Mucho se ha hablado de la gran dificultad de trasladar la esencia de la obra de Howard Phillips Lovecraft al cine. Muchos cineastas y realizadores de televisión lo han intentado, con resultados dispares. Alfonso Bueno López, apasionado de la obra del maestro de Providence, cinéfilo y guionista de cómics, se ha embarcado en la poco fácil tarea de recopilar la filmografía lovecraftiana, abarcando incluso las películas mudas —y las primeras sonoras— del género terrorífico que Lovecraft tuvo ocasión de ver en sus últimos años de vida.
Lovecraft en el Cine. Monstruos, Mitos y Dioses Arcanos, editada por Diábolo, está dividida en capítulos que condensan, cada uno de ellos, una década. El primero, titulado El Testigo de las Sombras, trata sobre las películas que el escritor tuvo ocasión de disfrutar hasta su prematura muerte en 1937. En esta primera parte de la obra, Alfonso Bueno repasa las películas de las que Lovecraft disfrutó pero también aquellas que detestó, como El Murciélago (1926) o Drácula (1931). Un ejemplo de lo pormenorizado del ensayo sobre Lovecraft y el séptimo arte es el dato aportado según el cual el escritor trabajó brevemente como acomodador en sala de cine.
El cine pre-lovecraftiano
En mi artículo en dos partes titulado La Extraña Filmografía de Lovecraft, no consideré que antes de la divulgación de los relatos del autor de Providence pudieran haber existido películas lovecraftianas. Me equivoqué, como lo demuestra el autor de este ensayo en el capítulo ¡Vigilad los cielos! Lovecraft antes de Lovecraft. Sus cuentos y novelas cortas, publicados durante su vida principalmente en revistas pulp como Weird Tales, no comenzarían a llevarse a la gran pantalla hasta los años 60. Sin embargo, ya en los 50 surgieron una serie de cintas que, de manera mayormente involuntaria, lograron transmitir una atmósfera de horror lovecraftiano.
La Guerra Fría y la paranoia anticomunista en el cine realizado en la década de los 50 propició el estreno de películas como El Enigma de Otro Mundo (1951), basada en la novela corta de John W. Campbell ¿Quién Anda Ahí? (1938). Libro y film son profundamente lovecraftianos, ya que trasmiten muy acertadamente la imposibilidad de comprender unos seres que no son esencialmente malvados, sino tan ajenos a nosotros como los humanos podemos serlo de las hormigas. A este clásico le siguieron producciones menos conocidas como El Laberinto (1953). Seriales como el del Dr. Quatermass, emitido en Reino Unido, recogerían el testigo de lo lovecraftiano sin adaptar concretamente ninguna de sus historias.
El horror cósmico en el cine de los 60 y 70
Llegan los 60, y películas como Psicosis (1960), basada en una novela de Robert Bloch, miembro del círculo de Lovecraft, sientan las bases del cine de terror de la década. Pero quien de verdad sentaría cátedra en la cinematografía de género sería Roger Corman (1926-2024), el productor que más hizo por trasladar la obra del escritor de Providence a la gran pantalla. Un ejemplo es El Palacio de los Espíritus (1963), inspirado en El Caso de Charles Dexter Ward, y que tiene el honor de ser el primer film donde aparece el Necronomicón, el volumen arcano más famoso de todos los tiempos. Otras producciones de Corman, como El Hombre con Rayos X en los Ojos (1963) o El Monstruo del Terror (1965), tomarían elementos de relatos como Del Más Allá (1934) o El Color que Surgió del Espacio (1927).
Del otro lado del Atlántico, llegarían producciones británicas como ¿Por qué Lloras, Susan? (1967), esta basada en un relato de August Derleth escrito a partir de las notas de H. P. Lovecraft: La Habitación Cerrada (1959). En 1970, se estrena Terror en Dunwich, de Roger Corman, aprovechando el tirón de películas como La Semilla del Diablo (1968). Terror en Dunwich es la primera película en la que H. P. Lovecraft es acreditado.
Ya en plena década de los 70, series de televisión como Galería Nocturna (1969-1973), creada por Rod Serling (La Dimensión Desconocida), trasladarían varios de los relatos del escritor de Providence. El Modelo de Pickman, Aire Frío o Más Allá de los Eones serían algunos de ellos. Mientras, en Gran Bretaña, el genial guionista Nigel Kneale toma el testigo de lo lovecraftiano con The Stone Tape (1972), una película para televisión que ejercería gran influencia en largometrajes como Poltergeist (1982).
Alfonso Bueno López no deja nada atrás, y recoge en su obra aquellas películas que, si bien no son adaptaciones propiamente dichas de la obra de Lovecraft, han recibido su influida. Entre ellas destacan cintas como La Última Ola (1977), de Peter Weir, o la alucinante Stalker (1979), de Andrei Tarkovsky. Pero la guinda del pastel de la década la pondría Alien, el Octavo Pasajero (1979), film de múltiples influencias literarias y cinematográficas. Los diseños de H. R. Giger, como la enorme nave extraterrestre varada en el planetoide LV-426, impregnan a la cinta de Ridley Scott de una apariencia completamente ajena a lo humano, una característica del horror cósmico que hasta ese momento no se había logrado transmitir en una pantalla de cine. Alfonso Bueno comenta algunos proyectos fallidos basados en relatos de Lovecraft, como Cry of Cthulhu, largometraje al que ya dedicamos un artículo en nuestra web.
