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Curiosidades del Nosferatu de Werner Herzog

Nosferatu (1979)

¿Sabías que la versión de Nosferatu dirigida por Werner Herzog en 1979 tiene algunas curiosidades sorprendentes? Por ejemplo, que las momias que aparecen en los créditos iniciales son reales y fueron filmadas por Herzog en el estado de Guanajuato, México. Además, el actor que interpreta al vampiro, Klaus Kinski, era famoso por sus rabietas en el set, aunque desplegó bastante paciencia ante las largas horas que pasaba cada día aplicándose el laborioso maquillaje. Sigue leyendo para conocer más curiosidades acerca del remake del Nosferatu del también realizador alemán F. W. Murnau de 1922.

Nosferatu: un icono del cine de terror

¿Quién no ha oído hablar de Nosferatu? Esta película de terror muda de 1922 dirigida por F. W. Murnau es considerada una obra maestra del cine expresionista alemán. Sin embargo, la versión de Werner Herzog de 1979 también se ha ganado su lugar en la historia del cine como una obra icónica del género de terror, aunque con el peculiar estilo del realizador. La primera toma de contacto del director de Fitzcarraldo con el célebre personaje fue cuando unos ejecutivos de la 20th Century Fox le visitaron en su casa de Munich para ofrecerle un contrato por varios guiones. Cuando le preguntaron qué necesitaría, Herzog les contestó socarronamente: «Me llevará una semana y un dólar y medio para cien hojas de papel. Y quizás otro dólar para unos cuantos lápices.» 

La historia detrás de la versión de Werner Herzog

Producida por Herzog, la francesa Gaumont y la televisión germana ZDF, Nosferatu, Vampiro de la Noche —su título en España— fue distribuida por la Fox. Pero los estudios querían la garantía de que su inversión iba a ser rentable, por lo que exigieron que se rodasen dos versiones de la película, una en alemán y otra en inglés. 

Según desvela el propio director en el libro Herzog on Herzog, de Paul Cronin, siempre tuvo la intención de realizar una película de vampiros. Al considerar al Nosferatu de Murnau como una de las mejores películas de la cinematografía alemana, lo lógico era rendirle homenaje, por lo que algunos planos y escenas son casi los mismos que en el film de 1922. De ahí que la obra de Herzog no sea una adaptación del Drácula de Bram Stoker, sino un remake de la de Murnau. 

Con lo único que no tuvo que lidiar Herzog fue con los derechos de la novela, ya que Drácula era ya de dominio público en 1979. Por eso, los nombres de los protagonistas son los de la novela original y no los del film mudo de 1922. Klaus Kinski interpreta al conde Drácula, Isabelle Adjani a Lucy Harker, Bruno Ganz a Jonathan Harker y Roland Topor (El Planeta Salvaje, 1973) a Renfield, en lugar de al conde Orlock, Ellen Hutter, Thomas Hutter y Knock, respectivamente. En la versión de Herzog, la esposa de Harker es Lucy y no Mina. El papel de Adjani le fue ofrecido previamente a Sylvia Kristel, famosa por las películas eróticas de Emmanuelle, pero lo rechazó al saber que su compañero de reparto sería Klaus Kinski.

Werner Herzog da instrucciones a Klaus Kinski en el rodaje de Nosferatu (1979)
Werner Herzog da instrucciones a Klaus Kinski en el rodaje de Nosferatu (1979)

Nosferatu y las momias de Guanajuato

Como ya hemos mencionado, la pavorosa escena de los créditos iniciales muestra un lóbrego túnel repleto de momias reales. Recabando ideas para su película, Werner Herzog recordó su visita a la ciudad de Guanajuato hacía algunos años. Estos cuerpos pertenecían a víctimas de una epidemia de cólera que había azotado la región en 1833, las cuales habían sufrido un proceso de momificación natural. Cuando Herzog regresó a México para rodar la espeluznante escena, se encontró con que los cuerpos habían sido introducidos en vitrinas, así que exigió que las sacaran para filmarlas tal y como él las recordaba de su anterior visita.

La escena inicial de esta versión de Nosferatu es una de las más aterradoras del cine, con hileras de cuerpos momificados con sus fauces abiertas, como si la muerte los hubiera sorprendido de repente. A la sensación de terror ayuda la banda sonora elegida por Herzog, una música coral que potencia todavía más la sensación de que los cadáveres, con sus bocas abiertas, aullan de dolor y desesperación.

Las ratas de Nosferatu, el Vampiro de la Noche

El realizador alemán pretendía rodar en Wismar, Alemania, la misma ciudad que Murnau eligió para Nosferatu (1922). Al no ser posible, se decidió ubicar la filmación en la localidad holandesa de Delft, dada su pintoresca arquitectura. Los problemas comenzaron cuando Herzog pretendió liberar a más de 10.000 ratas que había importado de Hungría para rodar algunas escenas. Las autoridades locales se negaron, aunque Herzog les había explicado detalladamente el plan para que no escapara ningún roedor. Según parece, y dada la cantidad de canales que la surcaban, la ciudad había tenido serios problemas con las ratas hasta hacía poco, y mucha gente se opuso al plan de Herzog temerosa de que la plaga resurgiera. Finalmente, las tomas con las ratas se tuvieron que realizar en la cercana localidad de Schiedam.

