28/2/2011

BATMAN: LUZ DE GAS



  Como seguidor de Batman desde hace más de 20 años nunca he sido amigo de los elseworlds o los fuera de continuidad. Los pocos que habia leído me habian decepcionado porque no respetaban la esencia del personaje: no era mi Batman. Sin embargo, por una recomendación he leido Batman:Luz de Gas. Llevo años conociendo la existencia de este cómic, sabia que aparecía Jack el Destripador: ¿Jack el Destripador y Batman? Si de por sí ya no entiendo la fascinacion por los grandes criminales, mezclar uno de ellos con mi personaje de ficción favorito ya es demasiado. Pero me libré de prejuicios y lo lei.



  El dibujo de Mike Mignola es perfecto para la época que refleja (finales del s. XIX) y el entintado de Craig Russell no le va a la zaga. Eso sí, no nos libramos que nos vuelvan a contar por enésima vez el asesinato de los Wayne, sólo que ahora viajaban en carreta por un bosque desolado a las tantas de la noche (siguen siendo unos incautos). El universo en el que se desenvuelve Batman se recrea e integra perfectamente en la época en la que transcurre la historia: playboys millonarios y grandes criminales han existido siempre.

  Bruce Wayne vuelve de su viaje de iniciación de Europa donde coincide con un amigo de la familia en el barco de regreso, justo cuando en Gotham comienzan a perpetrarse crímenes con los pautas de Jack el Destripador, prueba de fuego para los inicios del héroe.

   Por una serie de investigaciones las sospechas recaen en Bruce Wayne y es encerrado en Arkham Asylum a la espera de la horca. Así nuestro héroe debe resolver el caso no ya como otro acto heroico más sino para luchar por su inocencia y su vida.

  La historia se resuelve bien, relacionando el desenlace con la propia biografía de Bruce Wayne, aunque podríamos tacharlo de algo previsible. Se lee fácilmente pues no es un cómic extenso y no hace falta ser un iniciado en el universo de Batman para entenderlo plenamente.

  El personaje de Batman se presta a innumerables posibilidades de adaptación a distintos entornos y épocas sin perder su esencia en absoluto, hasta la llegada del iluminado Morrison con su Batman Inc., convirtiendo al personaje en algo irreconocible y carente de interés, cayendo por momentos en el ridículo y la tomadura de pelo.

  En una escala del uno al diez, yo le pondría en mi humilde opinión un 7,75, pero si viene a revision quizás le suba la nota.

  Crítica realizada por el colaborador independiente Silver Draper.