2020

Uno de los subgéneros más populares de la literatura de terror es, sin duda, el horror cósmico. Debemos su difusión a la obra del escritor estadounidense H. P. Lovecraft (1890-1937), autor que conjugó magistralmente en sus relatos elementos, escenarios y situaciones que escritores anteriores ya habían utilizado. Tras la muerte del escritor de Providence, numerosos autores recogieron el testigo del horror sideral, manteniendo viva la llama hasta nuestros días.

5 Libros de Horror Cósmico que te Helarán la Sangre

Actualmente, los cuentos y novelas de horror cósmico han dejado atrás el estigma de la narración pulp, por lo que es normal encontrar siempre alguna de esas obras en las listas de mejores libros de terror. Precisamente, uno de los redactores del portal REVIEWBOX.es ha elegido como uno de los mejores libros de terror de 2020 La Llamada de Cthulhu, de H. P. Lovecraft, prueba irrefutable de la extraordinaria vigencia de este subgénero.

El horror cósmico, aunque ligado a la obra de Lovecraft, no es exclusivo de este. Lo cultivaron autores anteriores a él, escritores de su misma época y lo siguen haciendo escritores actuales. En esta lista solo pretendo recoger una pequeña muestra de las numerosas obras que, de forma más o menos directa, se inspiran en los temas, escenarios y situaciones características de este tipo de horror.

LA CASA EN LOS CONFINES DE LA TIERRA, William Hope Hodgson

William Hope Hodgson (1877-1918) fue uno de los autores británicos —junto a Arthur Machen y Algernon Blackwood— que más influencia tuvo sobre la obra de Lovecraft. En sus relatos y novelas se nota una especial predilección por los horrores marinos, así como por los espantos surgidos de las profundidades del cosmos.

LA CASA EN LOS CONFINES DE LA TIERRA, William Hope Hodgson

La Casa en los Confines de la Tierra —o La Casa en el Límite, como también se la conoce— comienza con el descubrimiento por parte de dos amigos de una casa semiderruida en un ignoto paraje de la campiña irlandesa. Entre sus ruinas encontrarán un viejo manuscrito, escrito al parecer por el antiguo inquilino de aquel ominoso caserón. Viajes astrales a través del tiempo y el espacio, criaturas grotescas, situaciones delirantes, todo tiene cabida en un maremágnum que no solo influyó de forma decisiva en la obra de Lovecraft, sino también en autores de fantasía tan importantes como Terry Pratchett.

LA CRIATURA DE ALLENDE EL INFINITO Y LOS RELATOS LOVECRAFTIANOS, Henry Kuttner

Henry Kuttner (1915-1958) publicó su primer relato —Las Ratas del Cementerio— justo un año antes de la muerte de H. P. Lovecraft, autor con el que mantuvo una amistad epistolar. Aunque es conocido sobre todo por sus novelas y relatos de ciencia ficción, como su obra Mutante, que ya reseñamos aquí, Kuttner fue también un prolífico contribuyente a la mitología lovecraftiana.


Este libro incluye una novela corta, La Criatura de Allende el Infinito —conocida también como Un Millón de Años por Conquistar—, del más puro estilo pulp, así como casi la totalidad de sus relatos cortos de inspiración lovecraftiana. Una de las habilidades más sobresalientes de Kuttner era la de mejorar el estilo de cualquier escritor, en este caso su maestro de Providence. El resultado es, sencillamente, sorprendente.

EL HABITANTE DEL LAGO Y OTROS INDESEABLES VECINOS, Ramsey Campbell

Ramsey Campbell (Liverpool, 1946) se sintió atraído por la prosa de Lovecraft ya desde su más tierna infancia. Su entrada al universo lovecraftiano fue El Color que Cayó del Espacio, relato que le marcaría de manera indeleble. En sus primeros trabajos como escritor, Campbell fue aconsejado nada menos que por August Derleth, fundador de la editorial Arkham House y recopilador de la obra del maestro de Providence.

EL HABITANTE DEL LAGO Y OTROS INDESEABLES VECINOS, Ramsey Campbell

En el presente libro se recogen sus primeros cuentos pertenecientes a los Mitos de Cthulhu, a caballo entre el pastiche y el homenaje. Al estilo de Lovecraft, Campbell ambienta sus historias en localidades ficticias, pero esta vez no de Nueva Inglaterra, sino de las Islas Británicas.

