Con dos de las estrellas más rutilantes del Hollywood actual, si es que eso sigue existiendo, se nos presenta este estreno donde Jennifer Lawrence y Chris Pratt comparten casi todo el protagonismo. Passengers se ambienta en un futuro indeterminado donde la humanidad ya puede ir a vivir a otros planetas. El problema es que la distancia de años hace que el viaje haya que hacerlo en cápsulas de hibernación, concretamente durante 120 años. De los 5.000 pasajeros, sólo una tiene una avería y hace que Jim Preston (Pratt) se despierte 90 años antes de lo previsto. ¿Qué ha ocurrido y qué le espera al chico?


No he podido evitar ver algunas primeras impresiones de la película y resultaban bastante descorazonadoras. Afortunadamente, abandoné la sala de cine bastante satisfecho con lo que había visto. Quizás el error venga de que muchos han creído que por transcurrir la película en una nave espacial ya iban a ver Alien, y no es así. En realidad, la película habría que encuadrarla en el género romántico. Ni más, ni menos. La ciencia ficción es el marco elegido para que se desarrolle con los dilemas pertinentes y aportar algo más a lo que solemos ver en el género.

Jim despierta solo en la nave y se enfrenta al descubrimiento de que el resto del pasaje no le acompañará hasta dentro de 90 años. La descripción de los momentos de angustia que vive Jim y cómo intenta superar su situación están muy bien llevados. En ningún momento aburre, es fácil identificarse con él y cae simpático. Los avances tecnológicos que nos muestran tienen sentido y no caen en la exageración ni en la ridiculez. Por ejemplo, el barman interpretado por Michael Sheen, quien borda el papel.

LA PELÍCULA VA DE ESTOS DOS. SI NO TE GUSTAN, NI TE ACERQUES A LA TAQUILLA

En cuanto a la aparición de Aurora (Jennifer Lawrence), tiene el sentido que tiene. Formar pareja con Jim. La química entre los actores funciona, aunque realmente yo me habría ahorrado el caché de Lawrence, porque lo que hace ella lo podría hacer cualquier otra actriz guapa. Quizás Pratt y su encarnación del chico perfecto sea más difícil de sustituir; él ha resultado más carismático que ella.

Sin desvelar nada importante de la trama, debo decir que, siempre dentro de lo que es una historia de amor, nos plantea qué tipo de elecciones hacemos y por qué. Hasta que punto la tecnología puede sustituir a los humanos o no, y si creemos depender más de ella de lo que en realidad la necesitamos. La idea de estar 90 años en un crucero espacial de lujo con todo el ocio imaginable e inimaginable tampoco es tan terrible. Y menos, en semejante compañía, siendo ambos dos ideales en su género. Hay millonarios que viven en barcos de crucero, por algo será.

La química entre los actores funciona, aunque realmente yo me habría ahorrado el caché de Lawrence, porque lo que hace ella lo podría hacer cualquier otra actriz guapa.


Por razones que no vienen al caso, he visto muchas películas románticas, y debo decir que la mayoría dan vergüenza ajena. Irreales, estereotipadas y fantasiosas. No es el caso de Passengers que, aparte de desarrollar bastante bien su historia de amor, los retos a los que se enfrentan sus protagonistas hacen avanzar la historia y cumplen con lo que debe ser, para mi, una historia entretenida, que no pretende aleccionarte sobre nada, pero tampoco te toma por un cerebro plano.


Hace años, siempre había una película romántica que se convertía en un éxito inesperado. Parece ser que esos tiempos han pasado y el público está interesado en otras cosas. El fracaso de esta cinta se debe más bien a que el público no está muy receptivo para esta clase de historias, no porque la película no cumpla como una buena elección para pasar dos horas de evasión en el cine.