14-abr-2013

Pocas series han sido tan denostadas o ignoradas por los medios autoproclamados serios como esta. Me resulta difícil culparlos, ya que yo mismo pensé con las primeras promos que era una mala copia de la película 300. Afortunadamente, fui capaz de ponerme a verla sin prejuicios. Quién me iba a decir entonces que me iba a quedar tan huérfano ahora que ya ha terminado, ahora que no volveremos a reencontrarnos con los rebeldes que dieron semejante lección de justicia, aquellos que tuvieron las agallas suficientes para decir: No. Espero con este pequeño homenaje rendir tributo a una de las series más emocionantes de los últimos años. Os dejo con 10 de las muchas razones por las que la echaré mucho de menos.

1. Porque nos hemos enamorado de sus todos sus personajes: Spartacus, Crixus, Gannicus, Naevia, Doctore, Agron,…Mientras muchas series cojean en algunos de sus intérpretes, todos aquí han tenido gran importancia e interés, hasta el punto de que la recordaremos como una serie coral. Spartacus y sus rebeldes contra los romanos. 
DEL PRIMERO AL ÚLTIMO, NOS HAN HECHO VIBRAR
2. Porque sus villanos han sido apasionantes. Batiatus y su mujer Lucretia merecen entrar en los anales de los mejores villanos televisivos. Llenos de aristas y perfectamente amoldados en sus respectivas situaciones. No eran unos monstruos, sino una pareja propia de su posición y que se querían de veras. Crassus está siendo tremendo en esta última temporada, nos ganó desde el primer momento por su sentido del honor y su inteligencia. Quizás lucieron menos los de la segunda temporada, Glaber y su esposa Ilithyia.  Ella muy repelente y el muy bobo hasta que a mitad de temporada dio fuerza a su personaje. 

 3. Porque ha conseguido superar con éxito la tremenda muerte por enfermedad del mismísimo protagonista, Andy Whitfield. Plantearon una precuela ( ¡y qué precuela fue Dioses de la Arena!) para darle tiempo al actor a recuperase, demostrando una clase que no abunda entre los ejecutivos de ningún tipo. Tras el terrible desenlace que todos sabemos, consiguieron sustituirlo con un actor, Liam McIntyre, que ha hecho suyo uno de los papeles más difíciles que haya: un personaje histórico que ha de emanar humanidad por los cuatro costados mientra es una perfecta máquina de batalla. Eso no se representa sólo leyendo un guión.
TODAVÍA NOS CUESTA DE CREER LO QUE LE OCURRIÓ A ANDY WHITFIELD
4. Porque las chicas son guerreras. Las mujeres en esta serie se alejan mucho de ser un simple florero, a pesar de su evidente belleza. Han sido clave en las batallas y han demostrado ser tan válidas y arrojadas en ella como los hombres. Naevia, Mira, Saxa…ninguna esperaba que fueran a rescatarlas, sino que buscaban a quien rescatar. Por no hablar de que no dudaban en tomar la iniciativa en todos los aspectos, incluido el sexual. Los que acusan a esta serie de machista porque aparezcan ligeritas de ropa, deberían pensar en cuántas series no van de mujeres que sólo aspiran a que les corresponda el galán de turno. Eso sí que es machista.
SAXA NO SE LO PIENSA EN NINGÚN CAMPO, SIEMPRE  SABE LO QUE QUIERE
5. Por su sentido del espectáculo y la falta de complejos. No negaremos aquí que ha habido mucha sangre, muchas vísceras, y mucha recreación en las batallas a cámara lenta. Pero siempre habían estado al servicio de la historia, nunca al revés. Es por eso que se podía disfrutar sin problemas de esas espadas, posiblemente mucho más afiladas de lo que realmente estuvieron. También podríamos apostar a que no eran tan atractivos los personajes originales, pero, si el guión es bueno...¿A quien le amarga un dulce?¿Hay muchos feos en las demás series?

6. Por su sensualidad. Es cierto que a veces, aparecían escenas de sexo un poco sin venir a cuento, como una especie de obligación respecto al espectador. De todas formas, históricamente, ciudades romanas de tan sólo 25000 habitantes tenían hasta 35 prostíbulos, así que lo mismo hasta se han quedado cortos en lo que nos muestran. Sin embargo, las escenas han sido cuidadas y estéticas por lo general, y a veces incluso divertidas. No olvidéis que el cable ofrece esas libertades y que han sabido aprovecharlas.
GANNICUS ES DE LOS QUE MEJOR SE LO HA PASADO...
 7. Porque hemos aprendido historia. Más de la que podríamos pensar. Existieron los enemigos que nos presentan, tomaron las ciudades que nos cuentan, los esclavos se dividieron en dos grupos, Spartacus quería huir a los Alpes…cierto que hay personajes inventados para mejorar el atractivo de la serie, pero eso ocurre desde que el cine es cine. ¿O acaso creéis como en la película de Kubrick sobre Spartacus, que Crassus se enamora precisamente de la mujer de éste? Y nadie duda que es una obra maestra. A más de uno nos dan ganas de abrir los libros para saber más de lo que ocurrió.
NI CÉSAR SE CRUZÓ CON SPARTACUS, NI CRASSUS TUVO UN HIJO LLAMADO TIBERIUS
8. Porque las batallas nos han hecho contener la respiración. Y no solo las batallas, sino las peleas en la arena. Una gran coreografía y no saber en muchos casos si nuestros personajes favoritos sobrevivirían han contribuido a ello. No se me ocurre en la amplísima parrilla televisiva actual quien nos puede ofrecer tanto en prácticamente cada episodio. 

