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Naturaleza Vengativa: Guía del Eco-Terror Bizarro de los 70

El Alimento de los Dioses (Food of the Gods, 1976)


De todos los géneros cinematográficos, la ciencia ficción y el horror son los más influenciados por la situación social y política del momento. Un buen ejemplo son las películas de ciencia ficción estrenadas en la década de los 50 en Estados Unidos, en pleno auge de la Guerra Fría y la paranoia anticomunista. Cintas como El Enigma de Otro Mundo (1951) o La Invasión de los Ladrones de Cuerpos (1956) son, en el fondo, metáforas sobre el temor del americano medio a vivir rodeado de agentes comunistas encubiertos. 

Así, más o menos en cada década, los temas predominantes en el cine de terror y ciencia ficción han ido cambiando según la situación social imperante. Durante la década de los 70, las fobias y preocupaciones de los estadounidenses también se trasladaron a la gran pantalla, ofreciéndonos algunas de las mejores películas de género de la historia. La criminalidad, el feminismo, la contaminación, las reivindicaciones de la comunidad negra, todos esos factores y más tuvieron su reflejo en las salas de cine. En este post, nos centraremos en aquellas películas de horror de los 70 en las que la naturaleza se venga del hombre de las más variadas formas.

Ranas (Frogs, 1972)

Considerada como la primera película de terror ecológico, Ranas contaba como protagonistas con Ray Milland (El Hombre con Rayos X en los Ojos) y Sam Elliot (El Gran Lebowsky, Hulk). Este último encarna a un fotógrafo amante del medio ambiente que va a parar a una isla propiedad de Jason Crockett (Milland), un despótico millonario. Las rudas maneras del potentado quedan en un segundo plano cuando se hace evidente que las ranas, serpientes y lagartos de la isla parecen haberle declarado la guerra a la familia Crockett. 

Maltratada por la crítica, Ranas sufre lo que muchas películas de este género: protagonistas con los que es complicado empatizar y demasiadas malas decisiones de los personajes. La producción también fue accidentada: gran parte de las 500 ranas y los 100 sapos que se adquirieron se escaparon durante el rodaje. Posiblemente, esto supuso un atentado contra el medio ambiente mayor que el narrado en el film.

La Larga Noche de la Furia (Night of the Lepus, 1972)

Los productores de esta película esperaban que filmar a cientos de conejos a cámara lenta haciéndolos parecer gigantes sería un éxito de taquilla. No obstante, ni actores como Janet Leigh (Psicosis) o DeForest Kelley (Star Trek) pudieron salvar esta joya del eco-terror setentero. En este caso, son unas hormonas experimentales las que convierten a estos dulces animalillos en feroces bestias. Unas escenas de La Larga Noche de la Furia aparecen en la película Matrix (1999), concretamente mientras Neo conversa con Oráculo en su apartamento.

Squirm: Gusanos Asesinos (1976)

Las películas de terror de gusanos, babosas y demás gasterópodos deberían tener su propio apartado. Mención aparte merece Slugs, Muerte Viscosa (1988), del español Juan Piquer Simón, película más que posiblemente inspirada por la que ahora nos ocupa. Una fuerte tormenta eléctrica es el desencadenante de que las lombrices se vuelvan carnívoras, con un especial ansia por la carne de los habitantes de Fly Creek, un pequeño pueblo de Georgia. Destacan sus escenas gore, bastante logradas, obra del maestro de los efectos prácticos Rick Baker (Un Hombre Lobo Americano en Londres).

La Invasión de las Arañas Gigantes (The Giant Spider Invasion, 1975)


La Invasión de las Arañas Gigantes (The Giant Spider Invasion, 1975)

Inexplicablemente, un agujero negro se abre en una pequeña población rural de Wisconsin. De sus negras fauces surgen miles de gigantescas arañas que no tiene otra cosa que hacer que depositar sus huevos por toda la campiña. Un par de científicos de la NASA serán los encargados de salvar el día. La película contó con un presupuesto muy bajo, y ello se nota enormemente. Además, los encargados de los efectos especiales no eran muy profesionales. Rodando una toma en la que una araña gigante debía aplastar una casa, miembros del equipo casi son empalados por trozos de madera que salieron despedidos. Curiosamente, fue de las 50 películas más taquilleras de 1975.

El Alimento de los Dioses (Food of the Gods, 1976)

Inspirada (más que basada) en la novela homónima de H. G. Wells, El Alimento de los Dioses es una de esas películas que recuerdas con cariño de tu niñez pero que, al verla de adulto, hace agua por los cuatro costados. Escrita y dirigida por Bert I. Gordon, todo un especialista de la serie B, la película se centra en un grupo de personas atrapadas en una pequeña isla en la que la fauna ratas, avispas y hasta un gallo— ha alcanzado proporciones gigantescas. El causante de tal mutación es una sustancia lechosa que mana del suelo de la que no se dan demasiados detalles. ¿La mejor escena del film? Aquella en la que la dueña de la granja (Ida Lupino) sostiene entre sus manos unas monstruosas larvas.

