11-abr-2015

Ya hemos podido disfrutar de los dos primeros episodios de Daredevil, la serie de Netflix que marca un nuevo comienzo en lo que al universo televisivo de Marvel se refiere.  Ésta no aspira a gustar a todos los públicos como Agentes de S.H.I.E.L.D. Como bien nos anunciaban los productores, estamos ante una serie con un nivel de violencia a pie de calle, que no parece evitar temas escabrosos. ¿Por fin tenemos una serie Marvel que adorar frente a las decepcionantes Agentes de S.H.I.E.L.D. o Agente Carter?


Pues parece ser que estamos de enhorabuena, porque es difícil poner pegas a estos dos primeros capítulos de la serie. Libres de la esclavitud que supone emitir en abierto, Daredevil apuesta por un tono decididamente adulto en el que caben escenas de tortura y problemas de temática actual, como crímenes financieros o el tráfico de personas. Charlie Cox como Daredevil convence sin problemas, aunque como fan acérrimo del personaje tengo la sensación de que podrían haber elegido a un actor más parecido al Matt Murdock de los cómics. No me lo tengáis en cuenta, no es más que una queja friki.

Foggy Nelson (Elden Henson) y Karen Page (Deborah Ann Woll) cumplen bien con sus cometidos. A ella la introducen como la primera cliente del bufete y Foggy hace la contrapartida desenfadada aunque no es ningún payaso. El tono de la serie es realmente oscuro. No está mal en la parte de Daredevil en acción, y logra transmitir la crudeza de la violencia que sufre y ejerce. Sin embargo, la parte en la que ejerce de abogado podría ser más luminosa. Es lo que hacen en los cómics y marca una mayor diferencia entre ambos cometidos. 

CHARLIE COX CONVENCE COMO DAREDEVIL Y COMO MATT MURDOCK

La forma en la que introducen los acontecimientos del Universo Cinematográfico Marvel es muy inteligente a la vez que sutil: se integra perfectamente en el discurso de la historia sin necesidad de mencionarlo más que de pasada. En cuanto a las escenas de lucha, han dado un paso adelante a lo visto en otras series y se han superado. Quienes esperaban escenas parecidas a las de Spartacus debido a que comparten showrunner, Steven S.DeKnight, que respiren tranquilos: no tienen nada que ver. Aunque sorprende ver a Daredevil empuñando una navaja, y echamos de menos más presencia del bastón (todo se andará), las luchas son realmente convincentes, sorprendentes y creíbles. Aunque veamos vencer a uno frente a cinco. Se empatiza con el protagonista con facilidad, aunque es un mérito que debemos al Murdock adulto más que a los flashbacks de su niñez, con diferencia lo peor de la serie.

VEREMOS SI PAGE CAMINA POR EL LADO OSCURO POR EL QUE LA LLEVÓ FRANK MILLER

Ni el niño elegido para interpretar a Murdock (Skylar Gaertner) ni el actor que interpreta a su padre, Batallador Murdock (John Patrick Hayden), transmiten lo que deben transmitir. Skylar parece el primer niño que pasaba por la calle, y su padre no se queda atrás. ¿Tanto costaba poner a un hombre musculoso y con un rostro de mas carácter haciendo de boxeador? A estos malos castings, se une lo poco trabajada que parece la historia entre padre e hijo. Lo que emociona en los cómics, aquí se cuenta de una manera superficial y poco convincente. El accidente de Matt niño no está nada claro, tenemos que suponerlo todo. Pero es que los poderes que adquiere tampoco se nos explican. Yo me los se de memoria, pero eso no significa que no deban ponerme en situación, y más a los espectadores que no conozcan tanto al personaje, que son la mayoría. Sin embargo, lo más increíble es la decisión que toma Batallador Murdock. A partir de aquí SPOILERS.

CLAIRE VA A TENER TRABAJO CON MATT

Dice un viejo refrán que si no está roto, no lo arregles. Pues es lo que han hecho aquí, intentar arreglar algo que se contó perfectamente en los años 60. En las primeras historias de Daredevil, vemos como su padre cuida al chico como padre soltero y le fomenta el amor a los estudios frente a los abusos de los matones del barrio. Esto nos ayuda a entender el sufrimiento del chico desde pequeño y como se sintió marginado y solo pero unido a su padre. Nada de esto aparece en la serie. Además, en los cómics Batallador Murdock muere a manos de unos mafiosos, si, pero cuando su hijo ya estudia en la universidad. Aquí, nos plantean una especie de suicidio de un hombre que tiene que cuidar solo de un crío ciego de 9 años ¿En serio? ¿No hay padres entre los guionistas? Es posiblemente la peor decisión del mundo. El dinero no suple un padre entregado, no hay más que ver los intentos de suicidios de los hijos de las celebrities. En los cómics, a Batallador lo engañan haciéndole creer que ha ganado combates por si mismo cuando en realidad estaban amañados. Y cuando le dicen que pierda, es más por orgullo de padre que otra cosa, sin pensar mucho en las consecuencias. Y con un hijo independiente. Y no me vengáis con que llama a no se quien para que cuide de Matt. No se puede enganchar un hijo como un perro. En fin, menos mal que esto quedará en el pasado de la serie, pero es una pena. Bien hecho habría dado más fuerza a la influencia del padre de Matt en su vida, como ocurre con Bruce Wayne en Batman Begins

