Si hay un autor de cómics que ha logrado saltar a la fama mundial ese es Alan Moore. Incluso el más profano conoce obras como Watchmen o V de Vendetta. Si piensas que su éxito provino de un golpe de suerte, no podrías estar más equivocado. Para demostrarlo, nada mejor que el tomo recopilatorio Alan Moore En 2000AD: Las Obras Completas Vol. 1, en el que podrás descubrir los comienzos del Bardo de Northampton en el noveno arte. A continuación, recopilamos lo que podrás encontrar en este estupendo cómic que nos trae, cómo no, Dolmen Editorial.
LA EXCELENTE INTRODUCCIÓN DE SERGIO AGUIRRE
Hay editoriales que te dan el cómic pelado y mondado, y si son en inglés, ya casi que lo puedes dar por sentado. Aquí, Dolmen nos regala una introducción estupenda a la obra y a su autor. Sergio Aguirre demuestra ser un grandísimo conocedor de Alan Moore, hasta el punto de que seguramente podría preguntarle por detalles de su vida que seguramente ya ha olvidado. No se puede contar más en menos páginas. Un exhaustivo repaso a la carrera profesional del guionista que bien merece que leas con mucha atención. Además, se encarga de aniquilar muchos posibles prejuicios sobre Alan Moore antes de empezar con estas sus primeras historias.
THARG'S FUTURE SHOCKS, HISTORIAS CORTAS Y LOS ROBOCUENTOS DE RO-JAWS
El tomo se divide en varias partes bien diferenciadas, cada una recopilando una parte diferente de la obra de Alan Moore en la revista 2000AD. En el caso que nos ocupa, el segmento Tharg's Future Shocks trata de historias muy cortas, que no superan las cuatro páginas, siempre dentro del ámbito de la ciencia ficción. Si bien la reducida extensión de las tramas no daba para grandes complejidades, son sumamente entretenidas. Y desde luego, Moore daba rienda suelta a todo tipo de preocupaciones y situaciones que, si bien muchas te sacan una sonrisa, otras te dejan helado por lo acertado de su mensaje.
De esta parte del volumen destacaría las dos primeras, Vacaciones infernales y Los Graks traen regalos. Ambas dan para dos sesudos debates, anticipando la primera un futuro que puede ser presente para muchos. El lamentable ardid de Rocket Redlare sobre dos viejas glorias del cine tiene mucha mala idea por su parte, y un gran disfrute para el lector. Los dibujantes iban cambiando, pero cambiar de Ian Gibson a Alan Davis o Dave Gibbons no es para que nadie se queje. Casi todas las historias son en blanco y negro, salvo Nada de picnics, donde Moore hace un adorable retrato de la vida en familia en la Isla de Pascua. Y de camino resuelve el misterio de Rapa Nui, todo un triunfo en dos páginas.
En mi caso, unas me han gustado más que otras, hay donde elegir. Unas pretenden hacerte reflexionar sobre temas sociales o económicos, y otras sólo sacarte una sonrisa. Salvo algunas historias más flojitas, yo diría que la gran mayoría merecen mucho la pena. Ideal para lectores casuales que no estén introducidos en historias de ciencia ficción, pero sean exigentes con la calidad y el sentido de lo que leen. Y no te pierdas tampoco la teoría de Alan Moore de cómo empiezan las ideas más delirantes y cómo se van extendiendo, todo un visionario antes de la llegada de Internet.
Las tres historias contenidas en el epígrafe Historias Cortas no difieren mucho de las anteriores. Lo mismo podemos decir de los Robocuentos de Ro-Jaws. Historias breves autoconclusivas fantásticas y espaciales presentadas por dicho robot, un personaje perteneciente a los ABC Warriors, cómic que reseñamos recientemente. Algún punto de humor o crítica social está presente en todos ellos.
ABELARD SNAZZ, RO-BUSTERS Y TIME TWISTERS
En cuanto al cuatro ojos Abelard Snazz, creación de Moore para la revista 200AD, en mi opinión es lo más fallido del tomo. Supongo que quería crear un personaje canalla que fuera simpático pero no lo consiguió. Me resulta muy desagradable el personaje, a pesar de que sus historias se continúan, siendo una novedad respecto a las historias cortas autoconclusivas. No le falta fantasía ni imaginación a sus aventuras, o momentos disparatados y absurdos, pero no me extraña que el personaje no tuviera demasiado recorrido. Le daremos el honor de ser parte del aprendizaje de Alan Moore, lo cual es mucho desde cualquier ángulo.
Mucho mejor es Tharg's Time Twisters, que son historias recopiladas que, a pesar de ser independientes unas de otras, comparten precisamente eso: el tiempo. Reconozco que son de mis favoritas, y que supone un acercamiento al cierre verdaderamente inteligente y reflexivo. No puedes evitar pararte a reflexionar sobre lo que has leído.
Terminamos con pequeñas historias de Tharg El Poderoso, Rogue Trooper y ABC Warriors. Apenas tenemos unas cuantas páginas de cada una de ellas, pero siguen la estela espacial e imaginativa de otras historias de Alan Moore. La última es a todo color, pero no hace desmerecer el blanco y negro de las historias previas. Resulta hasta extraño ya que casi todo el tomo es en blanco y negro, tal y como se publicó originalmente en 2000AD.
Puedes estar tranquilo de que tienes contenido jugoso de principio a fin en este primer volumen de Alan Moore En 2000AD: Las Obras Completas, no encontrándote el típico volumen en que la mitad de las páginas son portadas o bocetos que nadie ha pedido. Y si quieres ahondar en la figura del autor, te recomiendo el ensayo de Juan Vargas Alan Moore: La Autopsia del Héroe, publicado por Dolmen.
Si bien el tomo de Dolmen son los principios de Alan Moore en el mundo del cómic, y no tienes aquí historias largas como las que lo han llevado a la fama, sí que se observa el genio en ciernes, y el talento que desarrollaría más adelante como autor único que ha traspasado de sobra el mundo del cómic para ser mundialmente conocido incluso por el más profano.










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