Weyland, que parece tener debilidad por los "capullos" para sus misiones de billones de dólares— quienes esperen respuestas a las planteadas en la anterior película van listos. Si en Prometheus se plantaban las semillas de una serie de cuestiones trascendentales acerca del verdadero origen del hombre, en Covenant no solo estos temas no aparecen por ningún lado, sino que se evitan dar las más mínimas explicaciones con un recurso muy sencillo: eliminando de un plumazo (¿o debo decir de un vasijazo?) a quienes podían arrojar algo de luz a dichos asuntos, los conocidos como Ingenieros.

David deja caer su cargamento mortal sobre los Ingenieros
DE ESTA SENCILLA FORMA EL GUIONISTA SE LIBRA DE TENER QUE HABLAR MÁS DE LOS INGENIEROS

En un alarde de chulería narrativa, el guionista se carga en una breve escena todas las posibilidades de que las preguntas sin respuestas expuestas en Prometheus se diluciden. ¿Qué hago si no tengo ni idea de como seguir con una parte de la historia? Pues me cargo a los personajes que pueden arrojar algo de claridad al asunto, en este caso los pobres Ingenieros, masacrados por David, el sintético superviviente de la Prometheus. Olvidaos de conocer más de la cultura y las motivaciones de esos alienígenas porque el guionista y Ridley Scott ya se han ocupado de que eso no pueda suceder. De hecho, el desastre perpetrado por el guionista es tan mayúsculo que la tripulación de la Covenant ni siquiera se pregunta quiénes son todos aquellos seres que yacen muertos en la ciudad fantasma a la que les conduce un encapuchado Michael Fassbender que de nuevo parece estar interpretando su personaje de Assassin's Creed.

Las malas decisiones de los personajes, su falta de carisma o la ausencia de respuestas no son los únicos problemas de esta película. A esos fallos se le une la previsibilidad de la historia. Llegado el momento del encuentro entre el androide Walter con su gemelo David, cualquier espectador mínimamente inteligente se ve venir a kilómetros de distancia el posible giro final de la película. A esta previsibilidad hay que sumarle un cúmulo de escenas absurdas protagonizadas por David y su doble, como la clase de flauta, el momento cultureta citando a Shelley o a Byron, o un momento homoerótico que no sé a qué demonios venía.

Alien: Covenant
EL ALIEN EN MINIATURA, AL QUE SOLO LE FALTÓ SACAR EL SOMBRERO
Y BAILAR COMO EN SPACEBALLS

Ni siquiera las criaturas que aparecen son capaces de salvar la película. Aunque bien modeladas en 3D, las criaturas blancuzcas fruto del patógeno de los Ingenieros no son capaces de ocultar el hecho de que las escenas de acción son confusas, oscuras y mal rodadas, por no hablar de lo predecibles que son. Tampoco voy a ahondar en las inconsistencias sobre el ciclo vital de los xenomorfos que, por arte de birlibirloque, se desarrollan en cuestión de minutos, cuando en films anteriores quedó demostrado que no alcanzaba su madurez tan rápidamente. O qué decir de ese absurdo y patético alien en miniatura surgiendo del pecho de uno de los protagonistas, cuando sabemos que en esa parte del ciclo biológico del xenomorfo este se asemeja más a una serpiente que a otra cosa.

En definitiva, Alien: Covenant ha supuesto toda una decepción, pudiendo afirmar que incluso Prometheus era mucho mejor película, con temas más interesantes y mucho más original que esta. Ridley Scott no ha hecho otra cosa que dirigir un guion que más parece un slasher barato de los 80 que una película de la saga Alien, de la cual me atrevo a decir que Alien: Covenant es la peor de todas. Que Prometheus tuviera momentos sonrojantes no le quita sus méritos, méritos que no aparecen por ningún lado en su secuela. Las malas decisiones de Covenant trascienden a los personajes y alcanzan a los responsables de la producción que, en un alarde de mercadotecnia mal enfocada, incluso han extirpado un par de escenas de la película —la única en la que aparece el actor James Franco y la que explica qué les pasó a la Dra. Shaw y a David— y la han presentado como una especie de cortos que, a menos que seas muy fan de la saga, como yo, la mayor parte del público no habrá visto.


