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Sláine: El Amanecer del Guerrero, de Pat Mills. Reseña

Sláine: El Amanecer del Guerrero, de Pat Mills

Los lectores que crecimos con el Conan de Roy Thomas y John Buscema siempre estábamos al tanto de cualquier cómic de espada y brujería que apareciera en los kioscos. Personajes como Kull de Valusia, el puritano Solomon Kane, o Dax de Esteban Maroto pasaron por nuestras manos en diversas ediciones. Entre ellos destacó Sláine, un guerrero celta creado por el guionista británico Pat Mills para las páginas de la revista 2000 AD

Sláine hizo su primera aparición en el número 330 de la revista 2000 AD, en agosto de 1983. A España no llegaría, sin embargo, hasta 1987. Fueron solo dos grapas que recopilaron dos de las primeras aventuras del personaje. El verdadero boom de Sláine aquí en España no llegó hasta principios de los años 90, cuando Norma comenzó a publicar una serie de álbumes ilustrados, principalmente, por Simon Bisley. No obstante, las primeras aventuras del personaje permanecían prácticamente inéditas en castellano, algo que Dolmen Editorial se ha encargado de corregir con Sláine: El Amanecer del Guerrero.

Sláine, el celta

La introducción de Sláine: El Amanecer del Guerrero es una completa crónica de la accidentada génesis del personaje. Su difícil encaje en una revista de cómics de ciencia ficción solo se puede explicar por el contexto temporal. El éxito de producciones cinematográficas como Conan el Bárbaro (1982) y sus inevitables copias había puesto en el candelero el género de la espada y brujería. El público pedía sangre, espadas y princesas semidesnudas, y los aficionados al cómic no podían ser menos. El creador de Sláine, Pat Mills, ya había aportado a la revista personajes como Némesis the Warlock, también editado por Dolmen, a medias entre la ciencia ficción y la fantasía.

Pero la sed de historietas de temática fantástica no cesaba, así que los editores de la revista 2000 AD vieron con buenos ojos la propuesta de Pat Mills y su por entonces esposa, la dibujante de libros infantiles Angie Kincaid. Obsesionado con documentarse apropiadamente, la labor de creación del universo de Sláine se dilató bastante, como cuenta la introducción del tomo de Dolmen. Las leyendas irlandesas e inglesas fueron la fuente de inspiración del guionista, así como diversos estudios sobre la historia de los antiguos pueblos de Gran Bretaña e Irlanda.

Esa labor de documentación es palpable en las historias contenidas en este tomo. Las referencias a antiguas deidades, seres y lugares sagrados celtas son constantes en casi cada viñeta. Para guiar al lector, se incluye incluso algún que otro mapa, así como glosarios de términos y personajes reales y míticos. Al igual que el Conan de la era Hiboria, las aventuras de Sláine transcurren en una edad mítica, muy anterior a la verdadera llegada de los pueblos celtas a las Islas Británicas, alrededor del 700 a. C. 

Todo indicaba que Sláine sería un éxito entre los lectores británicos. La fiebre por los héroes, los hechiceros y las damiselas en peligro parecía lejos de tocar fondo, pero diversos elementos se conjugaron para que el comienzo de Sláine en 2000 AD atravesara todo tipo de obstáculos. Uno de ellos fue la manifiesta inexperiencia de Kincaid dibujando historietas, ya que la esposa de Mills provenía de ilustrar cuentos infantiles. Diversas figuras de la editorial alabaron los guiones de Mills, pero mantuvieron un atronador silencio sobre el trabajo de su esposa. Al malestar por el trabajo de Kincaid y el hecho de que fuera esposa el guionista se añadieron otros problemas, como ciertas envidias profesionales que surgieron en el seno de la revista británica.  

Sláine: El Amanecer del Guerrero, de Pat Mills

El baile de dibujantes de Sláine

La esposa de Pat Mills realizó solo el primer número del personaje y, si bien se defendió, mi impresión es que su arte se alejaba de lo que realmente pedía un personaje así. Las críticas de Kincaid y ciertas maniobras entre bambalinas hicieron que hubiera que recurrir a otro dibujante, el italiano Massimo Belardinelli. Este artista, de estilo detallado, realista y de trazo limpio, nos ofrece quizás la mejor versión de Sláine. El detallismo de Belardinelli no está reñido con un admirable narrativa visual y un gran dinamismo.

