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Antidisturbios, temporada 1. Crítica de la serie de Movistar+

La serie original de Movistar+ Antidisturbios comprende seis episodios en su primera temporada. Para quienes nos leéis desde fuera de España, deciros que los efectivos antidisturbios son la rama policial que debe mantener el orden, muchas veces con violencia. Unas veces contra manifestantes, otras contra maleantes. Y no es fácil. Dirigida por Rodrigo Sorogoyen y escrita junto a Isabel Peña, el éxito ha sido inmediato. Las críticas por parte de algunos profesionales del cuerpo, también. Os analizamos a continuación cada capítulo.

Antidisturbios


CUÁL ES LA TRAMA DE LA QUE PARTE ANTIDISTURBIOS

Conocemos someramente al equipo de antidisturbios Puma 93. Integrado por seis antidisturbios, todos se conocen menos uno. Deben ejecutar un desahucio, algo que tanto afectó a la sociedad española durante la crisis del 2008. Todo el proceso es retratado desde una objetividad asombrosa, plasmando muchos aspectos que nunca se mostraban en las noticias. El peligro que conllevan estas operaciones, la falta de medios, los abusos de unos y otros,  la lucha de las plataformas ciudadanas, las órdenes dadas por quienes nada arriesgan en el proceso... Es difícil no sentir que lo que vemos es una fiel traslación de la más factible de las realidades. De lejos, lo más creíble de la serie junto a los interrogatorios. 

A partir de aquí, ocurre un terrible suceso cuyas consecuencias pivotan la serie hasta un punto imposible de adivinar. 

LOS PERSONAJES EN LA SERIE ANTIDISTURBIOS

La serie va desgranando la personalidades de los protagonistas poco a poco. Los vemos interactuar en el trabajo con un compadreo muy reconocible. Uno de los mejores puntos de la serie, que se agradece enormemente entre tanto diálogo acartonado que en nada reflejan a la sociedad española en otras producciones. Tenemos al padre de familia responsable, y al niñato con un buen sueldo joven e impulsivo. También el protegido de un familiar que le puede más la fuerza que el cerebro. El nuevo que va por libre y despierta el recelo del resto en una tarea que tan corporativista necesita ser para cubrirse unos a otros. Los experimentados cuya profesionalidad se pierde por las órdenes de quienes nada saben del día a día. 

Aunque cada episodio se titule con el apellido de uno de ellos, no se centra exclusivamente en el mismo protagonista. Siempre vemos más o menos algo de otros personajes. Debo decir que abusan algo del drama. Hasta el más desgraciado tiene un momento de luz, desenfado o alegría. Aquí abusan de los momentos de tensión. No sé si hay cuerpo que lo aguante.

QUIEN TIENE PADRINO, SE BAUTIZA


LAS INTERPRETACIONES DE LOS ACTORES EN ANTIDISTURBIOS

Asombrosas en lo que respecta al equipo. Desde Salva (Hovik Keuchkerian) hasta Rubén (Patrick Criado) el chico más irreflexivo. Sorprende que se haya sacado una plaza de algo en el sector público, con lo que pesan los estudios, pero lo dejamos pasar. Se lucen toda la serie, pero destacaría la escena del segundo episodio, con el interrogatorio. Mucho mejor los interrogados que los interrogadores, muy poco empáticos. Las reacciones, los nervios, el lenguaje tan políticamente incorrecto pero tan real, son difíciles de mejorar. 

No se quedan atrás Úbeda (Roberto Álamo) o Diego (Raúl Arévalo), que aprovechan sus personajes bien construidos. Menos me convencen Bermejo (Raúl Prieto) o Alex (Alex García), demasiado definidos por la violencia, el abuso de sustancias o la irreflexión. Los peor definidos, en mi opinión.

LO PEOR DE LA SERIE ANTIDISTURBIOS: LA INSPECTORA URQUIJO

El personaje de Laia Urquijo (Vicky Luengo) es con diferencia lo peor de Antidisturbios. La inevitable profesional idealista e intachable, que llega hasta el fondo de la cuestión a costa de todo. Incluso su vida personal. Muy original. Como siempre en estos casos, es francamente antipática, de personalidad plana. No cambia su cara de acelga en toda la serie. La visten de manera lúgubre, con jerséis oscuros que parecen sacados de la basura. Será que vestir con colores es de locas irresponsables. En cualquier estercolero veréis muebles más bonitos que los de su piso. Hija, con la de años que hay que estudiar para sacarte la plaza, ¿no te da ni para ir al IKEA? Con ese ambiente, la depresión la tienes garantizada, no te hacen falta corruptelas.

