A principios de 1997, Zinco, la editorial que hasta ese momento había publicado los cómics DC en España, dejó de hacerlo debido a ciertos conflictos surgidos a raíz de la distribución en Latinoamérica. En agosto de aquel año, la editorial mexicana Vid se hizo cargo de las colecciones de DC Comics en nuestro país, inaugurando un período que es recordado con no demasiado cariño por el aficionado español. Uno de los principales problemas de los cómics editados por el sello mexicano Vid eran las traducciones, poco profesionales y que incluían términos y expresiones desconocidas para el lector español. Hoy en día, las editoriales de cómics españolas cuentan con servicios de traducción propios o contratan empresas especializadas, como ésta de Valencia, las cuales realizan trabajos fiables, profesionales y, lo más importante, adaptados al país de destino de las publicaciones.


Pero si había algo que rechinaba al oído de los sufridos lectores españoles era la traducción de los nombres propios de los personajes del Universo DC. Todos recordamos de qué manera nos sacaba de la historia que estábamos leyendo el encontrarnos traducciones tales como Bruno Díaz en vez de Bruce Wayne, Ricardo Tapia en lugar de Dick Grayson, Gatúbela por Catwoman o Guasón en vez de Joker. En definitiva, una tortura para el desentrenado lector español, nada acostumbrado a estas estrafalarias españolizaciones de nombres propios.

Los traductores latinoamericanos alteraron prácticamente todos los nombres de grupos y héroes del Universo DC, con invenciones tan creativas y pintorescas como Diana Pérez (Diana Prince), Gil Garza (Guy Gardner), Carlos Vela (Wally West), Carlos Lara (Carter Hall), Oliverio Reyna (Oliver Queen), Carlos Sanz (Clark Kent) o el resto de personajes que podéis listados encontrar en esta página

JULIO JORDÁN, OTRA DE LAS PERLAS DE LOS TRADUCTORES MEXICANOS

Los superhéroes del Universo DC no fueron los únicos en ver alterados completamente sus nombres en países de Hispanoamérica; los personajes de su principal rival, Marvel, también sufrieron esta chocante costumbre. De este modo, héroes como Wolverine se transformaron por arte de magia en Guepardo, Glotón o, esto es en serio, Aguja Dinámica, mientras que villanos como Galactus fueron rebautizados como Alberto El Hambriento por editoriales como la mexicana Novaro. Las superheroínas, por su parte, tampoco escaparon a las ansias españolizadoras de los traductores mexicanos. Así, Rogue pasó a ser Titania, o Sue Storm a ser Susana Sánchez.

Pero ¿por qué se traducían los nombres de los superhéroes en países como México? Al parecer durante los años 60 y 70 del pasado siglo, las autoridades del país azteca prohibieron el uso de nombres extranjeros en publicaciones y programas de televisión dirigidos al público infantil. El organismo en cuestión, la Comisión Calificadora de Revistas y Publicaciones Ilustradas, impuso la prohibición de que aparecieran nombres y referencias a la cultura anglosajona en los cómics de la época, de ahí las bizarras traducciones que todos conocemos.

HULK, TRADUCIDO EN ESPAÑA DURANTE AÑOS COMO LA MASA. PORTADA DE RAFAEL LÓPEZ ESPÍ

Las traducciones más o menos afortunadas de nombres de superhéroes no eran solo patrimonio de Latinoamérica, también en España se tuvo por costumbre alterar sus nombres durante bastantes años. Tantos que, debido a la popularidad alcanzada, se han mantenido hasta hoy a pesar de que en la actualidad los editores españoles apuestan por mantener los nombres originales americanos. En las distintas películas de superhéroes, sin embargo, no se han utilizado en ningún caso los nombres traducidos al español.

Los ejemplos más curiosos de traducciones de superhéroes Marvel al castellano son los de La Masa (Hulk), Dan Defensor (Daredevil), El Hombre de Hierro (Iron Man), Masacre (Deadpool), Patrulla X (X-Men), Rondador Nocturno (Nightcrawler), Pícara (Rogue), Estela Plateada (Silver Surfer) o Máquina Vital (Machine Man), por citar solo los ejemplos más llamativos.