12/01/2019 - 01/01/2020

Tras celebrar los mejores estrenos comiqueros del 2019 en un post anterior, ahora llega el furgón de cola. Os advierto que esta selección es completamente subjetiva, y podéis dejar vuestra propia opinión abajo en los comentarios y en nuestras redes sociales. Hemos tenido en cuenta a la hora de hacer la lista muchas variables. Lo curioso es que en todas —quizás con la excepción de Daybreak— había depositadas muchas esperanzas. Empezamos con las decepciones del año según un orden de decepción ascendente.

Las 5 Peores Series Basadas en Cómics Estrenadas en 2019

5 DAYBREAK

  • Origen: Daybreak, cómics creados por Brian Ralph en 2011, publicados por Drawn & Quarterly.
  • Plataforma: Netflix
Desde la premisa inicial queda claro a qué tipo de público se dirige esta serie. Una hecatombe hace que los adultos se transformen en zombies mientras los menores de edad se apoderan del mundo. Tribus urbanas esperpénticas y un protagonista que hace lo mismo que Parker Lewis hace tantos años, romper la cuarta pared. Si estás en el grupo de los que hubieran perecido con la bomba, probablemente no haya nada en ella que te pueda aportar lo más mínimo. Y, si perteneces al grupo que se apodera del mundo y te gusta identificar adolescencia con idiotez, quizás te entretenga, pero no te va a enseñar nada mínimamente útil o creíble en una situación así. No ha sido renovada, así que no debemos ser los únicos que la hemos incluido entre lo peor del año.


4 LA PATRULLA CONDENADA

  • Origen: My Greatest Adventure (1963), DC Comics.  Creados por Bob Haney y Arnold Drake.
  • Plataforma: DC Universe, disponible en HBO.
Soy consciente de que esta serie ha sido muy valorada por ciertos sectores, pero probablemente sean aquellos que recelan de otras producciones superheroicas. A pesar de la gran caracterización de los actores, el notable diseño de producción y su buena presentación en la primera temporada de los Titanes, considero que no han sabido desarrollar una historia que atrape. No soy el único que conozco que no he podido pasar de la mitad de la temporada. No encontraba sentido ni emoción a lo que veía. El disparate tiene sus momentos, pero en esta serie eran prácticamente todos. No entré en el juego que me planteaba, a pesar de su bonito envoltorio y buenas intenciones.


3 THE UMBRELLA ACADEMY

  • Origen. Serie limitada de cómics de Gerard Way, editada por Dark Horse.
  • Plataforma: Netflix
Mucha producción para esta serie que ya en su piloto aburría a las ovejas. Un mundo complicado que merecía más ritmo y otro tratamiento para poder atrapar al espectador. Cuando una serie demuestra que tiene medios, sienta peor que no triunfe en su cometido. Y más cuando la historia de estos huérfanos con superpoderes tenía mucho potencial. Episodios eternos y mucha estética para poco contenido. A pesar de ello, ha sido renovada por Netflix, así que aquellos que hayáis disfrutado de la adaptación del cómic del vocalista de My Chemical Romance podréis seguir haciéndolo. Yo no lo haré.


2 BATWOMAN

  • Origen: Detective Comics (1956). Creada por Edmond Hamilton.
  • Plataforma: CW, disponible en HBO.
El esperado estreno de la serie a cargo de la prima de Batman es de momento muy decepcionante. He visto religiosamente todos los capítulos y, aunque ninguno es tan malo como el piloto, no acaba de ser lo que podría ser. Es cierto que corrige algunos problemas del inicio, pero se enreda demasiado en el tema de su hermana Beth y los casos que resuelve Kate (o Luke) no acaban de tener gancho. Parece la serie más barata de la cadena CW y se pasan el tiempo hablando del primo Bruce. La historia entre Kate y su ex no emociona, aunque reconozco que su hermanastra, la que lleva el hospital unipersonal gratuito, acaba cayendo bien. Una pena que hayan tirado de tanto tópico en vez de hacer una buena serie noir. Quizás más adelante...


