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8 razones por las que Lovecraft Country no va de Lovecraft

En 2016 se publicó una novela que pretendía abordar la segregación racial que imperaba en los Estados Unidos durante los años 50 y 60 del pasado siglo desde la perspectiva de la literatura de horror. El libro se tituló Lovecraft Country (Territorio Lovecraft), en un intento de mezclar los prejuicios raciales presentes en la obra del genial escritor con la problemática derivada de las leyes racistas estadounidenses. Dichas normas, conocidas como leyes de Jim Crow, no hacían otra cosa que profundizar la brecha ya existente entre la población negra y los blancos.
 
Lovecraft Country
 
La serie de HBO que adapta la novela de Matt Ruff hizo que muchos fans del escritor de Providence se crearan falsas expectativas acerca de la misma. Muchos, y no me cuento entre ellos, esperaban ver por fin trasladadas las historias de Lovecraft de forma fiel y respetuosa, como merece un legado literario de tal calado e influencia. Pues no. Lovecraft Country no hace más que plasmar de manera mas o menos fiel la novela de Ruff, un libro cuyas conexiones con los relatos del maestro de Providence parecen limitarse al título. Vistos ocho episodios de la serie, puedo afirmar que poco o nada tiene que ver con el universo lovecraftiano. Veamos por qué.
 

LA NOVELA LOVECRAFT COUNTRY SOLO TIENE DE LOVECRAFT EL NOMBRE

El libro de Matt Ruff está compuesto por ocho historias interconectadas, protagonizadas por Atticus Turner, un veterano de la guerra de Corea, su padre, su tío George y una amiga de toda la vida, Letitia. En el primer segmento, Atticus emprende la búsqueda de su padre desaparecido por la América de las leyes de Jim Crow. En su viaje, se topará con cultos secretos y criaturas monstruosas, pero también con el horror del racismo.

Tras esta primera aventura, Atticus y los demás se sumergirán en una especie de montaña rusa sobrenatural, con casas encantadas, grimorios ocultos, magia negra y un sinfín de clichés del género de terror. Pero ¿qué tiene de lovecraftiana la novela de Ruff? Parece que más allá del título, muy poco o nada. De hecho, algunos de quienes la han leído hablan de la casi inexistente conexión con lo lovecraftiano, apenas unas pinceladas aquí y allá. Como asegura una lectora en el portal Goodreads «En lugar de explorar a fondo las muchas complejidades morales a su disposición, Ruff ofrece una trama intrincada que posiblemente sea más un homenaje a Scooby Doo o El Código Da Vinci que a Lovecraft.»

LOS SHOGGOTHS, LOS UNICOS MONSTRUOS LOVECRAFTIANOS DE LOVECRAFT COUNTRY

En la mayoría de las críticas de la serie se repite hasta la náusea que los verdaderos monstruos de Lovecraft Country son los racistas. Entonces, ¿no aparecen criaturas lovecraftianas? Sí, y se conocen con el nombre de Shoggoths, unos seres indescriptibles con múltiples ojos y una furia incontrolable. Estos monstruos hacen su aparición ya en el primer capítulo, instantes después de que uno de los protagonistas de la serie haga alusión a ellos. De todos los episodios, el primero quizás sea el que más referencias a Lovecraft contiene. 

Los Shoggoths aparecen brevemente en un par de capítulos más. Incluso, conocemos sus orígenes, pues vemos como una vaca da a luz a uno de ellos. Por cierto, se trata de una escena descontextualizada sin más repercusión en la trama, introducida no se sabe muy bien por qué.

Lovecraft Country

EL NOMBRE DE LOVECRAFT ES SOLO UNA EXCUSA PARA CONTARTE OTRA COSA

H. P. Lovecraft fue un escritor sin suerte. Nunca vio sus relatos publicados en forma de libro, solo en las revistas pulp de la época... y en gran parte gracias a la insistencia de sus amigos. Murió prematuramente por un cáncer, empobrecido y añorando tiempos pasados. Sin embargo, con el tiempo, se ha convertido en uno de los escritores norteamericanos más influyentes, no solo del género fantástico y de terror, sino de toda la literatura en general. 

