Reconozco que fui uno de los que se rieron cuando me enteré que planeaban hacer una serie sobre Alfred Pennyworth, el mayordomo de Bruce Wayne. El hecho de que Bruno Heller, productor ejecutivo de la serie Gotham, estuviera detrás, tampoco es que me hiciera interesarme por la serie. Sin embargo, llegaron a mí opiniones positivas de aquí y de allá, así que decidí darle una oportunidad. Además, acaba de ser renovada por la productora debido al gran éxito de audiencia que ha tenido. Me he suscrito a la plataforma Starzplay —y van...— solo para verla, ya que es quien la emite en España. Os relato por qué ha sido un acierto esta nueva serie basada en personajes DC... aunque sea uno tan inesperado. 

Pennyworth


EL MARAVILLOSO CASTING

Para los lectores habituales de Batman, imaginarnos a Alfred como un hombre joven es raro. Pero viendo a Jack Bannon interpretándolo, solo nos queda darle nuestra bendición. Este actor tiene un gran carisma que hace que el peso de la serie recaiga sobre él sin el menor problema. La personalidad, el estilo y el físico cuadran perfectamente con la idea que podemos hacernos de nuestro mayordomo favorito. Por no hablar de su sentido del humor, tan inherente al mayordomo. De ser un actor secundario en películas como Corazones de Acero (2014) o Descifrando Enigma (2015), puede empezar a destacar mucho más a partir de ahora. Dicen que intentaron emular a la versión de Michael Caine, que lo interpretó en la saga de Christopher Nolan. De hecho, la calle donde el protagonista vive con sus padres, Micklewhite Avenue, es el verdadero apellido de Michael Caine.

LA UCRONÍA DONDE SE AMBIENTA

La ubicación de la serie no está clara. Alfred ha sido soldado durante diez años en las fuerzas especiales. Luchaba contra el fascismo, pero las fechas no cuadran con las de la Segunda Guerra Mundial. Poco a poco nos dan pistas, como los zepelines voladores, o el Reich que impera en Alemania pero no manda sobre Inglaterra, que tiene a su propia reina. Estéticamente, serían los años 60, y a nivel de avances tecnológicos también. El tono ocre que impera en la serie es todo un acierto para darle personalidad y clase. No debe ser una producción de gran presupuesto, pero lo disimula estupendamente. No parece que le falte un detalle.

THOMAS WAYNE: ≪SI TE PARECE QUE TE DOY PROBLEMAS, YA VERÁS MI HIJO...≫

EL ENFOQUE ADULTO

En Pennyworth buscan un público adulto, y lo vemos tanto en las tramas como en algunas escenas. La violencia y el nivel de sexo que aparece es bastante subidito. Pero hay que reconocer que siempre están al servicio de la historia, y no un gancho para atraer espectadores mediante el morbo. No se trata de una serie de aventuras alocadas y espectaculares, sino más bien basadas en la estrategia y en lo que fue la Guerra Fría. La política es muy importante en Pennyworth, aunque no se ajuste a la realidad histórica de la época. Las organizaciones secretas no se andan con tonterías así que es muy plausible que ocurran esas cosas, aunque con el inevitable toque de fantasía que permite la ficción.

LOS GUIONES TAN ENTRETENIDOS Y PLAUSIBLES

En Pennyworth tenemos una trama de fondo que va avanzando a través de los episodios, y luego historias que se van cerrando, más o menos, en cada capítulo. La vida personal de Alfred, viviendo con sus padres, da mucho juego. Algo excesivo quizás hacia el final de la temporada. El trauma de la guerra de fondo y las aspiraciones normales de un chico de esa época y edad —casarse y tener una vida tranquila— son de lo más lógicas. Poco a poco vemos como alguien sin contactos como él se ve metido en la problemática que termina afrontando.

CÓMO ESTABLECE LAZOS CON LOS WAYNE

Debo reconocer que no entiendo un par de cosas sobre la presencia de Thomas Wayne. Entiendo  que sea agente de la CIA, pero no que vaya diciendo su nombre real a todos. En cuanto a Martha, me chirría un poco cómo la han introducido, y casi diría que no era necesaria. Tampoco tiene por qué aparecer desde el principio. De momento, esta tiene bastante más química con Alfred que con Thomas. Y sí, algo de eso se ha comentado en los cómics, por ejemplo en Batman R.I.P. A pesar de eso, es comprensible cómo llegan a colaborar y necesitarse mutuamente a lo largo de los capítulos. La lealtad que termina surgiendo entre ellos la iremos viendo en siguiente temporadas.

LA MARTHA WAYNE DE LA SERIE TIENE INQUIETUDES SOCIALES, COMO EN LOS CÓMICS RECIENTES

A pesar de que la serie pierde algo de fuelle a partir de la mitad, insistiendo quizás demasiado sobre las organizaciones secretas y menos en hacer avanzar a Alfred, estamos ante un producto sorprendente. Parece que Bruno Heller, su escritor, ha tenido quizás más libertad creativa que con Gotham. Salvando el excesivo final, que hace que te preguntes cómo puede terminar este hombre de mayordomo y no de otra cosa más relevante, la serie es coherente y no tiene grandes agujeros de guion. En España se puede ver en Starzplay, que permite siete días gratuitos cuando te suscribes. A mi me ha merecido la pena.