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ABC Warriors Vol. 1, de Pat Mills, Gibbons, Bisley, Ezquerra. Reseña

ABC Warriors Vol. 1, de Pat Mills, Gibbons, Bisley, Ezquerra

La cinta del realizador japonés Akira Kurosawa Los Siete Samuráis (1954) ha inspirado decenas de películas. Quizás la más famosa sea Los Siete Magníficos (1960), un excelente western de John Sturges repleto de grandes actores. El argumento original —un grupo de campesinos contrata a un grupo de siete samuráis para que los defiendan de unos bandidos— se ha repetido en otros largometrajes, algunos tan sorprendentes como Los Siete Magníficos del Espacio (1980), de Roger Corman, o la cinta de animación de Pixar Bichos: Una Aventura en Miniatura (1998). En el mundo del cómic, la adaptación más original de Los Siete Samuráis es, sin duda, ABC Warriors, del guionista británico Pat Mills.

Publicado en España por Dolmen Editorial, el primer volumen de ABC Warriors contiene las primeras historias de una inusual banda de robots soldados aparecidos por vez primera en la revista de cómics británica 2000 AD. Este sensacional tomo recoge The Meknificent Seven, el primer arco argumental de la creación de Pat Mills (Sláine: El Amanecer del Guerrero), publicado entre los años 1979 y 1984. La segunda parte del tomo, The Black Hole (1988), es una historia larga dibujada por Simon Bisley y SMS, seudónimo del artista británico Simon Short, galardonado por sus espléndidas portadas para Interzone, uno de los mejores magazines británicos de ciencia ficción.

ABC Warriors: Atomic, Bacterial, Chemical

El concepto "ABC" responde a Atomic, Bacterial and Chemical (Atómico, Bacteriológico y Químico), indicando que estos autómatas fueron diseñados originalmente para resistir los peores escenarios de la guerra global. Sin embargo, cuando el conflicto escala a niveles insostenibles para la raza humana, estas máquinas se convierten en la primera línea de combate.

El núcleo de la primera historia radica en la formación de un escuadrón único, liderado por el inquebrantable Hammerstein —quien hizo un cameo en la película Juez Dredd de 1995— . A él se unen personalidades robóticas radicalmente distintas y memorables: el infalible y estratega asesino Joe Pineapples, el traicionero General Blackblood, la imponente y trágica masa de desguace conocida como Mongrol, el viscoso Masa y el tanque de combate Mek-Moto. Lejos de ser simples electrodomésticos armados, Pat Mills les otorga una humanidad retorcida, traumas de combate y motivaciones que chocan constantemente entre sí, convirtiendo las dinámicas del grupo en pura dinamita narrativa.

Un guion subversivo y dibujantes de primera línea

El guion de Pat Mills (Nemesis the Warlock) maneja con soltura una fórmula que mezcla la acción desenfrenada del Heavy Metal con una fuerte crítica hacia las corporaciones, los estamentos militares y la propia estupidez humana. Es un cómic violento —aunque no sangriento— pero sumamente inteligente, donde la ironía habitual en los cómics británicos de este estilo impregna cada página.

El apartado gráfico es, sin duda, un muestrario del talento emanado de la Gran Bretaña de los 70 y principios de los 80. El tomo permite disfrutar de la evolución estética de la saga gracias a una constelación de dibujantes irrepetible. Desde el diseño grotesco y detallista de Kevin O'Neill (La Liga de los Hombres Extraordinarios) hasta la fuerza narrativa de Mike McMahon (Juez Dredd: La Tierra Maldita) y Carlos Ezquerra (Perro de Estroncio), pasando por la limpieza técnica de un joven Dave Gibbons (Watchmen) o el delirio visual de Brendan McCarthy (por cierto, coautor del guion de Mad Max: Furia en la Carretera). El contraste de estilos, al contrario de lo que sucede con el baile de artistas de otros cómics, enriquece la lectura y plasma a la perfección la atmósfera postapocalíptica y ciberpunk de la obra.

El segundo de los arcos del volumen es El Agujero Negro, dibujado a dos manos por SMS y un primerizo Simon Bisley (Lobo), quien aparece acreditado en los primeros capítulos como Steve Bisley. Estamos ante un Bisley que, hasta ese momento, apenas había dibujado cómics, solo ilustraciones, y ello se nota. De hecho, sus fondos son casi inexistentes, y la continuidad entre viñetas, escasamente hilvanada. Sus personajes no se mueven: posan. Pin-ups mecánicas montadas en motos imposibles y portando armas aún más voluminosas que ellos. El trabajo de SMS es francamente superior. Los personajes ya no posan sobre fondos blancos o negros y las figuras son más anatómicamente correctas. No obstante, sería Bisley el que hiciera carrera en el mundo de los cómics de fantasía y superhéroes.

ABC Warriors Vol. 1, de Pat Mills, Gibbons, Bisley, Ezquerra

Lo mejor y lo peor de ABC Warriors


Lo mejor es, posiblemente, la ácida crítica social de Pat Mills y poder ver reunidos a los mejores dibujantes británicos de su era en un solo tomo. Como contraste, el constante cambio de dibujantes entre capítulos puede chocar a lectores acostumbrados a la uniformidad del cómic moderno. El propio Pat Mills ha confesado en más de una ocasión que trabajar con este equipo rotativo de artistas no fue fácil, y que precisamente por ello los personajes tardaron casi diez años en volver tras su última aventura en 1979.

En cuanto a los dos grandes arcos argumentales que contiene este primer volumen de ABC Warriors, The Meknificent Seven es mi preferido. La dinámica del reclutamiento de los diferentes robots y cómo lidian con la misión que les encomiendan es de lo más divertido del tomo. Todo ello salpimentado con las gotas de sátira social que Pat Mills logra deslizar en sus diálogos. La historia de El Agujero Negro es más caótica, menos ordenada que el arco de 1979. Aunque con solo dos dibujantes —Bisley y SMS—, todo resulta más confuso y menos cohesionado. Lo que sí funciona muy bien es cómo retrata Mills las diferentes personalidades de los robots, sobre todo la de personajes tan contradictorios como el traicionero General Blackwood o Deadlock, un adorador del Khaos que pretende crear el ídem cueste lo que cueste.


La edición de Dolmen Editorial de ABC Warriors

Dolmen ha optado por una presentación a la altura de un cómic tan solicitado por los aficionados a los personajes surgidos de la revista 2000 AD. Estamos ante un libro en tapa dura (cartoné) de generosas dimensiones (20x28 cm), ideal para apreciar el arte original sin dejarte la vista en ello. Sus 280 páginas en blanco y negro se alternan con espectaculares inserciones a color, tal y como aparecieron originalmente en la revista 2000 AD. Por otro lado, la inclusión de las aventuras ordenadas temporalmente ayuda a comprender la mitología expansiva del grupo sin perderse en el caos de las revistas de la época.

El primer volumen de ABC Warriors publicado por Dolmen en su línea Albión es una obra fundamental para entender la historieta de ciencia ficción de los 80. No solo funciona como un entretenimiento de primer nivel lleno de metralla —uno de los robots se llama así, Happy Shrapnel—, explosiones y carisma mecánico, sino también como un documento histórico imprescindible para entender el fenómeno del cómic británico que transformó la industria a nivel mundial. Sin duda, una lectura obligada para amantes de la ciencia ficción contracultural que solo podía surgir en la Inglaterra de finales de los 70.

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