El Solitario de Providence

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Fallecida prematuramente a los 48 años, la escritora Shirley Jackson (1916-1965) es uno de los puntales de la novela de terror norteamericana del segundo tercio del siglo XX. Obras como su cuento La Lotería (1948) o La Maldición de Hill House (1959), novela en la que se basa la nueva apuesta de Netflix por el terror seriado, han influido en autores posteriores como Stephen King o Richard Matheson. No es la primera vez que La Maldición de Hill House es adaptada a otro medio distinto al papel. En 1963, Robert Wise dirigió The Haunting, a la que siguió en 1999 otra traslación, también con el mismo título en inglés, dirigida por Jan de Bont y protagonizada por Liam Neeson y  Catherine Zeta-Jones. ¿Merece la pena esta nueva adaptación de la novela de Jackson o, por el contrario, estamos ante un bluf?

The Haunting of Hill House

Pues, en contra de la opinión de la mayoría de la crítica especializada (y de la no tan especializada, todo hay que decirlo) The Haunting of Hill House tiene más de bluf que de obra maestra del terror televisivo. Creada por Mike Flanagan (Oculus, El Juego de Gerald), la serie está compuesta por 10 capítulos con una duración que va desde los desesperantes 71 minutos de su episodio piloto hasta los más tolerables 42. Aunque no hay noticias de que vaya a haber una segunda temporada (parece que el final es lo bastante cerrado como para no dar opción a ello), con Netflix nunca se sabe, y más si consideramos la exagerada buena acogida que está teniendo el show por parte de los medios mainstream.

Flanagan ha decidido con esta serie dar una vuelta de tuerca a la historia de Shirley Jackson, alejándose del terror más tradicional de las adaptaciones anteriores e introduciendo elementos más propios del drama familiar. El libro de Jackson, apenas trescientas páginas, no daba para una serie de diez capítulos. Sin embargo, si añadimos las vivencias de una familia casi destrozada por los extraños sucesos que ocurrieron en la infame casa, no tenemos para diez capítulos, sino para diez temporadas si los guionistas se lo proponen. En definitiva, La Maldición de Hill House tiene mucho relleno y poca chicha, al menos la que un amante del terror esperaría de un material de referencia como el de la novela original.

The Haunting of Hill House
YO ABANDONARÍA LA CASA EN EL MINUTO UNO, CON LO CUAL... ¡NO HABRÍA SERIE!

La historia va saltando entre el año 1992 y la actualidad, siguiendo la trayectoria vital de la familia Crain, el matrimonio y sus cinco hijos. En el primer capítulo, centrado en el hijo mayor, Steven (Michiel Huisman), vamos conociendo al resto de hermanos, marcados de distinta forma por los inexplicables sucesos que acaecieron en la mansión que sus padres habían adquirido para rehabilitar y en la cual vivían. En realidad, en este primer capítulo lo que vemos de la casona son apenas dos o tres escenas en las que poco se nos explica de lo que allí acontece, aunque ya se deja en evidencia que lo paranormal está presente.

La Maldición de Hill House tiene mucho relleno y poca chicha, al menos la que un amante del terror esperaría de un material de referencia como el de la novela original


En realidad, los sustos son escasos, ya que la mayor parte de la trama se centra en las heridas psicológicas que lo extraño dejó en las frágiles psiques de unos niños y un padre (Timothy Hutton) que aún no se ha repuesto de la pérdida de su esposa (Carla Gugino), precisamente en aquella casa. De este modo, comprobamos como cada hijo experimenta un trauma, más o menos evidente o grave, directamente vinculado con la mansión. 

The Haunting of Hill House
HUGH CRAIN Y SUS HIJOS HUYENDO DE LA CASA HILL

El gran problema de la serie es, sin embargo, que nada me importan los problemas de la familia Crain. Se ha dicho de The Haunting of Hill House que es la primera gran serie de terror, de la misma manera que los medios se han referido a Manifest como la nueva Perdidos (ya te contamos que no es así). Pues no, nada más lejos de la realidad. Los Crain son todo un repertorio de clichés que esperaríamos ver en cualquier drama familiar: Steven, el hijo mayor, con una carrera de escritor; Olivia, la inestable madre; Hugh, el atormentado padre; Shirley, la hermana mayor hecha a sí misma; Luke, el hijo con adicciones; Theo, la hija lesbiana que combate sus traumas con el libertinaje sexual; y, finalmente, Nell, la gemela de Luke y la que peor lleva lo sucedido en la casa.

