2019

Los productores Brad Falchuk y Ryan Murphy son bien conocidos para los aficionados a las series. Normalemente, son marca de estilo, personalidad y calidad. American Horror Story, American Crime Story, o la más antigua Glee, que actualmente estoy disfrutando en Netflix. Al ser sólo ocho episodios y tener de protagonista a gente de renombre como Gwyneth Paltrow (reciente esposa de Falchuk), me animé con ella. Os explico por qué no he pasado del segundo capítulo. 

The Politician

Estéticamente, la serie es impecable, como suelen serlo las producciones de esta pareja de productores. Conocemos a Payton Hobart (Ben Platt), un chico de instituto cuya máxima obsesión es llegar a presidente de los USA. A esa obsesión somete su vida personal y estudiantil, teniendo incluso un equipo asesor para conseguir la presidencia del instituto al que asiste. Este logro lo considera clave para su objetivo final.

Para empezar, el protagonista es bastante anodino. No transmite carisma, sino bastantes más años de los que debe tener para estar en un instituto. Ya sabemos que los protagonistas de series de instituto nunca tienen la edad que deberían, pero este caso ya es exagerado. Mejor lo hubieran ambientado en una universidad. No es solo el protagonista el que transmite esta desubicación. A sus compañeros les ocurre lo mismo. Son fríos como el hielo, comportándose como altos ejecutivos despiadados tanto en su vestimenta como en sus conversaciones y acciones. Absolutamente todos, hasta los que solo hacen de público en los mítines electorales. No le veo el sentido por muy pijo que sea el instituto. Parecen un hatajo de zombies. No soy capaz de creerme ni de empatizar con ninguno de ellos. Es una especie de parodia pasada de rosca. Todos los personajes resultan esperpénticos, en mayor o menor medida.

OS GARANTIZO QUE CUANDO HABLAN TODAVÍA SON PEORES

La familia de Payton, aunque inspirada en cierta manera en un suceso famoso ocurrido hace años en USA, el cual mencionan, no acaba de cuajar. La tragedia vivida por el amigo de Payton tampoco queda claro qué sentido tiene, ni la naturaleza real de su relación con él. Y, al viajar en el tiempo, las edades no cuadran nada. Las relaciones establecidas entre los personajes no se sabe si son reales o no, pues nadie parece tener sentimientos humanos, se comportan como robots. Algunos personajes se esfuerzan en mostrarnos cierta bondad, como Georgina (Paltrow) pero luego se pierden en actos paródicos incoherentes.

En cuanto a Infinity (Zoey Deutch) y su abuela, posiblemente los únicos personajes que no son ricos sino humildes, son aquellos a los que se les reserva emociones humanas, aunque no de las mejores. Infinity parece bastante aniñada, y la historia que tiene detrás tampoco es demasiado interesante. En cuanto a Payton, comete un error innecesario con la cuestión que plantea a Infinity de frente, pudiendo averiguar la verdad con otros medios. Es evidente que no le iban a decir la verdad. Tanta estrategia y tanta biografía leída para hacer el tonto así.

THE POLITICIAN ES MÁS NOTICIA POR LOS VESTIDOS Y JOYAS QUE LUCE PALTROW QUE POR SU CALIDAD COMO SERIE

Había leído en alguna parte que la serie era musical, pero lo único que hemos tenido en estos dos capítulos es al protagonista, quien ha hecho carrera en Broadway, cantando una canción en un momento que actúa de cara al público. Es bonita y la canta bien, pero que en algún titular haya leído que ese es el mejor momento de la primera temporada me confirma que he hecho bien en no seguir con The Politician.

Como parodia de los muy ricos falla estrepitosamente. Por un lado, nos representan a gente tan superficial que parecen psicópatas. Los diálogos son abigarrados y faltos de naturalidad. No son nada creíbles en bocas de supuestos adolescentes, por competitivos que sean. The Politician es como esa receta de pastel que parece llevar los ingredientes correctos, pero luego el bizcocho no sube. Se ha quedado a  medias en todo. Se intuye parodia de esto y aquello, de lo políticamente correcto que impera ahora, pero no acaba de transmitir nada concreto más que aburrimiento.


Si os gustan este tipo de series oníricas, puede que la disfrutéis, pero yo no he conseguido conectar con ella. No me atrevo a decir que es mala, porque no creo que lo sea. Sencillamente, es un experimento que no creo que haya salido bien.

Desde hace años, Alan Moore ha estado diciendo que el último número de La Liga de los Hombres Extraordinarios sería su despedida definitiva del cómic y hace apenas unos meses llegaba a las estanterías de las tiendas de todo el mundo. Así que, salvo una muy improbable sorpresa de última hora, Moore se retirará del medio que ha revolucionado durante muchos años. Su genialidad está detrás de clásicos como V de Vendetta (obra repleta de curiosidades sorprendentes que terminaría siendo un bombazo cinematográfico), Tomorrow Stories (un sentido homenaje a los héroes de la Golden Age), Watchmen, From Hell o Batman: The Killing Joke (La Broma Asesina en español, que ha servido de inspiración para Joker de Todd Phillips), entre otras ya obras consagradas del cómic que han pasado a la historia.

Una carrera prolífera en el universo del cómic que llega a su fin


Pocos guionistas de cómics han exprimido tanto la creatividad de su mente como lo ha hecho Alan Moore pero, en sus propias palabras en una conferencia de prensa celebrada en 2016, el artista afirmaba que creía que ya había hecho suficiente por el mundo del cómic. Comentó también que, si continuase trabajando en los cómics, de manera inevitable terminaría notándose una falta de frescura en sus ideas y eso es algo que no está dispuesto a aceptar. Parece, por lo tanto, que Moore es de los que creen en la importancia de una retirada honorable a tiempo.


Lo cierto es que es difícil reprocharle su retirada del mundo del cómic: su carrera ha sido una de las más extensas del medio. Además, su interés por tocar otros palos le impide seguir con la dedicación que en otros tiempos le entregó al cómic. No hay más que mirar la colosal hazaña que logró con su último trabajo novelístico, Jerusalem (de tal extensión, que la editorial Planeta decidió editarlo en tres tomos). Ahora bien, el alcance de una figura de la talla de Alan Moore no se apaga, así como así y, paradójicamente, su presencia en el mundo de la cultura aumentará en intensidad en los próximos meses.

La industria audiovisual no se cansa de beber de la fuente de Moore


Las creaciones de Alan Moore son tan apreciadas que navegan por diferentes medios y formatos. Destaca especialmente el interés que el mundo del cine ha mostrado por la vasta obra de Moore (si bien no siempre le ha hecho justicia a la genialidad del original). Podría decirse que el pistoletazo de salida lo marcó el estreno en los cines de V de Vendetta, película de culto que llegó a estar detrás de la estética de grupos antisistema como Anonymous (algo que seguramente habrá satisfecho las tendencias anarquistas confesas de Moore).


HBO estrena Watchmen el próximo 20 de octubre y la expectación es máxima. Quienes están tristes por la retirada de Alan Moore ansían compensar su pérdida con una producción que esté a la altura de la obra original en cómic. Este otoño también podremos disfrutar del estreno de la primera película de Alan Moore: The Show. En definitiva, la obra de Moore no se limita a un solo formato, sino que trata de abordar varios medios. Es una tendencia cada vez más presente en la industria cultural y del entretenimiento, como vamos a ver brevemente a continuación.

