Hay un refrán español que dice que si es blanco y en botella, tendrá que ser leche. En Marvel y Sony han debido pensar que si lo llamamos Peter Parker y le ponemos un traje rojo y azul, tendrá que ser Spider-Man. Supongo que la mayoría de la gente que ha ido a ver esta película tiene suficiente con esto. En cambio, si has leído cientos de cómics del personaje a lo largo de décadas, es casi imposible reconocerlo. No digo que no tengan que modernizarlo para adaptarlo a los tiempos —y a las nuevas audiencias—, pero esto que han hecho es desvirtuarlo completamente. Aquí expongo algunos de los motivos por los que pienso que esto será una película de Marvel, pero desde luego no me parece una película del verdadero Spider-Man. Por supuesto, os aviso de que hay spoilers a gogó.

Spider-Man: Homecoming

NI RASTRO DE PETER PARKER Y SU MUNDO

Mucha veces se escoge a un actor que no se parece físicamente al héroe que representa. Eso no significa que no se haga con el papel y termines viendo al personaje en cuestión. Si bien Tom Holland no se parece nada físicamente a Peter Parker, menos ha representado su personalidad. Y menos cuando éste estaba en el instituto. Peter Parker era un paria, un gafotas empollón que acumulaba rencor contra sus compañeros y era la burla de las chicas. Soñaba con resarcirse y estaba sobreprotegido por sus tíos. Aquí, en cambio, no tiene problema alguno en quedar con la chica guapa del padre rico. Es un chico perfectamente alegre que se divierte todo el tiempo en su papel de Spider-Man. Tiene un amigo al que le cuenta todo. Ni rastro de la eterna culpabilidad, la soledad, las dudas y deudas que debe afrontar y que tan humano y diferente a otros héroes le hacían. No parece tener problemas económicos, que tanto lo hacían sufrir, aunque no vemos a May trabajar en ningún momento, ni a él tampoco. Al menos en los cómics, cuando Iron Man recluta a Spider-Man, queda claro que es por un sueldo.

MARISA TOMEI, UNA TÍA MAY ACOSADA POR SUS PRETENDIENTES...


NO HAY MOTIVACIÓN APARENTE DEL HÉROE

La muerte de tío Ben y la responsabilidad de Peter en ello dejando escapar al asesino es lo que empuja a Peter a usar sus poderes contra los villanos. Entiendo que no quieran contar de nuevo todo, pero es que aquí no parece existir nada de eso. May menciona lo nerviosa que se ha puesto al no ver aparecer a Peter, dando a entender que perdió a su marido si hilas muy fino, pero nada más. Sin esa carga, Spider-Man pierde su identidad. Es como poner a Batman sin la muerte de sus padres, se convierten en héroes genéricos y prácticamente intercambiables. Aquí ¿por qué es Spider-Man exactamente? ¿Para salir en Youtube o para aprovechar el traje de Iron Man?  Nada de lo que vemos justifica la decisión que toma de dedicarse al pueblo. Entonces ¿qué hacen Los Vengadores, salvar millonarios? No se ve la identificación de Peter con la clase trabajadora, como un chico humilde pasando penalidades o estrecheces. ¿Iba a ser muy duro para la audiencia?

DEMASIADO INSTITUTO

Las escenas de acción son pobres, sin mucho sentido y nada memorables. Encima, abusan de la noche, cuando Spider-Man es un héroe básicamente diario. Se ve que no han ahorrado sólo en guionistas. El instituto de Peter ocupa mucho tiempo en pantalla. Entiendo que habrán pensado dedicar este nuevo Spider-Man al público más joven, pero me temo que éste tampoco necesita a una borde como Michelle (Zendaya) diciendo tonterías. No ocurre apenas nada relevante en el instituto y tampoco nos acaban de mostrar claramente lo que pierde por ser Spider-Man, algo que te lo hacía pasar mal en los cómics. 

NI EL PEOR CÓMIC DE SPIDER-MAN HA TENIDO QUE SUFRIR A UN PERSONAJE TAN FUERA DE LUGAR COMO ESTE


FALTAN SUPERPODERES ESENCIALES

¿Me puede alguien explicar dónde está el sentido arácnido que zumba como loco en situaciones de peligro? Pero si es clave para Spider-Man y algo que le avisa permanentemente del peligro incluso cuando está de civil... La superfuerza tampoco luce mas allá de recibir palos y librarse. Por cierto, no nos explican su rápida capacidad de curación a pesar de que no parece tener secuela alguna de sus actos, ni siquiera unos moratones. 

EXCESO DE TECNOLOGIA

A lo anterior, le sumamos un traje que el propio Iron Man debería apropiarse para sí. Como si de Siri se tratara Spider-Man va charlando con su traje —bueno, con Jennifer Connelly en la versión original—, que parece tener todas las habilidades del mundo. No se entiende qué falta le hace nadie dentro, la verdad. Con un monigote de cartón podría hacer las mismas cosas. Con las cosas que puede hacer el traje, lo de andar por las paredes parece una cosa más de éste que un superpoder de Peter. Spider-Man depende de sus poderes, de su fuerza de voluntad y de su inteligencia. El traje que le construye Stark en los cómics está muy lejos de hacer casi todo el trabajo como éste. No veo a Spider-Man tras tanta ciencia ficción.