Si eres fan de la saga Alien, una de las más importantes de la cinematografía de ciencia ficción y horror, comprenderás mi indignación ante una película que, lejos de expandir y enriquecer este particular universo, lo único que ha hecho es acercarlo más a su cancelación definitiva. Pero tranquilos, siempre habrá productores sin escrúpulos atentos a cualquier resbalón en la taquilla para canibalizar los elementos que les sean útiles de cualquier franquicia para ofrecernos un nuevo refrito. Que el dios de los Ingenieros nos coja confesados...

El canal Starz decidió llevar adelante el libro American Gods de Neil Gaiman, autor más que conocido para aquellos que somos aficionados a los cómics. Reconozco que empecé a leer este libro atraído por la maravillosa obra Qué le Sucedió al Cruzado Enmascarado, un sentido homenaje al Hombre Murciélago que me hizo interesarme por este autor. Reconozco que el libro lo dejé a la mitad, pero no porque no me gustara, sino porque me resultaba demasiado triste para el momento de mi vida en el que lo estaba leyendo y decidí darle un descanso. A pesar de todo, me parece bastante recomendable y me acerqué a este piloto con curiosidad y esperanza. 

AMERICAN GODS

El capítulo comienza con una escena que no aparece en el libro y que sin duda despistará a quienes esperaban encontrar otra cosa. Una lucha titánica por la supervivencia de unos vikingos que recuerda a las batallas vistas en Spartacus por su violencia explícita. La forma en la que ellos creen salir de ella, que aparentemente no tiene nada que ver con la historia posterior, sí que es clave para entender de qué va la serie.

Rápidamente, conocemos a Shadow, magníficamente representado por el atractivo e imponente Ricky Whittle (Los 100). Convicto por una causa que no se nos revela, recibe un tremendo golpe cuando llega la fecha de salir de prisión. En el viaje de vuelta, se le aparece un misterioso personaje que entabla contacto con él y parece saber mucho más de él que el propio Shadow. Interpretado por el reverencial Ian McShane, cuya presencia ya es más que suficiente para dar una oportunidad a una serie.  

HASTA UN BAR DE CARRETERA TIENE UNA ESCENOGRAFÍA ESPECTACULAR

La serie va mezclando momentos oníricos con reales de una manera muy conseguida, algo que no debe ser fácil de conseguir. Visualmente es muy bella, algo que es común en las series producidas por Bryan Fuller (Criando Malvas, Hannibal). Unas escenas se presentan sin tener aparentemente relación con la historia que nos están contando, pero finalmente conseguirán un puzzle cuya visión final tenga sentido. A pesar de eso, no se hace caótica ni sin sentido, de hecho me han quedado algunas cosas más claras que en el libro, todo un logro en una historia que suma lo cotidiano a lo fantástico en una aparente natural convivencia.

Los hechos más escabrosos del libro no se evaden, sino que son bastante fieles a lo que aparece en el mismo. De hecho, hay alguna escena subida de tono (que no recuerdo del libro) que nos evidencia que estamos ante una serie de cable. Lo que no me queda muy claro es cómo van a llenar la serie si lo mostrado en el piloto es prácticamente un cuarto del libro. 

En estos tiempos de sobredosis de series televisivas, American Gods ha conseguido destacar ofreciendo algo distinto respetando, al menos de momento, la fuente original. Neil Gaiman aparece como productor ejecutivo, aunque hay noticias de que no está conforme con alguna escena sexual subida de tono. Por lo demás, no tiene razones para no estar conforme con la adaptación de una obra tan difícil a la pequeña pantalla. Sin embargo, yo creo que una película o una miniserie de una temporada sería suficiente, y no alargar la cosa de temporada en temporada.

Una buena opción a tener en cuenta si os van las series elegantes pero sin censuras, donde todo puede ocurrir al mezclar lo fantástico con una vida cotidiana. Muy recomendable al menos de momento.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *