Joker. La Crítica

Tras su aclamado paso por el festival de Venecia y el éxito de crítica que ha cosechado, por fin hemos podido ver Joker. Para empezar, la película es un elseworlds, una modalidad bien conocida para los lectores de DC Comics. Historias que toman elementos conocidos para reinterpretarlos como convenga sin tener que atenerse a lo que en los cómics conocemos como canon o continuidad. 

Uno de los miedos que tenía acerca de la película era que, con la excusa de la fama del personaje, la historia no tuviera en cuenta los cómics. Afortunadamente, no ha sido el caso. Pero ya entraremos más adelante en detalles. Joker es lo que prometía ser: una película que bebe de Taxi Driver y que no pretende ofrecer el tipo de espectáculo que tenemos (y buscamos) en otras producciones. Con Joker, DC y Warner Bros. siguen haciendo lo que deben: marcar su propio estilo, arriesgar sabiendo que eso implica acertar o equivocarse. Y aunque este salto era de lo más temerario, han triunfado de pleno. Comienzo la crítica sin spoilers. Cuando vayan a comenzar, avisaré de ello. 

Joker

Hay muchas críticas sesudas sobre esta película, pero como esto es una web muy enfocada a los cómics de Batman, voy a ir analizándola en base a eso. Para empezar, se nos muestra a Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) como un pobre hombre con un trabajo insignificante al que le pone todo su empeño. Y lo machacan. Está diagnosticado como enfermo mental, y toma una fuerte medicación para controlarse. Vive con su dulce madre a la que adora, lo que parece darle una gran estabilidad. Pero las cosas se empiezan a torcer... o más bien se siguen torciendo. El mundo parece ponerse de acuerdo en su contra y vamos comprendiendo el modo de actuar de Arthur. La empatía que nos genera es muy grande y, sin necesidad de exageraciones de ningún tipo, sino acudiendo a la realidad cotidiana donde los de abajo en nada importan a los de arriba, se entiende, que no por ello se aprueba, cómo acaba sucediendo todo.

La relación de Arthur con su madre me recuerda a la que tiene el Joker de los cómics con su novia en la historia Volverse Cuerdo. En ella, es capaz de mantener la estabilidad y de cuidar de otra persona sin problemas. En cuanto a su fallido intento de ser cómico, es innegable que proviene de La Broma Asesina, de Alan Moore. La familia Wayne tiene mucha importancia en la historia, aunque el retrato de Thomas Wayne no acaba de convencerme. Me parece que en esta historia no es un médico altruista precisamente...

ARTHUR FLECK HA NACIDO EN ESE AMPLIO GRUPO DE LOS QUE NO TIENEN ESCAPATORIA

Claro que Joker bebe del cómic, a pesar de que algunos no lo hayan sabido pillar. El humor utilizado es exacto al de sus mejores momentos, como los chascarrillos que suelta a Batman en referencia al asesinato de Jason Todd en el cómic Una Muerte en la Familia. No puedes evitar reirte mientras te sientes mala persona. 

La crítica social esta muy presente. Especialmente, para nuestra sensibilidad europea, según la cual el estado debe ser social y proteger a los más débiles. En Estados Unidos asumen que si no puedes pagarte un médico, puedes morir de algo que tiene cura. Si hay que recortar y con ello dejas sin asistencia a millones, lo hacen. Las enfermedades mentales no se ven como un problema colectivo, sino individual. También aquí tenemos noticias de asesinatos en el seno familiar sin que nunca te expliquen el abandono o falta de ayuda que sufrían los causantes. 

La profundidad que tiene Joker para explicarnos las vivencias que  han causado el estado mental del personaje es perturbadora. Cómo intenta explicarlo al mundo, también. Y lo es porque es rematadamente común. Estamos rodeados de personas que han vivido circunstancias parecidas, siendo el estrés y los traumas y no los genes los que pueden llevarte a ese estado de locura. Utilizar al demente más famoso de los cómics para poner ese tema sobre la mesa es sencillamente brillante. Es llevar las películas basadas en personajes de superhéroes a una nueva dimensión. Esto permitirá que el género no se agote, sino que podrá atraer a nuevas audiencias, aunque pueda desencantar a otras que busquen grandes batallas. A partir de aquí, SPOILERS.

NO ES CASUAL QUE ROBERT DE NIRO ESTÉ EN JOKER. AL FIN, UN PAPEL DIGNO Y NO DE BECARIO O SUEGRO

Otra vuelta de tuerca sobre el cómic que a mí siempre me ha molestado es que en estos el personaje matara indiscriminadamente, incluso a sus ayudantes. Nunca me he explicado quien se atreve a hacerlo con esa perspectiva. Aquí es selectivo. Va a por aquellos que considera le han dañado, pero resulta inofensivo para el resto. Y además, consigue hacernos reír, como en la escena en la que liquida al compañero traidor y salva al que siempre fue amable con él. 