LA GENTE NO LE ODIA

Que el Daily Bugle haga campaña para que Spider-Man sea el más odiado de Nueva York es algo inherente al personaje. Por cierto, ni rastro de este periódico, menudo error. Tanta obsesión con la cuota racial para luego desperdiciar un grandísimo personaje de color de los cómics como Robbie Robertson. Que le tuvieran miedo y a pesar del desagradecimiento general siguiera y siguiera haciendo lo que hace... aquí tiene enamoradas a las chicas del instituto. La gente le aplaude y le conoce enseguida, con el debate que causaban los tipos con superpoderes. No costaba tanto. Bueno, sí, haberse leído un cómic bueno de Spider-Man

EN LA PELÍCULA NO HAY NADA PARECIDO A ESTA ESCENA...

¿Y LOS RASCACIELOS?

Ver a Spider-Man balancearse entre rascacielos es una de sus señas de identidad. Aquí no hay ni rastro de ello. Lo poco que sale del barrio de Queens te quitan las ganas de ir. Luego lo vemos corriendo por un parque, en lo alto de un bus, o en el monumento a Washington. Como recurso cómico puntual tiene su sentido, pero si no lo contrastamos con un Spider-Man atravesando Nueva York de red en red, no se entiende. El que vea esta película sin saber nada del personaje se pierde algo muy importante, lo que todos esperábamos ver en cada estreno del arácnido.

FALTA DUALIDAD VILLANO/HÉROE

Michael Keaton tiene demasiada presencia para enfrentarse a un crío que no la tiene. Al menos su personaje tiene una motivación clara aunque no explicada. ¿Nadie en 8 años se entera de que trafica con armamento de alta tecnología y Spider-Man tiene que ir a por él solo justo en la fiesta del instituto? Por no hablar de que teniendo un arma que desintegra en segundos, ¿a qué viene que saque esas alas para destrozar el edificio y aplastar a Spider-Man? En cuanto a su aspecto, entiendo que no nos van a poner el clásico tipo calvo vestido de verde con las plumas, pero tampoco estas alas que parecen un remedo de Transformers. ¿De dónde saca Peter que eso parece un buitre? Encima, el villano se vence solo... Trabajo que se ahorra Karen, el traje de Spidey.

HAY MUCHAS ESCENAS PARECIDAS A ÉSTA. SPIDER-MAN YA ESTARÍA SOBRE UN RASCACIELOS EN ESTA CIRCUNSTANCIA

LA HUMILLACIÓN DEL HÉROE

La película tiene algunos momentos divertidos, especialmente con Tony Stark. Otra cosa es que perdamos la esencia del personaje con las gracietas. Spider-Man se puede equivocar, lo hace y mucho. El problema es que aquí lo humillan. Acercarse andando en un garaje para hablar con un villano y que este le diga que es una chica (?)... ¿Para que está la red o el techo? Parecía que estaba viendo Deadpool en vez de Spider-Man. Peter siempre cuidó mucho cambiar su actitud cuando era el trepamuros (aunque poco trepa aquí). De hecho, le ayudaba a superar su inseguridad. Aquí es exactamente igual en el instituto que con la máscara. Encima, dice que va a rescatar a sus amigos en el monumento a Washington. Toma cuidado con su identidad secreta. 

ACCIÓN POBRE Y FUERA DE LUGAR

Las escenas de acción se desarrollan principalmente en un avión y en un ferry. Estamos hablando de un héroe muy urbano pero apenas nos muestran acción de ese tipo. Y la que muestran, no tiene nada memorable o especialmente espectacular. Ninguna merece un nuevo visionado. Spider-Man usa mucho sus puños, pero aquí ni lo intenta. ¿Para qué, si lo hace todo el traje? Podrían haber mostrado escenas increíbles, únicas sobre el cielo de Nueva York, peleando contra el Buitre de día, como son las batallas de Spider-Man. En vez de eso, una farragosa lucha en la que apenas se ve nada que parece un descarte de una película de Michael Bay.

¿ESTO NO PASABA EN EL SPIDER-MAN 2 DE RAIMI CON UN TREN?

En definitiva, una película sin nada memorable. No niego que sea más o menos entretenida, aunque yo me he aburrido a ratos, o que pueda gustar a los más jóvenes. Pero para eso, que hubieran hecho una película con Miles Morales, al fin y al cabo se parece más a éste. Ni los defensores que ahora claman que han visto al Spider-Man definitivo en Homecoming con el hype pensarán lo mismo en un tiempo. A no ser que crean que a Spider-Man lo parió Sam Raimi. Al menos Marc Webb cuidó detalles del cómic, como el vestuario. Aquí no aparece ese respeto por ninguna parte. Esta película no me ha transmitido ninguna emoción, ni empatía con Peter Parker. Me da igual que quede o no con la chica, que la pierda, la gane, o se descoyunte en un ferry. No sufro con él. 

A todos aquellos que creen que esto es Spider-Man les pediría que salieran de su error leyendo el Spider-Man de John Romita y sagas clásicas como las del Traje Negro. Les haría reflexionar si esta anodina historia que nos ha ofrecido Homecoming la hubieran comprado si viniera en un cómic. Ya les digo yo que no. Mucho tiene que cambiar la cosa, demasiado diría yo, para que esto termine en una próxima película que haga honor al verdadero Spider-Man. Ojalá me equivoque.