1 WATCHMEN

  • Origen: Serie limitada de DC Comics creada por Alan Moore y Dave Gibbons.
  • Plataforma: HBO.
Soy consciente del fandom que sigue esta serie, proveniente de los cómics, que dedican podcasts por cada capítulo analizando cada mínima referencia al idolatrado comic. Yo, en cambio, pido que los personajes me interesen, que pueda entender el mundo que me plantean, que me cuenten algo que me atrape. Esta serie no tiene más valor, en mi opinión, que poner nombres y eventos sacados del cómic original para contarnos algo que sin ese toque no habría tenido sentido ni repercusión. Ozimandias, por ejemplo, llega a la mitad de la temporada sin hacer otra cosa que matar criados clonados. Me ha resultado desagradable, vacía y oportunista. Los personajes nuevos parecen estar hechos a retazos, sin formar nada coherente entre ellos. No falta lo políticamente correcto tampoco, algo contrario a la esencia de Watchmen. Los nuevos personajes no tienen credibilidad, interés ni razón de ser. Y, por supuesto, los misterios absurdos de turno sin los que el señor Damon Lindelof no tendría una carrera en la televisión. Felicidades a quienes la disfrutan, pero si estos mismos solo se dedican a destacar easter eggs y no la trama, por algo será.


Si destacamos a Watchmen como lo peor es porque la decepción con ella ha sido mayúscula. No es lo mismo que te timen en un restaurante con cuatro estrellas Michelín que en un burguer de barrio. Las expectativas cuentan, y mucho. Y se lleva hablando de esta serie desde que empezó el año como un gran acontecimiento y la sustituta de Juego de Tronos, creando un hype artificial que no se ha cumplido.

Termina el año y volver la vista atrás para saber qué nos ha dejado es inevitable. Abarcar todos los estrenos de series del año se antoja imposible en estos tiempos de múltiples plataformas. Por eso, lo hemos acotado solo a los estrenos de series basadas en cómics. Algunas son de superhéroes, otras no. Nos salen precisamente diez, así que las hemos ordenados de peor a mejor según nuestra opinión. Algunos estrenos nos habían pasado desapercibidos, pero les hemos dado un visionado para poder hacer esta lista con fundamento y criterio propio. Empezamos con las cinco mejores series, desde la que menos hasta la que más nos ha gustado. En  un segundo post desvelaremos las que nos han parecido las peores series basadas en cómics de 2019.

Los 5 Mejores Series Basadas en Cómics Estrenadas en 2019

5ª V-WARS 

  • Origen: novela gráfica de 2014, publicada por IDW, obra de Jonathan Maberry. En España ha sido publicada por Drakul Editorial.
  • Plataforma: Netflix
El guapo de Ian Somerhalder no se libra de los vampiros. Claro que seguramente te cruces antes con varios dráculas que con científicos con la cara de este hombre. El estallido de un virus convierte a quien lo pilla en vampiro, de los que se alimentan de sangre. La serie no aspira más que a entretener y, a pesar de que pareciera que no le falta un tópico, es bastante digna. No inventa nada y no hace un tratado psicológico de nadie, pero como serie intrascendente cumple estupendamente. Es de agradecer que sólo sean diez episodios y no se alarguen más de la cuenta. La segunda temporada aún no está confirmada, pero al haber sido estrenada en diciembre, es posible que suceda.

4ª DEADLY CLASS (CLASE LETAL)

  • Origen: Deadly Class, serie publicada en 2014 por Image, obra de Rick Remender y West Craig.
  • Plataforma: Estrenada en SyFy el 16 de enero de 2019, actualmente disponible en HBO.
Una serie que merece mejor suerte de la que ha tenido. Producida por los hermanos Joe y Anthony Russo (Avengers: Endgame), su estreno en un canal menor como SyFy seguramente ha contribuido a que pasara desapercibida y no haya conseguido ni siquiera ser renovada. Marcus, un chico huérfano debido a las políticas antisociales de Ronald Reagan en los años 80, es reclutado de las calles para formar parte de una academia de jóvenes asesinos. Lejos de retratar a los adolescentes como idiotas, como en Daybreak —merecidamente cancelada por Netflix—, se toma en serio el perfil psicológico del chico, sus problemas y sus reflexiones. La escuela también tiene otros alumnos interesantes, por no hablar del tono antiestablishment utilizado. Que esté ambientada a finales de los años ochenta es otro plus. No echéis cuenta a su penoso cartel y dadle la oportunidad que se merece. Pocas series con adolescentes se ven así.


3ª LA COSA DEL PANTANO (SWAMP THING)

  • Origen: House of Secrets, 1971. Creada por Len Wein y Bernie Wrightson.
  • Plataforma:  DC Universe. Se estrenará en TNT el 5 de enero 2020.
El escándalo de esta serie ha venido de la manera más inesperada. Tras un primer capítulo que fascinó, se cancela. ¿La razón? Resultaba muy cara y tuvieron en cuenta en el presupuesto una subvención por rodar en Carolina del Norte que no era la que pensaban, sino una de menor cuantía. Así que como las cuentas no salían, la segunda temporada tampoco. Visto el primer capítulo, debo decir que me ha encantado. Se nota que es cara, tanto en la ambientación como en los efectos especiales. La historia no se queda atrás, con un guión cuidado donde se nota que gente como James Wan (Saw, The Conjuring) estaba detrás. No parece que haya muchas posibilidades de que sea retomada, y no porque falten historias que contar o ganas por parte del equipo de seguir. Una estrechez de miras que no deberían tener en Warner Bros.