Básicamente, la serie de Mike Flanagan es ésta, los problemas de la familia Crain con sus demonios interiores, mucho menos interesantes que los de la mansión Hill. Para más inri, la serie adolece de una narrativa confusa con continuos saltos temporales que ayudan muy poco a enganchar al espectador. Pareciera como si el creador del show, viendo que ya había poco que aportar a las dos adaptaciones ya hechas del libro, se hubiera decantado por el culebrón familiar más ramplón y gastado, insertando unas cuantas escenas supuestamente terroríficas. Eso es todo.

Básicamente, la serie de Mike Flanagan es ésta, los problemas de la familia Crain con sus demonios interiores, mucho menos interesantes que los de la mansión Hill


The Haunting of Hill House no es en realidad una serie de horror, sino un drama familiar... y de los aburridos. Sus protagonistas están demasiado pasados de vueltas, no son creíbles, y se nos quiere hacer creer que todo se remonta a los sucesos ocurridos en la mansión. Obviamente, no voy a perder diez horas de mi vida en ver esta serie, así que no puedo hablar de su final pero, vistas algunas reacciones de gente que sí la ha terminado, finaliza sin explicar gran cosa acerca de la casa. 


No es sorprendente que Netflix promocione las series en las que cree. Tampoco es sorprendente que promocione aquellas en las que no termina de creer pero que, al estar ya producidas y rellenando parrilla, necesitan de esfuerzos y dinero para que no se conviertan en un desastre absoluto de crítica y público. The Haunting of Hill House está entre estas últimas, un producto que no termina de encajar en el género (el horror) en el que se ha sido ubicado, pero que tampoco tiene los elementos necesarios para hacer de ella un buen drama familiar. ¿La primera gran serie de terror? Tendremos que seguir esperando.

Por fin se ha estrenado la serie Titanes, después de una larga travesía que ha incluido desde cancelaciones hasta cambios de canal. Finalmente, tras la renuncia de TNT por diversas razones, entre ellas la falta de interés, Warner decidió realizar la serie para lanzar su propio servicio de streaming. El miedo con esta serie, especialmente sabiendo que algunos de sus creadores están detrás de series de la cadena CW, como Arrow o The Flash, es que el nivel fuera precisamente ese. Afortunadamente, la opción más inteligente ha sido precisamente la escogida: estamos ante un producto muy alejado de censuras y de la blancura (y blandura) que actualmente asfixia series como la del velocista escarlata

Titans, de DC Universe

Es sorprendente que hayamos tenido que esperar casi 80 años para ver un retrato certero en imagen real de alguien tan popular como Dick Grayson. El actor elegido para ello, Brenton Thwaites, un australiano de 29 años, si bien no es un ejemplo de corpulencia, cumple en la parte actoral. La situación en la que se nos presenta a Dick es trabajando como detective de la policía de Detroit. En los cómics de su colección de Nightwing hay un periodo en el que se incorpora a la policía de Blüdhaven, y de esa época recuperan a su compañera Amy Rohrbach, la cual aparece en la serie interpretada por Lindsey Gort (The Carrie Diaries).

Estamos ante un producto muy alejado de censuras y de la blancura (y blandura) que actualmente asfixia series como la del velocista escarlata


Grayson viene de Gotham, obviamente, y sigue ejerciendo en secreto su papel de Robin, solo que en solitario. La escena de acción en la que interviene sorprende por su crudeza y violencia. Sin embargo, caes en la cuenta de que difícilmente podría ser creíble de otra forma. Estamos hablando de matones que de ninguna manera iban a caer desmayados ante un simple puñetazo. Aparentemente, no mata, pero alguna baja permanente sí que provoca el chico. Si esto es su modus operandi, o responde a un periodo concreto de estrés ya lo veremos. Si bien en este primer capítulo no se exceden con momentos de acción, pues hay que centrarse en la presentación de personajes, todo cuanto nos muestran está justificado y muy bien planificado. 