LOS QUE ACECHAN EN EL ABISMO, Brian Lumley

De nuevo, un autor de las Islas Británicas, donde parece haber enraizado con fuerza la mitología lovecraftiana. En esta novela, Brian Lumley (1937) nos presenta al detective ocultista Titus Crow, un personaje que aparecería en varias novelas, todas ellas con los Mitos de Cthulhu como tema principal. A diferencia de los indefensos protagonistas de los cuentos de Lovecraft, Titus Crow es capaz de plantar cara a los monstruos del panteón lovecraftiano. Ello añade ciertas dosis de optimismo a las historias de Lumley, elemento prácticamente ausente en la obra del escritor de Providence.

LOS QUE ACECHAN EN EL ABISMO, Brian Lumley

LOS VAMPIROS DEL ESPACIO, Colin Wilson

Colin Wilson (1931-2013) es, sin duda, uno de los autores de horror más inclasificables del siglo XX. Filósofo y novelista, Wilson cultivó las temáticas más variadas, desde novelas de suspense y ciencia ficción a ensayos sobre criminología, pasando por obras sobre misterios y ocultismo. En un principio, Wilson denostó vehementemente a Lovecraft pero, tras ser disuadido por August Derleth, comenzó a escribir sus propias obras inspiradas en los Mitos de Cthulhu. Su excelente relato El Regreso de los Lloigor así como las novelas Los Parásitos de la Mente y Los Vampiros del Espacio son ejemplo de ello.

LOS VAMPIROS DEL ESPACIO, Colin Wilson


En Los Vampiros del Espacio (1976), ambientada a finales del siglo XXI, una misión espacial halla una inmensa nave a la deriva de una antigüedad incalculable. En su interior descubren a unas criaturas humanoides en estado latente, y tres de ellas son llevadas a la Tierra para su estudio. Estos seres resultan ser vampiros, pero no de sangre, sino de la esencia vital de los seres humanos. Algunos estudiosos de la obra de Lovecraft consideran esta novela como parte de los Mitos de Cthulhu. Ello se debe a que incluye elementos muy característicos de dicha mitología, como la existencia en la Tierra de civilizaciones prehumanas o la idea de la posesión espiritual. Los Vampiros del Espacio fue llevada al cine en 1985 bajo el título de Lifeforce, cinta de Tobe Hooper que incluimos en  nuestro recopilatorio de 10 películas de culto que merecerían un remake.

Obviamente, el legado de Lovecraft no se reduce a estos cinco autores. La influencia del escritor de Providence se extiende hasta la actualidad y buena  muestra de ello es la nueva hornada de autores que han abrazado el horror cósmico como elemento central de sus novelas. Escritores como Laird Barron, Thomas LigottiJeff Vandermeer han sabido dar un nuevo enfoque al subgénero, con relatos y novelas que ya tendremos ocasión de tratar en próximos artículos.

Las series de superhéroes se han convertido en un género muy abundante dentro de la oferta televisiva. Hasta ahora, los pocos intentos patrios de hacer una serie basada en el tema han sido bastante pobres. De hecho, uno de los mayores fracasos televisivos de la historia de los canales privados fue El Inquilino, protagonizada por Jorge Sanz. Esto es un dato que sin duda es clave para su cameo en El Vecino, serie basada en una colección de cómics de la Editorial Astiberri que no he tenido oportunidad de leer. Dado que los medios españoles nunca iban a poder competir con los presupuestos americanos, El Vecino ha optado por otros derroteros más costumbristas. Y si hubiera estado bien llevado, habría sido estupendo.

El Vecino, de Netflix

La serie está ambientada en un barrio obrero madrileño cualquiera. Esto hace que nos alejemos, por una vez, de esos escenarios idílicos donde los protagonistas viven en lofts que yo, al menos, nunca he visto. Aquí es muy fácil identificarte si no eres rico: barrios degradados, tiendas de todo a un euro, casas de apuestas, bloques de pisos completamente genéricos como los que podéis encontrar salpicados por toda España... Los protagonistas van acorde con el decorado: pisos compartidos por treintañeros con trabajos tan glamourosos como dependienta en un multibazar, camarero en un bar de barrio, opositor, y así todo. Un buen retrato patrio en ese sentido que termina siendo uno de los puntos fuertes de la serie.

