Este segundo episodio de la sexta temporada de The Walking Dead se aleja bastante del temido episodio tranquilo que no aporta nada que hemos sufrido en otras ocasiones. El comienzo ha sido algo extraño. Conocemos cómo llego Enid, la lánguida y triste adolescente, a Alexandria. La verdad es que la muerte de sus padres, o no está bien contada, o directamente eran estúpidos. Sin embargo, lejos de ser un episodio de transición o de presentación de personajes, estamos ante el que puede ser uno de los capítulos más brutales de la serie que no puede dejar indiferente a nadie.


Si nos quedamos la semana pasada con la intriga de saber de dónde provenía la bocina que hizo que las hordas zombies se dirigieran a Alexandria, las emociones de este episodio han sido tan fuertes que ni me acordaba para cuando se resuelve el misterio. Este episodio evidencia la frase que tanto le gusta recordar a Kirkman sobre su serie: el peligro no son tanto los zombies como el ser humano. La acción se ha centrado totalmente en Alexandria, hasta el punto que no hemos visto ni a Rick ni a su grupo en este capítulo. Ni falta que ha hecho viendo lo trepidante que ha resultado. Una banda de asesinos crueles y despiadados toma Alexandria con la misión de degollar sin piedad (es más, disfrutando con ello) a todo el que pillen. La filosofía que han seguido los habitantes de Alexandria hasta la llegada de Rick los ha hecho presas no fáciles, sino facilísimas ante esta panda de salvajes propia de la era de los bárbaros. La violencia ha sido extrema, ya que al no contar con armas sino con cuchillos, las escenas han sido muy brutales. Uno se pregunta si este tipo de actitudes tendrían sentido ante una hecatombe zombie o no son más que búsqueda de espectáculo por parte de los creadores de la serie. El enemigo está claro y es común a todos los supervivientes, y la unión es la opción lógica ante esta situación. Sin embargo, comprobando las noticias, recuerdo cómo soldados de las Naciones Unidas que supuestamente han ido a ayudar en situaciones de guerra, han terminado cometiendo toda clase de abusos aprovechando la aparente impunidad de sus actos. Y no son gente que se han criado lejos de la barbarie de otras tierras donde nacen pegados a un machete, sino gente que ha crecido en sociedades desarrolladas. 

QUE ME EXPLIQUEN QUE HACE UN PALO FRENTE A UN MACHETE...

Este grupo de asesinos ha llegado a la edad adulta en una sociedad normal, pero las circunstancias han podido sacar lo peor de ellos, hasta el punto de disfrutar de la matanza que han perpetrado. La clave la tenemos en la respuesta que ofrece uno ante la pregunta de Morgan: "No podemos elegir". Es evidente que están sometidos a un jefe, que suponemos conoceremos en breve. Por cierto, el papel que ha adoptado Morgan me cuesta de creer. Hasta Teresa de Calcuta habría renunciado a la pose pacifista ante semejante ataque. Sin embargo, el renuncia a matar a una panda de locos irracionales que degüellan a todo el que se cruzan. Tampoco me convence que un grupo de tipos armados, aunque sea con armas blancas, se fuera a amilanar con un tipo de mediana edad y un palito, por habilidoso que sea. Me lo puedo creer en Daredevil, que para eso es una serie de superhéroes, pero en TWD no. Carol ha demostrado dos cosas a la vez: que es una gran guerrera en todos los sentidos, y que no piensa encariñarse con ningún niño más. Atención a la frase que le dirige al hijo de Jessie. Difícilmente volverá a pasar por una inofensiva ama de casa que pierde el sentido con las recetas. Dejarla en Alexandria  ha sido la mejor elección por parte de Rick.

W Y JSS, UN EPISODIO LLENO DE SIGLAS

Sin embargo, el momento más emocionante del episodio no lo consideraría las muertes tan brutales que hemos visto, sino el momento en el que la antigua senadora, Deanna, se protege de los ataques y con la mirada, se da cuenta de lo equivocado que ha sido no estar preparados ante posibles ataques de humanos. Hasta Jessie termina defendiendo a Rick ante su hijo con la perspectiva del tiempo. Por cierto, los adolescentes, como ya advertimos, no parecen estar muy al tanto de lo que les rodea. Desde Enid que decide irse (¿a dónde?) como si nada pasara, hasta el hijo de Jessie, con broncas estúpidas en una situación en la que no se las pueden permitir. Parece que los chicos traman algo mas allá de lo que conocemos, con las reuniones sospechosas que observa Carl. Ya veremos si deriva en algo, aunque reconozco que son bastante odiosos todos y si los zombies se los comieran o los salvajes los capturaran tampoco iba a ser una tragedia, al menos para este que os escribe. 

DEANNA SE ARREPIENTE DE NO HABER DADO CURSILLOS DE TIRO EN ALEXANDRIA

Este episodio también nos ha servido para conocer un poco mejor a los habitantes de la comunidad, como Denise, a la que de poco le han servido sus estudios de medicina para salvar a una chica atacada por los salvajes. Por supuesto, Eugene, solo se dedica a estorbar, como el odioso cura. A ver cuando empieza a ser de utilidad y deja de enredar para variar. En definitiva, un buen episodio que no ha dado un respiro. Y si, nos hemos enterado de dónde venía la bocina. Lo que no sabemos es si finalmente los zombies llegarán a Alexandria, o se les ha podido controlar una vez la bocina dejó de sonar. En el próximo episodio lo sabremos.