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HORNS. LA CRITICA (SIN SPOILERS)

Estrenada en España casi un año después que en USA (aun mas si contamos su lanzamiento previo en iTunes a principios de octubre de 2014), Horns, dirigida por el galo Alexandre Aja (Maniac, Piraña 3D) e inspirada en la novela del mismo título de Joe Hill, es una cinta que podríamos encuadrar dentro del drama fantástico, aunque por momentos contenga elementos de comedia surrealista. La película se centra en Ignatius Perrish (Daniel Radcliffe), un chico acusado de asesinar a Merrin, su novia de toda la vida (Juno Temple), y que ve como nadie en su pueblo cree en su inocencia. Lee (Max Minghella), amigo de la infancia y ahora su abogado defensor, es el único que cree en su inocencia. Una mañana, Ignatius se despierta con unos cuernos creciéndole en su frente, unas astas demoníacas que le permitirán sacar a la superficie lo mas oscuro de los que le rodean, una habilidad que le brindará la oportunidad de encontrar al verdadero asesino de su novia.


En primer lugar, y aunque el propio leitmotiv de la película, el crecimiento de los cuernos sobre la frente del protagonista, podría hacer que viésemos la cinta como una especie de parodia, eso no sucede. En realidad, la historia que aquí se nos cuenta tiene mas de drama que de comedia aunque, como he dicho mas arriba, contiene elementos que entrarían en el terreno de la comedia grotesca. La película es una especie de versión demoníaca de la comedia de Jim Carrey Mentiroso Compulsivo (1997), en la que el personaje de Radcliffe sirve como catalizador para sacar a la superficie los deseos y las pulsiones mas ocultas de aquellos que le rodean, lo que nos deja algunas situaciones que, como mínimo, dibujan una sonrisa en el rostro del espectador (el dentista y su ayudante, la pareja de policías, o la fauna del bar, por poner tres ejemplos).

Sin embargo, la historia se va volviendo mas oscura conforme avanza el metraje, deslizándose desde la comedia negra hasta el drama criminal, con el protagonista enfrentándose a las duras revelaciones que sus sobrenaturales cornamentas sacan a relucir de sus allegados, revelaciones que le acercan cada vez mas a la terrible realidad tras el asesinato de Merrin, su amor de la infancia. 

IG PERRISH (DANIEL RADCLIFFE) Y MERRIN (JUNO TEMPLE)

Pero terminado el generoso metraje (el film dura dos horas), debido sobre todo a unos flashbacks de la juventud de Ignatius, estos no del todo justificables, queda la sensación que la película podría haber funcionado incluso sin el recurso demoníaco, con solo el protagonista investigando por los medios digamos tradicionales la verdad tras el crimen de su novia. En realidad, es la típica cinta en la que una pequeña comunidad, cuyos miembros tienen todos mucho que ocultar, se ve sacudida por un espantoso crimen, el de una chica joven... solo que con un personaje con cuernos surgiendo de su frente.

La interpretación de Radcliffe, alejada radicalmente de su papel de Harry Potter que le lanzó a la fama, es convincente, a pesar de la extraña y bizarra situación en la que se ve envuelto su personaje. Habría sido divertido ver como hubiese sido el film de haber contado con Shia LaBeouf como protagonista, actor que en principio iba a interpretar el papel de Ignatius. En cuanto al resto de personajes, destacar como siempre el buen hacer de David Morse (Contact), como el atribulado padre de Merrin, James Remar (Dexter) como el padre de Ignatius, o el de Max Minghella, como Lee, el abogado y amigo de la infancia del protagonista. Quizás la elección de Juno Temple como Merrin no haya sido de lo mas acertada (la chica es guapa, pero no tan fascinante como para que todo el mundo, y digo todo el mundo, estuviese enamorado de ella), pero cumple su función como novia ideal.

A RADCLIFFE NO LE FALTABA NI EL TRIDENTE

La película de Aja es en realidad una especie de sátira sobre la hipocresía que inunda nuestra sociedad (en este caso la norteamericana), una sociedad en la que la práctica totalidad de los individuos que la forman tienen algo que ocultar a las miradas de los demás. La metáfora de los cuernos diabólicos del protagonista es solo una excusa para poner de relieve las contradicciones entre lo que hacemos y como nos comportamos y lo que en realidad pensamos y sentimos. Horns es una película interesante, que consigue mantener el interés hasta el final, aunque le sobren varias escenas, como los excesivamente alargados flashbacks de la infancia de Ignatius, a mi entender irrelevantes para la comprensión de la historia y que hubieses recortado al duración del film hasta los 90 minutos. 

En definitiva, una cinta recomendable, con una premisa chocante eso si, pero que no distrae ni de la historia ni del mensaje que supuestamente se nos quiere transmitir. Sin embargo, el film de Aja no está lo suficientemente bien definido como cabría esperar, y se dispersa a veces entre la comedia y el horror, el drama criminal y el cine de terror grotesco, navegando entre varios géneros para no asentarse definitivamente en ninguno.

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