John Carpenter y Stuart Gordon, discípulos de Lovecraft
Un admirador de Lovecraft como John Carpenter tenía que tener su propio capítulo en este libro. Lector del escritor desde muy joven, el director de Están Vivos (1988) se ha inspirado en la mitología lovecraftiana para algunas de sus mejores películas. El ejemplo más notorio es su denominada Trilogía del Apocalipsis: La Cosa (1982), El Príncipe de las Tinieblas (1987) y En La Boca del Miedo (1994).
Después de Carpenter, los realizadores que más han hecho por llevar la obra de Lovecraft al cine han sido Stuart Gordon y Brian Yuzna. No se trata de meras historias aderezadas con una atmósfera lovecraftiana, sino de verdaderas traslaciones de los relatos y novelas cortas del escritor de Providence. Desde la saga inaugurada en 1985 con la sensacional Re-Animator hasta la perturbadora Re-Sonator (From Beyond, 1986), las películas de Gordon, Yuzna y el productor Charles Band se encuadran entre las mejores adaptaciones lovecraftianas. Excelente capítulo, uno de los más interesantes del libro, en el que el autor desvela los entresijos de producciones que no siempre estuvieron exentas de problemas de todo tipo.
El cine lovecraftiano de los 90 y los 2000
El cine lovecraftiano de finales de los 80 y de la década posterior nos ofreció algunas películas interesantes, como la infravalorada Granja Maldita (1987), inspirada en El Color que Cayó del Espacio. O la imprescindible Fuerza Vital (1985), basada en el libro Los Vampiros del Espacio, del británico Colin Wilson, un crítico de Lovecraft que terminó rindiéndose a su mitología.
La televisión también nos ofreció productos como Hechizo Letal (1991), su secuela, y la presencia en varios episodios de la seria animada Los Auténticos Cazafantasmas (1986-1991) de alusiones a varios elementos de la mitología lovecraftiana. A finales de los 90, durante la quinta temporada de Babylon 5, se emitió una tv-movie inspirada en el relato La Llamada de Cthulhu, un dato que el autor pasa por alto pero que puedes encontrar en la primera parte de mi artículo La Extraña Filmografía de Lovecraft.
La llegada del nuevo siglo y la progresiva entrada de la obra de H. P. Lovecraft en el dominio público deberían haber supuesto una mejora en la calidad y la cantidad de sus adaptaciones fílmicas. Sin embargo, parece que no ha sido así. Directores y productores oportunistas han mancillado el nombre del autor de Providence para intentar dar un marchamo de calidad a muchos subproductos, algo que Alfonso Bueno deja claro al mencionar ciertas películas.
Pocas producciones se salvan realmente de esta quema. Películas como La Niebla (2007), de Frank Darabont, o la arriesgada apuesta del realizador español José Luis Alemán y su díptico La Herencia Valdemar (2010) y La Sombra Prohibida (2010), son algunas de ellas. Abunda el cine de autor que recoge, con más o menos acierto, elementos o historias de Lovecraft, como también hacen algunas series animadas, como ¡Scooby Doo! Misterios S. A. (2010-2013) o la longeva South Park.
Realmente, en este nuevo siglo, pocas son las producciones cinematográficas que intentan trasladar fielmente algún relato o novela corta de Lovecraft. La mayoría se limita a incorporar elementos de su mitología, nombres, alusiones, lugares que crean una apropiada atmósfera lovecraftiana y una sensación de horror cósmico. En televisión, el autor del ensayo menciona a Territorio Lovecraft, serie a la que le dedicamos el artículo 8 Razones por las que Lovecraft Country No Va de Lovecraft. Básicamente, coincidimos en nuestras apreciaciones. Sí que me resulta incomprensible que Alfonso Bueno no mencione siquiera la primera temporada de True Detective, repleta de referencias a la obra de Lovecraft y otros autores del horror cósmico.
El autor finaliza su viaje por la filmografía lovecraftiana con producciones tan recientes como la recomendable El Gabinete de Curiosidades de Guillermo del Toro o la serie animada Love, Death + Robots. En ambas, el toque lovecraftiano se deja sentir en varios de sus episodios.
Lovecraft en el Cine. Monstruos, Mitos y Dioses Arcanos es un libro que repasa casi exhaustivamente las producciones para cine y televisión que han tocado, aunque sea tangencialmente, la obra de H. P. Lovecraft y lo relacionado con el horror cósmico. Poco queda fuera, salvo lo señalado por mí más arriba. La edición de Diábolo —editorial estrechamente ligada a Lovecraft y el horror cósmico—, como siempre, superlativa, con infinidad de fotogramas y carteles de las producciones reseñadas. Si hubiera que poner algún pero a este ensayo, sería la falta de un índice de películas y series, de extrema utilidad para quienes deseen emprender su búsqueda por las diferentes plataformas de streaming, cada vez más numerosas pero, a la vez, con un catálogo paulatinamente menos interesante y variado. En definitiva, un libro que viene a llenar el hueco que sobre el tema existía en lengua castellana y que será bienvenido no solo por fans de la vida y obra de Lovecraft, sino por amantes del horror en general.









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