TOMORROWLAND. LA CRITICA (SIN SPOILERS)

Ya hemos podido comprobar en directo si la película Tomorrowland, dirigida por Brad Bird y guionizada por Damon Lindelof (ay madre), merece la pena o justifica lo decepcionante de sus reseñas. Medios, espectacularidad, e imaginación en los diseños, no es lo que falta en la película. Sin embargo, sí que carece de otros elementos más importantes, como un guión a la altura o una protagonista que no quieras ver desaparecer para siempre lo antes posible. Eso sí, los agujeros de guión inherentes a todo lo que escribe Lindelof, que encima nos da lecciones, no faltan. 


La impresión que me ha dado esta película es que ha querido alcanzar una serie de objetivos, pero ha fracasado miserablemente en todos ellos. 

  • Intenta recuperar ese espíritu de los años 80 donde un adolescente vive grandes aventuras tutelado por alguien mayor. En este caso, una adolescente, Casey Newton (Britt Robertson). Ella solita es capaz de boicotear una instalación de la NASA, que por cierto tiene menos vigilancia que la obra que lleva años sin terminar de al lado de mi casa. Por desgracia para los espectadores, entre sus genialidades no están ser divertida, tener diálogos interesantes o un comportamiento coherente. La vemos actuar ante el peligro como si fuera un experto marine, pero luego hace preguntas absolutamente fuera de lugar que imposibilitan la empatía con ella. Viaja a un mundo fantástico lleno de los más increíbles inventos, ve bombas de tiempo, robots asesinos... pero lo que más le sorprende a la chica es que un desconocido sepa su nombre, que un robot conduzca o verse de repente en París. Te dan ganas de entrar en la película sólo para poder darle un par de tortas.
  • Pretende ser una fantasía futurista, pero la mayor parte del tiempo estamos en el presente, cosa que no es lo que vende la película. Lo que vemos de Tomorrowland en pantalla no sólo es poco tiempo, sino que además no se nos explica su estructura y sociedad. Tampoco por qué de repente todo está derruido y no hay gente cuando vuelven los protagonistas. ¿Será porque al igual que donde se rodó, La Ciudad de Las Artes y Las Ciencia de Valencia, el sitio fue diseñado por Calatrava? Salvando inventos futuristas más o menos afortunados, no es Tomorrowland lo que predomina en la historia. 

500 MILLONES DE EUROS COSTÓ LA CONSTRUCCIÓN QUE SALE EN LA PELÍCULA...Y SE LE CAEN LOS AZULEJOS DE LA MALA CALIDAD QUE TIENEN. ESE ES EL TALENTO QUE TRIUNFA, SEÑORES LINDELOF Y BIRD.

  • Pretenden emocionar con una historia de amor hombre/robot... y se olvidan de que la protagoniza un hombre en la cincuentena (Clooney) que no ha superado su amor de la infancia, una bella robot que aparenta 11 años y que no ha cambiado su aspecto desde entonces. Lo mínimo que produce la pareja es grima, por no decir otra cosas. No sé cómo no han caído en semejante detalle. Lo mismo se piensan que nos han contado Blade Runner otra vez...
  • Quiere ser inspiradora, trascender, lanzar un mensaje de advertencia ante los peligros que afectan al mundo ... pero concluye que son culpa nuestra y no de las maravillosas empresas que los producen con la complicidad de los gobiernos corruptos. Que sepáis niños que, si no vais a Tomorrowland, la culpa es vuestra por la falta de imaginación, de positivismo y además por rendiros. Según Lindelof, sólo merecen vivir los que pueden trabajar para Google. Los que no tenemos un gran talento, no merecemos Tomorrowland. Además, los males del mundo para Lindelof y Bird no pueden ser más pijos: que haya gente gorda y flaca a la vez, algo que no se explica el malo de la película. Por si fuera poco neoliberal el mensaje, ellos reclutan a los que atacan instalaciones del gobierno, que es donde se ve el talento. Por cierto,  la visión del fin del mundo es bien completita: explosión de volcanes, huracanes, subida del mar, bombas nucleares... vamos, lo que ha sido para Aguirre perder la alcaldía. 

HABÉIS VIVIDO POR ENCIMA DE VUESTRAS POSIBILIDADES

Lo que más irrita es que podría haber sido una gran película, pero ni se acerca. Decían que lo malo era el final, tan tópico que me sonrojo ante la idea de reseñarlo. Tan sólo diré que, nuevamente, los malos de Lindelof no saben correr hacia los lados. Eso es peor que cuando no hay para más. Hay miles de relatos de ciencia ficción que podrían haber utilizado para hacer una gran película. Sin embargo, estos genios nos han contado esta chufa reaccionaria como si la fantasía o la ciencia ficción necesitara para algo sus penosas ideas. La idea de diversión de este par es poner un par de frikis absurdos, o a Casey eructando. Por no ser originales, hasta los hombres de negro me recuerdan poderosamente de los que aparecen en una biografía de Tesla (mencionado en la película, por si quedaba alguna duda) que leí hace poco. Según dicha biografía, ante el aviso en internet de un hombre de haber comprado por casualidad documentos perdidos del inventor, se presentaron en su casa rápidamente un grupo de hombres en una furgoneta con el extraño aspecto que se ve en la película (moreno artificial, sonrisa rara, mismo corte de pelo) y se lo llevaron todo bajo amenazas. Claro que según dicha biografía, Tesla llegó en una nave espacial, así que no os lo creáis demasiado...

ATHENA (RAFFEY CASSYDY) UNA MUÑECA QUE RECUERDA A AUDREY HEPBURN 

Por cierto... ¿Por qué se decidió que no se sabría nada de Tomorrowland? Otro agujerito de gruyere del guión del señor Lindelof. Seguramente, si pudiéramos permitirnos tantos fracasos laborales como el señor Lindelof, que harto de cosechar malas críticas en sus obras y de no conseguir en taquilla lo esperado de sus superproducciones, no para de recibir encargos, podríamos alimentar a los lobos buenos con su alegría hasta que sonara la flauta. Pero en un país tan arrasado por la crisis y la corrupción como este, lleno de gente que no tiene ni para comer, señores Lindelof y Bird, lo de no rendirse a veces no sirve de nada. Debiera avergonzarles poner con mala cara a profesores que recomiendan leer 1984, de Orwell, una absoluta obra maestra a la que nada de lo que ustedes escriban se acercará ni montada en una nube de taquiones, ya que tanto les gustan.

- ¿SE HA ACABADO YA LA CRÍTICA?
- NO, TODAVÍA NOS VAN A DAR MÁS...

Váyanse con sus mensajes sibilinos de culpar a los que no somos ricos de nuestra situación por no innovar sin parar, y de identificar el éxito con realizar inventos futuristas y no con disfrutar de la vida, los amigos y la familia. 

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