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Carne Desgarrada, de Tarō Bonten - Reseña

Carne Desgarrada, de Tarō Bonten


Diábolo Ediciones ha añadido a su línea manga el tomo Carne Desgarrada, del dibujante, tatuador y cantante Tarō Bonten. Tras títulos como Mi Familia Gorila, de Ichiro Lijima, o La Invasión de los Hongos del Espacio, de Marina Shirakawa, la editorial se atreve con uno de los autores nipones más inclasificables del género gekiga. Artista polifacético —y yakuza ocasional—, la vida de Bonten merece en sí misma ser llevada al cine, lo que influyó de manera decisiva en la visión que tenía del horror y el erotismo.

Tarō Bonten, una vida de película

La vida de Kiyomi Ishii, más conocido como Tarō Bonten (1928-2008), bien merece el completo estudio que Hiroshi Kunisawa, experto en el género gekiga, le dedica en la edición de Diábolo. No se trata de una mera semblanza biográfica, sino un extenso texto que intenta hacer justicia a una existencia tan azarosa como apasionante. Piloto en la II Guerra Mundial, de los que guiaban a los kamikazes hasta su objetivo final, maestro tatuador, dibujante de mangas infantiles y de adultos e, incluso, cantante pop, la trayectoria vital de Bonten es analizada en detalle en las primeras páginas de Carne Desgarrada.

La presentación de Kunisawa, de cerca de veinte páginas, es tan apasionante como lo que vendrá después. Al ensayo acompañan viñetas y portadas de las revistas niponas en las que trabajó Tarō Bonten en los años que dedicó al manga, desde aproximadamente 1948 hasta 1973. Al mismo tiempo, la biografía del artista nos ofrece la posibilidad de conocer la enorme variedad de revistas de manga erótico que floreció en el Japón de la posguerra.

El horror bizarro de Tarō Bonten

La obra de Tarō Bonten no es para paladares delicados. Sus historias cortas incluidas en este tomo aparecieron publicadas mayormente en diversas revistas masculinas entre 1967 y 1969, y muchas nunca habían sido recopiladas. Un lector poco acostumbrado a este tipo de manga puede encontrarlas perturbadoras, ya que Bonten no escatima en mostrarnos escenas escabrosas, como mutilaciones, desmembramientos y decapitaciones.

La antología comienza con La Cabeza, una historia de celos sangrienta ambientada, curiosamente, en el Oeste americano. Le sigue Cadáveres, una especie de cuento basado en el folklore japonés en el que no es un príncipe precisamente el que se convierte en rana. Otras historias de la antología también comparten esta inspiración, como El Demonio Devorador de Hombres —lo que le ocurre al bebé es tremendo—, El Niño del Cementerio o Escamas de Serpiente, entre otros.

Bonten también explora otros subgéneros como el body horror, con el repulsivo relato Polillas Venenosas, los pactos fáusticos —El Hombre que Vendió su Alma—, los clásicos del terror —Las Nuevas Aventuras del Doctor Frankenstein—, o el slasher —Máscara de Carne—. También se atreve con historias que recuerdan a Roger Corman y su película Un Cubo de Sangre (1959), como es el caso de la macabra Ejército de Hormigas. Hay que recordar que dos de sus mangas de más éxito fueron llevados al cine a principios de los 70.

Una de las constantes de la mayoría de historias recopiladas en Carne Desgarrada es el castigo que sufren aquellos que se dejan llevar por sus bajas pasiones. La infidelidad, la lujuria, el deseo desenfrenado tienen como consecuencia la muerte... o algo peor. En relatos como ¡Búscame un Gato!, El Abrazo de la Muerte o El Paso de los Árboles Melódicos, entre otros, el deseo carnal desemboca, inevitablemente, en locura y muerte.

Carne Desgarrada, de Tarō Bonten


El arte de Tarō Bonten

El estilo artístico de Tarō Bonten es parcialmente deudor de su maestría como tatuador. Sus mujeres semidesnudas podrían ser pin ups que piden ser plasmadas en alguna piel. No obstante, el trazo del artista es duro, con líneas claras bien marcadas en ocasiones y en otras combinadas con sombreados e incluso con bitonos. Bonten alterna un estilo más realista en algunas historias con otras donde explota el humor negro, cercano a la caricatura.

Algunas de las historias de este volumen combinan el blanco y negro con los tonos sepia, como la dedicada a Frankenstein o ¡Búscame un Gato! El respeto por la edición original ha hecho que se incluyan incluso los anuncios que aparecían en las revistas donde aparecieron las historias de Bonten: saunas, casas de masajes y todo lo esperable de este tipo de publicaciones.

Si bien el artista no es particularmente ingenioso al componer las viñetas, sí es eficaz a la hora de impactar con el dibujo. No necesita ser demasiado sangriento para turbar al lector, y a veces solo necesita sugerir para dejar con mal cuerpo. 

Carne Desgarrada, la edición de Diábolo

La edición de Diábolo Ediciones de Carne Desgarrada respeta el sentido de lectura japonés, aunque ello no supone ningún problema incluso para los que, como yo, leemos poco manga. De hecho, puede que quienes más disfruten este volumen sean los lectores de las revistas de horror de la Warren o de la mítica EC Comics. Por supuesto, los amantes del body horror, el gore y el cómic underground no pueden dejar pasar este joya oculta del manga gekiga de los 60.

Kaiki es una palabra japonesa utilizada para describir lo tétrico, lo extraño, lo grotesco y lo sobrenatural. Sin duda, las historias de Tarō Bonten incluidas en Carne Desgarrada pueden clasificarse dentro de esa categoría. Añadamos el envoltorio sensual de las revistas para hombres del efervescente Japón de los 60, lo que ofrece como resultado una obra perturbadora a la par que fascinante. Otro tesoro del manga weird que recupera para el lector español Diábolo Ediciones.

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