Titans, Episodio 1X01
POR FIN PRESENCIAREMOS EL PASO DE ROBIN A NIGHTWING EN UNA SERIE

En cuanto a su relación con Batman, lo que presenciamos son breves flashbacks en la mansión Wayne y alguna referencia velada. También aparece la mano de Bruce, y se rumorea que es posible que lo veamos aparecer en el futuro. Dick está completamente separado de Batman, y buscando su propio camino. Se nos representa como alguien incapaz de seguir su vida aparte de luchar contra el crimen, un problema con el que se enfrentaba en el momento de creación de los Titanes, de Marv Wolfman y George Pérez. La transición a Nightwing, que en los cómics también se produce cuando Dick lidera los Titanes, será inevitable. Personalmente, estoy deseando verla.

Otro de los ejes del capítulo es Raven (Teagan Croft). Contactar con Dick fue lo que unió a los Titanes en la era que he mencionado antes, y aquí nos muestran algo de eso. Eso sí, aquí la rejuvenecen y la presentan como a una adolescente en fase gótica. Lo vivido por la chica es espeluznante, y es evidente que quedan muchas cosas por descubrir en el futuro de su origen.

BEAST, O CHANGELING EN ALGUNOS CÓMICS, PARECE BASTANTE FIEL AL DIBUJO

Pero la verdadera incógnita de este episodio es Starfire. La polémica que sufrió la actriz Anna Diop tras filtrarse imágenes del rodaje se disuelve al verla actuar. Si bien la elección más ajustada a los cómics habría sido quizás una espectacular brasileña, ya que a Kory la han tomado por latina a veces en las historietas, la actriz cumple excelentemente su papel. Lo hace a nivel actoral y a nivel físico. Hay que reconocer que los directores de casting saben mejor que los fans lo que va a funcionar frente a una cámara. Su personalidad está alejada de la jovencita inocente de sus comienzos, aquí es una mujer más madura. En cuanto a su origen, no queda claro si van a mantener el extraterrestre del planeta Tamaran o buscarán otro menos fantasioso. Ya veremos si se disipan las dudas o sencillamente, no explican nada y el personaje parte como la hemos conocido. Si está presente, en cambio, la facilidad para aprender idiomas y su increíble poder de absorber energía. Por cierto, buenos efectos especiales en una serie que no tiene visos de ser una superproducción ni aspirar a serlo. Sin embargo, creo que se beneficiaría, al menos en un futuro, de un abultado presupuesto.

NO HAY QUE JUZGAR ANTES DE VER, STARFIRE ES UN BUEN EJEMPLO DE ELLO

El último en aparecer ha sido Beast, y tendremos que esperar al segundo capítulo para saber más de él. Su origen multimillonario no cuadra con lo que vemos (¿robando un videojuego?), así que debemos esperar cambios al respecto.

Los Titanes en los cómics han pasado por multitud de etapas y componentes, y esta serie no adapta ninguna de ellas específicamente.  Si veis mi Instagram, veréis que sé de lo que hablo. De las series animadas os podéis olvidar directamente, como es lógico. Bebe de muchas, y a la vez ha creado algo totalmente nuevo. Un acierto, ya que adaptar un grupo como éste de una manera creíble a la actualidad no es sencillo. Supera con mucho este primer capítulo a las actuales series familiares de CW, como ya hemos mencionado. Pero también a las series Marvel de Netflix, las buenas como Daredevil o la primera temporada (sólo la primera) de Jesicca Jones. A diferencia de éstas, prescinden de rellenos y eternos diálogos que frenan la acción y eternizan momentos que no merecen tanto detalle. Titanes tiene un ritmo medido y está cargado de tramas que estamos ansiosos por ver en el futuro. Faltan por ver componentes anunciados, cómo se reunirá e interactuará el grupo... Las posibilidades son grandiosas, pudiendo ser esta una serie de largo recorrido que va evolucionado a través de sus distintos componentes sin necesidad de estancarse en ningún momento.



