"Aun no es mañana", el título del episodio, resume perfectamente la primera parte del mismo. Quien no hubiese visto ni un capítulo de The Walking Dead podría pensar, a la vista de las primeras escenas, que estamos ante una serie que transcurre en la placidez de algún barrio residencial de los Estados Unidos. Una mujer de mediana edad cocinando galletas, esa misma mujer estableciendo lazos amorosos con otra persona, la conversación de una pareja de chicas que se quieren, alguien que teme ver desvelada una actuación poco justificable ante la autoridad... Son momentos casi cotidianos de un grupo de personas que, momentos después, se reúnen en una iglesia para decidir, antes de ser atacados por otro grupo, que deben masacrarlos sin piedad. Aun no es mañana, cuando tendremos que convertirnos en asesinos...


Es precisamente esta primera parte del capítulo de esta semana la que subraya aun más la drástica decisión de Rick, apoyada por todos menos por Morgan, de atacar preventivamente a los hombres de Negan. En definitiva, como una comunidad de gente normal y corriente pueden convertirse en asesinos a sangre fría, por muy malvados que sean los tipos que van a a eliminar. Un ataque, eso si, con un bonus importante aparte de eliminar a un peligro potencial, y es el de sustituir a Negan y los suyos como "recaudadores de impuestos" de la pequeña pero próspera comunidad de Jesus.

Como he resaltado, la primera parte del capítulo apenas cuenta nada relevante, solo vemos a algunos de los miembros del grupo de Rick intentando llevar una vida casi normal en Alexandria. Uno de los momentos que mas destacan la ilusión de normalidad en la que viven es la escena en la que Carol, recogiendo avellanas en el bosque que rodea el pueblo, se ve sorprendida por un caminante, eliminando a este con el resultado de una gran mancha de sangre en su blanca blusa. Una metáfora de lo que está por venir: "intento llevar una existencia normal pero se que mañana tendré que mancharme las manos de sangre", como lo pone de manifiesto la contabilidad que Carol lleva de sus víctimas.


Pero la verdadera almendra del episodio llega en su segunda mitad, en la incursión al cubil de los autoproclamados "salvadores". En un principio, el plan de Rick parece funcionar de maravilla, desde la sustitución de la cabeza cortada de Gregory por una de un zombie, a la impecable entrada en las habitaciones de los hombres de Negan. Hasta ahí muy bien. Lo malo, lo difícil, viene ahora, y es atravesar el cerebro de alguien dormido con un puñal con toda la frialdad del mundo. Heath, compañero de Glenn en la incursión, fue incapaz de hacerlo, y este último tuvo serias dificultades porque, al fin y al cabo, estaban asesinando a sangre fría a personas durmiendo que ni siquiera sabían de su existencia. 

Greg Nicotero, director del episodio, incluye en una de las escenas unas polaroids pegadas en la pared de uno de los dormitorios, fotografías de cabezas abiertas y cerebros desparramados. ¿Con qué objeto? Creo que es obvio. ¿Quién tendría en el cabecero de su cama fotografías así? Solo un demente sediento de sangre. Es la manera de justificar en parte la radical decisión de Rick de asesinar a los "salvadores" de esta forma tan cruel.


Sin embargo, y a pesar de que el capítulo de esta semana plantea serias discusiones éticas y morales, no deja de tener algunas cosas que chirrían. Una de ellas es el momento elegido por Abraham para romper con Rosita. ¿En serio? ¿Justo la noche antes de un ataque? Me extrañaron también las palabras de Abraham diciendo que se marchaba. ¿Dónde? ¿Cuando? ¿Y acaso cree que tiene posibilidades con Sasha? Daba la impresión que se piraba en ese momento, pero luego lo vimos en el ataque a la guarida de los "salvadores"...

Otra de las cosas que me chocan es la insistencia de Morgan en su actitud no violenta. ¿No ha aprendido nada? ¿Y a qué viene rogarle a Carol que no cuente nada a Rick de su discutible actuación durante el ataque de los "Lobos"? Y luego está la decisión de Maggie de ir con el grupo en el ataque a sabiendas del riesgo que conlleva en su estado. ¿No intenta Glenn persuadirla, tiene que ser Carol? Por cierto, gran fallo el de estas dos al dejarse atrapar, sabiendo que el ruido de la alarma atraería a otros "salvadores", por no decir a hordas de zombies... Un momento, ¿dónde están los caminantes atraídos por el tiroteo y la estruendosa alarma de la base? Con tanto estrépito lo normal hubiera sido que Rick y los suyos, tras eliminar a los hombres de Negan, se las hubieran tenido que ver con decenas de podridos que habrían acudido al lugar.


En definitiva, un capítulo que deja sentimientos encontrados y que hace pensar sobre lo que en realidad gira esta serie, que son los límites del ser humano en situaciones extremas. ¿No hay límites para la crueldad? ¿Hasta dónde se puede llegar para sobrevivir y proteger a los tuyos? ¿Está justificada la masacre de un enemigo potencial que aun no te ha atacado? Esperemos no tener que enfrentarnos nunca a dichos dilemas en la vida real, solamente desde la comodidad del sofá.