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La Asistenta (The Maid), la Miniserie de Netflix. La Crítica

Entre tanto récord y repercusión mundial de El Juego del Calamar, se ha colado una modesta miniserie entre lo más visto en Netflix. Basada en la biografía de Stephanie Land, La Asistenta nos cuenta las tremendas tribulaciones de una chica y su hija pequeña para salir adelante desde lo más abajo de la sociedad. Interpretada por Margaret Qualley y su madre, la reconocida actriz Andie MacDowell en los papeles principales, ya he visto la serie completa. Os adelanto que  debería ser de obligado visionado.

La Asistenta (The Maid)


EL GANCHO DE LA SERIE LA ASISTENTA

Es curioso que gran parte del éxito de la serie proviene del morbo que produce en la clase trabajadora conocer las miserias de los más pudientes. En los titulares que refieren la serie realizados por becarios, el tema central de La Asistenta parece ser las intimidades de los ricos, la cuales se alejan totalmente de lo que podemos permitirnos el resto. No es cierto. Si bien algo hay, como el trato distante y superior que dan al servicio, o tirar comida en perfecto estado por prevenir un olor, la serie se centra en la lucha por sobrevivir de Alex (Margaret Qualley). Y os garantizo que supera con mucho las series de terror que tanto éxito tienen.

LA LUCHA EN LA ASISTENTA PARA SUBSISTIR A PESAR DE EL SISTEMA

Alex decide abandonar su pareja tras la enésima pelea violenta. A cargo de su niña, sale de la caravana donde viven y busca ayuda en algún sitio, dispuesta a hacer y trabajar de lo que sea. Cuando pide ayuda a los asistentes sociales, todo es un tremendo papeleo y una serie de exigencias imposibles de cumplir para alguien que realmente necesita ayuda. La angustia vivida por Alex se transmite a la perfección, como el detalle de ir comprando descontando mentalmente el dinero. El continuo ir y venir de un sitio a otro, el verse obligada a pernoctar en cualquier sitio, la miseria que hay tras las ayudas sociales y la imposibilidad de cumplir requisitos para beneficiarse de ellos. Como espectador, vas sufriendo con ella la imposibilidad de llegar a ningún tipo de destino.


EL PERFECTO RETRATO DE LOS TRABAJOS BASURA

Alex solo puede aspirar por su formación a un trabajo mal pagado que no le da para vivir sin ayuda. Limpiando por un sueldo irrisorio y aportando ella mucho del material. La jefa, aunque también empezó como ella, no tiene piedad alguna ni consideración con sus circunstancias. Dura como la vida que le ha tocado vivir,  sufrirá un trabajo que solo cogen los desesperados. Su suerte es que disfruta escribiendo, y a fuerza de ir relatando lo que va viviendo de casa en casa, encontrará un pequeño resquicio para salir del hoyo. Uno se pregunta que ocurre con todas esas Alex que cometen el terrible pecado de no tener un talento especial, o no poder desarrollarlo jamás.

EL RITMO DE LA ASISTENTA

Lejos de ser un panfleto, en La Asistenta se preocupan de explicar, dentro de los márgenes de una serie de ficción basada en una biografía, en que entendamos a todos los personajes. Incluso aquellos que se comportan de manera tan irresponsable, como el padre de Maddie o el abuelo de esta. Menos a la madre de Alex, Paula (Andie MacDowell), que resulta divertida pero no hay quien la entienda. Se nota que ha disfrutado con ella la famosa modelo. 

Alex cae de desgracia en desgracia, llegando a ser agobiante como espectadores ser testigos de tanta calamidad. Podemos resumirlas en una sola cosa: no tener ingresos suficientes para vivir ni forma de conseguirlos. Las vicisitudes de su trabajo entretienen, pero también tomamos conciencia de la dureza del mismo y todo lo que lo rodea, incluida la miseria moral que sufren. La ternura que despierta la pequeña Maddie y cómo Alex lucha por ella completan una serie que, sin duda, destaca sobre otros entretenimientos más fatuos.

LA OBLIGADA REFLEXIÓN A LA QUE OBLIGA THE MAID

No hace mucho vi en HBO Max un documental sobre una chica como Maddie. No tenía una hija, sino tres. No tenía pululando gente que la enchufaba en una guardería de lujo, le regalaba un coche o le cedía abogados sin coste, sino una pareja con más problemas que ella. A diferencia de Alex, esta chica no salía de su situación, porque era sencillamente imposible en su caso. Mientras otras series enseñan a nuestros hijos a darse tortas en el patio del colegio, The Maid muestra una realidad. Que hay gente que, luche lo que luche, no pueden salir de la miseria sin apoyo familiar. Y esto es motivo de debate, ya que tampoco cuesta tanto una red puntual para malos momentos. Seas una chica mona de veinticinco o seas alguien con una mala racha a los cincuenta y cinco. 

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