Cuando supe que los creadores de la saga American Horror Story se animaron a cambiar de registro con Love Story, me alegré bastante. Hollywood nos ha privado de amor y belleza casi por completo con su decadente y cínica ideología woke. Que la primera historia de amor elegida fuera la de John Kennedy Junior y Carolyn Bessette ya me decidió a darles una oportunidad y encajar sus nueve episodios en mi imposible agenda. He acertado plenamente.
LA MARAVILLOSA RECREACIÓN DE LOS AÑOS 90 EN LOVE STORY
Duele confesarlo pero viví los años noventa, lo cual da autoridad para juzgar la serie en varios aspectos. John Kennedy apenas era nadie en España, pero yo sí sabía de su relevancia en USA como heredero natural de los Kennedy. En mi casa entraban revistas femeninas y del corazón, y recuerdo vagamente algunos detalles sobre él de la época. Por ejemplo, que entraban chicas a gritarle como fans desatadas cuando ejercía en juicios, o que su mujer leyó The Rules (Las Reglas), de Ellen Fein y Sherrie Schneider, un libro que se puso de moda entonces sobre cómo conseguir marido y gracias a eso consiguió llevarlo al altar. Tiene gracia que algo así hoy seria censurado.
El cuidado en los detalles, la clase y la elegancia del productor Ryan Murphy está presente a lo largo de toda la serie. La actriz que representa a Carolyn Bessette, Sarah Pidgeon, hace un papel increíble. Su interpretación del remolino de emociones que debió sentir Carolyn es impecable. Además, en mi opinión, supera en belleza y frescura a la Carolyn original, y quizás la iguale en estilo. Aquí Murphy se ha lucido, convirtiendo en viral muchos trajes que lució Carolyn décadas atrás.
La importancia de la moda y las marcas en los noventa es diferente a la actual. Recuerdo a compañeros de instituto con las carpetas forradas con anuncios de Calvin Klein. Tener ropa de esa marca era algo imposible para la clase trabajadora de la época. Las chicas querían ser modelos como hoy quieren ser instagramers. Había que transmitir muy bien que Carolyn tenía un trabajo de ensueño en Calvin Klein y que renunció a mucho por amor, algo difícil de entender si no profundizas en los personajes.
También viví cómo era la prensa del corazón en la época. Los fotógrafos cobraban fortunas por sus fotografías a las revistas. Así que insultaban a los famosos para tener una salida de tono a la que sacarle jugo, o un momento violento que vender a los canales de noticias 24 horas que necesitaban contenido continuo. Esas revistas tenían mucho público, sobre todo los tabloides. Y tal y como muestra la serie, recuerdo haber leído que ella era fiestera, tomaba sustancias y no quería tener hijos mientras que él era tranquilo, familiar y sí quería tenerlos. La verdad la saben ellos, pero se refleja muy bien el daño que esas publicaciones harían en una muchacha que no sabía defenderse y no supo gestionar la envidia y el papel de ser esposa del Kennedy más famoso y codiciado.
EL COMPENDIO DE LOVE STORY
A lo largo de sus nueve episodios, los creadores de Love Story se han centrado en lo que prometían, la pareja protagonista y su círculo mas íntimo. A pesar de que al actor Paul Anthony Kelly se le notaban los postizos para parecerse a Kennedy, todavía más atractivo que él. Incluso el momento de la elección del vestido de Carolyn, que cambió por completo la moda de trajes de novia y la carrera de Narciso Rodríguez, se le ha dado la importancia y mimo merecido. Estupenda la recreación de Calvin Klein, la familia Kennedy, y la obsesión americana por Jackie Kennedy. Aunque ella tampoco levantaba pasiones por estas tierras españolas.
Me quedé pegado a la pantalla con los altibajos de la relación. La violencia entre ellos, la pasión y la lucha contra unos elementos, incluidos ellos mismos, que los parecían superar por momentos. Ella por no querer y no saber exponerse, él por dar una de cal y otra de arena a su público. Si descartas tu carrera política, no abres una revista sobre el tema. Si no quieres atención, no juegas sin camiseta en Central Park.
Todo un baño de glamour, emociones y relaciones humanas previas a las redes sociales muy agradecido en estos tiempos que corren. Actores que buscan parecerse a los originales, y no darnos sermones acerca de nada. Quien no ha salido bien parada precisamente es Daryl Hannah (Blade Runner, 1, 2, 3... Splash), ex-novia de John a la que han retratado como una influencia nefasta para elevar la figura de Carolyn Bessette. Y Daryl Hannah ha respondido con dureza. No le falta razón, pero no es ilegal lo que han hecho.
EL FINAL DE LOVE STORY
Todos sabemos el final de la serie, pero no por ello era fácil terminarla de un modo satisfactorio. Agradezco mucho que no terminara todo al montar todos en la avioneta. Queda claro, como quedó en su momento, que fue la inexperiencia de John lo que provocó el accidente, no hay que buscar maldiciones. Sólo la estadística de avionetas estrelladas, incluso hoy día, tantos años después con tantos avances técnicos, explica por sí sola lo que ocurrió. El retrato de sus amigos tras el impacto es brutal y todos hacen un gran papel ante algo tan traumático e imposible de entender.
Love Story ha ido multiplicando las visualizaciones en Disney+ de un capítulo al siguiente. Un exitazo muy comprensible que he vivido con agrado tras ver tantísimos titulares y referencias a la misma. Estamos hartos de ver series donde las emociones se esconden, donde todo es tóxico, la ropa es espantosa, y mientras peor aspecto tengan los actores, mejor.
Ya hay peticiones de los fans para una segunda temporada de Love Story, con Elizabeth Taylor y Richard Burton entre las parejas más solicitadas. Estamos más que preparados para seguir el camino con ellos.









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