La omnicanalidad o multicanalidad: tendencia al alza en el sector del ocio


El caso de Alan Moore es muy representativo de una tendencia que cada vez está más presente en nuestra manera de concebir la cultura y el entretenimiento: la omnicanalidad o multicanalidad, es decir, la disponibilidad de un bien cultural o de ocio en canales, formatos o soportes diferentes. Así podemos entender mejor las últimas tendencias en el sector de la cultura y del ocio. La multicanalidad es la esencia de nuevas formas de entretenimiento y se ve beneficiada por el auge de las nuevas tecnologías. Tenemos así el ejemplo multicanal de Betway casino, que reúne toda la oferta del iGaming bajo un mismo paraguas comercial (juegos de cartas, ruleta, apuestas deportivas, etc). En este sentido destacan también empresas de streaming consagradas como Netflix, que aglutinan en una misma plataforma productos que hasta ahora no se encontraban centralizados (superproducciones y producciones indie, películas interactivas y películas convencionales, series, etc.). Quizá el ejemplo más claro de la irrupción de la multicanalidad en nuestras vidas sea el caso de la todopoderosa Amazon, que reúne en una misma empresa tecnológica una enorme biblioteca de libros electrónicos, un marketplace en el que comprar cualquier producto que se nos pueda pasar por la cabeza y un completo servicio de streaming de series y películas.

Resulta fascinante cómo tanto los artistas y las empresas comparten el factor de omnicanalidad como ingrediente clave de su éxito y popularidad entre el gran público. Artistas como Alan Moore consiguen gozar de una gran exposición debido a su presencia transversal en diversos formatos y soportes cuyo nexo en común es su propia persona. Y empresas como las que acabamos de mencionar consiguen un efecto similar (a nivel corporativo y no personal, claro está), al tener también una presencia transversal en los productos y servicios que ofrecen. Ciertamente, una cosa está clara, en un mundo tan competitivo como el que nos ha tocado vivir, parece que destacar entre la masa, ya sea a nivel personal o empresarial, es tarea cada vez más complicada de realizar. ¿O será que, sencillamente, solo hay cabida para un Alan Moore o un Amazon en nuestro mundo?

CRÉDITO DE LAS IMÁGENES: pexels.com

Con Batwoman estamos ante la nueva apuesta del canal CW surgida de los cómics DC. Kate Kane y su Gotham, ciudad que ya nos presentaron en un crossover de Arrow, Supergirl y Flash, ha sido lanzada con su propia serie. Ya sabíamos por aquel cruce que Bruce Wayne lleva tres años desaparecido de Gotham. Curiosamente, es el mismo tiempo que lleva Batman ausente de sus calles, sin que nadie sume dos y dos en ese sentido. Es aquí cuando Kate Kane, interpretada por Ruby Rose, decide ser la nueva protectora de Gotham. ¿Qué podemos decir de este primer capítulo?

Batwoman

Francamente, me ha decepcionado muchísimo. A pesar de que las series del Arrowverso pierden bastante fuelle ante la competencia de Titanes o The Boys, Batwoman es, con diferencia, la que peor piloto ha tenido. En vez de intentar dar un paso adelante respecto al tono que tenemos en Flash o Supergirl, me temo que se han quedado con los peores errores de estas series. El comienzo no ha podido ser más genérico. 

El capítulo comienza con Kate Kane superando una prueba de entrenamiento que recuerda a las ya vistas en cualquier película de Batman. El problema aquí es que tanto los decorados como la pantalla verde son tan malos que no te crees en ningún momento que esté allí. Gotham se nos muestra como otra ciudad de atrezzo de baratillo. Una serie de 2019 no puede permitirse esta cutrez si aspira a algo. Aquí ya se empieza a perder el respeto al capítulo, y me temo que nada ocurre a lo largo del mismo que te haga recuperarlo.

La desaparición de Batman parece sumir a la ciudad en la desesperación, solo salvada por el padre de Kate, al que da vida Dougray Scott. Este monta un equipo paramilitar, Los Cuervos, que protege a los gothamitas del mal que ahora campa a sus anchas. Esta cuestión se plantea de una manera bastante simplona por los intervinientes, casi infantil. Toman en ese sentido las versiones más recientes del murciélago, como la del guionista de cómics Scott Snyder. Aquí también tenemos a alguien en quien delegan la responsabilidad de cuidar de una ciudad, algo bastante alejado de una visión realista.

LOS CIUDADANOS DE GOTHAM SE SIENTEN DECEPCIONADOS POR EL ABANDONO DE BATMAN

Pero el desfile de disparates de este pobre y rutinario episodio no termina aquí. Batwoman es un personaje que en los cómics suele funcionar mejor como parte de la batfamilia, como en los números de la colección Detective Comics guionizados por James Tynion IV. Eso no significa que no pueda funcionar como protagonista sin apoyarse en la ausente figura de Batman, pero hay que cuidar mucho los guiones. Aquí no parece que haya guion, ni bueno ni malo. Da vergüenza ajena la cantidad de lugares comunes que son capaces de acumular en tan solo cuarenta minutos. Desde el sobado entrenamiento de mentores mostrado brevemente, hasta las poses en la motocicleta.

Se respeta bastante lo que en los cómics se considera más o menos canon del personaje, al menos en sus versiones más recientes: es prima de Bruce Wayne, tiene entrenamiento militar, problemas con su padre autoritario y el hecho de que perdiera a su hermana y a su madre de manera traumática. Lo único bien enfocado es la homosexualidad del personaje. La historia de amor complicado es de lo mejor llevado del episodio, aunque tampoco se libre de un buen saco de tópicos. Al menos, es lo más creíble de todo lo visto.

MARY HAMILTON (NICOLE KANG) BATE EL RÉCORD DE DEUS EX MACHINA

La poca acción mostrada es risible y barata. En cuanto al traje, parece más un Funko con ese cabezón que una superheroína capaz de rescatar a nadie. Se ve en las imágenes promocionales que la acercarán a la imagen que tiene en los cómics, pero pasan cosas bastante más increíbles que tener una peluca en la batcueva.

Para rematar, está mal rodada, y resulta bastante confuso lo que está pasando y en qué momento. Hago una pequeña conclusión antes de soltar spoilers: la seguiré viendo porque espero que gente competente arregle este desastre, pero de verdad que no hay otra razón para continuar con ella que esa esperanza. A partir de aquí, SPOILERS.

  • Por un lado, Luke Fox (Camrus Johnson) se parece tanto al Mr. Terrific de Arrow que creí que había pasado de una serie a otra. Poner al hijo de Lucius Fox, alias Batwing, como equivalente de Alfred Pennyworth es currárselo muy pero que muy poco. El contrapunto graciosete que no se sabe qué hace en un edificio en el que entran okupas.
  • Desde el inicio del capítulo parecía que Kate sabía que Bruce Wayne era Batman, pero resulta que no. Así de bien explicado está todo. Cómo lo descubre es para apagar la tele directamente. Lo del collar de perlas y la puerta secreta... ¿Cómo iba a tener Bruce las perlas de su madre ahí comidas de polvo? Menos no se puede trabajar en un guión.
  • El remate se lo lleva Mary Hamilton, la hermanastra pija que en secreto lleva un hospital ella solita mientras no se pierde una fiesta... Pero esto, ¿que es? Si había que brindar a Kate un lugar donde pudiera curar sus heridas, había miles de formas. Todas plausibles. Es que menos ganas ya es difícil de poner. 
  • Por otra parte, enseguida nos enteramos que la villana absurda, Alice (Rachel Skarsten), es la hermana que creíamos muerta. Mejor haber guardado la sorpresa para más adelante, pero ni eso. Tampoco a las diferencias con su padre les han dado demasiada profundidad, solventándolas en el primer capítulo. Si es que de donde no hay...

