Las series de superhéroes se han convertido en un género muy abundante dentro de la oferta televisiva. Hasta ahora, los pocos intentos patrios de hacer una serie basada en el tema han sido bastante pobres. De hecho, uno de los mayores fracasos televisivos de la historia de los canales privados fue El Inquilino, protagonizada por Jorge Sanz. Esto es un dato que sin duda es clave para su cameo en El Vecino, serie basada en una colección de cómics de la Editorial Astiberri que no he tenido oportunidad de leer. Dado que los medios españoles nunca iban a poder competir con los presupuestos americanos, El Vecino ha optado por otros derroteros más costumbristas. Y si hubiera estado bien llevado, habría sido estupendo.

El Vecino, de Netflix

La serie está ambientada en un barrio obrero madrileño cualquiera. Esto hace que nos alejemos, por una vez, de esos escenarios idílicos donde los protagonistas viven en lofts que yo, al menos, nunca he visto. Aquí es muy fácil identificarte si no eres rico: barrios degradados, tiendas de todo a un euro, casas de apuestas, bloques de pisos completamente genéricos como los que podéis encontrar salpicados por toda España... Los protagonistas van acorde con el decorado: pisos compartidos por treintañeros con trabajos tan glamourosos como dependienta en un multibazar, camarero en un bar de barrio, opositor, y así todo. Un buen retrato patrio en ese sentido que termina siendo uno de los puntos fuertes de la serie.

Dado que los medios españoles nunca iban a poder competir con los presupuestos americanos, El Vecino ha optado por otros derroteros más costumbristas


El protagonista es Javier (Quim Gutiérrez), el típico chaval algo fresco que se encuentra con los poderes que le entrega un extraterrestre moribundo a lo Green Lantern, cedidos para cumplir su misión. Esto después no tiene peso alguno en la serie, lo cual me extrañó. Con su pareja, Lola, una no muy convincente Clara Lago, las cosas están poco definidas. Esa relación será uno de los ejes de la serie, aunque no diré que consiga interesar demasiado. No emocionan ni un poquito. Mejor parada sale la amiga, Julia (Catalina Sopelana), que parece sacada de los años ochenta y resulta mucho más salada en sus ideas y actuaciones. El problema es que termina siendo cargante en tan solo ocho capítulos.

El chico opositor que termina siendo el confesor del héroe, José Ramón (Adrián Pino), no acaba de convencer cómo obtiene ese papel de apoyo moral de Javier. Si bien tiene aciertos divertidos en cuanto al perfil de opositor (y de esto entiendo más que de Batman), las tramas personales que se le atribuyen en la serie son soporíferas, tópicas y mal desarrolladas. Y la novia no ayuda cuando aparece, pues ya sabes los chistes desde antes de verla.

A TITÁN NO SE LE VÉ PROPÓSITO ALGUNO, NI CON TRAJE NI SIN ÉL

El Vecino se empieza a ver con agrado gracias a su buen piloto, pero rápidamente decae por no saber a dónde va ni lo que quiere contar. El protagonista bordea demasiado la cara dura y su actitud egoísta termina resultando contraproducente. Pretenden arreglarlo con sentimentalismos al final, pero es todavía peor. Tampoco le ayuda aparentar la edad que tiene, treinta y ocho, y actuar como si tuviera veinticinco. Lo que no me queda claro es si esa es la intención, o es directamente un mal casting

Por momentos, la serie resulta algo divertida, y tiene algunos aciertos, pero va decayendo. Se nota bastante que alargan muchos momentos anodinos que no aportan nada. Y tampoco le busquéis mucha lógica a lo que pasa, ya que flaquea demasiado en ese sentido. No importaría si tuviera más gracia, pero es que no la tiene.

El Vecino se empieza a ver con agrado gracias a su buen piloto, pero rápidamente decae por no saber a dónde va ni lo que quiere contar


La parte en la que aparece Javier como el superhéroe Titán está totalmente desaprovechada, y dura tan poco que te llegas a olvidar de que se supone que la serie va de alguien con superpoderes. Abusa de las tramas vecinales, lo que no sería un problema si no repitieran siempre lo mismo. Tiene más ingenio los cinco minutos que te encuentras haciendo zapping de La Que Se Avecina que varios episodios de El Vecino.Tenían espacio para haber hecho avanzar la historia algo más y no lo han hecho. En cuanto a los efectos especiales, no están mal para el nivel del que estamos hablando. Obviamente, nadie espera ver aquí Vengadores Endgame, así que con no hacer el ridículo ya es bastante.

 

El Vecino empieza bien con un buen piloto que sorprende, sobre todo porque vas sin expectativas. Luego empieza a decaer hasta el final. De hecho, habría tenido un puesto bastante honroso en la lista de las peores series basadas en cómics de 2019. Al menos, nos ahorramos esa extraña costumbre de las series españolas de poner a todos los protagonistas serios como funerales en un país donde reina el buen humor en todas las circunstancias. La historia de amor no funciona y difícilmente me molestaré en saber cómo sigue en una segunda temporada. Una pena, porque la idea no es nada mala. Otra vez será.