El Día de los Animales (Day of the Animals, 1977)

Antes de explotar su vis cómica, Leslie Nielsen (Atrápalo como Puedas) intervino en películas de serie B como El Día de los Animales, una especie de copia de Los Pájaros (1963) solo que con el zoológico entero. En esta película, es el efecto invernadero el que causa que los animales —sobre todo los que habitan en las montañas— dirijan sus instintos asesinos hacia los humanos. La cinta se estrenó el mismo fin de semana que Star Wars, así que su destino estaba marcado. Debido a la similitud de la trama y que repiten dos actores, se suele pensar que esta película es una secuela de Grizzly (1976), anterior film del realizador William Girdler, aunque realmente nada tienen que ver.

El Imperio de las Hormigas (Empire of the Ants, 1977)


El Imperio de las Hormigas (Empire of the Ants, 1977)

Octava producción de Bert I. Gordon centrada en bichos gigantes. Un año después de El Alimento de los Dioses, el realizador nos ofrece una cinta en la que los animales vuelven a crecer hasta dimensiones fabulosas. En esta ocasión, son unos barriles con desechos radiactivos los que hacen el milagro. Al frente del reparto, Joan Collins y Robert Lansing, el teniente Jack Curtis de la serie Automan (1983-1984). Como nota curiosa, la película hubo de doblarse nuevamente pues las cintas con las grabaciones del sonido fueron a parar al fondo del pantano. Una pelea entre el técnico de sonido y Gordon hicieron que este las arrojara todas a la laguna.

Tarántula (Kingdom of the Spiders, 1977)

Superior a la mediocre La Invasión de las Arañas Gigantes, Tarántula contaba como protagonista con William Shatner (Star Trek), quien ofrece una notable interpretación de un veterinario rural. La situación se desencadena cuando unas reses son encontradas muertas, al parecer por el veneno de arañas. Estamos ante una película que, a pesar de su limitaciones, entretiene y no ofende al espectador. Los actores se enfrentaron a cientos de arañas reales —se usaron más de 5000 tarántulas—, y sus reacciones así lo plasman en pantalla. Y por si fuera poco, el final es aterrador. Como nota curiosa, Shatner se preocupó bastante porque a las arañas no fueran dañadas durante el rodaje. En sus memorias, el actor canadiense asegura que sufría cada vez que las ruedas de los coches aplastaban a los arácnidos. Obviamente, la cinta no muestra en los créditos el habitual mensaje de que no se ha herido a ningún animal en la producción.

Piraña (Piranha, 1978)

Producida por Roger Corman y con dirección de Joe Dante, Piraña es, junto a Tiburón, de las películas de ataques de animales más influyentes de los 70. Con un sobresaliente casting, música de Pino Donaggio y un gran equipo de efectos especiales —Rob BottinPhil Tippett—, Piraña es un clásico entre las películas sobre venganzas de la naturaleza. Con guion de John Sayles, la película mostraba una especie de pirañas modificadas genéticamente para sobrevivir en cualquier medio acuático.

Piraña pertenece a toda una serie de copias del Tiburón de Steven Spielberg que surgieron a partir de 1975. De hecho, Universal Pictures demandó a la productora New World Pictures para intentar que no se estrenara. Sin embargo, Spielberg vio la película y le encantó, y solicitó a Universal que retirara el pleito. Años después, Spelberg y Joe Dante colaborarían en películas como Gremlins (1984), En los Límites de la Realidad (1983) y El Chip Prodigioso (1987).

Profecía Maldita (Prophecy, 1979)


Profecía Maldita (Prophecy, 1979)

Protagonizada por Talia Shire (Rocky) y Robert Foxworth (Falcon Crest), Profecía Maldita es de esas películas que alquilabas en el videoclub solo por su inquietante carátula. Con guion de David Seltzer, quien venía de escribir la magistral La Profecía (1976), la dirigió el especialista en cine de acción John Frankenheimer, quien al parecer cambió —para mal— el guion original.

En esta película, el eco-terror está más presente que nunca, ya que son los vertidos en un río de una planta papelera los que provocan malformaciones en los bebés de la población nativa americana de la zona. Obviamente, la fauna también sufre está sufriendo mutaciones. Kevin Peter Hall dio vida a la monstruosa criatura del film, el mismo actor que, gracias a su talla, intervino en films como Llegan Sin Avisar (1980) o Predator (1987).

El género del eco-terror dio para mucho más en la década de los 70. En este post, hemos elegido las producciones más destacables, aunque hay muchas más que se estrenaron en cines o en televisión. El Bicho (The Bug, 1975), sobre unos escarabajos incendiarios, Sucesos en la IV Fase (Phase IV, 1974) —hormigas inteligentes—, o la tv-movie Hormigas (It Happened at Lakewood Manor, 1977) son algunas de esas otras películas que quizás merezcan un próximo artículo.

Hoy, con el cambio climático en la agenda diaria, el eco-terror —a veces mezclado con el folk horror— vuelve con fuerza al cine. Lo que quizás nunca recupere es ese encanto artesanal y bizarro que desplegaban las producciones de los años 70, donde una hormona experimental o un barril radiactivo bastaban para recordarnos que no somos los dueños del planeta.

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