Como mandan los tiempos actuales, los responsables de Batwoman han dado un exceso de importancia a la orientación sexual de la protagonista, como si solo por eso la serie ya fuera a funcionar. Repito que su vida amorosa es de lo poco creíble de la serie, sin que deje de caer en tópicos mil veces vistos ya.


Mucho tiene que cambiar esta serie para que encuentre su camino y su visionado merezca la pena. Ojalá ocurra un milagro, pero lo dudo bastante.

Entre las novedades que Diábolo Ediciones nos ha preparado este mes de octubre podemos destacar, en primer lugar, el cómic «Lo que Nunca te Contaron Sobre... Buscar Piso», de Igor Fernández. Este autor, habitual de la revista El Jueves, nos divierte con un tebeo pensado para aquellos que buscan casa, una tarea que, hoy en día, hay que tomarse con bastante humor y filosofía. Otro cómic que no puedes perderte es la nueva entrega de la revista Cthulhu, esta vez dedicada a los psicópatas.


Pero, sin duda, el plato fuerte de las novedades comiqueras de Diábolo es el cuarto volumen de la Biblioteca de Cómic de Terror de los Años 50 Especial Momias. Gracias a esta cuidada edición, descubrirás las extravagantes historias de horror que se publicaban por entonces en los Estados Unidos, una época de esplendor en el mundo del cómic truncada por la paranoia más reaccionaria. 

Dentro del sello destinado a las publicaciones de cultura popular, Diábolo Ediciones nos trae este mes «Destino Camelot. Reinos Fantásticos del Cine y la Televisión». Escrita por Francisco J. Millán, autor de «Galaxia Lucas» y «Generación Goonies», esta preciosa obra te desvelará nuevos detalles sobre los mundos fantásticos con los que soñamos toda una generación.  

Los amantes del anime y el manga recibirán con alegría la segunda edición del primer volumen de «¡Luz, Fuego, Destrucción! La Gran Aventura de Dragon Ball», todo un éxito de ventas gracias a los conocimientos y extraordinaria labor de documentación de sus autores, Miguel Martínez y Néstor Rubio. Y para terminar, la esperadísima segunda parte de «¡Andá! La Merienda...», de Vicente Pizarro. En esta obra continuaremos rememorando aquellos dulces y golosinas de nuestra infancia y los regalos que les acompañaban. Todo un chute de nostalgia para quienes ya peinamos canas.

Para más información sobre las novedades de Diábolo Ediciones, mira el siguiente PDF.

Una de las grandes sorpresas de los Emmys 2019 ha sido sin duda Fleabag. La miniserie británica, de tan solo dos temporadas, emitida en BBC3, no había destacado especialmente en lo que a interés mediático o del público se refiere. ¿Estaremos ante un caso de rescate de la crítica o es que merecía la indiferencia del público que ha recibido hasta ahora? Una vez vistas las dos temporadas disponibles en Amazon Video, me temo que estamos ante un nuevo caso de premiar las modas por encima de lo que verdaderamente tiene calidad. 

Fleabag

La protagonista es Fleabag, interpretada por Phoebe Waller-Bridge, quien también escribe los guiones de la serie. La chica nos cuenta su vida con la familia, trabajo (?), amistades (?) y, sobre todo, lo que más le preocupa y obsesiona: los hombres y las relaciones sexuales. Para conectar con el espectador va rompiendo la cuarta pared hablando con el espectador y haciendo reflexiones sobre lo que vemos o ella cree que va a suceder.

No es ninguna novedad este recurso de hablarle al espectador (véase House of Cards), pero este caso no destaca por ser especialmente divertido o aportar mucho a la historia. Sin embargo, ya se encarga la actriz protagonista y guionista de que los demás le digan no sólo lo divertida que es sino, además, que montones de hombres se sienten interesados y atraídos por ella. Para eso escribe ella lo que pasa en la serie...

La protagonista representa a una mujer con la treintena bien estrenada, pero sus conversaciones y continuas preocupaciones acerca de los genitales masculinos son más propios de una chica de 13 años cabeza loca. A estas alturas ya debe tener bastantes muestras de la dureza de la vida adulta. Porque nuestra protagonista absoluta, ya que todo gira en torno a ella, lleva en solitario un café ruinoso, pero no tiene problema alguno en pagar en Londres un piso para ella solita. Está disponible para todo tipo de eventos a cualquier día y hora —exposiciones, bodas, quedadas— sin problema alguno ni rastro de cansancio. Estar a cargo de un negocio que no funciona es de las peores experiencias que puede tener una persona. Entiendo que no la van a mostrar sin dormir días y días, pero podrían haber solucionado ese tema fácilmente y no ser uno de tantos detalles que demuestran que esta serie no sube de la mediocridad y que no representa a nadie real.

HE PERDIDO LA CUENTA DE LAS VECES QUE HE VISTO VENIR LOS CHISTES

En cuanto al sobrado ego de la protagonista, baste decir que ella solita hundiría al Tinder. No tiene más que salir a la calle para encontrar hombres interesados en ella, aunque se nos escape el por qué una mujer con diálogos nivel ascensor vuelve loco a tanto macho. A pesar de ser de una familia clase media, no parece tener cultura, estudios o un mínimo proyecto vital, más allá del próximo ligue. Es muy egoísta y de lo más infantil, pero de un modo que no resulta tierno, sino que la hace inmadura y poco interesante.

El nivel de ordinariez que llega a alcanzar Fleabag termina resultando muy molesto. Da vergüenza ajena que se vean venir los chistes de lejos y que la mayoría incluyan consoladores y consistan en hacer juegos de palabras de contenido sexual. No es solo nuestra protagonista la que parece inmune a todo problema que no tenga que ver con orgasmos y genitales, el resto del mundo también. Gente que ocupa cargos de alto nivel formativo y con grandes responsabilidades, se comportan en sus puestos de trabajo como borrachos recién salidos en un bar. Un disparate al servicio del ego de la protagonista. Cuando pretende hacernos creer que se ha enamorado de verdad y se comporta como una acosadora, no emociona nada porque el esquema es el mismo. Parece el último capricho de una chica que no piensa más que en sí misma.

El nivel de ordinariez que llega a alcanzar Fleabag termina resultando muy molesto


Los personajes secundarios son totalmente estereotipados, especialmente el marido de Claire (Sian Clifford) su triunfadora hermana, un tipo al que echarían de un bar de camioneros por su mala educación. El tipo es simple y unidimensional como un monigote. Ah, y, obviamente, interesado en la protagonista de una manera obsesiva y obvia, aunque la insulte por sistema y esta se lo consienta. En cuando al luto que sufre por su amiga perdida, podría aportar algo ahí pero cae en los mismos errores. Las conversaciones entre ellas en forma de flashbacks parecen sacadas un  internado de chicas y no de mujeres adultas. Finalmente, esto se difumina en la segunda temporada en favor de otras tramas. 