Dado que los medios españoles nunca iban a poder competir con los presupuestos americanos, El Vecino ha optado por otros derroteros más costumbristas


El protagonista es Javier (Quim Gutiérrez), el típico chaval algo fresco que se encuentra con los poderes que le entrega un extraterrestre moribundo a lo Green Lantern, cedidos para cumplir su misión. Esto después no tiene peso alguno en la serie, lo cual me extrañó. Con su pareja, Lola, una no muy convincente Clara Lago, las cosas están poco definidas. Esa relación será uno de los ejes de la serie, aunque no diré que consiga interesar demasiado. No emocionan ni un poquito. Mejor parada sale la amiga, Julia (Catalina Sopelana), que parece sacada de los años ochenta y resulta mucho más salada en sus ideas y actuaciones. El problema es que termina siendo cargante en tan solo ocho capítulos.

El chico opositor que termina siendo el confesor del héroe, José Ramón (Adrián Pino), no acaba de convencer cómo obtiene ese papel de apoyo moral de Javier. Si bien tiene aciertos divertidos en cuanto al perfil de opositor (y de esto entiendo más que de Batman), las tramas personales que se le atribuyen en la serie son soporíferas, tópicas y mal desarrolladas. Y la novia no ayuda cuando aparece, pues ya sabes los chistes desde antes de verla.

A TITÁN NO SE LE VÉ PROPÓSITO ALGUNO, NI CON TRAJE NI SIN ÉL

El Vecino se empieza a ver con agrado gracias a su buen piloto, pero rápidamente decae por no saber a dónde va ni lo que quiere contar. El protagonista bordea demasiado la cara dura y su actitud egoísta termina resultando contraproducente. Pretenden arreglarlo con sentimentalismos al final, pero es todavía peor. Tampoco le ayuda aparentar la edad que tiene, treinta y ocho, y actuar como si tuviera veinticinco. Lo que no me queda claro es si esa es la intención, o es directamente un mal casting

Por momentos, la serie resulta algo divertida, y tiene algunos aciertos, pero va decayendo. Se nota bastante que alargan muchos momentos anodinos que no aportan nada. Y tampoco le busquéis mucha lógica a lo que pasa, ya que flaquea demasiado en ese sentido. No importaría si tuviera más gracia, pero es que no la tiene.

El Vecino se empieza a ver con agrado gracias a su buen piloto, pero rápidamente decae por no saber a dónde va ni lo que quiere contar


La parte en la que aparece Javier como el superhéroe Titán está totalmente desaprovechada, y dura tan poco que te llegas a olvidar de que se supone que la serie va de alguien con superpoderes. Abusa de las tramas vecinales, lo que no sería un problema si no repitieran siempre lo mismo. Tiene más ingenio los cinco minutos que te encuentras haciendo zapping de La Que Se Avecina que varios episodios de El Vecino.Tenían espacio para haber hecho avanzar la historia algo más y no lo han hecho. En cuanto a los efectos especiales, no están mal para el nivel del que estamos hablando. Obviamente, nadie espera ver aquí Vengadores Endgame, así que con no hacer el ridículo ya es bastante.

 

El Vecino empieza bien con un buen piloto que sorprende, sobre todo porque vas sin expectativas. Luego empieza a decaer hasta el final. De hecho, habría tenido un puesto bastante honroso en la lista de las peores series basadas en cómics de 2019. Al menos, nos ahorramos esa extraña costumbre de las series españolas de poner a todos los protagonistas serios como funerales en un país donde reina el buen humor en todas las circunstancias. La historia de amor no funciona y difícilmente me molestaré en saber cómo sigue en una segunda temporada. Una pena, porque la idea no es nada mala. Otra vez será.

La oferta de las plataformas de streaming no se ciñe exclusivamente a las series y a las películas, aunque sea el contenido que más destaque. Entre la oferta de documentales, lo más abundantes es la temática social o las biografías. Pero Netflix ha tenido el acierto de presentar esta serie de documentales amenos, de contenido cinéfilo, donde se nos cuenta lo que no vimos de las películas que marcaron época por una u otra causa. Si habéis visto alguno de los episodios de The Toys That Made Us, el estilo es francamente similar. Si no, os explico por qué os va a gustar.


Esta primera temporada consiste en cuatro capítulos centrados en películas que han hecho historia de una u otra forma. La temática es realmente variada, buscando un público amplio, y centrándose en la década de los 80. Los episodios son independientes unos de otros y si no te interesa la película en concreto, con no ver ese documental es suficiente. Yo, que los he visto todos, creo que merecen la pena aunque no hayas visto la película que tratan.

