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INSIDIOUS: UN POLTERGEIST PARA EL SIGLO XXI

Sin duda la noticia del fin de semana es el éxito arrollador en la taquilla española de la película Insidious, del director James Wan (Saw). La cinta, con un presupuesto aproximado de 1,5 millones de dólares, ha conseguido desde su estreno en USA el pasado 1 de abril casi la misma recaudación que Saw (53 millones de dólares).

Dejando de lado que la película ha supuesto un
negocio redondo para la productora (Filmdistrict, creada ad hoc para este film) es necesario señalar el tema del retraso del estreno respecto a EE.UU. Ni a esta ni a ninguna película creo que beneficie un estreno diferido ya que puede facilitar el trabajo a las webs de descarga ilegales contra las que tan vehementemente luchan distribuidoras y gobiernos. Por no hablar del clásico destripamiento de tramas y sorpresas que al día siguiente al estreno en USA nos encontramos en cualquier rincón de Internet.

Wan abandona el gore y la violencia explícita para subirse al carro del susto fácil y el terror psicológico o ambiental. Parece que los gustos del público ahora se decantan más por filmes más en la línea del suspense, alejándose de propuestas más arriesgadas como las explotadas en la famosa saga del asesino Puzzle.



El film es barato y se nota pero no es que necesite mucho más para conseguir lo que pretende: asustarnos un par de veces. Con cuatro decorados, actores solventes que nos suenan pero para nada estrellonas y muy poca iluminación, James Wan consigue la combinación ganadora para llevarse el bote de la taquilla.

Desde el inicio de la cinta no podemos quitarnos de la cabeza una sensación de deja vu, de algo ya visto infinidad de veces. Las similitudes con películas como Poltergeist o Terror en Amityville hacen de Insidious una producción plagada de lugares comunes y tópicos, no aportando nada nuevo al subgénero de las casas encantadas. El director apuesta por lo seguro y se fija en el éxito de producciones baratas como Paranormal Activity.

Los ingredientes de este cóctel terrorífico son los habituales: niños en el centro de la trama, ruidos extraños, siluetas en ventanas, música efectista, cosas que se mueven solas…En fin, toda una ristra de tópicos vistos una y mil veces. A tanto llegan las similitudes con películas como Poltergeist que se incluyen equipos de “cazafantasmas”, la típica “medium”, un terrible secreto del pasado y otros que considero spoilers y que no desvelaré.

He sentido la sensación de estar delante de una de aquellas películas en VHS que alquilábamos en el videoclub de la esquina. Tanto el envoltorio formal como el contenido de Insidious parecen más propios de una cinta de los 80´s que de una producción reciente.

Insidious es una película barata en presupuesto y planteamientos y que no supone ningún avance para el género del terror. Aún así se deja ver y es recomendable para aquellos que prefieran el susto fácil al gore y la violencia. La recaudación obtenida por Insidious y otras películas de muy bajo presupuesto como Paranormal Activity dejan claro por donde van a ir los tiros en lo que a cine de terror se refiere.

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