¿RECORDÁIS EL PÁJARO ESPINO? PUES NADA QUE VER...

Las situaciones que se plantean en su familia, con su padre y su nueva mujer son esperpénticas, con diálogos y situaciones forzadas e inverosímiles. Todo está al servicio de las cosas que aparentemente le pasan a ella, centrando siempre las conversaciones y las situaciones aunque esté en un acontecimiento ajeno. Pareciera que el resto de personajes no tuvieran vida propia, están ahí para servir de decorado a Fleabag. Por ejemplo, está presente en momentos de intimidad ajenos. Sólo para contar el chiste.

Se me ocurre una serie británica de este año que trata un tema parecido pero consiguiendo emocionar y divertir, After Life, de Ricky Gervais.  Me temo que ser hombre es bastante malo últimamente para que te den premios. Es mejor que estos estén salidos como picos de mesa, o si son sensibles, se les ridiculice porque lloran mucho y son idiotas. A ver cómo se acierta. Es curioso que una mujer salga celebrando su menopausia porque es muy liberador...


Me ha costado bastante terminar la serie, ya con vistas a poder hablar de ella con fundamento. Una pena que una producción que no destacaría entre las que se emiten en Cosmopolitan (donde las hay mucho más creíbles y divertidas) se haya hecho con un premio tan importante que no creo que merezca. Esto eclipsa a muchas otras producciones que tienen bastante más respeto por el espectador. Ni siquiera el apartado técnico va más allá de cumplir el expediente. En mi opinión, los Emmy no han hecho más que el ridículo premiando esta medianía que, como la misma autora ha dicho, no tenía expectativas de cara a los premios. Al menos hay que reconocerle ese momento de sinceridad. La serie no tiene ninguno.

Tras su aclamado paso por el festival de Venecia y el éxito de crítica que ha cosechado, por fin hemos podido ver Joker. Para empezar, la película es un elseworlds, una modalidad bien conocida para los lectores de DC Comics. Historias que toman elementos conocidos para reinterpretarlos como convenga sin tener que atenerse a lo que en los cómics conocemos como canon o continuidad. 

Uno de los miedos que tenía acerca de la película era que, con la excusa de la fama del personaje, la historia no tuviera en cuenta los cómics. Afortunadamente, no ha sido el caso. Pero ya entraremos más adelante en detalles. Joker es lo que prometía ser: una película que bebe de Taxi Driver y que no pretende ofrecer el tipo de espectáculo que tenemos (y buscamos) en otras producciones. Con Joker, DC y Warner Bros. siguen haciendo lo que deben: marcar su propio estilo, arriesgar sabiendo que eso implica acertar o equivocarse. Y aunque este salto era de lo más temerario, han triunfado de pleno. Comienzo la crítica sin spoilers. Cuando vayan a comenzar, avisaré de ello. 

Joker

Hay muchas críticas sesudas sobre esta película, pero como esto es una web muy enfocada a los cómics de Batman, voy a ir analizándola en base a eso. Para empezar, se nos muestra a Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) como un pobre hombre con un trabajo insignificante al que le pone todo su empeño. Y lo machacan. Está diagnosticado como enfermo mental, y toma una fuerte medicación para controlarse. Vive con su dulce madre a la que adora, lo que parece darle una gran estabilidad. Pero las cosas se empiezan a torcer... o más bien se siguen torciendo. El mundo parece ponerse de acuerdo en su contra y vamos comprendiendo el modo de actuar de Arthur. La empatía que nos genera es muy grande y, sin necesidad de exageraciones de ningún tipo, sino acudiendo a la realidad cotidiana donde los de abajo en nada importan a los de arriba, se entiende, que no por ello se aprueba, cómo acaba sucediendo todo.

La relación de Arthur con su madre me recuerda a la que tiene el Joker de los cómics con su novia en la historia Volverse Cuerdo. En ella, es capaz de mantener la estabilidad y de cuidar de otra persona sin problemas. En cuanto a su fallido intento de ser cómico, es innegable que proviene de La Broma Asesina, de Alan Moore. La familia Wayne tiene mucha importancia en la historia, aunque el retrato de Thomas Wayne no acaba de convencerme. Me parece que en esta historia no es un médico altruista precisamente...

ARTHUR FLECK HA NACIDO EN ESE AMPLIO GRUPO DE LOS QUE NO TIENEN ESCAPATORIA

Claro que Joker bebe del cómic, a pesar de que algunos no lo hayan sabido pillar. El humor utilizado es exacto al de sus mejores momentos, como los chascarrillos que suelta a Batman en referencia al asesinato de Jason Todd en el cómic Una Muerte en la Familia. No puedes evitar reirte mientras te sientes mala persona. 

La crítica social esta muy presente. Especialmente, para nuestra sensibilidad europea, según la cual el estado debe ser social y proteger a los más débiles. En Estados Unidos asumen que si no puedes pagarte un médico, puedes morir de algo que tiene cura. Si hay que recortar y con ello dejas sin asistencia a millones, lo hacen. Las enfermedades mentales no se ven como un problema colectivo, sino individual. También aquí tenemos noticias de asesinatos en el seno familiar sin que nunca te expliquen el abandono o falta de ayuda que sufrían los causantes. 

La profundidad que tiene Joker para explicarnos las vivencias que  han causado el estado mental del personaje es perturbadora. Cómo intenta explicarlo al mundo, también. Y lo es porque es rematadamente común. Estamos rodeados de personas que han vivido circunstancias parecidas, siendo el estrés y los traumas y no los genes los que pueden llevarte a ese estado de locura. Utilizar al demente más famoso de los cómics para poner ese tema sobre la mesa es sencillamente brillante. Es llevar las películas basadas en personajes de superhéroes a una nueva dimensión. Esto permitirá que el género no se agote, sino que podrá atraer a nuevas audiencias, aunque pueda desencantar a otras que busquen grandes batallas. A partir de aquí, SPOILERS.

NO ES CASUAL QUE ROBERT DE NIRO ESTÉ EN JOKER. AL FIN, UN PAPEL DIGNO Y NO DE BECARIO O SUEGRO

Otra vuelta de tuerca sobre el cómic que a mí siempre me ha molestado es que en estos el personaje matara indiscriminadamente, incluso a sus ayudantes. Nunca me he explicado quien se atreve a hacerlo con esa perspectiva. Aquí es selectivo. Va a por aquellos que considera le han dañado, pero resulta inofensivo para el resto. Y además, consigue hacernos reír, como en la escena en la que liquida al compañero traidor y salva al que siempre fue amable con él. 

En cuanto a insertar a la familia Wayne, la película sabe que no necesitan presentación y se centra en Joker, cuyo origen permanece mucho más opaco. Los delirios de la madre de Arthur y cómo este se ilusiona ante la idea de tener un hermano y un padre ejemplar para luego caer de nuevo en la desesperación son claves. No me esperaba que nos mostraran de nuevo la muerte de los Wayne, aunque debo decir que no está rodada con gancho. Es posiblemente lo que menos me ha gustado. Podían haberle dado más empaque y no hacerla tan rígida. Bruce tampoco parece el futuro mejor detective del mundo, el niño podría haber tenido más papel o abrir la boca. Y, teniendo en cuenta la edad del Joker, cuando se cruce con Batman, más que en Arkham, tendrá que encerrarlo en el geriátrico.

