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5 Razones Para Mantener el Formato Físico de Películas y Series

Redescubriendo en el mueble del salón la gran colección de DVD musicales que atesoro, caí en la cuenta de lo rápido que va todo. Hace pocos años, para poder ver una serie o película, al menos legalmente, tenías que comprarla, muchas veces en el extranjero, en Blu-ray o DVD. No podías ver Youtube en la televisión, así que tocaba lo mismo si te gustaban los videoclips de un grupo. La llegada de las plataformas de streaming como Netflix, HBO o Filmin ha multiplicado la oferta de películas disponibles. Esto ha hecho caer en picado la venta de los formatos físicos de películas y series, así como de sus dispositivos reproductores. Sin embargo, me temo que, a pesar de la inabarcable oferta de visionado, sigue siendo necesario que tengamos disponible el formato físico de las películas o series. Veamos por qué.


ERES INMUNE A LA CENSURA IMPERANTE DE CADA MOMENTO 


Estamos viviendo un tiempo curioso. El miedo a molestar o a una denuncia por cualquier cosa (racismo, machismo...) nos está llevando a medidas difíciles de entender si realmente existe la libertad de expresión. He visto películas españolas con escenas mal cortadas. Si recuerdas el capítulo de Los Simpsons dedicado a Michael Jackson, es todo lo que te queda. O tener comprada la tercera temporada de la serie. En Disney+ lo han retirado como si nunca hubiera existido.

Otro ejemplo es la polémica levantada por Lo Que El Viento se Llevó (1939) en HBO MAX al ser acusada de apología del racismo. Si dieran para más, descubrirían a Rhett Butler golpeando a Scarlett O'Hara o teniendo relaciones no consentidas con ella. O que el único proyecto para una mujer en aquella época era el de tener un buen matrimonio, y que estuvieran conformes con eso. Sencillamente, retrata una época tal como era, la mejor cura para valorar las libertades de hoy día, y saber de dónde venimos para no volver a repetir aquellos errores.

También podrían retirar El Hundimiento (2004) porque Hitler se comporta de manera educada y amable con su secretaria, siendo como era un genocida. O entender que es otra manera de mostrar que los más abyectos dictadores pueden tener muchas caras. Y así saber desconfiar de políticos en apariencia muy simpáticos que esconden puro fascismo en la letra pequeña. Las películas no tienen por qué abanderar lo que cuentan, ni compartirlo. Pueden ser históricas, fidedignas o no, paródicas, mero entretenimiento, con mensaje, sin mensaje, completamente irreales, tremendamente malas... La ideología que cuenta en tu videoteca es que te haya gustado, por la razón que te plazca. 

LA PELÍCULA HA BATIDO RECORDS DE VENTA EN FORMATO FÍSICO TRAS LA POLÉMICA

TE AHORRAS LOS CORTES DE LA EMISIÓN POR LA DEMANDA EN LA RED

En estos tiempos de confinamiento, casi todos hemos pasado por esto. Te plantas un viernes noche delante de la tele, le das a tu plataforma favorita, y la película escogida no para de dar vueltas y vueltas. Dirán que el teletrabajo colapsa internet, pero esto me ha ocurrido más bien en horas ociosas. Con tu Blu-ray, ves lo que te da la gana sin depender de que la carísima conexión que tantos gigas nos facturan aquí en España, falle. Además, la calidad de visionado y sonido, recientemente reducida por este mismo problema, es la que has pagado, no menos. Sin cortes ni sobresaltos, que ya tenemos bastante con las noticias diarias.

NADIE SABE LO QUE VES

No sé vosotros, pero odio el algoritmo de las plataformas según el cual me tiene que gustar siempre lo mismo. Y me recomiendan disparates. Si veo una romántica y no me ha gustado nada o ni la he terminado, no dejan de recomendarme más. Como si uno no pudiera tener mil géneros favoritos. O cuando empiezo una segunda temporada de una serie que me gustó, como After Life, y la dejo en el primer episodio de mala e innecesaria que me parece la continuación. Al algoritmo le da igual, me la sigue destacando cada vez que entro en la plataforma. Me borra así el buen recuerdo que tenía de la primera temporada. Cuando veo una infantil con mi hija en mi perfil, ya estoy condenado. Me persiguen Peppa Pig, Patatín y Patatón y demás personajes. Es un acoso del que me gustaría prescindir. Lo que veo en mi reproductor, una o mil veces, solo lo sé yo. No debe ser motivo de burla, como hizo Netflix en sus redes sociales. El colmo. La privacidad en estos tiempos es ahora mismo un lujo. Al menos, que nos quede esa parcelita. 

MI PELÍCULA ANIMADA FAVORITA DE BATMAN. NO ESTÁ EN NINGUNA PLATAFORMA EN ESPAÑA

LA EXPERIENCIA FÍSICA, LOS EXTRAS Y LAS EDICIONES ESPECIALES

Mi hija pequeña, prefiere poner sus Blu-ray de películas animadas que darle al botón de la plataforma. Tocar es siempre una experiencia superior a lo etéreo que resulta la nube. Resulta más real, y ella lo siente así sin que nadie la influya. La lucha por mantener ventas hizo que salieran ediciones realmente espectaculares de películas. Regalos, figuras, extras inencontrables, como los making of, que nunca aparecen en las plataformas. O reportajes acerca de cómo era la época, lo cual está genial para contextualizar el producto. Muchas veces nos sirven de adorno, pero otras aprendemos con los libretos, que aportan fotografias inéditas del rodaje, o los comentarios del director para los muy frikis. Una delicatessen que, bien es cierto, no todo el mundo valora, sino los muy cinéfilos. Así podemos resguardar la integridad de la obra que se quería contar.

EL PRODUCTO ES TUYO PARA SIEMPRE

O al menos, mientras dure la vida útil del Blu-ray, unos treinta años. Al poner la lista de favoritos en la plataforma, inabarcable para cualquier persona de clase trabajadora con familia, llega el momento de ponerte a ver alguna película. Y no está. Te sorprenderías la cantidad de títulos que no están disponibles en nigún servicio. No te indican hasta cuándo tienen disponibles las series o películas, y te llevas el chasco. Actualmente, estamos viendo la sensacional serie Fringe (2008-2013), que no está disponible en ninguna plataforma.

La sensación de propiedad que te da un disco no la da un archivo intangible. Compré canciones en Spotify que no sé dónde están ahora. Lo mismo con las compras de películas en alguna plataforma, a expensas de que caduque cuando les parezca. Además, el verlos en la estantería hace que, aun sin tiempo para volver a verlas, como me pasa con Mad Men (2007-2015), las recuerde gratamente y de alguna forma, las vuelvo a disfrutar.

No deberíamos dejar de una manera tan alegre en manos de terceras personas lo que podemos ver o no. Entiendo que estos productos no son baratos, y que ya el abono mensual de las plataformas cubre el presupuesto para el ocio de muchas familias. Pero siempre hay hueco para un rinconcito de reserva, para tener esas películas que puedan pasarse a otras generaciones, que den personalidad a una casa puestas en las estanterías. 

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