Un primer capítulo fantástico que, esperemos, sea solo el comienzo de lo que está por venir. Si este es el nivel de las series que va a producir Warner para su canal DC Universe, estamos de enhorabuena.

Ya tenemos completa en España, publicada por ECC Ediciones, la serie limitada en grapa Batman: Caballero Blanco, dibujada y guionizada por Sean Murphy. Las expectativas eran altas, dadas las buenas críticas que estaba cosechando esta historia de ocho grapas que sin duda veremos recopilada en tomo más adelante. Una de las mejores señales de que lo que íbamos a leer merecía la pena era el hecho de que cada número mantenía el nivel de ventas en USA respecto al anterior, e incluso lo superaba. En un negocio en el que las editoriales tienden a sacar números uno para inflar ventas y se olvidan de dar calidad al segundo, esto era algo a tener en cuenta. Una vez leída la historia completa, os mostramos por qué estamos ante un nuevo clásico de Batman... ¿O debo decir de El Joker?

Batman: Caballero Blanco

La historia que nos muestra Sean Murphy aprovecha la libertad que disfruta un relato que no ha de atenerse a la continuidad. Sin embargo, salvo algunas modificaciones de las posiciones de algunos personajes que se revelan a lo largo de la lectura, me ha resultado bastante más respetuosa con el legado de Batman que muchas colecciones actuales. Me ha recordado aquella historia de ciencia ficción sobre realidades alternativas en la que el cambio se reducía sutilmente a la forma de llamar al pollo. Aquí la reinvención sería la coherencia con lo que la existencia de Batman implicaría. 

El enfrentamiento entre El Joker y Batman parece eternizarse entre ambos. Murphy aprovecha para indagar en todos los tópicos que se repiten en ambos personajes. El debate sobre la existencia de Batman y el daño que provoca, a nivel social y económico, está en la superficie de la obra. ¿Sirve a Gotham o a las necesidades de su ego? ¿Acaso no podría colaborar de una manera más clara con la policía que tanto le tolera? No entro en que esto fuera así en la realidad, es real en el mundo que nos describe y es suficiente. Son temas obviados en los cómics la mayoría de las veces, y Murphy se ha preocupado de tratar al lector como alguien inteligente que pide algo más a un cómic que la eterna pelea héroe-villano. Y vaya si lo consigue.

Batman: Caballero Blanco
LOS PAPELES DE VILLANO Y HÉROE SE VAN INTERCAMBIANDO

La idea de hacer que El Joker sane su enfermedad mental no es nueva. Ya se exploró en la bonita historia Volverse Cuerdo. Sí es nueva, en cambio, la profundidad que Murphy da a lo que alguien tan inteligente como él podría hacer desde el otro lado.

No recuerdo haber leído un análisis tan bueno y creíble de la relación que une a Batman y El Joker, a pesar de ser un tema bastante recurrente en los cómics. El análisis de Batman, su personalidad y cómo se ve afectado por lo que sucede a su círculo más cercano es brillante. También la forma de actuar de Alfred Pennyworth no podría ser más fiel al mayordomo. Puede parecernos al principio un Batman todavía más rudo y distante de lo que lo suelen retratar, pero una vez finalizada la obra he podido reconocer bastante del personaje.

Murphy se ha preocupado de tratar al lector como alguien inteligente que pide algo más a un cómic que la eterna pelea héroe-villano. Y vaya si lo consigue


La lectura es densa, atrapándote desde la primera viñeta como pocas veces logra un cómic. No existe el  relleno, todo está medido escrupulosamente. El guionista/dibujante te sumerge en su Gotham como si vivieras en ella. Lo bien desarrollado que está todo lo que va sucediendo, con unos tiempos milimétricos para la evolución de los hechos y los protagonistas, y cómo van planeando los distintos personajes sus estrategias. Resulta curioso que el que va a remolque de los demás es el propio Batman.