Muchos se han aprovechado del innegable legado de Lovecraft para vender sus propios productos. Desde escritores mediocres que han abusado de la ausencia de derechos de su obra hasta vendedores de camisetas, pasando por creadores de videojuegos, de juegos de rol o de cualquier merchandising que se te pueda ocurrir. Lovecraft Country no es una excepción. Matt Ruff se ha apropiado del nombre del escritor de Providence para atraer lectores, muchos solo por el reclamo que supone ver escrito Lovecraft en la portada de un libro. Con la serie de HBO ha ocurrido lo mismo. Si querían contarnos la problemática racial en los Estados Unidos de los años 50, ¿por qué echar mano de Lovecraft?

LOVECRAFT ERA RACISTA... PERO NO MÁS QUE CUALQUIER HOMBRE BLANCO ANGLOSAJÓN DE SU ÉPOCA

No quiero postularme como un experto en Lovecraft. No soy ni S. T. Joshi ni L. Sprague de Camp, autores ambos que se han dedicado a estudiar y analizar la vida y la obra del genial escritor. No obstante, haber leído dos biografías suyas, estudios sobre su narrativa y prácticamente toda su obra, me dan cierta autoridad para hablar de su supuesto racismo. 

Lovecraft era racista, sí, sobre todo en su juventud. El escritor experimentó en sus primeros años un profundo rencor hacia todo lo foráneo. Inmigrantes de cualquiera nacionalidad suponían para él una amenaza al estilo de vida tradicional, un estilo de vida que Lovecraft había mitificado al haber crecido en el seno de una familia acomodada venida a menos. En sus últimos años, en cambio, las actitudes xenófobas de Lovecraft se suavizaron —¡se casó incluso con Sonia Greene, una judía!—, quizás por la templanza y la sabiduría que da la edad. 

Es un cliché usar la obra de Lovecraft como parábola del racismo. ¿Cuántas veces se ha mencionado su historia El Horror de Red Hook (1927) como la apoteosis de su narrativa racista? ¿Por qué se obvia que la mayoría de hombres blancos de su clase social en la América de principios del siglo XX eran, básicamente, xenófobos? Estudiosos de Lovecraft como S.T. Joshi han concluido, tras analizar cartas, relatos y documentos de toda índole, que el racismo prácticamente no está presente en la obra del escritor. Las alusiones racistas repartidas por sus relatos son anecdóticas, sin verdadera repercusión en lo que realmente Lovecraft quería transmitir. Matt Ruff y, por ende, la serie de HBO, solo toman el cliché del racismo del autor de Providence como pretetexto para contarnos otra cosa, sin apenas conexión con el espíritu y la filosofía que conforma el horror cósmico y materialista de Lovecraft.

Lovecraft Country
  

LA MAGIA DE LOVECRAFT COUNTRY Y SU AUSENCIA EN LA OBRA DE LOVECRAFT

El horror de Lovecraft es un horror materialista, en el que la magia prácticamente no está presente. Algunos de sus relatos, incluso, cabría encuadrarlos en el género de la ciencia ficción, como Herbert West, Reanimador (1922), o Aire Frío (1926), por citar solo dos. En sus historias no suele haber fantasmas, ni magos, ni hechiceros, tan solo monstruos o deidades preternaturales más allá del bien y del mal. Titular una serie como Lovecraft Country y que su trama principal se base en la magia negra y los hechizos me parece, como poco, todo un desacierto. Además, demuestra un conocimiento pobre de la obra de este autor, de sus temas principales y de su fascinante panteón de divinidades cósmicas e híbridos mitad humanos mitad batracios.

A diferencia del horror gótico, donde los fantasmas y el más allá son los temas principales, el terror lovecraftiano es más materialista. Entonces, ¿por qué enlazar a Lovecraft con una serie en la que aparecen espectros, casas encantadas y antiguos grimorios? Tampoco recuerdo relatos en los que Lovecraft describiera logias secretas, como las de la familia Braithwhite, súcubos orientales de siete colas, juegos con ouijas o mujeres que cambian de raza gracias a una pócima. De nuevo, Lovecraft se convierte en una especie de cajón de sastre en el que todo cabe.

¿PARA CUÁNDO EDGAR ALLAN POE COUNTRY?

Tomar la obra de un autor como punto de partida para una serie no es nada nuevo. Ya lo hemos visto en Castle Rock. En esta serie antológica se dan cita historias, personajes y escenarios presentes en los libros de Stephen King, una suerte de universo compartido al más puro estilo Marvel. Muchos esperaban que Lovecraft Country fuera una especie de Castle Rock, una serie antológica en la que cada episodio o temporada se explorara la rica obra del solitario de Providence

Abundando en el punto anterior, Lovecraft Country igual podría haberse titulado Edgar Allan Poe Country, una serie en la que el trasfondo fuesen las adicciones y los problemas mentales; o Bram Stoker Country, en la que se criticara la hipocresía victoriana; o incluso Clive Barker Country, una serie en la que el horror extremo y bizarro sirviera de parábola de la homofobia. Los tropos y lugares comunes del horror más generalista están presentes en la serie de HBO. Pero no era eso lo que esperábamos de una producción con este nombre.