Por otro lado, Gotham no está retratada con gárgolas o grandes escenarios de cartón piedra, sino como Nueva York en los años setenta, a lo Malas Calles (de nuevo, De Niro). Suciedad y corrupción por todas partes. Irrespirable e inhabitable.

EL AMOR, ALGO CASI IMPOSIBLE, PERO IGUALMENTE DESEABLE, PARA ALGUIEN COMO ARTHUR

La actuación de Joaquin Phoenix es la que ya sabíamos, brutal. No es un personaje fácil y corría el peligro de que lo compararan con Heath Ledger. Así que lo que ha elegido el director y guionista, Todd Phillips, es centrarse en aquello de lo que carecía el Joker de El Caballero Oscuro: su pasado y orígenes. ¿Recordáis como cada vez aquel Joker contaba una historia diferente sobre ello?

Phoenix va cambiando su expresión de la inocencia inicial a la rabia final. Su cuerpo desnudo es parte importante de su actuación, y le ha debido costar demacrarse tanto. La película va in crescendo como en Un Día de Furia (1993). No habría estado mal incluir a Michael Douglas en el casting de la película como guiño, dadas las similitudes entre ambas cintas. 

En cuanto a la brutalidad, para lo que es el Joker, apenas se despeina en el film. Se ve que está empezando el hombre. Eso sí, los asesinatos impactan mucho, que es lo que importa. Decir que la película incita a la violencia es lo mismo que culpar a Marilyn Manson de lo ocurrido en Columbine. Una ridiculez oportunista para esquivar responsabilidades.

ARTHUR TOMA LA DECISIÓN DE LLAMARSE JOKER Y HACERSE VISIBLE PARA TODOS

Sobre cómo se trata el tema de la enfermedad mental y las dificultades que encuentran, para mí va mas allá. Arthur Fleck es identificable con cualquiera que no pueda escapar de malos trabajos, malas decisiones que no pueden revertirse, o un aspecto físico no agraciado sin una personalidad que lo supere. Cualquiera sabe que eso de la igualdad de oportunidades no es más que un slogan publicitario para tapar que tu origen determina tu destino más que cualquier otra cosa. Si hubiera sido hijo de Thomas Wayne, ¿habría tenido los mismos problemas aunque tuviera la misma enfermedad? Por cierto, hay un cómic donde efectivamente, Bruce Wayne tiene un hermano mayor en un psiquiátrico, y otro, Batman Condenado, en el que su padre tiene una amante. Como veis, hay mucho cómic en Joker

La sala de cine no estaba llena como con otros estrenos de cómics, pero creo que el público sabía qué tipo de película iba a ver. Al menos nos hemos librado del grupo de niños ruidosos. Además, Joker demuestra algo que se estaba perdiendo: que el cine todavia puede ser superior a las series... de vez en cuando. El apartado técnico es brillante, desde la ambientación hasta la banda sonora. Muy bien rodada y con ese toque que la diferencia, todavía, de lo que ofrece la televisión en estos días. Un presupuesto de 60 millones de dólares bien aprovechados, pues esto en Hollywood es miseria. 

Ya somos mayorcitos para saber que si los superhéroes existieran, serían como los vistos en The Boys y no como los leemos en los cómics. Pero es parte del acuerdo tácito que tenemos los lectores con ellos. Pueden ser ambiguos, hasta cierto punto. Sin embargo, hay algo que esta película ha conseguido que los cómics no. Ha conseguido que entienda por qué Batman nunca mata al Joker. Todo un logro.

Dentro de las nuevas propuestas de HBO España llega Stumptown. Aunque es una producción del canal norteamericano americano en abierto ABC, se pondrá a disposición de los suscriptores un episodio semanal en la filial española. Esta serie adapta el cómic de Greg Rucka (Gotham Central) muy conocido para los lectores de Batman como yo. No fue este un cómic de largo recorrido, pero la idea central sirve para una serie. El hecho de que el creador esté muy implicado en la creación de los episodios y que Cobie Smulders (la agente Maria Hill en las películas de Marvel) sea la protagonista anima definitivamente a darle una oportunidad a este primer capítulo. La duración del mismo son los habituales cuarenta minutos de los canales en abierto. No se pueden permitir mucha paja como las plataformas online, así que tienen que atrapar nuestra atención lo antes posible.

Cobie Smulders, Stumptown
SMULDERS CONSTRUYE UNA INTERESANTE DETECTIVE EN STUMPTOWN

La acción y el ritmo lo tenemos desde el comienzo. Conocemos a Dex Parios (Cobie Smulders), zafándose de un par de malhechores mientras accidentalmente van sonando canciones que conforman una simpática banda sonora que va salpicando el episodio. El carisma y belleza de la actriz más su fuerte presencia ante la cámara hacen que el parecido con el personaje del cómic homónimo sea bastante importante. La poca fuerza física que aparenta debe compensarla con astucia, agilidad y artes de combate. Francamente, le da tiempo a demostrar eso en el capítulo, pero también son respetuosos en el sentido de que la fuerza bruta a veces supera cualquier técnica que conozcas. Y le zurran de lo lindo cuando se ve superada.

El primer caso al que se enfrenta nuestra detective pone las bases sobre la mesa de lo que probablemente nos iremos encontrando. Sus traumas del pasado afectan a su comportamiento autodestructivo presente, Esto ocurre de una manera comprensible, mientras consigue hacerse con nuestra simpatía. La chica tiene chispa. La han comparado con Jessica Jones, pero creo Dex es más luminosa que la versión televisiva del personaje de Marvel. Sus ocurrencias divertidas y la medida justa de cinismo para caernos bien mientras transmite sensibilidad están bien medidas. 

Además, es un completo acierto la inclusión de su hermano.  Incluir un chico con síndrome de Down podría responder a las modas inclusivas, pero en este caso es clave para que ella tenga a quien cuidar y querer. Y además, la vida real es así, nos puede tocar responsabilidades familiares que modelan nuestra existencia. Ya hay demasiados protagonistas de series que no parecen tener que estar pendientes más que de ellos mismos, cuando lo  normal no es eso. Ansel Parios también resulta un personaje muy interesante, pues sus comentarios son bastante oportunos.

LA ATRACCIÓN POR HOFFMAN TRAERÁ PROBLEMAS

No falta el inevitable triángulo amoroso alrededor de la protagonista que ya iremos viendo cómo se desarrolla. Su relación con la policía en general y con uno en particular, Miles Hoffman, interpretado por Michael Ealy (Almost Human) es otro foco de atención de la serie.  Que su primer caso tenga tanta relación con su vida personal (y sus adicciones) cumple perfectamente su función: presentarnos al personaje de la mejor manera mientras desarrolla sus virtudes detectivescas. Quizás pueda parecer algo exagerada sus habilidades en este aspecto, pero os recuerdo que viene de un cómic, y los cómics... son así.

Un procedimental refrescante que, aunque es inevitable que tenga elementos comunes con la mayoría, parece dar un paso adelante a lo que solemos ver. Además, no olvidemos que emite en abierto y que eso le quita libertad creativa, aunque no parece que la serie esté cohibida ni nos cuenten las cosas a medias. No se queda corta en la acción o en las escenas más subiditas. Un estreno a tener muy en cuenta si os van los detectives y los procedimentales. A ver cómo sigue.