Portada alternativa de Batman: Caballero Blanco #6
QUIEN PIENSE QUE LOS SIDEKICKS SOBRAN, QUE SE ACERQUE A ESTE CÓMIC

La descripción y motivación de cada personaje, alguno creado por el propio autor, roza la perfección. Los sidekicks de Batman tienen un papel muy definido e importante, a diferencia de otras ocasiones. Las distintas tramas que se van cruzando lo hacen de una manera impecable, mostrando la gran estructura y definición de lo que nos cuenta Murphy. Todo converge como debe hacerlo, sin prescindir del inevitable cliffhanger al final de cada grapa. No juzguéis hasta el final lo que os pueda enfadar por una u otra causa.

Las escenas de lucha, persecución y acción que pueblan Batman: Caballero Blanco están al servicio de la obra. Tienen un sentido del dinamismo y la oportunidad inmejorables, alejados de estereotipos y cuidando el más mínimo detalle. La tensión que transmite el cómic es adictiva.

No recuerdo haber leído un análisis tan bueno y creíble de la relación que une a Batman y El Joker, a pesar de ser un tema bastante recurrente en los cómics


Esto nos lleva a hablar del dibujo. Es posible que pueda haber un ilustrador mejor para esta historia, pero no se me ocurre. El diseño de cada uno de los personajes, la majestuosidad de los batmóviles que aparecen homenajeados, la Gotham que se nos muestra... A pesar de no aparecer nadie especialmente bello, pues el estilo de Murphy es algo cartoon, están perfilados exquisitamente. El conjunto de todo cuanto vemos impacta por la atracción que genera, y merece que le prestemos atención en inevitables relecturas. En cuanto a si habéis leído algo sobre una polémica acerca de una escena de desnudos, ya os advierto que ni una monja se sorprendería de lo que se muestra.

El dibujo de Murphy combina a la perfección las luces con las sombras. Cada número posee su propia identidad, algo a lo que ayuda a labor del colorista Matt Hollingsworth, quien hace aquí un espléndido trabajo que no hace sino realzar aún más si cabe el arte de Murphy. Los ocres, los grises y, sobre todo los rojos, ayudan a ambientar el devenir de una historia en la que cada detalle cuenta.

¿ALGUIEN SABRÍA DECIRME DÓNDE HEMOS VISTO ANTES ESTE BATMOVIL?

¿Es todo perfecto? Si bien Batman: Caballero Blanco para mí alcanza el sobresaliente por muchas razones, enumeraría algunas que no me han convencido del todo. Hay un exceso de explicaciones por parte de Murphy en la conclusión, y posiblemente de redención. Esto, por supuesto, es una opinión personal de la elección que ha hecho el autor. No pretendo decir que se desinfle al final. Yo habría preferido algo más de oscuridad, pero quizás es este otro tópico del que el autor quería alejarse. Se extiende, al menos para mí, demasiado en el desenlace. Menos es más, insinuar antes que mostrar. Planear de una manera tan clara que una persona reaccionará justo como necesitamos, como pretende Murphy, se me hace difícil de creer.

Batman: Caballero Blanco
POSIBLEMENTE, LA MEJOR REINVENCIÓN DEL JOKER A LA QUE PODEMOS ASPIRAR

Resulta irónico que, ahora que tanto se habla del guión que hay que presentar para la nueva película de Batman, o la que veremos de El Joker, tengan semejante maravilla en cómic y no se les ocurra adaptarla.

En estos tiempos en los que muchos aficionados, y me incluyo, añoramos obras clásicas, debemos celebrar que sigan produciéndose maravillas como esta. Murphy se ha ganado con creces que prestemos atención a sus próximas creaciones. Muchas de las virtudes que aquí aparecen nos gustaría verlas en las series regulares. No se te va de la cabeza esta Gotham ni esta historia, llena de descubrimientos, más que giros, que os invito a descubrir. Ya me contaréis.