En cuanto a insertar a la familia Wayne, la película sabe que no necesitan presentación y se centra en Joker, cuyo origen permanece mucho más opaco. Los delirios de la madre de Arthur y cómo este se ilusiona ante la idea de tener un hermano y un padre ejemplar para luego caer de nuevo en la desesperación son claves. No me esperaba que nos mostraran de nuevo la muerte de los Wayne, aunque debo decir que no está rodada con gancho. Es posiblemente lo que menos me ha gustado. Podían haberle dado más empaque y no hacerla tan rígida. Bruce tampoco parece el futuro mejor detective del mundo, el niño podría haber tenido más papel o abrir la boca. Y, teniendo en cuenta la edad del Joker, cuando se cruce con Batman, más que en Arkham, tendrá que encerrarlo en el geriátrico.

Por otro lado, Gotham no está retratada con gárgolas o grandes escenarios de cartón piedra, sino como Nueva York en los años setenta, a lo Malas Calles (de nuevo, De Niro). Suciedad y corrupción por todas partes. Irrespirable e inhabitable.

EL AMOR, ALGO CASI IMPOSIBLE, PERO IGUALMENTE DESEABLE, PARA ALGUIEN COMO ARTHUR

La actuación de Joaquin Phoenix es la que ya sabíamos, brutal. No es un personaje fácil y corría el peligro de que lo compararan con Heath Ledger. Así que lo que ha elegido el director y guionista, Todd Phillips, es centrarse en aquello de lo que carecía el Joker de El Caballero Oscuro: su pasado y orígenes. ¿Recordáis como cada vez aquel Joker contaba una historia diferente sobre ello?

Phoenix va cambiando su expresión de la inocencia inicial a la rabia final. Su cuerpo desnudo es parte importante de su actuación, y le ha debido costar demacrarse tanto. La película va in crescendo como en Un Día de Furia (1993). No habría estado mal incluir a Michael Douglas en el casting de la película como guiño, dadas las similitudes entre ambas cintas. 

En cuanto a la brutalidad, para lo que es el Joker, apenas se despeina en el film. Se ve que está empezando el hombre. Eso sí, los asesinatos impactan mucho, que es lo que importa. Decir que la película incita a la violencia es lo mismo que culpar a Marilyn Manson de lo ocurrido en Columbine. Una ridiculez oportunista para esquivar responsabilidades.

ARTHUR TOMA LA DECISIÓN DE LLAMARSE JOKER Y HACERSE VISIBLE PARA TODOS

Sobre cómo se trata el tema de la enfermedad mental y las dificultades que encuentran, para mí va mas allá. Arthur Fleck es identificable con cualquiera que no pueda escapar de malos trabajos, malas decisiones que no pueden revertirse, o un aspecto físico no agraciado sin una personalidad que lo supere. Cualquiera sabe que eso de la igualdad de oportunidades no es más que un slogan publicitario para tapar que tu origen determina tu destino más que cualquier otra cosa. Si hubiera sido hijo de Thomas Wayne, ¿habría tenido los mismos problemas aunque tuviera la misma enfermedad? Por cierto, hay un cómic donde efectivamente, Bruce Wayne tiene un hermano mayor en un psiquiátrico, y otro, Batman Condenado, en el que su padre tiene una amante. Como veis, hay mucho cómic en Joker

La sala de cine no estaba llena como con otros estrenos de cómics, pero creo que el público sabía qué tipo de película iba a ver. Al menos nos hemos librado del grupo de niños ruidosos. Además, Joker demuestra algo que se estaba perdiendo: que el cine todavia puede ser superior a las series... de vez en cuando. El apartado técnico es brillante, desde la ambientación hasta la banda sonora. Muy bien rodada y con ese toque que la diferencia, todavía, de lo que ofrece la televisión en estos días. Un presupuesto de 60 millones de dólares bien aprovechados, pues esto en Hollywood es miseria. 

Ya somos mayorcitos para saber que si los superhéroes existieran, serían como los vistos en The Boys y no como los leemos en los cómics. Pero es parte del acuerdo tácito que tenemos los lectores con ellos. Pueden ser ambiguos, hasta cierto punto. Sin embargo, hay algo que esta película ha conseguido que los cómics no. Ha conseguido que entienda por qué Batman nunca mata al Joker. Todo un logro.

Crítica de Joker (2019), de Todd Phillips

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