9. Porque sus héroes son imperfectos. Se han comportado tan mal como los romanos cuando los han sometido, abusando de ellos y haciendo lo que les hicieron ellos antes. Sin distinguir al ciudadano de a pie con los dominus. Crixus y Spartacus han peleado en batallas campales por desacuerdos, Naevia liquidó a un aliado por su cuenta ante una absurda sospecha…Haber sido esclavo no te hace necesariamente bueno y así lo muestran.
CHICOS, CÓMO OS VAMOS A ECHAR DE MENOS...
10. Porque ha ido mejorando con cada temporada. Mejores escenarios, mejores luchas, tramas más complejas, mayores dilemas...Y eso que no ha contado con demasiados medios. Alguna temporada apenas ha tenido un par de escenarios, efectos digitales y mucha pantalla verde, casi sin exteriores. Sin embargo, tenemos la sensación de haber visto una superproducción por lo cuidado de sus detalles y sus escenas de acción.

Me quedo con la triste sensación de que podrían haber hecho otra temporada más, pero por las razones que fueran no ha sido así. Había rumores de que McIntyre no acababa de convencer a los productores y a parte de los fans, pero sólo es especulación. También que no querían alargar mas la historia, sino dejarla en todo lo alto. Respecto a la posible spin-off de Julio César, estaremos atentos a cualquier novedad. Sin embargo, el personaje cómo ha aparecido en la serie, genera mucha antipatía. Mejor sería coger otro actor sin relación con esta serie y que nos lo presenten de nuevo, pero todo está por ver.

Lo único cierto es que nos toca decir adiós a esta gran serie que esperemos el tiempo ponga en el lugar que merece hasta para los medios serios, porque nosotros no podemos ponerla más arriba.