Cuando llegó el momento de liberar las ratas, el equipo de filmación se percató de que no se desperdigaban, sino que se mantenían juntas debido al frío reinante. Herzog, desesperado, corrió hacia ellas para ahuyentarlas, pero no contó con la agresividad de los roedores, que lo mordieron numerosas veces. Para evitar que ninguna escapara, se sellaron puertas, ventanas, husillos y cualquier hueco por donde pudieran hacerlo. Incluso se tendieron redes en el canal para evitar que cayeran al agua. Cuando había que enjaularlas, eran empujadas con unas vallas móviles de madera

Del uso de las ratas en Nosferatu se han contado muchas historias. Según cuenta el realizador en el libro Herzog on Herzog, para teñir las ratas de gris, solicitaron ayuda a un fabricante alemán de champús y tintes capilares. Este les propuso que la manera más eficaz de teñir a más de 10.000 ratas era sumergiendo las jaulas que las contenían en el tinte durante breves segundos. Así se hizo, para lo que hubo que construirse un complicado sistema para sumergirlas, lavarlas y secarlas.

De las ratas de Nosferatu también se ha dicho que empezaron a devorarse entre ellas debido a que no fueron debidamente alimentadas. Tras teñirles el pelo, los roedores se guardaron en una granja cercana a la ciudad de Delft, donde eran cuidadas por dos biólogas. Los problemas surgieron debido a que el granjero no había seguido las indicaciones de las cuidadoras y no las había alimentado adecuadamente, por lo que las ratas comenzaron a morir. Cuando las biólogas le reprendieron por ello, el granjero las echó de sus instalaciones, lo que provocó la intervención de Herzog y varios miembros del equipo. El ambiente estaba caldeado, y el granjero los recibió junto a una docena de lugareños armados con herramientas de labranza. Según un artículo de la revista Sight and Sound (otoño de 1978), hubo una refriega entre el equipo de Herzog y los granjeros en la que hubo varios heridos. El propio Herzog casi es atropellado por un camión grúa. A pesar la trifulca, finalmente se filmó la escena con las ratas y estas fueron vendidas nuevamente a los mismos laboratorios de donde habían salido. 


Herzog y Kinski: enemigos íntimos

Klaus Kinski, quien había interpretado a Renfield en la película de Jesús Franco El Conde Drácula (1970), tuvo una relación tumultuosa con el director durante el rodaje. Herzog incluso aseguró que las ratas se habían portada mejor que el carismático actor, que tenía berrinches casi a diario. Las malas lenguas aseguran que era Herzog quien provocaba aposta a Kinski para que este llegara exhausto al rodaje. El actor quería dar al personaje un tono más enérgico, al contrario que Herzog, que lo deseaba más tranquilo. 

Con quien mejor se llevaba Kinski era con su maquilladora, la japonesa Reiko Kruk, con la que pasaba más de dos horas cada día y con la que coincidiría en varias películas más. Al parecer, le relajaba la música japonesa que escuchaba con Reiko mientras esta le aplicaba las monstruosas orejas, uñas y colmillos que lucía su personaje.

A pesar del laborioso y molesto maquillaje que Kinski tenía que sufrir a diario, el actor alemán se tomó bastante en serio su actuación. El propio Herzog alaba su trabajo, asegurando que, a pesar de que solo aparece apenas 17 minutos de las casi dos horas de metraje, su poderosa presencia domina toda la película. 

El rodaje en lugares reales y su impacto en la atmósfera del filme

Uno de los aspectos más fascinantes de la versión de Nosferatu de Werner Herzog es el hecho de que gran parte del rodaje se realizó en lugares reales en Europa. En lugar de construir decorados en un estudio, Herzog decidió filmar en castillos y paisajes naturales para lograr una mayor autenticidad en la atmósfera del filme. Los parajes de Transilvania fotografiados de forma tan soberbia son realmente lugares de la antigua Checoslovaquia, ya que rodar en Rumanía fue imposible debido a la negativa de la dictadura de Nicolae Ceausescu. Irónicamente, el parlamento había investido al dictador con el título del nuevo Vlad Dracul, defensor de Rumanía, en honor a al cruel monarca del siglo XIV. La morada de Drácula que aparece en la película es el castillo de Perstein, ubicado en las montañas de Moravia del Sur, en la actual República Checa.

Isabelle Adjani y Klaus Kinski en Nosferatu, Vampiro de la Noche (1979)
Isabelle Adjani y Klaus Kinski en Nosferatu, Vampiro de la Noche (1979)

Nosferatu y la ola de películas de vampiros de 1979

El estreno en 1979 de Nosferatu, el Vampiro de la Noche no fue casual. Los chupasangres estaban de moda en la gran —y pequeña— pantalla, como lo demuestran las películas relacionadas estrenadas ese año. Desde el estilizado Drácula de Frank Langella hasta comedias con tan poca gracia como Amor al Primer Mordisco, pasando por excelente miniseries como El Misterio de Salem's Lot —con otro Nosferatu, por cierto—, basada en una novela de Stephen King.

Lo cierto es que entre todo este auge de películas sobre Drácula y el vampirismo, el Nosferatu de Werner Herzog y Klaus Kinski brilla con luz propia. Su atmósfera de irrealidad, la contenida interpretación del habitualmente enérgico Kinski, la belleza de Isabelle Adjani y los bellos pero desasosegantes escenarios, por no hablar de la hipnotizadora partitura del grupo New Age germano Popol Vuh, hacen de este un film sobresaliente. De ahí que Nosferatu figure en listas de las mejores películas de la historia, como la del crítico Roger Ebert o en libros como «1001 Películas que Ver Antes de Morir».

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1 Comentarios

  1. Nosferatu es la onda. Me gusta también la derivada de Nosferatu Shadow of the Vampire, con John Malkovich y Willem Dafoe.

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