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El Mapa del Tiempo, de Félix J. Palma. Reseña

Hacía tiempo que una novela no me entusiasmaba tanto como lo ha hecho El Mapa del Tiempo, del gaditano Félix J. Palma. Después de haber soportado la lectura de la primera entrega de Millenium, del malogrado Stieg Larsson, mis ganas de meterme otro ladrillo entre pecho y espalda eran mínimas. Sin embargo, y gracias a la recomendación de un par de amigos que habían leído la novela del escritor de Sanlúcar de Barrameda, me decidí por sumergirme en su lectura.

La sorpresa no pudo ser más grata pues me encontraba con una historia que me sonaba mucho, muy familiar, pero estupendamente narrada. El estilo narrativo que utiliza Palma en su ya tercera novela es, para mí, un soplo de aire fresco, pues agiliza y simplifica la lectura de la historia. ¿Cómo lo hace? Bien sencillo. Utiliza el recurso más antiguo del mundo: el del narrador omnisciente, que todo lo sabe y todo lo ve, como en las fábulas y cuentos clásicos que todos hemos leído de pequeños. El recurso del narrador omnisciente aclara mucho la trama de la novela y hace su comprensión más asequible. Pero, al mismo tiempo, enriquece el mensaje añadiendo aclaraciones y matices que otro tipo de narración, sea en primera o tercera persona, no permiten.

El mapa del tiempo es una novela entretenida, poblada de personajes históricos y otros ficticios. Podemos tener la tentación de compararla con otras obras de temática similar pues existen infinidad de creaciones literarias que utilizan la mezcolanza de personajes reales e inventados: la novela histórica está llena de ejemplos. Pero lo que distingue esta obra de la novela histórica es el trasfondo fantástico y de ciencia ficción que rezuma por todas sus páginas.

La historia está ambientada con maestría en la fascinante época victoriana. Es un período de la historia de Gran Bretaña muy sobado en miles de novelas, películas y cómics. Palma sabe escoger como marco para su narración un tiempo en el que vivieron simultáneamente cientos de personajes históricos ideales para ser usados como personajes de ficción. Podría explayarme aquí reseñando obras que recrean y entremezclan vidas más o menos alternativas de aquellos escritores, detectives y aventureros que poblaban el Imperio Británico durante la última mitad del siglo XIX.

Como ingrediente esencial de la novela está el viaje en el tiempo. Y quién más adecuado como protagonista de esta historia que el creador de la primera máquina del tiempo o, por lo menos, la que más ha influido en la literatura de ciencia ficción posterior: Herbert George Wells. Félix Palma homenajea claramente aquel Wells interpretado por Rod Taylor en la magistral película de George Pal El tiempo en sus manos. La utilización de personajes como Jack el Destripador se hace de forma que se integren perfectamente en la trama, formando parte importante de ella. Palma no utiliza las figuras históricas como simple decorado, las emplea como personajes con entidad propia, no como meros pretextos para dar verosimilitud a la narración.

A lo largo de la novela, los que nos consideramos amantes de la ciencia ficción, hallamos aquí y allá guiños y situaciones que nos serán muy familiares. Las numerosas páginas que conforman el libro volarán entre tus dedos, ansiando saber hasta dónde te conducirá el autor. Lo que en un principio parece una novela realista, alejada de la fantasía propia del género de la anticipación, evolucionará hasta convertirse en un libro de ciencia ficción pura y dura.

Si duda,el Premio Ateneo de Sevilla que recibió la novela en el año 2008 es merecido. Tenemos una serie de escritores españoles de gran talento interesados en contar historias fantásticas. Dichos autores, gracias a Dios, están libres de los prejuicios propios de la supuesta literatura culta que suele, por lo general, abominar de la temática fantástica. Esto, sin duda, daría para otra entrada en mi blog, que no descarto abordar otro día. Hoy, eso sí, debo recomendaros este libro que tan gratos momentos me ha hecho pasar.

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