Soy de los primeros que recela de la etiqueta que reciben algunas propuestas seriéfilas de que pretenden ser la nueva Juego de Tronos, Mad Men o Breaking Bad. En muchos casos, es algo impuesto por gente ajena a la producción y, vista la serie en cuestión, en nada lo pretenden. Sin embargo, en el caso de Carnival Row, serie de temática fantástica estrenada en Amazon Video y protagonizada por Orlando Bloom y Cara Delevingne,  creo que las comparaciones no se deben a una etiqueta puesta por un becario buscando visitas. Vista la primera  temporada completa, me temo que hay demasiados elementos comunes con la serie de HBO como para achacarlo a la casualidad. Como si copiando unos cuantos ingredientes la fórmula fuera a funcionar igual. Pero me temo que donde Juego de Tronos acertaba, aquí fracasan estrepitosamente. Os relato por qué.

Carnival Row
                                                           

EL USO DE LA POLÍTICA

Lo que en Juego de Tronos se muestran como estrategias llenas de zonas grises, aciertos, errores y personajes ambiguos, aquí es todo lo contrario. Oír la palabra refugiado, término bastante reciente, en una serie de época ya da idea de por dónde van los tiros. En Carnival Row, una guerra hace que seres mitológicos deban emigrar al Burgo, una especie de Londres victoriano del siglo XIX, el VII en esta realidad alternativa. Además, estos seres suelen llegar en barcos ilegales, a lo Open Arms. El Burgo los desprecia por sistema ya que son muy racistas y se pasan el día demostrándolo. En Juego de Tronos no se tomaba al espectador por un idiota al que se le tenía que dejar claro quién era bueno y quién malo. En cambio, el aleccionamiento político tras Carnival Row es tan burdo como simple, incapaz de analizar los problemas que una situación así genera y buscando contar nuestra realidad en vez de trabajarse un verdadero mundo mitológico con características propias.

EL CONOCIMIENTO QUE DEMUESTRAN DE LA HISTORIA

El autor de Juego de Tronos, George R. R. Martin, es un hombre muy culto y documentado. Se demuestra con  muchos hechos históricos de Game of Thrones, que tienen base real. Aquí pretenden jugar a lo mismo, con un universo alternativo enmarcado en una era victoriana, pero el fracaso es mayúsculo. El comportamiento de los protagonistas es propio del siglo XXI. A pesar de llevar ropas que cubren todo el cuerpo y reflejar una estricta moral, tienen una ligereza sexual más propia de hippies setenteros en celo. Usan palabrotas cada dos por tres, independientemente de su posición social, y todo se enfoca a que culpables de todos los problemas son los racistas habitantes del Burgo. Y lo mismo se podría decir de cómo tratan el fanatismo religioso. 

Carnival Row: 5 Parecidos Razonables con Juego de Tronos
SIN MARCAR UN HITO, ESTA PAREJA RESULTA LA MÁS ROMÁNTICA DE LA SERIE

CÓMO PLANTEAN LAS RAZAS MITOLÓGICAS Y SU PROBLEMÁTICA

En Juego de Tronos no es que no beban de mitología, pero se explica claramente que hablamos de seres con distintas prioridades y necesidades. En muchos casos, antagónicas, como dominarse unas a otras.  ¿Acaso la solución habría sido integrar a los Caminantes Blancos en la sociedad de Poniente? Aquí, en cambio, las hadas no se dedican casi ni a volar. No sabemos qué diferencias hay entre ser un hada o un fauno, porque sus costumbres, ropas y necesidades son las mismas que las de los humanos. Se pierden en el discurso político y se olvidan de que no buscamos un telediario, sino una serie que muestre lo que promete: seres mitológicos y su mundo fantástico.

COMO JUEGAN A HABLAR DE HECHOS PASADOS

Como en la serie de HBO, Carnival Row habla de guerras y lugares que son importantes para los protagonistas, pero que como espectadores aún no conocemos. En Juego de Tronos, con el tiempo, vas entendiendo el sentido de todo, trazado desde la primera temporada. Aquí no se entiende ni aunque te lo muestren claramente, de mal explicado que está. Nuevamente, cogen un elemento que funcionó muy bien en la serie de HBO para usarlo en Carnival Row torpemente.

CÓMO UTILIZAN LAS SAGAS FAMILIARES

Las relaciones incestuosas vinculadas al poder también hacen acto de presencia en Carnival Row. En Juego de Tronos, Cersei y Jaime Lannister, con toda su maldad, emocionan y nos transmiten una historia de amor que los humaniza. Aquí, queriendo usar el mismo recurso, solo vemos una pareja de chicos desagradables mal encarados hablando de lo malvado que es su plan. Patético. 

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LO ÚNICO QUE TIENEN EN COMÚN ES APRENDER QUE CON LA EXPRESIÓN TAMBIÉN SE ACTÚA

Juego de Tronos es una saga literaria con miles de páginas bien escritas definiendo un mundo y unos personajes. Esta serie parte de un proyecto de película reconvertido en una serie oportunista y aleccionadora. Y vaya si se nota. Los actores de Juego de Tronos eran desconocidos que tuvieron que demostrar algo. Aquí parece que la fama de los protagonistas ha pesado más que una prueba de cámara. El pobre Orlando Bloom va deambulando con cara inexpresiva por toda la serie haciendo buenas acciones y luchando contra los racistas. Si se comportara como en la serie, no habría sobrevivido ni en ese mundo ni en ningún otro.

Cara Delevingne, modelo de familia adinerada y aristocrática, tampoco parece estar ahí por un exhaustivo proceso de casting. Tiene gracia que se dediquen a dar lecciones de integración cuando se beneficia de trabajos glamurosos casi inaccesibles para quien no ha nacido en la familia correcta para ello. Quienes se quejan del doblaje de las series al castellano les garantizo que cuando esté disponible (por ahora sólo está en inglés) a este par se les va a hacer un gran favor. 

Carnival Row es insoportablemente lenta, se recrea en escenas sin sentido ni emoción alguna y no te importa lo que le pase a los personajes. Ni siquiera los momentos de terror provocan el menor sobresalto. Y os garantizo que me asusto con mucha, mucha facilidad. Curiosamente, la serie mejora cuando ninguno de los protagonistas aparecen.  Te olvidas por completo de ellos hasta que vuelven a la pantalla.


No se puede en cambio acusar a esta serie de falta de medios, lo cual entristece todavía más viendo el resultado. Tanto presupuesto en diseños y ambientación para luego tener unos diálogos de primaria y una historia que copia de todo para pretender ser original.  Y lo que es peor: didáctica, simplificando problemas y relaciones casi inabarcables.

Después de la fantástica The Boys, me temo que Amazon Video no ha triunfado con esta propuesta. Si lo hubieran dejado en una película (como la muy similar pero superior Bright, con Will Smith) probablemente habría ido mejor. Sin embargo, está renovada por una segunda temporada. No cuenten conmigo.