Tras el fiasco que han supuesto las últimas temporadas de las series Marvel de Netflix (solo hay que echar un vistazo a la tercera temporada de Daredevil) y la finalización del acuerdo con Disney para producir nuevos capítulos, la cadena de streaming necesitaba un repuesto en lo que a shows de superhéroes se refiere. Con The Umbrella Academy, basada en los cómics de Gerard Way publicados por Dark Horse, Netflix va a intentar rellenar el gran hueco que van a dejar Los Defensores de Marvel en su catálogo. Esta serie, sin embargo, se aleja de lo visto en Daredevil, Luke Cage y las demás series superheroicas de Netflix, tanto en estilo visual como en temática, dando como fruto un producto que, como mucho, llega a ser solo medianamente satisfactorio.

The Umbrella Academy

Como si de una Escuela de Jóvenes Talentos del Profesor Xavier se tratara, The Umbrella Academy reúne a siete chicos "especiales" bajo el paraguas (y nunca mejor dicho) del excéntrico multimillonario Sir Reginald Hargreeves (Colm Feore). Reclutados siendo bebés por este personaje, estos siete chicos comparten una especial cualidad: todos nacieron el mismo día... de madres que no estaban embarazadas. Este peculiar nacimiento, quizás debido a los midiclorianos, provocó en las criaturas el despertar de extraños poderes: teletransportación, excepcionales capacidades de lucha, alteración de la realidad, comunicación con los muertos, superfuerza y otras fabulosas habilidades. Por si ello fuera poco, también tenemos a un mono inteligente capaz de hablar, Pogo (Adam Godley), fiel asistente del fallecido Sir Reginald.

No he leído los cómics en los que se basa el show, por tanto no entraré a analizar si la serie los adapta fielmente o no. Tanto los personajes como la historia me recuerdan poderosamente a los mutantes de Marvel, sobre todo a los Nuevos X-Men de Grant Morrison. La serie va combinando hechos del pasado del grupo con sucesos actuales, intentando aclarar la trayectoria vital de tan peculiares personajes. El primer episodio gira en torno al reencuentro de los muchachos, ya mayores, en el funeral de su padre y mentor, a excepción de  Número Cinco (Aidan Gallagher), quien llegará poco después, y Número Seis, ya fallecido. 

Tanto los personajes como la historia me recuerdan poderosamente a los mutantes de Marvel, sobre todo a los Nuevos X-Men de Grant Morrison


La historia, si bien es interesante (hay viajes en el tiempo de por medio, y eso para mi ya es casi el 50 %), no termina de enganchar completamente. La aparición de Número Cinco en la actualidad siendo aún un niño (aunque con la mentalidad de un adulto) pone en marcha una serie de acontecimientos que van a constituir el núcleo de esta primera temporada. De hecho, el chico vuelve del futuro con una tremenda advertencia: el mundo sufrirá un apocalipsis en ocho días si él y sus hermanos no hacen nada para detenerlo. Bueno, en realidad esto no es más que una excusa para que los guionistas de la serie vayan desarrollando la distintas personalidades de los protagonistas, así como las relaciones entre ellos. Como podría esperarse, todo es muy disfuncional, aunque el interés que ello pueda tener para el espectador es muy discutible.

David Castañeda, Robert Sheehan, Tom Hopper - Copyright Christos Kalohoridis/Netflix

Los personajes más interesantes son Número Cinco y Diego Hargreeves, Número Dos (David Castañeda), este último quien más encajaría en el rol de superhéroe común. Los demás protagonistas, en cambio, oscilan entre los directamente anodinos (el que interpreta Ellen Page) hasta los odiosos, como el insufrible yonqui Klaus (Robert Sheehan). Otros, como el hipertrofiado Número Uno, esa especie de Mr. Hyde buenazo que interpreta Tom Hopper (Black Sails, Juego de Tronos) no terminan de convencer, como tampoco su hermana Rumor, una especie de celebrity con una vida privada convulsa que poco o nada interesa al espectador.

Como he dicho, el personaje menos interesante es el que interpreta Ellen Page, Vanya. No importaría si no se le dedicaran tantas escenas, a menos que en los siguientes capítulos su aburrida vida privada tenga algún peso en la trama principal. Ni su incapacidad para relacionarse, ni su soledad ni su aparente ausencia de superpoderes me importan en absoluto, añadiendo minutos y minutos a la duración de estos dos primeros capítulos con escenas lentas como el crecimiento de una estalactita. Netflix sigue, incomprensiblemente, cometiendo el error que ha cometido en tantas y tantas series, como es el de la excesiva duración de sus episodios. Por algún extraño motivo que se nos escapa al común de los mortales, la cadena de streaming persevera en su afán por rellenar su series con minutos y minutos de escenas absurdas y vacías, que no aportan nada a la trama principal. Y, para colmo de males, sigue apostando por temporadas de entre diez y trece episodios, aumentando todavía más la masa crítica de sus series con subtramas accesorias, callejones sin salida, tediosas escenas y personajes anodinos que poco importan al sufrido espectador. Pues bien, The Umbrella Academy también adolece de todos esos problemas, aunque se note que la cadena ha invertido bastante dinero en ella.


Series así, aunque no son completamente desdeñables, tampoco merecen ser elevadas a los altares, como suele ser el primer impulso de blogueros acríticos o mercenarios de la reseña fácil. Si no hubiera otras series de calidad en la inmensa oferta actual te diría que no deberías perderte The Umbrella Academy. Sin embargo, solo hace falta buscar un poco entre la ingente cantidad de shows de calidad que se ocultan en las cadenas de streaming para darte cuenta que la nueva serie de superhéroes disfuncionales de Netflix no es una del montón... pero se le parece mucho.

PREGUNTAS SIN RESPUESTA

  • ¿A qué viene ese momento absurdo en el que Número Uno pone un disco y se pone a bailar?
  • ¿Por qué dedican tantas escenas a Klaus, uno de los personajes más odiosos de la serie?
  • Y, en la misma línea, ¿por qué se centran tanto en los problemas personales del personaje de Ellen Page, que no nos importa un pepino?
  • ¿Por qué el disfraz de hipermusculado de Tom Hopper parece tan falso? ¿No podían hacer nada mejor?
  • ¿Por qué los personajes se soportan tan poco entre ellos?
  • The Umbrella Academy es, ¿un drama, una comedia, una dramedia, un melodrama?
  • ¿Por qué los guionistas de Netflix se empeñan tanto en escribir series de superhéroes en las que las neuras de baratillo de los protagonistas tienen más peso que la acción?
  • ¿Por qué The Umbrella Academy parece un batiburrillo poco afortunado trufado con multitud de referencias a otras películas y series?
  • ¿Por qué las series de superhéroes de Netflix parecen cada vez menos series de superhéroes?
  • ¿Por qué el cliché de los asesinos a sueldo absurdos, Hazel y Cha-Cha, está tan sobreexplotado en las series de superhéroes?
  • ¿Por qué no me sorprende que el showrunner de la serie sea Steve Blackman, productor ejecutivo de la insufrible y (afortunadamente) cancelada Legión?
  • ¿Por qué me están dando tanto miedo las series que Netflix tiene en producción basadas en el Millarworld, el universo superheroico de Mark Millar?
  • En serio, ¿otra vez paraguas en un funeral?