Con el desafortunado nombre de Jack El Caza Gigantes, se ha estrenado en España esta producción de la Warner dirigida por Bryan Singer. Y digo desafortunada porque no es que Jack y las Habichuelas Mágicas sea el cuento más popular de este país, pero al menos puede sonarnos de algo. Lo de Jack El Caza Gigantes es que no suena a nada, con lo cual han desperdiciado la oportunidad de aprovecharse al menos de la mínima fama del cuento.


¿De que va? Jack (Nicholas Hoult) es un pobre y huérfano campesino medieval que debe vender el caballo de su tío para afrontar la miseria. Un monje que huye le pide el caballo y le paga con unas judías mágicas: si estas rozan el agua, la planta crece hasta el cielo, donde habitan unos temibles gigantes que aprovecharan para descender y atemorizar a los habitantes y vengarse del Rey Erik, que años atrás les venció gracias a una corona que tenía poderes sobre ellos. La princesa Isabelle (Eleanore Tomlinson), que debe heredar el reino, termina en lo alto de la planta al estar en casa de Jack cuando una habichuela crece monstruosamente al mojarse, teniendo su padre el rey Brahmwell (Ian McShane) que enviar a sus mejores hombres a por ella, acompañados por Jack.


Que este cuento no de para una película por más que lo quieran estirar no es el gran problema de esta historia. Porque, aunque lo que falla es lo que nos están contando, lo cual es gravísimo, debo reconocer que estética y visualmente me ha capturado. Jamás he visto un vestuario de rey semejante al que luce Ian McShane. Impresionante. Pero no se queda ahí, el diseño del resto de la corte, desde la armadura que luce Elmont (Ewan McGregor) hasta la vestimenta del personaje menos relevante que vemos es pantalla, es de un exquisito gusto y elegancia. Pero no es solo el vestuario. La escenografía es deliciosa: el castillo, los bosques, los interiores, los exteriores... hasta los setos que aparecen parecen haber sido elegidos por su belleza. Y si hablamos de los gigantes, no creo que se puedan diseñar mucho mejor. Espectaculares, asquerosos y aterradores. Las escenas de persecución de éstos son realmente emocionantes, y francamente, impresionan y asustan.


Los que han dicho que para Singer esto es simplemente un producto alimenticio son realmente injustos. Me ha dado la impresión que tanto él como Warner se lo han tomado realmente en serio: plantel de lujo (McShane, McGregor, Tucci), gran presupuesto que luce extraordinariamente en pantalla, planos y tomas bellos y cuidados... ¿Qué ha fallado para que haya sido un gran fracaso taquillero? Por un lado, la obsesión de tener que hacer por narices películas de cuentos infantiles que no dan para eso y querer gustar a todos. La película queda así entre dos aguas, queriendo captar al público adulto con escenas de asesinatos, y diálogos y chistes no muy pensados para niños, pero a la vez atrapar a los niños con personajes planos propios de los cuentos. Así que ha fallado a ambos, ya que los adultos por lo general no vamos a ver películas de cuentos infantiles si no es porque llevamos un crio al cine. Y los niños más pequeños se pueden asustar con lo que ven en pantalla.
RODERICK Y WICKE, LOS MALOS DE LA FUNCIÓN
Tampoco la princesa ha sido un gran casting, no congeniamos mucho con ella sólo porque quiera aventuras. Jack es demasiado apocado, Hoult no es un actor para abrir una película. Los secundarios son un quiero y no puedo... Pero el gran problema del fracaso de esta película creo que es que no pone Disney al principio. Oz, Un Mundo de Fantasía, mas o menos está al nivel de la historia, pero visualmente es inferior a ésta. Y eso que Oz está bastante bien, aunque la pantalla verde te la imaginas tras cada escena, cosa que aquí no sucede. Oz ha sido un éxito con el sosainas de James Franco, que lo último que parece es un pícaro, y esta en cambio ha mordido el polvo taquillero. Pues apuesto a que si Oz es de Warner, y ésta de Disney, la gente habría ido a verla en masa sólo por eso. No es cuestión de méritos de la película, es cuestión de lo que es costumbre en el gran público.


En fin, que aunque da pena que tanto talento no haya podido lucir como debiera al servicio de una historia a su altura, tampoco es justo que esta película tenga menos consideración para algunos que Hansel y Gretel, que no está ni bien editada y parece haberse rodado de cualquier manera en el primer parque destartalado que se encontraron los que la maquinaron. Y encima, esta tendrá segunda parte. Singer no ha podido hacer más con lo que tenía: princesita rebelde, campesino, rey, malo, escudero y gigantes. A ver quien hace El Padrino con eso. Muy injusto tanto para Singer como para Warner, que se merecían que al menos económicamente, les hubiera salido rentable su intento de honestidad y ofrecer un buen producto a un gran público que no sabe por lo general valorar estos esfuerzos.



Fuente imágenes: Sensacine

Publicar un comentario en la entrada Blogger

Si, ya sabemos que es una lata la verificación pero, ¿a quien le gusta ver spam en su página?

 
Top