Pues ya tenemos el comunicado de novedades de ECC Ediciones para este mes de diciembre. Como ya sabéis, no habrá que esperar a los polvorones para disfrutar los nuevos lanzamientos. A lo largo de noviembre y principios de diciembre tendremos a nuestra disposición lo que aquí os anunciamos. 

Novedades de ECC Edciones Para Diciembre de 2019

En grapa destacamos dos grandes acontecimientos. Uno es la continuación de Batman: Caballero Blanco, La Maldición del Caballero Blanco, también a cargo de Sean Murphy. Otro, El Incidente Leviathan, el primer gran evento de Brian Michael Bendis desde que llegó a a editorial. Predicador llega también en edición de lujo, así como la continuación de Batman Saga, Catwoman, Los Titanes... No os perdáis todo lo que ECC Ediciones nos trae este diciembre en el siguiente PDF.

Hoy, 21 de septiembre, es la fecha elegida para celebrar el sexto Batman Day de la historia. La primera celebración oficial de este día tuvo lugar el 23 de julio de 2014, coincidiendo con la Comic Con de San Diego. En aquel evento se celebró el 75 aniversario de la primera aparición del personaje creado por Bill Finger y Bob Kane. El año siguiente, la celebración cambió de mes, concretamente al 26 de septiembre. Este año, el Batman Day se celebra este sábado, un día muy especial para los amantes de los cómics, cargado de grandes eventos que, en España, llegan de la mano de ECC Ediciones

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ECC Ediciones quiere que este 80 aniversario del Caballero Oscuro quede en el recuerdo de todos los aficionados al cómic. Esta noche, cuando caigan las sombras en la ciudad de Barcelona y en coordinación con otras 12 ciudades del mundo, lucirá una gran batseñal en la fachada del Museu Nacional d’Art de Catalunya. Hasta esa hora, cientos de librerías repartidas por todo el país (mira el listado más abajo) pondrán a disposición de sus clientes regalos, ediciones limitadas, firmas de autores y demás sorpresas relacionadas con Batman y su universo.

¿Quieres conocer qué actos del Batman Day se celebrarán en tu localidad? Consulta el PDF adjunto y descubre cómo celebrar por todo lo alto el 80 aniversario de este inmortal personaje. ¡Feliz Batman Day!

Dentro de los pocos estrenos que tiene Netflix planeados para este mes de septiembre, nos encontramos con la miniserie The I-Land. La premisa es de lo más sencilla. Diez personas se despiertan en una isla paradisíaca sin recordar lo que les ha llevado allí o quiénes son. Poco a poco van interactuando y descubriendo pistas sobre qué es lo que puede estar sucediendo. En su favor, debo decir que tan sólo son siete episodios de poco más de cuarenta minutos de duración, así que me animé con ella. Vista entera, y con sus defectos, debo decir que hay que evitar juzgarla por  los primeros episodios.

The I-Land, de Netflix

El escritor de la serie, Anthony Salter, es prácticamente un debutante, y desde luego tiene mucho que aprender. Lo primero que notamos es la juventud y belleza de todos los que aparecen en la isla, pero hay que evitar sacar conclusiones precipitadas al respecto, ya que no es el típico drama de enredos entre chicos y chicas descerebrados. Hechas las presentaciones, la serie comienza con la previsible interacción de los aislados.

En un principio, la serie tiene un nivel bastante bajo, ya que no tienen mucha credibilidad las reacciones que muestran en una situación en la que la supervivencia está ligada a la unión y la colaboración. Rápidamente, vemos destacar a Chase (Natalie Martínez), la líder sensata, y a K.C. (Kate Bosworth), quien parece querer buscar problemas desde el minuto uno como si estuviera en un patio de colegio. La pobre Kate Bosworth lleva la típica cara de irse preguntando dónde se ha podido ir el estrellato que le prometieron años atrás cuando encarnó a la mismísima Lois Lane en Superman Returns.

COMO VEIS, LA BELLEZA DE ESTOS NÁUFRAGOS SUPERA LA DE LOS QUE VIVIMOS FUERA DE LA ISLA

Uno de los problemas de la serie es que se nota su dejadez en cuanto a los detalles. Se pueden dejar pasar algunos diálogos de pena y peleas absurdas. En cambio, es imperdonable que una de las protagonistas decida tirarse al mar sin quitarse ni los pantalones, sin tener otra ropa. Se beneficia, en cambio, de los bellos escenarios que proporciona la isla, algo que ayuda a que el visionado transcurra entreteniendo pero sin aportar nada. Viendo los descubrimientos que van haciendo los chicos, ya uno puede ir imaginando teorías de qué es lo que está ocurriendo en realidad.

A pesar de que nos la han vendido como una serie de supervivencia, ya en el segundo episodio avanza en una dirección inesperada. Esto lo hace sin sorpresas tramposas para el espectador, lo que se agradece. A partir de aquí la serie va subiendo en interés, aunque las referencias al pasado de los personajes podrían estar más trabajadas. Bastante más. También aparecen nuevos personajes con motivaciones poco claras que van elevando el suspense. A pesar de que tan sólo son siete episodios, le habría venido bien alguno menos. La serie va aportando más y más sorpresas a medida que avanzan los episodios, recordando a medida que se acerca el final tanto a Black Mirror como a una película de ciencia ficción de serie B de los años setenta. Y no lo digo en el mal sentido. El final además es muy cerrado y satisfactorio, sin necesidad alguna de continuación. 

LAS HERMOSAS VISTAS AYUDAN MUCHO AL VISIONADO DE LA SERIE

No deja de ser una serie para ver mientras limpias o planchas, ya que necesita poca atención para seguir lo que pasa. Va in crescendo, en vez de lo contrario. Lo que me ha sorprendido son las pésimas calificaciones que ha obtenido en ciertas webs por parte de usuarios anónimos, lejos del aprobado. Si bien no es que lo supere por mucho, me pregunto si esas teorías conspiranoicas de quienes se han tomado la molestia de ver la serie completa y la han disfrutado no serán ciertas. En ellas se defiende que la inminente llegada de más plataformas hace que se fomente en Internet el hundimiento de los estrenos de las que ya están funcionando.


A modo de conclusión, me parece una serie poco ambiciosa en el buen sentido, disfrutable para los amantes de los misterios y la distopía. Incluso su evidente poco presupuesto tiene algo de encanto, ya que coincide con el espíritu de la serie. Cae en errores propios del producto que es, pero al menos no intenta engañar a nadie en ningún momento. Hay productos mucho peores que esta serie que no han recibido la saña de esta. A tener en cuenta si tenéis ganas de ver algo de fondo sin complicaciones. Muchos de los recientes estrenos de series no llegan ni a eso.

Una de las etapas más negras para el mundo del cómic fue, sin duda alguna, la segunda mitad de la década de los años 50 del pasado siglo. Hasta entonces, y desde el final de la II Guerra Mundial, las estanterías de los quioscos, tiendas y supermercados de toda Norteamérica rebosaban con infinidad de publicaciones de las más variopintas temáticas: romance, detectives, ciencia ficción, crímenes y, por supuesto, terror. Los superhéroes estaban en declive y los editores debían explorar otras opciones. Sin embargo, este florecimiento tuvo un abrupto final que coincidió con la publicación, en 1954, del infame libro La seducción de los inocentes, del psiquiatra germano-norteamericano Fredric Wertham.

Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, Vol 3: Zombis

Con su colección Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, Diábolo Ediciones nos brinda la oportunidad de echar un vistazo a cómo eran los cómics que se publicaban en la América de finales de los 40 y principios de los 50. Editada en asociación con IDW Publishing y su sello Yoe Books, esta colección es un recopilatorio temático de algunos de los temas recurrentes en aquellos cómics: momias, ritos vudú, romances de ultratumba y, por supuesto, zombies.

El tomo Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50: Zombis contiene algunas de las mejores historias de muertos vivientes de las publicaciones de la época. Colecciones tan emblemáticas como Adventures into the Unknown, Web of Evil o Dark Mysteries están representadas con historias repletas de cadáveres, aparecidos y algún que otro impostor. Como bien advierte el editor americano Steve Banes en el prólogo de la obra, no son los zombies a los que estamos acostumbrados, lentos, renqueantes y descerebrados. Son, en cambio, muertos vivientes que, en la mayoría de ocasiones, se comportan casi del mismo modo que cuando estaban vivos.

El volumen incluye un extenso prólogo de los editores americanos, Craig Yoe y Steve Banes. En el mismo se nos pone en antecedentes acerca del período histórico en el que florecieron (y murieron) aquellas maravillosas publicaciones. La estrechez mental de Wertham, el rancio conservadurismo de las asociaciones laicas y religiosas americanas, más el empeño de la justicia norteamericana en culpabilizar a los cómics de terror y crímenes de la delincuencia juvenil fueron los clavos del ataúd de esta, hasta ese momento, floreciente industria editorial. Para sobrevivir solo quedó una opción: la autocensura en forma del famoso Comics Code Authority, que tan familiar es para todos los aficionados al tebeo clásico.

Mystic #28, marzo 1954, portada de Joe Maneely

En cuanto al contenido del volumen, Yoe y Banes han realizado una selección en la que han intentado incluir una muestra de cada uno de los subgéneros del cómic de zombies. Zombies vengativos, muertos que no son conscientes de su condición, piratas zombies, amores mortales, zombies falsos... Todos estos subgéneros del más amplio género zombie están representados en los perturbadores relatos escogidos para esta recopilación. 

Teniendo en cuenta la época en la que fueron publicadas, las truculentas historias de zombies de esta edición siguen despertando inquietud en el lector. Puede que alguna sea demasiado inocentona, pero en general casi todas rezuman bastante mala baba. En cuanto al dibujo, podemos encontrar historias dibujadas por artistas tan notables como Gene Colan, Reed Crandall, o Wally Wood, verdaderos maestros del cómic. El resto de artistas son menos conocidos, aunque no por ello de menos calidad. Jack ColeLou CameronBob PowellHoward Nostrand son algunos de esos dibujantes, representantes de una época, la Golden Age, que pocos aficionados al cómic conocen de verdad.

El volumen incluye además dos historias en blanco y negro en las que se puede observar con más detalle la maestría tanto del dibujante como del entintador. En más de una ocasión, el proceso de coloreado por cuatricromía no dejaba apreciar el cómic tal y como había sido concebido por el artista. Aquí tenemos la ocasión de valorar el espléndido trabajo que realizaban los dibujantes de estas colecciones, muy superiores en algunos casos a lo que podemos ver en muchos cómics actuales. Se agradecen, por otra parte, las portadas incluidas en el tomo, ejemplo de hasta qué punto los editores de la época eran capaces de traspasar con creces la frontera de lo políticamente correcto para atrapar lectores.

Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, Vol 3: Zombis

La presente edición ha tratado de respetar tanto el coloreado original como la calidad del papel, un factor importantísimo a la hora de reproducir fielmente cómics tan antiguos. Esto es algo que muchas editoriales actuales no tienen demasiado en cuenta al publicar este tipo de material pero que los aficionados al cómic clásico estamos cansados de demandar. Desgraciadamente, es bastante habitual ver editadas clásicos de la historieta con un color y un papel que no son los más adecuados, desvirtuando en gran medida el original. En esta ocasión, debemos agradecer tanto a los editores americanos como a Diábolo Ediciones el especial esmero que han puesto en esta colección de cómics clásicos de terror.

La selección no incluye ninguna historia de las publicaciones de EC Comics, uno de los sellos editoriales más importantes de la época... y el que más sufrió por la marea represiva que invadió la sociedad norteamericana de mediados de los 50. Esta ausencia se debe, simplemente, a que los derechos sobre el material pertenecen actualmente a otra editorial norteamericana distinta a IDW Publishing.

En definitiva, estamos ante un volumen imprescindible para los amantes del cómic añejo, en concreto las colecciones de horror y ciencia ficción pre-comics code. Puede que el estilo de dibujo o la banalidad de algunas historias eche para atrás a lectores que nunca se hayan acercado a los cómics de la Golden Age. Este volumen está pensado para aquellos lectores que sepan apreciar el sabor y la calidad de la historieta clásica, un estilo de hacer cómics que, con toda seguridad, ya no volverá nunca más.

Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50, Vol 3: Zombis
Diábolo Ediciones
Guion: Jack Cole, Bob Powell y otros
Dibujos: Lin StreeterLou CameronDick Beck y otros
Formato: cartoné, 142 págs, color
Precio: 29,95 €

Soy de los primeros que recela de la etiqueta que reciben algunas propuestas seriéfilas de que pretenden ser la nueva Juego de Tronos, Mad Men o Breaking Bad. En muchos casos, es algo impuesto por gente ajena a la producción y, vista la serie en cuestión, en nada lo pretenden. Sin embargo, en el caso de Carnival Row, serie de temática fantástica estrenada en Amazon Video y protagonizada por Orlando Bloom y Cara Delevingne,  creo que las comparaciones no se deben a una etiqueta puesta por un becario buscando visitas. Vista la primera  temporada completa, me temo que hay demasiados elementos comunes con la serie de HBO como para achacarlo a la casualidad. Como si copiando unos cuantos ingredientes la fórmula fuera a funcionar igual. Pero me temo que donde Juego de Tronos acertaba, aquí fracasan estrepitosamente. Os relato por qué.

Carnival Row
                                                           

EL USO DE LA POLÍTICA

Lo que en Juego de Tronos se muestran como estrategias llenas de zonas grises, aciertos, errores y personajes ambiguos, aquí es todo lo contrario. Oír la palabra refugiado, término bastante reciente, en una serie de época ya da idea de por dónde van los tiros. En Carnival Row, una guerra hace que seres mitológicos deban emigrar al Burgo, una especie de Londres victoriano del siglo XIX, el VII en esta realidad alternativa. Además, estos seres suelen llegar en barcos ilegales, a lo Open Arms. El Burgo los desprecia por sistema ya que son muy racistas y se pasan el día demostrándolo. En Juego de Tronos no se tomaba al espectador por un idiota al que se le tenía que dejar claro quién era bueno y quién malo. En cambio, el aleccionamiento político tras Carnival Row es tan burdo como simple, incapaz de analizar los problemas que una situación así genera y buscando contar nuestra realidad en vez de trabajarse un verdadero mundo mitológico con características propias.