BATMAN: CABALLERO BLANCO 1-8
ECC Ediciones
Edición original: Batman: White Knight núm. 1-8 USA
Guion: Sean Murphy
Dibujo: Sean Murphy
Grapa, 32 págs. A color
Precio: 2,75 €

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Venom es una de esas películas que la crítica, no se sabe muy bien por qué, decide demoler sin compasión utilizando los adjetivos de más grueso calibre que ofrecen los diccionarios de sinónimos online. No soy de leer críticas antes de acudir al cine a ver un estreno, pero el caso de Venom, con grandes titulares en los que se la tildaba de "desastrosa", "bochornosa", "ruina" o "ponzoñosa", entre otras lindezas, hizo que ya fuera bastante condicionado a verla. Dirigida por Ruben Fleischer (Bienvenidos a ZombielandGangster Squad. Brigada de Élite) y protagonizada por el británico Tom Hardy, esta producción de Sony aspiraba a ser la primera de una serie de películas ambientadas en el universo compartido de los personajes de Marvel que aún posee este estudio. ¿Veremos más películas protagonizadas por el simbiote? Posiblemente sí, pero no gracias a la crítica sino a la taquilla.

Venom (2018)

La película comienza con el accidente de una lanzadera espacial de la Fundación Vida, un conglomerado empresarial tecnológico liderado por el multimillonario Carlton Drake (Riz Ahmed). Tras estrellarse en Malasia, varios especímenes de un organismo alienígena son recuperados por el equipo de Drake con el fin de someterlos a experimentos de hibridación con humanos en la sede de la empresa en San Francisco. Es ahí donde entra en juego Eddie Brock (Tom Hardy), un presentador de televisión especializado en destapar chanchullos de empresas y políticos. Tras infiltrarse en los laboratorios de Drake, Brock es infectado con el simbiote, un suceso que pone patas arriba la vida del periodista.

Este es el punto de partida de una película que, aunque no es redonda (ni mucho menos), dista bastante de los apelativos peyorativos con los que ha sido calificada por críticos de toda condición. Pareciera como si las críticas de Venom ya estuvieran escritas desde mucho antes del estreno de la película, antes incluso de que los críticos asistieran a los pases de prensa. Pero ¿qué podemos destacar de Venom y qué podemos desechar?

Venom es una de esas películas que la crítica, no se sabe muy bien por qué, decide demoler sin compasión utilizando los adjetivos de más grueso calibre que ofrecen los diccionarios de sinónimos online


Comencemos con su elenco de actores, del que destacan Hardy, Michelle Williams como su novia Anne y Riz Ahmed como el magnate Carlton Drake. Lo confieso: Hardy nunca ha sido santo de mi devoción. Siempre he visto al actor londinense como un tipo con una clara inclinación por la sobreactuación y la teatralidad excesiva. Solo hay que verlo en The Dark Knight Rises o en Taboo, esa serie inclasificable de HBO que ya criticamos aquí. En Venom, Hardy no cambia, y sigue adoleciendo de esa sobreactuación de la que hablo, solo que multiplicada por dos, como corresponde a alguien con un parásito simbiote dentro de su cuerpo.

Riz Ahmed, Tom Hardy

Sin embargo, no es Hardy el problema principal de la película. Tampoco lo es Michelle Williams, que interpreta a su exnovia, un personaje que, si lo eliminamos de la historia, poco iba a cambiar. Eso sí, la química entre ambos es casi inexistente, por no decir nula. Tampoco aporta demasiado el nuevo novio de Anne, el doctor Dan Lewis (Reid Scott), un personaje estereotipado que hemos visto en cientos de películas. Se salva de la quema Riz Ahmed, con una interpretación convincente, pero que no deja de ser el típico villano cargado de clichés que abunda tanto en este tipo de películas de superhéroes.

Entonces, ¿qué se salva de Venom? En primer lugar, la conexión entre el parásito alienígena y su huésped. Las escenas en las que ambos interactúan son convincentes y, salvo algunos inevitables chistes malos, las conversaciones que Brock entabla con Venom al menos no provocan que queramos arrancarnos los oídos. La completa identificación del simbiote con su huésped hace que el alienígena hable como un matón de barrio, algo que choca en un principio pero que la película se encarga de explicar, lo que no es poco.

