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El Granuja Espacial y Otras Novelas de Marcianos. Ciencia Ficción Completa 4. Fredric Brown. Reseña

El Granuja Espacial y Otras Novelas de Marcianos. Ciencia Ficción Completa 4. Fredric Brown

El Granuja Espacial y Otras Novelas de Marcianos es el último volumen que Ediciones Gigamesh ha dedicado a la narrativa de ciencia ficción de Fredric Brown. En este cuarto volumen se incluyen dos novelas, El Granuja Espacial (1957) y La Mente Invasora (1961), así como dos novelas cortas que sirvieron de base a la primera. Es lo que se denomina un fix-up, un término propio de la literatura anglosajona que consiste en crear una novela a partir de dos o más relatos. Fue precisamente un escritor de ciencia ficción, A. E. van Vogt, quien acuñó la expresión. Mutante (1953), de Henry Kuttner, o Yo, Robot (1951), de Isaac Asimov, son algunos ejemplos de fix-up.

El Granuja Espacial

El Granuja Espacial (Rogue in Space, 1957) fue la cuarta novela de anticipación científica de Brown. Como ya hemos dicho más arriba, se basó en Puerta a la Oscuridad (1949) y Puerta a la Gloria (1950), dos relatos largos previamente publicados en dos revistas pulp diferentes. El protagonista de la novela es Crag, un ex-astronauta sin escrúpulos que es encarcelado por un crimen que no cometió. Inesperadamente, el mismo juez que lo condena le ofrece un trato que le librará de la pena: ayudarle a crear un nuevo partido político que acabe con la galopante corrupción del sistema. 

Como ocurría en muchos de los relatos y novelas policíacos que Fredric Brown tanto cultivó, el protagonista se enamora perdidamente de la chica, en esta caso de Evadne, la esposa del juez. Obviamente, las cosas no suceden como Crag espera, con un final sorprendente, tal como Brown nos tiene acostumbrados. 

Lo más original de El Granuja Espacial quizás sea el concepto de planeta sintiente, que Fredric Brown introduce en la ciencia ficción antes que Stanislaw Lem y su Solaris (1961). Ego, el Planeta Viviente, llegaría a Marvel Comics en 1966, de la mano de Stan Lee y Jack Kirby.

Según los biógrafos de Fredric Brown, este comenzó a trabajar en el fix-up en 1955, el cual no acabó hasta ocho meses después. Fue un plazo inusualmente largo para solamente unir dos relatos largos y hacer varios arreglos. Según Elizabeth Brown, su segunda esposa, el escritor odiaba trabajar en esa novela. Lo cierto es que esa desidia se nota, y no se disfruta tanto como Universo de Locos o La Mente Invasora, incluida en este volumen.

Puerta a la Oscuridad (Super Science Stories, noviembre 1949)


La Mente Invasora

La Mente Invasora (The Mind Thing, 1961) es conocida también por los lectores de España y Latinoamérica como La Mente Asesina de Andrómeda, un título decididamente más pulp que el finalmente elegido por Gigamesh. La historia apareció por primera vez publicada en forma de novela corta en la revista Fantastic Universe (marzo de 1960), pero solo su primera parte, ya que fue el último número de dicha publicación.

La Mente Invasora es uno de los mejores exponentes de la ciencia ficción de Fredric Brown. Un alienígena llega a la tierra desde una distante estrella, condenado al ostracismo por cometer un crimen en su planeta de origen. Es un criminal, pero si logra volver a su mundo con noticias de un planeta apto para ser colonizado, será recibido con todos los honores. La entidad, similar en forma y tamaño a una tortuga terrestre, tiene la capacidad de poseer la mente de animales y humanos, controlándolos completamente. El acto debe ser realizado durante el sueño, y la entidad solo puede volver a su cuerpo con la muerte del sujeto poseído.

La única oportunidad del alien de regresar a su mundo es controlando a un científico o un ingeniero experto en electrónica. Tras ir de cuerpo en cuerpo dejando un reguero de muertes, fija su atención en Doc Staunton, un profesor de física del MIT de vacaciones en un pequeño pueblo. 

La Mente Invasora es una novela que te atrapa página a página. El autor no escatima en escenas truculentas, como las muertes provocadas por la entidad cuando ya no precisa de los servicios de un animal o persona. No lo hace por daño o maldad, solo para sobrevivir. Brown ya había utilizado en dos ocasiones una premisa similar. La primera vez en el relato Ratón (incluido en Ven y Enloquece y Otros Cuentos de Marcianos), y la segunda en Death is a White Rabbit (1942).

La Mente Invasora tiene un gran potencial cinematográfico. De hecho, parece que se barajó una posible adaptación nada menos que por Alfred Hitchcock. Recordemos que Fredric Brown fue guionista de varios episodios de la serie La Hora de Alfred Hitchcock. Sin embargo, la trama recuerda poderosamente a películas que sí llegaron a estrenarse. La más obvia es Hidden: Lo Oculto (1987), de Jack Sholder. En ella, un detective del FBI y un policía de Los Ángeles investigan un rosario de extrañas muertes con un denominador común: el radical cambio de comportamiento de las víctimas. El culpable es un alienígena que se introduce en el cuerpo de los humanos, controlando sus mentes. Las similitudes con la novela de Fredric Brown van más allá, pero no ahondaremos más para no hacer spoilers ni del relato ni de la película que protagonizaran Michael Nouri y Kyle MacLachlan.

La Mente Invasora fue la última novela de ciencia ficción que Fredric Brown escribió. Tan solo publicó algunas novelas policíacas y de misterio, poniendo punto y final a su carrera literaria entre 1962 y 1963. Sus problemas de salud hicieron imposible seguir escribiendo. Un último esfuerzo le llevó a emprender la escritura de Brother Monster, una novela de ciencia ficción que dejó inacabada en 1965 tras 117 páginas. Una edición especial en tapa dura fue publicada en 1986.

El Granuja Espacial y Otras Novelas de Marcianos concluye con Puerta a la Oscuridad (1949) y Puerta a la Gloria (1950), los dos relatos largos que dieron lugar a la novela El Granuja Espacial. En definitiva, las novelas contenidas en este volumen tienen un interés dispar. Mientras que La Mente Invasora destaca por su tremenda fuerza narrativa y su capacidad para impactar y sorprender al lector, El Granuja Espacial presenta una escasa capacidad para retener su atención. En cualquier caso, la narrativa de ciencia ficción de Fredric Brown merece un lugar destacado entre los clásicos del género, algo que a lo que ha contribuido Ediciones Gigamesh y esta imprescindible recopilación de sus obras completas.

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