Fallecida prematuramente a los 48 años, la escritora Shirley Jackson (1916-1965) es uno de los puntales de la novela de terror norteamericana del segundo tercio del siglo XX. Obras como su cuento La Lotería (1948) o La Maldición de Hill House (1959), novela en la que se basa la nueva apuesta de Netflix por el terror seriado, han influido en autores posteriores como Stephen King o Richard Matheson. No es la primera vez que La Maldición de Hill House es adaptada a otro medio distinto al papel. En 1963, Robert Wise dirigió The Haunting, a la que siguió en 1999 otra traslación, también con el mismo título en inglés, dirigida por Jan de Bont y protagonizada por Liam Neeson y  Catherine Zeta-Jones. ¿Merece la pena esta nueva adaptación de la novela de Jackson o, por el contrario, estamos ante un bluf?

The Haunting of Hill House

Pues, en contra de la opinión de la mayoría de la crítica especializada (y de la no tan especializada, todo hay que decirlo) The Haunting of Hill House tiene más de bluf que de obra maestra del terror televisivo. Creada por Mike Flanagan (Oculus, El Juego de Gerald), la serie está compuesta por 10 capítulos con una duración que va desde los desesperantes 71 minutos de su episodio piloto hasta los más tolerables 42. Aunque no hay noticias de que vaya a haber una segunda temporada (parece que el final es lo bastante cerrado como para no dar opción a ello), con Netflix nunca se sabe, y más si consideramos la exagerada buena acogida que está teniendo el show por parte de los medios mainstream.

Flanagan ha decidido con esta serie dar una vuelta de tuerca a la historia de Shirley Jackson, alejándose del terror más tradicional de las adaptaciones anteriores e introduciendo elementos más propios del drama familiar. El libro de Jackson, apenas trescientas páginas, no daba para una serie de diez capítulos. Sin embargo, si añadimos las vivencias de una familia casi destrozada por los extraños sucesos que ocurrieron en la infame casa, no tenemos para diez capítulos, sino para diez temporadas si los guionistas se lo proponen. En definitiva, La Maldición de Hill House tiene mucho relleno y poca chicha, al menos la que un amante del terror esperaría de un material de referencia como el de la novela original.

The Haunting of Hill House
YO ABANDONARÍA LA CASA EN EL MINUTO UNO, CON LO CUAL... ¡NO HABRÍA SERIE!

La historia va saltando entre el año 1992 y la actualidad, siguiendo la trayectoria vital de la familia Crain, el matrimonio y sus cinco hijos. En el primer capítulo, centrado en el hijo mayor, Steven (Michiel Huisman), vamos conociendo al resto de hermanos, marcados de distinta forma por los inexplicables sucesos que acaecieron en la mansión que sus padres habían adquirido para rehabilitar y en la cual vivían. En realidad, en este primer capítulo lo que vemos de la casona son apenas dos o tres escenas en las que poco se nos explica de lo que allí acontece, aunque ya se deja en evidencia que lo paranormal está presente.

La Maldición de Hill House tiene mucho relleno y poca chicha, al menos la que un amante del terror esperaría de un material de referencia como el de la novela original


En realidad, los sustos son escasos, ya que la mayor parte de la trama se centra en las heridas psicológicas que lo extraño dejó en las frágiles psiques de unos niños y un padre (Timothy Hutton) que aún no se ha repuesto de la pérdida de su esposa (Carla Gugino), precisamente en aquella casa. De este modo, comprobamos como cada hijo experimenta un trauma, más o menos evidente o grave, directamente vinculado con la mansión. 

The Haunting of Hill House
HUGH CRAIN Y SUS HIJOS HUYENDO DE LA CASA HILL

El gran problema de la serie es, sin embargo, que nada me importan los problemas de la familia Crain. Se ha dicho de The Haunting of Hill House que es la primera gran serie de terror, de la misma manera que los medios se han referido a Manifest como la nueva Perdidos (ya te contamos que no es así). Pues no, nada más lejos de la realidad. Los Crain son todo un repertorio de clichés que esperaríamos ver en cualquier drama familiar: Steven, el hijo mayor, con una carrera de escritor; Olivia, la inestable madre; Hugh, el atormentado padre; Shirley, la hermana mayor hecha a sí misma; Luke, el hijo con adicciones; Theo, la hija lesbiana que combate sus traumas con el libertinaje sexual; y, finalmente, Nell, la gemela de Luke y la que peor lleva lo sucedido en la casa.

Básicamente, la serie de Mike Flanagan es ésta, los problemas de la familia Crain con sus demonios interiores, mucho menos interesantes que los de la mansión Hill. Para más inri, la serie adolece de una narrativa confusa con continuos saltos temporales que ayudan muy poco a enganchar al espectador. Pareciera como si el creador del show, viendo que ya había poco que aportar a las dos adaptaciones ya hechas del libro, se hubiera decantado por el culebrón familiar más ramplón y gastado, insertando unas cuantas escenas supuestamente terroríficas. Eso es todo.

Básicamente, la serie de Mike Flanagan es ésta, los problemas de la familia Crain con sus demonios interiores, mucho menos interesantes que los de la mansión Hill


The Haunting of Hill House no es en realidad una serie de horror, sino un drama familiar... y de los aburridos. Sus protagonistas están demasiado pasados de vueltas, no son creíbles, y se nos quiere hacer creer que todo se remonta a los sucesos ocurridos en la mansión. Obviamente, no voy a perder diez horas de mi vida en ver esta serie, así que no puedo hablar de su final pero, vistas algunas reacciones de gente que sí la ha terminado, finaliza sin explicar gran cosa acerca de la casa. 


No es sorprendente que Netflix promocione las series en las que cree. Tampoco es sorprendente que promocione aquellas en las que no termina de creer pero que, al estar ya producidas y rellenando parrilla, necesitan de esfuerzos y dinero para que no se conviertan en un desastre absoluto de crítica y público. The Haunting of Hill House está entre estas últimas, un producto que no termina de encajar en el género (el horror) en el que se ha sido ubicado, pero que tampoco tiene los elementos necesarios para hacer de ella un buen drama familiar. ¿La primera gran serie de terror? Tendremos que seguir esperando.