Venom (2018)

Sin embargo, ciertas escenas ponen de manifiesto que mucho material se ha quedado en la mesa de montaje. Este es uno de los principales problemas de Venom. Por ejemplo, no se explica suficientemente por qué Venom está dispuesto a enfrentarse contra los de su propia especie. Es un doble salto mortal argumental que es resuelto con un par de planos y unas frases sueltas. El propio Hardy ha declarado que algunas de las mejores escenas han sido eliminadas, posiblemente de cara a una hipotética clasificación para público adulto, lo que la habría dañado en taquilla.

El final de la cinta, un tanto abrupto, no ayuda a hacer de Venom una buena película de un personaje Marvel. Es ahí donde se nota también la tijera del montador. De hecho, el enfrentamiento final tampoco es que esté demasiado bien resuelto, con escenas caóticas, poca iluminación y donde era fácil perder de vista quién era el villano y quién el antihéroe. Tampoco ayuda que la última escena de la película (donde aparece Stan Lee) incluya un giro que no concuerda con lo que hemos visto en la confrontación final, evidenciando una vez más que mucho metraje importante se ha quedado en la mesa de edición.

Ciertas escenas ponen de manifiesto que mucho material se ha quedado en la mesa de montaje


Las críticas más furibundas también han cargado contra los efectos especiales, tachándolos de desfasados y baratos. Sin embargo, a mí me han resultado convincentes para lo que había que mostrar en pantalla. No olvidemos que el presupuesto de Venom oscila entre los 100 y los 116 millones de dólares... Sin embargo, sí es verdad que tampoco lucen mucho y que las escenas en las que aparece el simbiote transcurren casi siempre de noche.


Puede que Venom no sea la película Marvel del año, pero tampoco merece el desprecio absoluto al que se está viendo sometida por buena parte de la crítica especializada, como puedes comprobar aquí. Lo lamentable es que buena parte de la crítica "amateur" se esté dejando arrastrar por los grandes medios solo para ganar clicks colocando en sus titulares adjetivos de grueso calibre como los que mencioné al principio. 

En definitiva, Venom no pasará a la historia como una de las mejores películas de superhéroes, pero tampoco es una mala película. Se nota que el producto final no es el que, posiblemente, el realizador quería, pero tampoco estamos ante un desastre como claman algunos. La primera escena post-créditos (hay dos) plantea ya la posibilidad de una secuela, algo que, teniendo en cuenta lo que lleva recaudado ya en todo el mundo (más de 205 millones de dólares), es bastante probable. 

Los seguidores habituales de Batman que bordeen la cuarentena saben de sobra que los años 80 no fueron buenos para los fans españoles. La publicación de las colecciones de DC Comics era errática, y muchas cosas quedaban en el tintero, algo que Marvel no sufrió gracias a la editorial Forum. Esto ha sido clave para que España se considere un país marvelita, pues DC no tuvo quien lo representara en esos años. Por este motivo, la publicación en dos tomos coleccionables de Segundas Oportunidades por parte de ECC Ediciones es motivo de celebración. Esta etapa no había sido publicada en España, salvo algún número puntual, a pesar de que lo que aquí sucede sigue marcando la realidad del Hombre Murciélago.

Batman: Segundas Oportunidades, Parte 1

Comenzamos con una historia en la que quien tiene el manto de Robin es Jason Todd. Pero no es el Todd que conocemos. La marcha de Dick Grayson a los Titanes hizo que, con el tiempo, los directivos de DC reclamaran un nuevo Robin para Batman. Dado que Marv Wolfman y George Pérez no querían soltar a un personaje que habían hecho crecer, pensaron en crear otro Robin. La ocurrencia no pudo ser más burda, otro chico que venía de un circo y cuyos padres eran asesinados. Este disparate fue afortunadamente corregido en la renovación que supuso Batman Año Uno, que se publicó originariamente entre el 404 y 407 de la colección de Batman, precisamente los números que faltan en este volumen. Por eso coinciden ambos Jason Todd en el mismo tomo.

