Seguramente, si eres aficionado al mundo del cómic, te suene el nombre de Atlas Comics. Sí, es el nombre que recibió Marvel tras la II Guerra Mundial, hasta entonces conocida como Timely Comics. Hace unos años dediqué un  par de posts a este sello editorial que puedes leer aquí y aquí. La decisión de cambiar el nombre fue de Martin Goodman, quien fundara la editorial en 1939. Fue Goodman quien, en los años setenta, tras abandonar la Casa de las Ideas, crea una nueva editorial, Seaboard Periodicals, cuyo división de cómics es bautizada, precisamente, Atlas Comics. Pero ¿por qué nadie recuerda ya estos cómics? ¿Tan corta fue su carrera? ¿Por qué sus portadas eran tan similares a las de Marvel? A continuación, intentaré despejar estas y otras incógnitas acerca de uno de los sellos más efímeros del mundo del cómic.

MORLOCK 2001 #2, PORTADA DE LARRY LIEBER
MORLOCK 2001 #2, PORTADA DE LARRY LIEBER

ENTRE "PRIMOS" ANDA EL JUEGO

Como desvela el historiador del cómic Jason Sacks en su obra American Comic Book Chronicles: The 1970s, la fundación de Atlas Comics por Goodman no fue más que una especie de venganza contra la que había sido su compañía durante más de treinta años. En 1968, Goodman vendió Marvel a la compañía Perfect Film and Chemical con el compromiso de que mantuvieran el icónico nombre y a su hijo, Charles "Chip" Goodman, como director editorial. Sin embargo, en 1973, Stan Lee, que era primo político de Goodman, pasó a ocupar el sillón de editor de Marvel, dejando a Chip Goodman en la calle.

Martin Goodman
EN 1937, MARTIN GOODMAN EVITÓ MORIR EN EL DIRIGIBLE HINDENBURG AL CANCELAR SUS BILLETES EN EL ÚLTIMO MOMENTO

LA VENGANZA DE MARTIN GOODMAN

Contrariado por la situación, Goodman padre decidió contraatacar. ¿Cómo? Creando una nueva editorial de cómics con la intención de rivalizar con Marvel. De este modo mataba dos pájaros de un tiro: se vengaba de los propietarios de la editorial por no mantener el trato y daba un "carguito" a su hijo Charles. Para que sus intenciones de revancha fueran más evidentes, Goodman escogió el nombre de Atlas Comics para su división de historietas, como he dicho más arriba, una de las marcas de la Casa de las Ideas antes de convertirse en Marvel.

DIFUSIÓN, VENTAS, CALIDAD, COMPETENCIA... Y SED DE VENGANZA

Estos eran, básicamente, los objetivos que Martin Goodman perseguía con su maniobra. Sus intenciones eran implantar rápidamente sus cómics en los puntos de venta, ofrecer calidad, vender, convertirse en un competidor serio de Marvel, a la vez que se vengaba de su compañía propietaria, ahora llamada Cadence Industries. Marvel había tardado casi 35 años en alcanzar el éxito del que disfrutaba en los setentas, entonces, ¿cómo iba a lograrlo Atlas Comics con la rapidez que Goodman quería? Pues a base de convertirse en uno de los editores que más pagaba a sus guionistas y dibujantes.

PLANET OF THE VAMPIRES #2, PORTADA DE NEIL ADAMS Y DICK GIORDANO
PLANET OF THE VAMPIRES #2, PORTADA DE NEAL ADAMS Y DICK GIORDANO

PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO

Según cuenta Jason Sacks en su obra, el dibujante portorriqueño Ernie Colón (La Espada Salvaje de Conan, John Carter), al ser entrevistado para unirse al proyecto de Goodman, solicitó 65 $ por página. Obviamente, el artista había inflado su tarifa para la negociación. Sin embargo, Jeff Rovin, contratado por Goodman como editor de su línea de comic books a color, le dijo que "él valía más que eso", añadiendo 40 $ a lo que Colón pedía. Goodman no solo ofreció más dinero a escritores y artistas, sino algo mucho más importante: participación en los beneficios y respetar la autoría de los personajes que crearan para la editorial. Los personajes ya no pertenecerían a la editorial, como ocurría en Marvel y DC, sino a los autores que los habían creado.

LA IMPRESIONANTE PLANTILLA DE ATLAS COMICS

Con estas atractivas condiciones, Goodman consiguió reclutar a algunas de la figuras más prominentes del cómic norteamericano de la época. Además de Colón, nombres como Neal Adams, Pat Boyette, Howard Chaykin, Steve Ditko, Dick Giordano, Archie Goodwin, Russ Heath, Jeff Jones, Pablo Marcos, Al Milgrom, Larry Lieber (hermano de Stan Lee), Walt Simonson, Wally Wood, Frank Thorne o Alex Thot, entre otros, pararon a formar parte del proyecto de Martin Goodman. La cosa pintaba bien, ¿verdad?

