Hablar de conceptos como ficción weird y horror filosófico es hablar de Thomas Ligotti. Nacido en Detroit, Michigan, hace 72 años, este escritor de terror revolucionó el género desde sus primeros obras a principios de los años 80. Amante del relato corto por encima de la novela, la cual considera sobreexplotada en el género de horror, Ligotti es autor de antologías como La Fábrica de las Pesadillas (1996), Teatro Grottesco (2006), Grimscribe, Vida y Obras (1991) o la esencial Noctuario (1994), que ahora publica Aurora Dorada en una nueva edición revisada por el propio autor.
Noctuario, la nueva edición revisada de Ligotti
Este clásico de la moderna literatura de terror se divide en un prólogo y tres secciones diferenciadas. En la primera, Estudios de Sombra, el autor de Detroit ha hecho pocas modificaciones respecto a ediciones anteriores, tan solo detalles, como avisa Alberto Ávila Salazar en el preámbulo. Discurso sobre la Negrura, la segunda parte de la obra, ofrece alteraciones significativas en relatos como El Tsalal. La tercera parte de Noctuario, Cuaderno de la Noche, es la que presenta más modificaciones. Compuesta por veinte relatos, casi microrrelatos, algunos de sus títulos han sido cambiados. Pero Ligotti va más allá, suprimiendo uno presente en anteriores ediciones y añadiendo dos nuevos cuentos inéditos a esta edición.
La Medusa, el primer relato del libro, es la inquietante historia de Lucian, un escritor con una rara obsesión: las gorgonas. En su archivo guarda recortes de revistas y periódicos de algún modo relacionados con el ser mitológico. Las revistas de misterio, criptozoología, estudios sobre los mitos griegos, noticias publicadas en periódicos sensacionalistas, todo encuentra hueco en esta particular colección. Si hubiera un relato que pudiera calificarse de convencional en este libro, sería La Medusa.
Conversaciones en una Lengua Muerta es otro gran relato, esta vez protagonizado por un asesino de niños... ¿O no? Lo mejor del cuento es que el lector nunca tiene la certeza de que el protagonista, un taciturno y solitario cartero, haya sido el autor del crimen. De lo mejor del volumen.
El siguiente relato, El Prodigio de los Sueños, cuenta la historia de Arthur Emerson, escritor especializado en lo esotérico que ve, con horror, como se convierte en víctima de las oscuras deidades que son su propio objeto de estudio. Quizás el relato con un aire más lovecraftiano de Noctuario.
El Ángel de la Señora Rinaldi gira en torno a una posesión diabólica. Un niño sufre graves pesadillas que ya alteran incluso su vigilia, por lo que su madre decide como último recurso acudir a una santera, la señora Rinaldi. Esta someterá al niño a un ritual que tendrá terribles consecuencias.
El Discurso Sobre la Negrura de Ligotti
Entramos en la segunda parte de Noctuario con el relato El Tsalal. Se trata, como hemos dicho, del cuento que ha sufrido más modificaciones para esta edición. Se trata de uno de los más extensos y elaborados. Moxton, una remota población, es el lugar escogido por un oscuro culto para el sacrificio humano que desatará el apocalipsis. Demencial Velada de Expiación es un surrealista relato en el que Ligotti emplea el cliché del científico loco. Final abierto y sujeto a múltiples interpretaciones, como es muy habitual en este autor.
Conforme avanzamos en la lectura de Noctuario, los relatos se van haciendo cada más más crípticos y surrealistas. Tal es el caso de El Extraño Designio del Maestro Rignolo o La Voz en los Huesos, los dos últimos cuentos de la segunda parte del libro.
El Cuaderno de la Noche de Ligotti
La tercera parte de Noctuario está compuesta por un rosario de relatos breves, de entre dos y tres páginas a lo sumo. Son pequeñas piezas, microrrelatos en los que Thomas Ligotti explora sus obsesiones: la corrupción de la santidad, la tortura, lo crepuscular, los sueños... En este segmento, Ligotti suprime en esta edición el relato Invocación al Vacío, una decisión, según Ávila Salazar, inexplicable. En su lugar, añade otros dos cuentos inéditos.
No nos engañemos: Ligotti no es un escritor para cualquier paladar. Su ficción weird navega entre lo filosófico, lo onírico y lo surreal, y su lectura no siempre es satisfactoria. Obviamente, el pesimismo recalcitrante del autor estadounidense rezuma en cada frase, algo que puede cansar incluso al lector de terror más curtido. La primera parte de Noctuario contiene, quizás, las historias más convencionales, las más accesibles. Ocurre igual con la segunda, aunque ya se aprecia un mayor contenido filosófico y surrealista. Los breves pasajes finales son con los que menos he conectado, puede que por su incapacidad para provocar en tan breve espacio una atmósfera de horror.
En definitiva, esta nueva edición de Noctuario es un repertorio de pasajes nihilistas, pesimistas y surreales que intentan provocar desazón en el lector. Asimismo, Ligotti intenta entremeter su discurso filosófico sobre el horror de manera demasiado evidente y reiterativa, lo cual puede cansar. ¿Volveré a leer a Thomas Ligotti? Desde luego, esta obra no ayuda mucho a ello, al menos en lo que a mí respecta. Eso no significa que Noctuario sea una mala colección de relatos de horror, nada más lejos. Significa que puede que no esté aún preparado para sus personajes decadentes, su atmósfera opresiva y la ambientación conscientemente ambigua e indeterminada de las historias.
El Vínculo Espectral y Otras Obras Escogidas, también publicado por Aurora Dorada, y Noctuario han sido supervisados directamente por Ligotti para su edición española.








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