EL CONOCIMIENTO QUE DEMUESTRAN DE LA HISTORIA

El autor de Juego de Tronos, George R. R. Martin, es un hombre muy culto y documentado. Se demuestra con  muchos hechos históricos de Game of Thrones, que tienen base real. Aquí pretenden jugar a lo mismo, con un universo alternativo enmarcado en una era victoriana, pero el fracaso es mayúsculo. El comportamiento de los protagonistas es propio del siglo XXI. A pesar de llevar ropas que cubren todo el cuerpo y reflejar una estricta moral, tienen una ligereza sexual más propia de hippies setenteros en celo. Usan palabrotas cada dos por tres, independientemente de su posición social, y todo se enfoca a que culpables de todos los problemas son los racistas habitantes del Burgo. Y lo mismo se podría decir de cómo tratan el fanatismo religioso. 

Carnival Row: 5 Parecidos Razonables con Juego de Tronos
SIN MARCAR UN HITO, ESTA PAREJA RESULTA LA MÁS ROMÁNTICA DE LA SERIE

CÓMO PLANTEAN LAS RAZAS MITOLÓGICAS Y SU PROBLEMÁTICA

En Juego de Tronos no es que no beban de mitología, pero se explica claramente que hablamos de seres con distintas prioridades y necesidades. En muchos casos, antagónicas, como dominarse unas a otras.  ¿Acaso la solución habría sido integrar a los Caminantes Blancos en la sociedad de Poniente? Aquí, en cambio, las hadas no se dedican casi ni a volar. No sabemos qué diferencias hay entre ser un hada o un fauno, porque sus costumbres, ropas y necesidades son las mismas que las de los humanos. Se pierden en el discurso político y se olvidan de que no buscamos un telediario, sino una serie que muestre lo que promete: seres mitológicos y su mundo fantástico.

COMO JUEGAN A HABLAR DE HECHOS PASADOS

Como en la serie de HBO, Carnival Row habla de guerras y lugares que son importantes para los protagonistas, pero que como espectadores aún no conocemos. En Juego de Tronos, con el tiempo, vas entendiendo el sentido de todo, trazado desde la primera temporada. Aquí no se entiende ni aunque te lo muestren claramente, de mal explicado que está. Nuevamente, cogen un elemento que funcionó muy bien en la serie de HBO para usarlo en Carnival Row torpemente.

CÓMO UTILIZAN LAS SAGAS FAMILIARES

Las relaciones incestuosas vinculadas al poder también hacen acto de presencia en Carnival Row. En Juego de Tronos, Cersei y Jaime Lannister, con toda su maldad, emocionan y nos transmiten una historia de amor que los humaniza. Aquí, queriendo usar el mismo recurso, solo vemos una pareja de chicos desagradables mal encarados hablando de lo malvado que es su plan. Patético. 

Carnival Row: 5 Parecidos Razonables con Juego de Tronos
LO ÚNICO QUE TIENEN EN COMÚN ES APRENDER QUE CON LA EXPRESIÓN TAMBIÉN SE ACTÚA

Juego de Tronos es una saga literaria con miles de páginas bien escritas definiendo un mundo y unos personajes. Esta serie parte de un proyecto de película reconvertido en una serie oportunista y aleccionadora. Y vaya si se nota. Los actores de Juego de Tronos eran desconocidos que tuvieron que demostrar algo. Aquí parece que la fama de los protagonistas ha pesado más que una prueba de cámara. El pobre Orlando Bloom va deambulando con cara inexpresiva por toda la serie haciendo buenas acciones y luchando contra los racistas. Si se comportara como en la serie, no habría sobrevivido ni en ese mundo ni en ningún otro.

Cara Delevingne, modelo de familia adinerada y aristocrática, tampoco parece estar ahí por un exhaustivo proceso de casting. Tiene gracia que se dediquen a dar lecciones de integración cuando se beneficia de trabajos glamurosos casi inaccesibles para quien no ha nacido en la familia correcta para ello. Quienes se quejan del doblaje de las series al castellano les garantizo que cuando esté disponible (por ahora sólo está en inglés) a este par se les va a hacer un gran favor. 

Carnival Row es insoportablemente lenta, se recrea en escenas sin sentido ni emoción alguna y no te importa lo que le pase a los personajes. Ni siquiera los momentos de terror provocan el menor sobresalto. Y os garantizo que me asusto con mucha, mucha facilidad. Curiosamente, la serie mejora cuando ninguno de los protagonistas aparecen.  Te olvidas por completo de ellos hasta que vuelven a la pantalla.


No se puede en cambio acusar a esta serie de falta de medios, lo cual entristece todavía más viendo el resultado. Tanto presupuesto en diseños y ambientación para luego tener unos diálogos de primaria y una historia que copia de todo para pretender ser original.  Y lo que es peor: didáctica, simplificando problemas y relaciones casi inabarcables.

Después de la fantástica The Boys, me temo que Amazon Video no ha triunfado con esta propuesta. Si lo hubieran dejado en una película (como la muy similar pero superior Bright, con Will Smith) probablemente habría ido mejor. Sin embargo, está renovada por una segunda temporada. No cuenten conmigo.

Tras el parón estival, en Diábolo Ediciones han puesto las máquinas a trabajar y nos sorprenden con un boletín de novedades repleto de títulos capaces de satisfacer al paladar más exigente. En lo que respecta al cómic, a partir del 20 de septiembre sale a la venta el séptimo y último álbum de la colección Jazz Maynard, de Raule y Roger. En esta última historia, Jazz decide por fin apartarse del mal camino y dedicarse a la trompeta. ¿Lo conseguirá? En mis Ojos, de Bastien Vivés, es otro de los cómics que Diábolo vuelve a reeditar tras casi diez años, un título imprescindible dentro de la carrera del autor de Polina, Lastman o El Gusto del Cloro.

Diábolo Ediciones. Novedades de Septiembre de 2019

En Busca de Totoro. Apuntes e un Paseo por el Bosque, de Sebastián Hirr, es el primero de los grandes títulos dedicados a la cultura popular que Diábolo lanza en septiembre, concretamente en su última semana. En este ensayo, se analiza la famosa película de Hayao Miyazaki fotograma a fotograma, deteniéndose en todos y cada uno de sus aspectos y simbología. Imprescindible para quienes amamos las producciones del mítico Estudio Ghibli.

De la animación japonesa de Miyazaki pasamos a la España de la Transición, una época en la que florecieron en este país numerosas revistas y cómics que tenían como principal reclamo la desnudez femenina. Guillem Medina, autor de otros ensayos publicados por Diábolo como Siempre Quise Ser uno de los Cinco o Lo Tengo Repe, nos desvela qué había detrás de aquellas publicaciones, fiel reflejo de una sociedad que empezaba a despertar de un letargo de casi cuatro décadas.

Los amantes del cómic clásico están de enhorabuena porque Diábolo Ediciones reedita uno de los títulos más demandados por los lectores: Cuando Bruce Wayne se Llamaba Bruno Díaz. Un Viaje por Novaro, del uruguayo Jorge Gard. En esta nueva edición ampliada y revisada, el autor repasa la historia de la mítica editorial mexicana, cuyas colecciones alegraron la vida a millones de niños hispanohablantes de todo el mundo, incluyendo los españoles.

Para conocer más detalles acerca de estos títulos, echa un vistazo al siguiente PDF.