En mi caso, la única película que no había visto de las cuatro era Solo en Casa (Home Alone, 1990). Sin embargo, ver el proceso de rodaje y cómo Warner Bros. cometió uno de los mayores errores de su historia por intentar ahorrarse una miseria en el presupuesto es muy aleccionador. Los episodios esquivan cotilleos acerca de los actores o dar demasiados detalles del guión. Si lo que quieres saber es de lo que van aquellas películas, pues las ves. Esto va de otra cosa.

Cazafantasmas (1984) fue un hito en lo que a cine de fantasía se refiere, pero rodarla en el tiempo previsto fue el verdadero logro. Ni siquiera el nombre estaba asegurado hasta el final. Aquí la relación entre los distintos actores sí tuvo más importancia, ya que muchos se conocían del Saturday Night Live. La tragedia frustró alguno de los protagonistas planeados, y el alto caché la de otros. Pero salieron adelante como todos bien sabemos.

BRUCE WILLIS CONVENCÍA TAN POCO COMO HÉROE DE ACCIÓN QUE EN EL TRAILER CAUSABA RISAS

La Jungla de Cristal (1988), traducción que sorprendentemente mejora el original Die Hard (Difícil de Matar) estaba planeada nada más ni nada menos que para Frank Sinatra. La biología se encargó de que no fuera así. Sin embargo, el salto de la televisión al cine de Bruce Willis descubriremos que no fue tan sencillo como nos pareció a quienes lo vivimos en su momento. También aprenderemos que cambió muchas cosas del género de las que no fuimos conscientes en su momento.

Y, como veis, que Dirty Dancing (1987) tenga otro episodio evidencia que han intentado abarcar temáticas bien diferentes en tan solo cuatro capítulos de unos 45 minutos que se hacen cortísimos. Aquí te asombrarán con el gran éxito que tuvo esta película a pesar de su mínimo presupuesto y ser rechazada por todos los estudios cinematográficos importantes. Y que este tipo de fenómenos no se pueden planear, ni repetir.

La edición de los programas es muy entretenida, estilo videoclip, pero sin marear al espectador. De hecho, en mi familia lo vemos mientras cenamos, y consiguen atrapar nuestra atención. Tienen muchos gags y se aleja de la seriedad habitual de los documentales, ya que la temática lo requiere. Sin embargo, aprendes del mundo de Hollywood.

Sí tendría una pequeña queja. Netflix no subtitula los cortes que pone de la película en cuestión.  Suele ser una apostilla divertida que viene al caso de lo que dicen los entrevistados. A no ser que tengas un nivel de inglés bastante alto no lo puedes pillar, y es una pena porque se pierden buenos gags. Sólo haría falta un pequeño subtítulo, no sé por qué no lo han hecho.

Por lo demás, una estupenda serie que amplía la oferta de la plataforma con propuestas interesantes. Una forma estupenda de recordar el impacto de estas películas que, debido al cambio de la sociedad, posiblemente sean irrepetibles de aquí en adelante. Esperando la segunda temporada con ganas.

Tras la resaca navideña tocan diversiones más tranquilas, como pasar toda una tarde atrapado por una buena lectura, como las que traen este mes las novedades de Diábolo Ediciones. En primer lugar hay que destacar la penúltima entrega del cómic The Last Man, de Vivés, Sanlaville y Balak. Esta obra, premiada en el salón de Angouleme, ha saltado de las páginas del cómic a los videojuegos y a la animación, confirmando que estamos ante una de las historietas más interesantes el actual panorama comiquero europeo.

Diábolo Ediciones: Novedades de Enero de 2020

Si te va más la literatura, no te preocupes, porque Diábolo Ediciones lanza este mes la novela Al Fondo, Eger, de Juan Antonio de Blas (1942-2017). En esta obra descubriremos cómo era la vida de los soldados de los tercios españoles que combatieron en la Guerra de los Treinta Años, acompañados por el aventurero Álvaro de Roa, inseparable amigo del literato Francisco de Quevedo.

Para más detalles acerca de las novedades de Diábolo para este mes de enero, echa un vistazo al siguiente PDF.

Recientemente, la editorial ECC ha decidido publicar sus tomos en rústica no por número definido de grapas, sino por arcos completos. Es el caso reciente de Nightwing: Primera Temporada. Si el cruce entre Batman y Deathstroke donde se planteaba la duda sobre la paternidad de Damian Wayne se lanzó en cartoné, en el caso de Deathstroke Primera Temporada: Arkham se ha optado por recopilar esta historia en rústica. Además, incluye, porque es un cruce, los números 27 al 29 de la colección Jóvenes Titanes. ¿Qué se le reserva a Slade Wilson en esta ocasión?

