THE WALKING DEAD, TEMPORADA 2 , EPISODIO 3. LA CRÍTICA

En este tercer episodio, como prometían, hemos visto más zombies. El capítulo comienza con una escena del final de este cronológicamente hablando pero, lejos de desvelar cómo se llega a eso, lo que hace es dejarnos más intrigados. En dicha escena inicial vemos a Shane afeitándose la cabeza y mirándose a un espejo, como si estuviera reflexionando por todo lo que ha pasado.


"Save the last One" es un episodio donde se mezclan dos escenarios distantes entre sí pero con la misma tensión. Por un lado Shane y Otis huyendo de las hordas zombis que los rodean por doquier y, en el otro escenario, la granja Hershel, donde el matrimonio Grimes asiste impotente cómo las horas corren en contra de la vida de su hijo. La acción va saltando de un escenario a otro, sin olvidar el pequeño grupo que queda en la autopista.

DARYL, UN PERSONAJE QUE HA GANADO EN HUMANIDAD FRENTE A LOS ZOMBIES

Indiscutiblemente la mayor carga dramática y de acción del episodio se concentra en la huida de Shane y Otis. Mientras habría sido fácil hacerlos correr dejando atrás los zombies con la verja, los guionistas han preferido mantenernos  con el alma en vilo durante el capítulo entero, haciendo que los dos personajes la pasen canutas para...¿escapar? En este punto la serie se desvía un poquito más de la senda marcada por los cómics de Kirkman, con un hecho que no aparece en ellos.

Mientras, en la granja, la vida del hijo de Rick y Lori pende de un hilo y de la llegada de Shane y Otis con el material médico. El retraso de éstos incrementa la preocupación y sólo Lori frena que un debilitado Rick se marche a buscarlos. Ante las nulas posibilidades de sobrevivir a la operación, Lori reflexiona sobre el sentido de la vida de su hijo en un mundo como ese. Este planteamiento en una serie es algo bastante inusual, visto pocas veces, aunque plausible dadas las circunstancias en las que se ven envueltos los personajes.

SHANE SE DA CUENTA QUE PARA SOBREVIVIR HAY QUE HACER CUALQUIER COSA

En plena noche y para matar el aburrimiento, Daryl y Andrea salen a dar un paseo por el bosque con la excusa de buscar a la niña perdida, cuando lo único que descubren es que tienen más química de lo que parecía. Tras la vuelta del paseo, Dale entrega por fin un arma a Andrea y le pide disculpas por no respetar sus decisiones excusándose en que no quiere que le pase nada malo.

El capítulo finaliza, no con un cliffhanger esta vez, sino con una decisión tomada por uno de los personajes bastante drástica y valiente y que no te esperas para nada, pero cuando piensas sobre ello te das cuenta que no había otra alternativa. El capítulo termina como comienza, con Shane frente a un espejo, solo que para el espectador ahora todo tiene sentido.

OTIS, EL PERSONAJE QUE HA PROVOCADO TODA ESTA SITUACIÓN

La serie aumenta de interés progresivamente, así como su tono decididamente adulto y de calidad. Aquí lo políticamente correcto sobra, no lo vemos por ningún lado, sencillamente porque no cabe en situaciones así, a diferencia de otras series menos creíbles. Ojalá los próximos episodios sigan por esta senda y continúen sorprendiéndonos como lo han hecho hasta ahora.

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