LOVECRAFT COUNTRY, ¿PANFLETO ANTIBLANCOS?

Nadie con un mínimo de cultura puede poner en duda las terribles consecuencias que tuvieron —y siguen teniendo— las leyes racistas de la Norteamérica de los 50 y 60. Fueron tiempos muy difíciles para la comunidad negra de Estados Unidos. Un buen ejemplo son los Green Books, guías de viaje para afroamericanos, las cuales indicaban qué lugares eran seguros y cuáles era mejor evitar. El propio tío del protagonista, George, se dedica a escribir este tipo de guías. Sin embargo, la imagen que la serie transmite de la población blanca dista mucho de ser ecuánime. 

La imagen que la serie creada por Jordan Peele (Déjame Salir, 2017) y Misha Green transmite de los blancos es maniquea y unidimensional. No hay un blanco bueno, todos son racistas. Para colmo, incluso los caricaturescos policías utilizan la brujería como medio de aterrorizar a los negros. La representación de los blancos en la serie es tan exagerada y falta de matices que provoca el efecto contrario al deseado por sus creadores: la empatía con el sufrimiento de la población negra. Todo es muy extremo, sobre todo los personajes blancos, grotescas caricaturas que poco o nada tienen que ver con personas reales.

Lovecraft Country
 

LOS PROTAGONISTAS DE LOVECRAFT COUNTRY, POCO QUE VER CON LOS PERSONAJES DE LOVECRAFT

En los relatos de H. P. Lovecraft es habitual que sus protagonistas sean devorados por sus propias obsesiones. Muchas de sus historias comienzan con una revelación fatal que ha conducido a la locura al narrador, secretos insondables demasiado terribles para la psique humana. Sus cuentos, casi siempre, terminan mal para el protagonista, a veces de forma horrenda. En Territorio Lovecraft, en cambio, los protagonistas salen airosos de casi cualquier contingencia, por muy extraña o peligrosa que esta sea. Como si de héroes de acción se trataran, Atticus, Leti y Montrose se libran sin despeinarse de monstruos, cultitas, hechiceras, súcubos y, por supuesto, de los brutales y estereotipados policías blancos.

Lovecraft Country, en definitiva, no tiene mucho que ver con la obra de Lovecraft. De hecho, tiene más que ver con un aspecto de la personalidad del autor de Providence, su xenofobia, que con sus relatos. Tanto el libro de Matt Ruff como la serie de HBO son una especie de clickbait, un reclamo para incautos seguidores del genial escritor fascinados por ver por fin sus creaciones plasmadas en una gran producción televisiva. 

Mucho me temo que tendremos que esperar para ver realmente una buena serie sobre la obra de Lovecraft. Para ser sinceros, se han estrenado series que bebían más de lo lovecraftiano que Lovecraft Country. La primera temporada de True Detective es buena muestra de ello, como ya analizamos en un artículo. Lo triste es ver cómo el autor de Providence y su obra son usados como reclamo publicitario para contarnos historias que, aunque tengan su interés, poco o nada tienen que ver con el contenido de sus relatos.

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2 Comentarios

  1. Estoy de acuerdo con lo aquí dicho, solo agregó que la serie tiene una narrativa pésima, no hay una construcción lógica entre un capitulo y otro, lo que hacen los personajes no tienen consecuencias. Me molestó mucho el final, ver a Dee asesinando cruelmente a Christina Braithwhite, cuando la causa de sus males nada tenían que ver con ella y creo que ni se habían visto, pero esta bien porque somos los negro y somos los buenos y aclaro que yo soy negro. Gracias por el artículo.

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    1. Querido lector, realmente esta serie no podía dar más de sí porque, según opinan quienes han leído el libro, las historias que en él se cuentan apenas están conectadas. Su primer capítulo prometía, pero ya había detalles que vaticinaban qué nos esperaba. En cuanto a lo que comentas del final, fue un despropósito. La verdad es que no sé ni por qué la acabé de ver, quizás porque quería fundamentar mi crítica. Espero que no haya segunda temporada.

      Saludos y gracias por tu comentario.

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