Deathstroke Primera Temporada: Arkham

Para empezar, nos lo encontramos prisionero en Arkham. No es que haya muchos prisioneros normales allí, pero la fuerza y capacidades sobrehumanas de Slade Wilson hacen que tenga un trato especial. Está más drogado que el resto. Eso no evita, como es normal, que intente salir de allí como sea. La duda que se nos plantea es la siguiente: ¿lo que vemos es real o producto de las alucinaciones que le producen los medicamentos?

Arkham es un campo de juego muy jugoso para presentar a otros personajes y el guionista, Christopher Priest, lo sabe. Villanos reconocibles por todos se encuentran también internos. Aprovecha también para hacer entender que debe haber allí mucha gente que, sencillamente, sean enfermos mentales pero no criminales. Y que, como en nuestra realidad, están faltos de medios. Un toque de atención interesante en cómics actuales que suelen ignorar cuestiones sociales. Los hijos de Slade también tienen su protagonismo, en especial Rose, que no se ha dedicado precisamente a estudiar una carrera. Más bien a la vida aventurera de su padre gracias a los entrenamientos de Nightwing.

Deathstroke Primera Temporada: Arkham
LA CONFUSIÓN DENTRO DE ARKHAM ES TOTAL

La etapa de Slade en Arkham resulta algo confusa, ya que distinguir alucinaciones de la realidad termina siendo difícil para el lector. Más claro es cuando aparecen las tramas de otros personajes, que no son pocos en este tomo. La relación eterna de Slade con Los Titanes, a los que culpa de la muerte de su hijo, está bien presente en esta Primera Temporada. Tras el El Contrato de Judas, que vio nacer al personaje, y el reciente El Contrato de Lázaro, que juntó a los Jovenes Titanes y a Los Titanes contra él, Deathstroke vuelve a interactuar con el grupo.

Deathstroke Primera Temporada: Arkham recopila de una acertada manera grapas de los Jóvenes Titanes, imprescindibles para entender bien la historia. Damian Wayne tiene un protagonismo especial. Tras el cómic Deathstroke contra Batman, donde se cuestionaba la identidad de su progenitor, ahora tiene el dilema de qué hacer con Deathstroke como prisionero. Además, Deathstroke, que sabe su identidad secreta y la de Batman, encuentra un filón personal en esta paternidad tan complicada.

Algunos personajes de Los Nuevos Titanes, liderados por Damian, me eran desconocidos, como la hija de Lobo o Djinn. Sin embargo, se hacen querer rápidamente aunque no seas un habitual de la serie. En cuanto a Damian, vemos un profundo avance en su vida emocional, o al menos planteárselo. El chico ha crecido y se tiene que notar.

Deathstroke Primera Temporada: Arkham
UNA PANDA QUE VIVE UNA BUENA ÉPOCA

Los episodios de los Jóvenes Titanes resultan muy dinámicos y te atrapan aunque no sepas bien quiénes son estos personajes. El guionista del supergrupo, Adam Glass, es consciente de que está a cargo de una serie de adolescentes y lo lleva estupendamente. Es un cambio de tono, más alegre y dinámico quizás que con Slade, que necesita otro tratamiento. Ambos comparten, no obstante, mucha tensión. El final desde luego es apoteósico.

En cuanto al dibujo, hay varios artistas a cargo del trabajo, y más si estamos mezclando dos colecciones diferentes. No supone un gran problema, ya que tienen un estilo parecido, aunque mi favorito probablemente es Fernando Pasarín.

Un buen recopilatorio de uno de los antihéroes más famosos de DC, ese que no puedes evitar que te caiga bien a pesar de sus defectos. Su código de honor y el querer a sus hijos sin duda contribuye enormemente a ello. La buena ración de acción que siempre le acompaña, también. Una buena oportunidad de acercarse a la actualidad del personaje de Slade Wilson si no eres un habitual de su serie, e imperdible si eres fan del mismo.

Deathstroke Primera Temporada: Arkham
DEATHSTROKE: PRIMERA TEMPORADA – ARKHAM
ECC Ediciones
Edición original: Deathstroke núms. 36-43 USA y Teen Titans núms. 27 a 29 USA
Guion: Adam Glass, Christopher Priest
Dibujo: Bernard Chang, Carlo Pagulayan, Ed Benes, Fernando Pasarín
Formato: Rústica, 264 páginas. A color
Precio: 24,95 €