KINGPIN SE HACE ESPERAR, AUNQUE SUS TENTÁCULOS YA SON EVIDENTES

En cuanto a la enfermera de noche, Claire Temple (Rosario Dawson), de alguna forma había que introducirla y ninguna era fácil. Lo han solventado con que ella fuera testigo de las actividades del vigilante vestido de negro. Y, visto lo destrozado que acaba Matt, va a resultar imprescindible.

Sólo hemos visto dos capítulos y queda mucho por ver y disfrutar para poder dar una visión más general de la serie. Nos ponemos a ello con todas las ganas del mundo.


Con esta nueva apuesta, Netflix sigue apostando por la producción propia, abarcando todo tipo de temática en ello. En este caso, se centra en la historia de una familia, los Rayburn. La conforman un anciano matrimonio, Sally (Sissy Spacek) y Robert (Sam Shepard) y sus cuatro hijos: Danny (Ben Mendelsohn), John (Kyle Chandler), Meg (Linda Cardellini) y Kevin ( Norberto Leo Butz). La aparente felicidad externa de la familia esconde fricciones y secretos que iremos descubriendo poco a poco. ¿Estamos ante una interesante propuesta o mejor sigue Netflix comprando series ajenas?


A este paso, Netflix se va a acabar comiendo al resto de canales que emiten por cable. De nuevo, estamos ante una interesantísima propuesta que partiendo de un tema complicado, parece salir airosa, al menos en este primer capítulo. La presentación de la familia y su medio ambiente es impecable. Los Rayburn son una estirpe importante en Florida, donde poseen un importante hotel y son muy conocidos por la comunidad. El matrimonio se nos presenta unido en apariencia, aunque las relaciones reales se nos irán desvelando en los próximos capítulos. En cuanto a los hijos, obtenemos unas pinceladas de quién es quien, pero huyendo de etiquetas exclusivas como ocurre en otras series con personajes más planos. Nos presentan a Danny, el mayor, como el típico hijo problemático que no logra encauzar su vida. Sin embargo, John, el hijo aparentemente responsable, atesora grandes recuerdos de infancia de él y esto hace que luche porque Danny siga teniendo un puesto importante en la familia. 

LA RELACIÓN ENTRE DANNY Y JOHN ES DE LAS MÁS FUERTES DE LA FAMILIA

Aparte tenemos a Meg, la única chica que parece algo mimada e irresponsable para su edad, y Kevin, que pese a ser el pequeño, no parece destacar por nada especial en la familia y ser consciente de ello. Nos dan lo suficiente para que queramos saber más. Al igual que en The Affair, un crimen ronda la trama, y vemos escenas que van hacia adelante y hacia atrás. Afortunadamente, no se adivina una serie tan tramposa como me resultó The Affair tras ver su primera temporada completa. Aquí nos queda claro lo que sucede, en uno de los mejores cliffhangers que recuerdo en un piloto: lo que no sabemos es cómo llegamos a él. Y es lo que queremos saber.

A una historia bien contada como es esta, se le añaden unos escenarios paradisíacos que nos embargan como espectadores y que dan más fuerza si cabe a lo que estamos viendo.

"NO SOMOS MALAS PERSONAS, PERO HICIMOS ALGO MALO"... UN SLOGAN QUE SE ENTIENDE DESDE EL CAPÍTULO 1

Si debo apuntar que la serie requiere toda tu atención, e incluso así puede resultar algo confusa al presentar tantos personajes nuevos de repente. Aunque la temática en sí no os interese en un principio, familia con secreto, dadle una oportunidad. Esta serie habla sobre todos nosotros de alguna manera, de lo que estamos dispuestos a hacer bajo las circunstancias adecuadas. No estamos ante ningún culebrón, sino ante una gran propuesta que satisfará a los más espectadores más exigentes en cuanto al retrato de las relaciones humanas se refiere ¿No van todas las series de eso al fin y al cabo?

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