La marcha de Dick Grayson a los Titanes hizo que, con el tiempo, los directivos de DC reclamaran un nuevo Robin para Batman


Los casos a los que se enfrenta Batman son bastante pegados a la tierra; robos, villanos clásicos... Sin embargo, están muy desarrollados y se nota el esfuerzo que le supone a Batman vencerlos. Se disfruta la ausencia de violencia gratuita y ese toque naif y esperpéntico. Para muestra, la extravagante parafernalia del Joker.

También se presta atención a la vida personal de Bruce Wayne, que en estos momentos sale con Vicky Vale, una de las amantes más importantes de Batman (en este post repasamos las más importantes). La pobre debe lidiar con sus famosas ausencias y frustrarse con ellas. Además, no es ninguna fan de Batman, algo que Bruce no lleva demasiado bien.

Batman: Segundas Oportunidades, Parte 1
UN MOMENTO QUE SE RESISTÍA AL LECTOR ESPAÑOL...HASTA AHORA

El debate acerca de la figura de Batman se incrementa cuando los medios de comunicación son testigos de un violento enfrentamiento entre Robin (Dick Grayson) y El Joker. El riesgo que el joven corre hace que Batman tome una decisión radical. Sin embargo, poco después sucederá el famoso momento en el que un joven huérfano, Jason Todd, roba los neumáticos del batmóvil. Si bien muchos han considerado este momento ridículo, debido a la gran seguridad que tiene dicho vehículo, en esta historia se da una perfecta explicación a lo ocurrido. Es destacable lo bien desarrollado que está todo y como los acontecimientos van derivando en distintas consecuencias.

A través de una aparente samaritana que no es lo que parece, Todd y Batman van entrelazando sus caminos. Es más, tras comprobar Batman que el chico tiene aptitudes, y que no tendrá otra oportunidad como esa en la vida, decide darle el puesto de Robin. Ya en este número vemos al chico en acción. Éste descubre la relación de Dos Caras con la muerte de su padre, algo que se ha respetado en cómics posteriores.

El debate acerca de la figura de Batman se incrementa cuando los medios de comunicación son testigos de un violento enfrentamiento entre Robin (Dick Grayson) y El Joker


El debate acerca de la necesidad de un Robin lo enciende Alfred Pennyworth, que no acaba de entender semejante cambio de opinión. Dick no participa en esta decisión, y las consecuencias de ello se verán en el próximo tomo. La presentación del nuevo ayudante al Comisario Gordon es hilarante. Ya en este tomo entra en acción, y vamos viendo sus aciertos y errores, así como el alto listón que dejó Dick Grayson. También tendrá la oportunidad de demostrar cuál es su verdadero carácter, aunque aún está alejado de los retratos más duros de Jason Todd que veremos más adelante.

El guionista principal, Max Allan Collins, aunque no suene tanto como otros, se preocupa, y mucho, de dar un desarrollo natural a los acontecimientos. Tenemos casos que se resuelven en un número, pero a la vez disfrutamos de subtramas que van avanzando como nuestras propias vidas. El dibujo está a cargo de artistas con un estilo parecido. Tengo debilidad por Jim Starlin o Don Newton, pero nombres menos conocidos, como Chris Warner o Denys Cowan, también hacen un buen trabajo.

Lo único desafortunado del tomo es el nombre, ya que sería mejor una traducción menos literal y que diera más pistas de lo que incluye la trama. Batman: Segundas Oportunidades no debería faltar en ninguna buena colección de cómics de Batman que se precie de serlo. Os garantizo que lo releeréis varias veces.

Batman: Segundas Oportunidades, Parte 1
ECC Ediciones
Edición original: Batman núms. 368, 402-403, 408-411 USA
Guion: Doug Moench, Max Allan Collins
Dibujo: Chris Warner, Dave Cockrum, Denys Cowan, Don Newton, Jim Starlin, Ross Andru 
Cartoné. 176 págs. A color
Precio: 12,99 €