El episodio comienza de una forma bastante enigmática: algunos de los rebeldes, como Gannicus, Agron o el propio Spartacus, aparecen en escenas de lucha diciendo la frase "yo soy Spartacus". Sin duda, homenajeando al momento de la película de Kubrick cuando todos se atribuyen serlo ante los romanos. Sin embargo, no es mas que una ensoñación y rápidamente vemos la verdadera situación de los rebeldes y los romanos. Todos ellos son conscientes de que la inminente batalla será la definitiva. Os aviso de spoilers de este épico episodio.
LA GRAN BATALLA OCUPARÁ MEDIO EPISODIO
El episodio, de una hora de duración, se divide en dos partes bien diferenciadas. Por un lado, la preparación en ambos lados de la gran batalla. Crassus es más experimentado que el joven César y sabe que no deben subestimar a Spartacus. En cuanto a éste, sabe que esta vez va a ser muy difícil que pueda escapar vivo del enfrentamiento. La estrategia y la inteligencia sirven hasta cierto punto, pero tienen un límite ante los infinitos medios de Crassus. Sin embargo, la fe de hombres como Agron, que a pesar de sus tremendas heridas en las manos se las apaña para llevar un escudo preparado para sus circunstancias, parece animarle. También aprovecha para sincerarse con Gannicus y pedirle que asuma responsabilidades en la batalla. Por cierto, éste ha cambiado definitivamente a Saxa por Sibyl, un cambio rápido y difícil de entender. Spartacus ordena al resto que no puede luchar que adelanten y se vayan al norte, aunque algunos, entre ellos Sibyl y una rendida Laeta, deciden esperarle en las montañas.
DOS VECES SE VERÁN LAS CARAS: UNA, POR LAS BUENAS. OTRA, POR LAS MALAS
Una vez ambos bandos se encuentran a punto de empezar la batalla, a instancias de Crassus, él y Spartacus se encuentran sólo para hablar. Un intenso momento, y muy interesante, que desde luego era necesario en la serie. Batiatus es mi villano favorito de la serie, pero poco entendió ni supo admirar a Spartacus. Crassus no ha negado su admiración por el mismo desde el principio hasta el final. "Ojalá hubieras nacido romano y hubieras estado de mi lado", le llega a decir. ¿Y qué le hace pensar que habría estado de su lado, aunque fuera romano? Esta conversación en las que ambos se prometen darse muerte mutuamente merece ser recordada como uno de los grandes momentos de la serie. Muchas intentan esos grandes momentos de juntar héroe y antagonista, pero no todas logran el clímax que esta ha logrado (y sí, me refiero a TWD). Inocentemente, Spartacus le cuenta a Crassus que Tiberius murió a manos de una mujer y no por su decisión. Éste no tarda en atar cabos, para desgracia de la pobre Kore que pagará su traición como una rebelde más, y beneficio de César, cuyo silencio entiende como lealtad. El destino de Kore parece más debido a irse con los rebeldes, que a haber asesinado a Tiberius. Hasta tal punto Crassus se debe a Roma.
...Y COMIENZA LA BATALLA FINAL
Y comienza la batalla de verdad. A pesar del ánimo y de la buena estrategia de los rebeldes, que nos dan espectáculo y algunas alegrías, la inmensa diferencia en cuanto a medios y hombres por parte de los romanos sólo puede darnos un final. A pesar de luchar con todas sus fuerzas, nuestros protagonistas empiezan a caer dolorosamente ante nosotros. Primero Castus, luego Saxa, Naevia... Incluso Gannicus, que descubre con Saxa entre sus brazos que ésta lo seguía queriendo. Todos de una forma indigna y difícil para quienes queremos a los personajes, pero sin duda la que procede en el campo de batalla. Spartacus, luchando como un león, detecta a Crassus y va a por él como prometió. Éste es protegido por un grupo de espontáneos soldados guardaespaldas que, de camino que lo sacan de la batalla, se quitan ellos también de en medio. Poco les dura la escapada, pues Spartacus los sigue y los vence a pesar de ser un buen grupo y se encuentra sólo frente a Crassus lejos de la batalla. 
SPARTACUS SABÍA QUE ÉSTE SERÍA SU FINAL
Ambos están agotados, pero Crassus está muy bien entrenado por gladiadores como vimos al principio de la temporada. Es un hombre que no deja nada al azar y que no se confía jamás. Es un difícil rival para un extenuado Spartacus... pero no es Crassus quien le da fin. Un grupo de soldados también les siguió y por la espalda, clavan tres lanzas a nuestro protagonista. Apenas la llegada de Agron con otros rebeldes consiguen evitar el final a manos de Crassus, pero sólo es un alivio pasajero. No nos han querido dar el final feliz de que como no encontraron el cuerpo, vivió. Spartacus apenas tiene tiempo de  yacer y despedirse del pequeño grupo que lo esperó en la montaña. Es enterrado bajo el simbólico escudo de Agron, que representa no rendirse jamás.
AGRON, JUNTO A NASIR, SON LA ÚNICA PAREJA QUE SOBREVIVE
El resto es todavía más deprimente para los que adoramos la serie. Gannicus es colgado en la cruz como escarmiento para los esclavos, junto a Kore. Unas alucinaciones con el Doctore y las glorias pasadas de la arena, no me hacen olvidar su verdadera situación. Como consuelo no ha valido. Pompeyo aparece para llevarse la gloria de la victoria por haber liquidado a los esclavos que fueron hacia el norte (nuevo disgusto) ante un conformado Crassus que nada sacaría de reclamar la gloria del triunfo, volviendo a poner a Roma por delante de sus propios intereses.

Las esperanzas de un final feliz se han desvanecido. Entiendo y respeto que el mensaje de la serie no cuadraba con un Spartacus viviendo apartado con Laeta mientras todos sus hombres han caído. Pero tampoco pasaba nada por un mensaje al final indicando que Spartacus fue el principio del fin de Roma, y que en ese sentido triunfó, aunque después de muerto. Reconozco que he tenido que tirar de pañuelo, y, aunque asumo que es un buen final, aunque me disguste, me hubiera gustado algo más emotivo que unos títulos de créditos donde al final, Andy Whitfield dice I Am Spartacus

De todas formas, ha sido un grandísimo final a la altura de una excelente tercera temporada donde lo han dado todo. Será muy difícil rellenar el vacío que nos dejan. Hasta siempre. 

La cadena Starz ha presentado, aprovechando la season finale de Spartacus, el primer tráiler de Black Sails, una serie de piratas que sirve como precuela a los hechos narrados por el escritor Robert Louis Stevenson en su novela La Isla del Tesoro. La serie, cuya primera temporada constará de 8 episodios, no ha tenido piloto, ya que que la cadena directamente ha ordenado temporada completa seguros del éxito del nuevo show. Michael Bay es productor ejecutivo de la serie, por lo que será interesante ver combinados su estilo visual con los ingredientes habituales en las series de Starz: la violencia y el sexo.