Es una gran Inspectora de Asuntos Internos, pero no sabe lo que es un pen drive. Fabuloso. Tampoco le suenan personajes poderosísimos en las sombras que seguro son vox populi en una comisaría. Se pasea delante de sospechosos en una investigación. Muy discreta. No la vemos tomar precauciones en situaciones peligrosas... Supongo que la actriz ha hecho lo que le han pedido. 

LA INSPECTORA URQUIJO NUNCA GANARÁ EL CONCURSO DE CHISTES DE LA COMISARÍA...


¿Cuál es la motivación de esta chica? ¿Por qué hace las estupideces que hace en la discoteca, jugándoselo todo? ¿A qué viene su decisión final? Es un personaje cajón de sastre, que cae en incoherencias de comportamiento para resolver la trama. La gente trabajadora suele ser empática, divertida y feliz, al menos en España. Se debe a que son conscientes del bien que hace su trabajo, y disfrutan con él. Hombres y mujeres.

Me parece una falta de respeto a las mujeres profesionales este eterno perfil. Secas como mojamas, desagradables, alejadas de cualquier broma, y que descuidan su propia vida y aspecto personal. Lleva aburriendo muchos años y no se sostiene. Y esto lo añado a instancia de mi pareja, harta de sentirse ofendida por el retrato profesional que parece imperar en las series con mujeres a cargo de responsabilidades.

VER LA DUREZA Y LA NECESIDAD DE SU TRABAJO  ES UN GRAN ACIERTO DE ANTIDISTURBIOS


LAS POLÉMICAS QUE HAN RODEADO A LA SERIE ANTIDISTURBIOS

Parece ser que esta serie no ha gustado nada a algunos representantes de la policía. Para empezar, es una serie, no un documental. Destacamos las más comunes.

Se quejan de que los agentes abusando de sustancias dan mala imagen del cuerpo. En todos los trabajos que he tenido, he sabido de gente que hacía lo mismo. En inmobiliarias, en oficinas, en hostelería... Hasta un compañero falleció por sobredosis. No  he generalizado jamás, ni creo que ninguna persona adulta lo haga. Sí es cierto que es difícil mantener ese nivel de excesos y un trabajo, y menos de antidisturbios. Algo de sutileza habría beneficiado a la serie. Menos es más.

Otra crítica que se le ha hecho a Antidisturbios es que nunca salen haciendo deporte. ¿Qué nos aportaría eso? Son sólo seis episodios, deja los rellenos para las series de Netflix. Aparecen en las redes sociales con fotos en el gimnasio, o escalando.  Es obvio para cualquier espectador que Rubén o Alex no van a tener esos cuerpos comiendo donuts, cómo de tontos piensan algunos que somos los espectadores.

En cambio, estoy de acuerdo con la crítica al exceso de violencia. Excelente en acción, y bien rodada, explicando lo duro que es ese trabajo. Pero gratuita en las vidas personales. Una pincelada aquí y allá es más creíble. No se entienden las continuas reacciones violentas. Ya son mayorcitos algunos para hacer tanto el tonto frente a superiores de esa manera. O que no sepan quedar entre ellos sin tener casi que llamar a otro equipo antidisturbios por la que lían. A ese nivel de agresividad, no se puede mantener amistades en el tiempo, ya habrían saltado por los aires hace mucho. Aquí se le ha ido la mano al director, algo más equilibrado habría funcionado mejor. 

No es ni mucho menos la mejor serie española como algún inocente pueda pensar. Dentro de Movistar+ ya tienen una mejor, El Día de Mañana, lejos de altibajos. Aunque los mejores episodios creo que son los dos primeros, me parece una serie recomendable. Esta primera temporada está bien cerrada y no necesita una segunda. Pero si la hacen, por favor que trasladen a la agente Urquijo. 

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