La periodicidad de la revista 2000 AD requería, al menos, dos dibujantes en la serie. Belardinelli comenzó a alternarse con Mike McMahon (Juez Dredd: La Tierra Maldita), un dibujante menos detallista que el italiano y mucho menos realista, cayendo incluso en lo caricaturesco. Además, su peculiar técnica de trabajo hacía que, al reproducir las páginas en la fase de impresión, las masas de negro aparecieran rayadas, como si de un grabado se tratara. Si bien eso supuso un problema al principio, parece que los lectores de la revista lo vieran como una peculiaridad del estilo de McMahon, no como un defecto de impresión. 

Las primeras historias de Sláine

El tomo Slaine: El Amanecer del Guerrero contiene los primeros arcos publicados en la revista 2000 AD entre agosto de 1983 y mayo de 1984. Cada aventura abarcaba varios números de la revista, ya que cada capítulo estaba formado por historietas de ocho o diez páginas a lo sumo. Se trata de aventuras que Pat Mills va encadenando unas con otras, finalizando la entrega semanal normalmente con un cliffhanger para mantener enganchado al lector.

El celta Sláine va acompañado de Ukko, un enano que hace las veces de alivio cómico. En este mundo antediluviano, Tir-Nan-Og, la pareja se enfrentará tanto a criaturas extrañas como a una estirpe de hechiceros y muertos vivientes comandada por el nauseabundo Lord Weird Slough Feg. Sláine, perteneciente al pueblo Sessair, pero desterrado por cortejar a la prometida del jefe tribal, viajará incluso en unos míticos barcos voladores gracias a la magia de las piedras mágicas de los temibles Drune.

La violencia está muy presente en las historias, si bien no se muestra explícitamente. Recordemos que Sláine se publicó en una revista de cómics para jóvenes. Lo que sí acentúa Mills en sus diálogos es el extenso y florido repertorio de insultos que los personajes intercambian antes y durante las peleas. Es ahí donde entra en juego buena parte del humor negro que el autor inglés despliega en sus historias. 

Hay multitud de referencias a la cultura celta y los mitos irlandeses. Incluso, en la historia La Novia de Crom, vemos atisbos de folk horror, como el icónico "hombre de mimbre" donde Sláine, Ukko y otros desventurados van a perecer sacrificados entre las llamas. Una de las características del personaje es su capacidad para transformarse físicamente en los momentos de lucha. Son los denominados "espasmos de furia" en los que el bárbaro Sláine se torna un ser monstruoso capaz de atacar tanto a enemigos como compañeros.

Sláine: El Amanecer del Guerrero, de Pat Mills

Sláine, la edición de Dolmen

Las historias de Sláine contenidas en este tomo se leen de manera ágil. Sus aventuras son extrañas, y más aún los personajes con los que se cruza, lo que aumenta el interés del lector por saber qué va a ofrecernos el guionista en las páginas siguientes. De entre los dibujantes sobresale Belardinelli, si bien McMahon también tiene su gracia. No obstante, su particular técnica de trabajo y su posterior reproducción hacen que sus historias chirríen bastante al lado del más pulcro y realista Belardinelli. Además, algunas de las páginas de McMahon han sido deficientemente reproducidas, no por Dolmen, sino por el editor de la publicación británica original.

En definitiva, si eres lector habitual de cómics de espada y brujeríaSlaine: El Amanecer del Guerrero es una obra que no te decepcionará. Puede que un dibujante te guste más que otro, pero los guiones de Mills poseen el balance perfecto entre acción, fantasía y una pizca de humor socarrón. Sláine fue uno de los pocos personajes de la revista 2000 AD en hacer sombra al Juez Dredd. Solamente por eso, merece la pena dar una oportunidad a sus aventuras.

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