Black Sails transcurre 20 años antes de los sucesos que ocurren en la novela de Stevenson, con un sanguinario Capitán Flint y sus feroces bucaneros asolando las aguas del Caribe. Sus muchas fechorías conducen a Flint y sus hombres a una isla refugio de piratas conocida como New Providence, un lugar donde conocerá a un muchacho que pronto se unirá a su tripulación, llamado John Silver.

Las series sobre piratas parecen ser la última moda en Hollywood. A la serie de Starz se le unirá Port Royal, del canal FX, producida por Gale Anne Hurd (The Walking Dead), y Crossbones, de la NBC, con John Malkovich como Barbanegra.

En 1981, un grupo de amigos con ganas de hacer cine se encerraron en una casa de campo durante un fin de semana y perpetraron una de las propuestas más terroríficas y gamberras de la época. El argumento no era muy allá, cinco jóvenes atrapados en una cabaña perdida de un espeso bosque en las montañas, acosados por un espíritu demoníaco  no era original ni hace treinta años, pero Sam Raimi le puso tanto entusiasmo e ingenio, con el que pudo solventar las evidentes carencias económicas, que le quedó una obra de culto. Incluso llegó a tener dos continuaciones, estrenadas a lo largo de la siguiente década.

Ahora, aquellos jóvenes ya no lo son tanto. Sam Raimi, director, Robert Tapert, productor, y el actor principal, Bruce Campbell, ya con una cierta posición en el oficio cinematográfico, abordan la misma historia, esta vez como productores. Pudieron haber optado por una cuarta entrega, en su lugar, tomaron el camino de la actualización, decisión no carente de sentido puesto que aunque la saga mantiene un número considerable de fans, no suficientes para dar rentabilidad al filme. El director escogido para dar forma a la película es Fede Álvarez, prácticamente novato en la realización, siguiendo con la lógica de su predecesora, que sorprendentemente ha abordado la película con un respeto inmenso y con un indudable buen hacer aunque sin el nervio y el humor característico de Raimi, por desgracia.
EL COCHE DE SAM RAIMI ES UNA CONSTANTE EN TODA LA SAGA
La novedad más importante en cuanto a argumento se encuentra en la caracterización de personajes, algo que en honor a la verdad no se le prestó demasiada atención en la original. Cambiamos el viaje ocioso por la rehabilitación por drogas de una de los jóvenes, lo que determina en última instancia la composición del grupo. Esta pirueta ayuda a mantener la suspensión de incredulidad durante más tiempo, cierto, ocultando la posesión demoníaca como efectos de la desintoxicación. Otro tema es si realmente era preciso.
UN FOTOGRAMA ICÓNICO EN EVIL DEAD
El principal problema de este remake (el otro no se puede comentar sin caer en el spoiler) es el esfuerzo por convertir este pequeño cuento de terror con espíritus malignos en una historia seria y realista, eliminando cualquier elemento de la original que no tuviera sentido o añadiendo pasajes que justificaran otros, en aras de esa mitificación de la obra original ya comentada.

Es una empresa condenada al fracaso. Estamos antes una película de terror, donde lo que interesa es que nos mantengamos pegados a la butaca con mal cuerpo, no sirve de nada meter la coartada de la drogadicción si a los diez minutos los poseídos van a empezar a liarla parda y el resto sufrirán el acoso de las fuerzas diabólicas. Cuanto menos sentido tenga todo mejor, si te paras a dar explicaciones te das cuenta que no tienen ni pies ni cabeza. Que más da que los monstruos aparezcan en los sitios más insospechados, rompiendo todas las reglas espaciales y temporales, o que los personajes sufran secuencias de tortura horriblemente largas, con todos los objetos punzantes imaginables, si los amigos están a menos de dos habitaciones de distancia sin que parezcan percatase de nada. Lo interesante es el mal rollo, la pesadilla.
AQUÍ LOS PROTAGONISTAS SE CORTAN MIEMBROS COMO EL QUE SE CAMBIA DE JERSEY
En conclusión, más que de remake, tendríamos que hablar de reinterpretación. Todos los elementos de la primera Evil Dead, más algunos de la segunda y tercera parte, están ahí. Afortunadamente, contiene suficientes giros argumentales para mantener el interés durante sus noventa minutos de duración y la factura técnica es impecable (atención a la música de Roque Baños), además de manejar un inteligente aprovechamiento de los escasos elementos en pantalla, cinco actores, cabaña y cobertizo. No es el calcado más o menos atinado de otros casos.
EL CARTEL DEL EVIL DEAD ORIGINAL ES INSUPERABLE
Treinta años atrás, teníamos a unos amigos pasándoselo bien y tratando de impresionarnos de camino, ahora esos mismos amigos buscan hacer franquicia. Ya se escuchan rumores sobre secuelas y, atendiendo a la escena post créditos, posibles cruces con la trilogía ya existente. Mientras que salgan películas como ésta, por mí no hay problema.

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