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Ready Player One, de Ernest Cline. La Crítica

El próximo estreno de la película Ready Player One me animó a leer el libro antes de verla, ya que gracias a la lectura previa de El Juego de Ender, la película me resultó más disfrutable. ¿Qué nos cuenta este libro, primera novela del autor Ernest Cline? Seguimos la vida de Wade Watss, un adolescente del año 2045 que consigue escaparse de su miserable vida gracias a OASIS, un videojuego de inmersión virtual colectivo donde todos pueden vivir casi cualquier tipo de realidad a través de sus respectivos avatares. Y, viendo la miseria, superpoblación y contaminación que hay en este mundo, es lo que hace la mayoría. James Halladay, el creador de dicho juego, deja en su testamento la infinita fortuna que acumula a aquel que encuentre el huevo de pascua dentro del propio videojuego. Esto desata la locura tanto entre los participantes, llamados Gunters, como entre IOI, la multinacional que quiere hacerse con los derechos de OASIS y cobrar por todo lo que ahora era gratuito. La lucha por OASIS será encarnizada.

Ready Player One, de Ernest Cline

La primera impresión que me dio al empezar el libro es que estaba escrito con la idea de hacer del mismo una película. Por un lado, aprovecha descaradamente el revival de los años 80 causado por la llegada a la cuarentena de quienes vivieron su infancia y primera juventud en dicha época, ahora tan idealizada. En los años setenta, triunfaban las series de los años 50, como Happy Days, así que no es más que un fenómeno cíclico. Lo siento si es que pensabais que era la mejor década de la historia.

Si arañas un poco el libro, no tiene demasiado sentido la obsesión por la época de los protagonistas, así que se justifica porque el creador del juego, Halladay, la tiene como su época favorita. A través de eso, se entiende que se conseguirán resolver las pruebas que llevarán a poseer OASIS. Se entiende que se estudie todo lo de la época en plan erudito para tener opciones al juego, pero me parece un gran fallo que no haya la menor referencia a otras épocas. No se estratifica la vida tanto, se mezclan unas cosas con otras. El autor iba a lo que iba.

La primera impresión que me dio al empezar el libro es que estaba escrito con la idea de hacer del mismo una película


A la década de los 80 se dedican Wade y sus amigos, que poco a poco irán descubriendo los pasos para hacerse con el premio final. El libro está lleno de tópicos y de recursos mil veces vistos, aunque no por ello dejan de funcionar: una multinacional malvada que hace trampas con todos los recursos disponibles, una historia de amor porque hay que ponerla, giros que se ven venir, protagonista huérfano y maltratado por su tía a lo Harry Potter, tensión extrema y poner al protagonista al límite unas cuantas veces... y un mensaje entre optimista y buenista sobre el exceso de tecnología en nuestras vidas. 

Ready Player One, de Ernest Cline
UN GRAN EJEMPLO DE LITERATURA FAST FOOD

A su favor tiene que se lee con rapidez, aunque esté escrito funcionalmente y los diálogos no pasarán a la historia. La sensación de bestseller para el consumo de masas es tan grande que bien pudieran vender el libro con una hamburguesa en la portada. El autor se esfuerza en recrear cómo es conectarse a OASIS y en describir ese mundo de una manera comprensible y bastante factible. En OASIS se puede desde estudiar gratuitamente hasta construir tu propio planeta, dependiendo de lo que quieras pagar. Como lector, no siempre he conseguido imaginar en la cabeza el mundo que me describe un libro de ciencia ficción, pero eso no pasa con Ready Player One. Cualquiera puede leerlo sin miedo a no entenderlo. El esfuerzo que realiza el autor en OASIS no lo realiza para describirnos la realidad de 2045. Que un libro escrito en 2011 hable de crisis energética en 2045 cuando en 2017 Alemania ya obtiene el 85% de su energía del Sol es la prueba de lo poco, o mal, que ha investigado este autor. 

Aporta algo de crítica social sobre los abusos por deudas o el poder de las multinacionales, a modo de pincelada, sin entrar en el verdadero día a día de los habitantes del futuro. En cuanto a las continuas referencias a los años 80, me choca que nadie de 2045 pierda la cabeza por Lady Halcón o Juegos de Guerra, pero esto ya es una opinión personal. Entiendo que deban centrarse en la época a modo de estudio, pero que ignoren de tal manera todo lo posterior me resulta un error del autor. Las referencias a videojuegos de salas las disfrutarán quienes pasaron allí sus tardes de sábado, pero si no los has tocado como yo, pierdes el encanto de la descripción. En cuanto a las musicales, el grupo Rush no triunfó en mi país, así que ídem. 


Dicen que de cómics también habla Cline en la novela, pero apenas hay alguna referencia a una cabecera, de manera que el autor demuestra lo que viene en su biografía, que lo suyo son los videojuegos. Lo veo poco profesional, no le costaba nada informarse de los cómics más importantes de la época, hacer alguna referencia, y no quedarse en cuatro películas aleatorias ignorando otras de mucho mayor calado.  Un defecto que ya ha demostrado antes. Engancha y no le he notado grandes altibajos, avanzando en la trama bastante bien y sin grandes rellenos, un libro directo que no se pierde en demasiadas florituras. En definitiva, un libro desenfadado, fácil de leer, que deja buen sabor de boca y se disfruta como un almuerzo en la hamburguesería el día que te apetece comida rápida. Si no quieres una hamburguesa, no es tu libro, pero si sólo buscas entretenimiento, y no pensar mucho, es una buena opción. 

En cuanto a la película, es difícil saber el impacto de la misma. Spielberg puede hacer Minority Report muy bien, y La Guerra de los Mundos fatal. Ingredientes al libro no le faltan, el héroe venido de la nada con grandes valores, el grupo de amigos, la chica, los malos, el mundo en peligro... Ya en el tráiler se ve que aparecen personajes que no vienen en el libro por temas de autor, sí que muchas referencias las cambiarán, aunque lo mismo da una película que otra. El 28 de marzo veremos si será el pelotazo que Warner espera y necesita, o bien otro intento fallido de encaramarse a la ola ochentera. Pero eso ya es otra crítica.

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