Dentro de los estrenos de Netflix, ha sido una grata sorpresa encontrarme con Ragnarök. Las malas críticas de Locke and Key me hicieron optar por una serie de tan solo seis episodios. Ragnarök es la segunda serie del país noruego producida por Netflix. Por cierto, creo que refuerza mi idea de el doblaje tiene muchas ventajas, ya que empecé a verla en versión original noruega y no me transmitía nada, a diferencia de verla doblada. Basada en la mitología de tal país, conocemos a Magnes (David Stackston) y Laurits (Jonas Strand), dos hermanos adolescentes y huérfanos de padre que regresan al pueblo ficticio de Edda con su madre. La llegada de los chicos al instituto supondrá un cambio inesperado en el devenir del pueblo.

Ragnarök, de Netflix

Siempre es edificante ver otra forma de recrear las cosas en lo respecta a un instituto que la visión que nos ofrecen las series norteamericanas. Aquí las cosas se parecen más a lo que sería un instituto de España, salvando por supuesto la diferencia de instalaciones y el mejor nivel educativo. Nos libramos de las animadoras y el guaperas quarterback. Aunque lo más sorprendente es que los chicos tienen que ir a clase, estudiar y hacer trabajos. Ni rastro de ello en series estadounidenses como Euphoria, por ejemplo.

Está muy bien llevado todo lo referente a  las relaciones entre los chicos, el día a día en el instituto y la relación que mantienen con los distintos profesores. Magnes y su hermano no pasan un buen momento económico, y es algo que la serie no pasa por alto, pues en cualquier familia es fuente de estrés y así lo sufren. El actor protagonista no rebosa carisma precisamente, pero creo que esa es precisamente la intención. Un chico con algunos problemas, que no es ningún rompecorazones, pero con el que nos identificamos con facilidad.

La serie mezcla la mitología nórdica, tan conocida por todos gracias al Universo Cinematográfico Marvel, pero sin imitarles en nada. A diferencia de otras producciones, huye de estridencias y todo resulta bastante más sutil. La contaminación es un peligro y los causantes deben rendir cuentas. Pero esos mismos causantes mantienen vivo un pueblo. ¿Qué es más importante, el trabajo o el medio ambiente? Siendo un tema algo cansino últimamente, al menos está introducido dentro de una trama que tiene interés por sí misma y no es una mera propaganda.

UNAS PERSONALIDADES DE INSTITUTO BASTANTE CREÍBLES

Es evidente que el presupuesto de la serie no permite grandes efectos visuales, pero tampoco los necesita. Funciona más el suspense y los golpes de efecto que un gran alarde de fantasía. La familia Jotul son un gran casting, perfectos todos en su misterio y crueldad. Quieres saber más y más de ellos y su origen, pero no vas a tener todas las respuestas. Todos los personajes son creíbles, incluso los que puedan resultarnos más fantásticos. Algunos parecen que van a tener más peso del que finalmente tienen. No sabemos si por recortes del guión o porque los desarrollarán en una segunda temporada.

Los problemas a los que se enfrenta Magnes por sus actos son muy plausibles, así como sus consecuencias. Podemos cuestionar lo confiado e inocente que resulta a veces, pero es que no es ningún líder. Es un chico con problemas de aprendizaje con un buen corazón. A diferencia de otras series, no tiene episodios de relleno o personajes sin interés. A pesar de su temática  fantástica, es una serie muy centrada en el desarrollo de personajes. En mi opinión alcanza un notable. No quiero desvelar nada de las sorpresas que van surgiendo, aunque sí diré que el final es algo abrupto. No se andan con florituras o epílogos.


Respecto a una segunda temporada, en mi opinión no la necesita, pero dado el éxito que ha tenido me temo que será inevitable que la hagan. Mientras, es una buena opción para ver otras culturas, como la de esos países que creemos idílicos pero que también tienen sus injusticias y problemas. Y temporadas de seis episodios sin rodeos.