TALES OF EVIL #3, ATLAS COMICS
TALES OF EVIL #3, ATLAS COMICS, PORTADA DE RICK BUCKLER

LAS PINTORESCAS COLECCIONES DE ATLAS COMICS

Entre las 28 colecciones (23 en formato comic book y 5 magazines) que lanzó Atlas al mercado podemos encontrar nombres tan sugerentes como Blazing Battle Tales (una especie de Sargento Rock), Ironjaw (un cómic de espada y brujería al estilo Conan), The Scorpion (personaje que Howard Chaykin reciclaría más tarde para Marvel) o Planet of Vampires, una curiosa mezcla entre lo cósmico y el horror. Ninguna de las colecciones superó los cuatro números. Algunas, incluso, solo tuvieron un número, como Barbarians, en el que, por cierto, el español Jordi Bernet (Torpedo 1936) dibujaba una de sus historias. También es el caso de Fright, un cómic protagonizado nada menos que por el Hijo de Drácula, escrito por Gary Friedrich (Ghost Rider, Sargento Furia) y dibujado por Frank Thorne (Ghita de Alizarr, Red Sonja).

LOS PROBLEMAS CRECEN

Pagar tan bien a sus artistas y escritores y lanzar tantas colecciones a la vez en tan poco tiempo pasó factura a los Goodman, padre e hijo. El mercado del comic book no era tan boyante como Goodman esperaba como para sostener los elevados sueldos de su plantilla. Debido a ello, tuvo que contratar autores y artistas más jóvenes y, por tanto, más baratos. Goodman, por su parte, tampoco estaba demasiado contento con el contenido de las colecciones. Por ejemplo, pensaba que el dibujo de Chaykin en The Scorpion era confuso y el guion demasiado sofisticado. Tampoco estaba conforme con la ambientación futurista de la colección Morlock 2001, y asignó a Steve Ditko a la colección de Tiger-Man para hacerlo más similar a Spider-Man. La distribución de las colecciones también tuvieron su parte de culpa en el declive de la editorial. De hecho, parece que, mientras los libreros se quejaban de que los cómics de Atlas no llegaban a sus negocios, miles de ejemplares languidecían en los almacenes...
PRIMERA PÁGINA DE THE DESTRUCTOR #1, DIBUJADO POR STEVE DITKO Y WALLY WOOD Y CON GUION DE ARCHIE GOODWIN
PRIMERA PÁGINA DE THE DESTRUCTOR #1, DIBUJADO POR STEVE DITKO Y WALLY WOOD Y CON GUION DE ARCHIE GOODWIN

LA VIEJA FÓRMULA DE COPIAR LO EXITOSO

¿Por qué las portadas de las colecciones de Atlas Comics nos recuerdan tanto a las de Marvel? Simplemente, por la obsesión de Martin Goodman de copiar el estilo de la Casa de las Ideas. Goodman no estaba haciendo otra cosa que intentar repetir la fórmula que había implementado cuando dirigió Marvel durante tres décadas: copiar los cómics que se vendían bien en cada momento y pasar al siguiente cuando la fórmula se agotaba. En su afán por mimetizar a Marvel, ordenó cambios radicales en varias colecciones cuando no habían alcanzado ni los cuatro números.  

EL PRINCIPIO DEL FIN

Probablemente, habrás sospechado que Chip Goodman era solo un hombre de paja dado que apenas me he referido a él. Estás en lo cierto. Quien tomaba las decisiones importantes en la editorial era su padre. Los cambios que demandó a sus artistas y guionistas hicieron que muchos de ellos se marcharan. Jeff Rovin, editor de los comics books en color, dimitió, pasando el hermano menor de Stan Lee, Larry Lieber, a ocuparse de esta línea junto a los magazines. Es decir, todas las publicaciones de Atlas/Seabord. Lieber, que carecía del empuje y la visión de su hermano mayor, se vio desbordado enseguida por tal cantidad de trabajo y responsabilidad.

STAN LEE JUNTO A SU HERMANO MENOR LARRY LIEBER
STAN LEE JUNTO A SU HERMANO MENOR LARRY LIEBER

LA AVENTURA DE ATLAS COMICS LLEGA A SU FIN

Atlas Comics cancela sus publicaciones en otoño de 1975 tras solo 67 números publicados, quizás demasiados para tan efímera existencia. Goodman se retiró y su hijo se dedicó al mundo de los magazines para adultos, abarcando gran variedad de temáticas. El hijo de Charles "Chip" Goodman intentó, en 2010, revivir los viejos cómics de Atlas de su abuelo. Se relanzaron colecciones de Atlas como Grim Ghost o Phoenix, ambas con siete números.

Y esta es, a grandes rasgos, la breve historia de una aventura editorial, Atlas Comics, que quiso hacer sombra a Marvel. Tenía todos los ingredientes para el éxito pero falló estrepitosamente, quizás por la soberbia de su creador, quizás porque carecía de alguien que agarrara firmemente el timón y fijara un rumbo, como Stan Lee en la Casa de las Ideas. Quién sabe...