2ª PENNYWORTH

  • Origen: Batman #16 (1943). Creado por Don Cameron y Bob Kane.
  • Plataforma: Epix. Disponible en Starzplay.
Una agradable sorpresa del todo inesperada, cuya primera temporada analizamos aquí con detalle. Lo que parecía la premisa más ridícula de todos los proyectos relacionados con Batman, una serie sobre su mayordomo, se ha colado entre los mejores estrenos del año. Una serie que recuerda el estilo elegante de los espías de los años 60 y que se aleja totalmente de lo mostrado en Gotham, el anterior proyecto de su creador, Bruno Heller. Si decían que querían que Gotham terminara con Bruce Wayne poniéndose la máscara, ¿terminará esta serie con Alfred Pennyworth vistiendo el uniforme de mayordomo en casa de los Wayne? Podremos comprobarlo, ya que ha sido renovada por una segunda temporada debido al éxito cosechado por la cadena con ella.


1ª THE BOYS

  • Origen: The Boys (2006), colección de Dynamite Entertainment, creada por Garth Ennis y Darick Robertson.
  • Plataforma: Amazon Video 
La triunfadora del año en lo que a género superheróico se refiere. La apuesta de Amazon por el cómic de Garth Ennis ha sido el éxito de público y crítica que llevaban tiempo esperando para poner su plataforma de vídeo en el mapa. La serie ha sido definida como lo que realmente supondría la existencia de superhéroes en la realidad: un negocio multimillonario lleno de miserables. Quizás demasiados de estos, pudiendo resultar algo cínica, pero la serie termina convenciendo en todos sus aspectos. Supone una toma de tierra para cuestionarnos si no sería más creíble que hubiera algún aprovechado en la Liga de La Justicia o en Los Vengadores que tanto santurrón hablando de valores. Para nosotros, se merece estar en lo alto del podio, a la espera de su segunda temporada, la cual se ha ganado una subida en el presupuesto por parte de sus productores.


Repetimos que este es nuestro criterio, y que cada uno tendrá sus favoritos. Si echas de menos alguna serie basada en algún cómic, seguramente es que la hemos incluido entre las peores. En el siguiente post lo averiguarás.

Hace unos años, hubiera sido impensable trasladar a la pequeña pantalla historias como las de El Señor de los Anillos o el universo de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. La abundancia de elementos fantásticos en dichas sagas hubiera hecho imposible producir series —o películas— que hubiesen estado a la altura en lo que respecta al apartado visual. Sin embargo, el cine y la televisión del último tercio del siglo XX nos dejaron abundantes muestras de mundos fantásticos creados de modo artesanal. En su libro Destino Camelot: Reinos Fantásticos del Cine y la Televisión, Francisco Javier Millán (Zaragoza, 1975) reivindica las producciones fantásticas de aquellos maravillosos años que tanto han marcado a la generación de los que nacimos en los 70.

Destino Camelot: Reinos Fantásticos del Cine y la Televisión

Editado por Diábolo Ediciones, Destino Camelot es el tercer libro de lo que podríamos llamar una trilogía sobre el cine generacional de los 80. En 2015, el autor presenta Generación Goonies: Los Años Dorados de la Productora Amblin, seguido poco después de Galaxia Lucas: Más Allá de la Fuerza, una excelente obra que pudimos disfrutar y que reseñamos aquí. Como colofón a este recorrido por la nostalgia, el autor ha querido condensar en una sola obra los reinos de fantasía más sobresalientes de las últimas décadas del siglo XX.

Desde las brumas de Avalon hasta el mundo mágico de Dragones y Mazmorras, el autor hace un recorrido exhaustivo por los distintos enclaves fantásticos que han aparecido en el cine y la televisión. La primera parte del libro, dedicada al mito artúrico, disecciona las películas más populares del subgénero, como la imprescindible Excalibur (1981), Camelot (1967) o El Primer Caballero (1998). Apoyado en numeroso material gráfico, como es habitual en las ediciones de Diábolo, el autor nos desvela cómo se gestaron aquellas producciones y cómo fueron sus a veces accidentados rodajes.

Desde las brumas de Avalon hasta el mundo mágico de Dragones y Mazmorras, el autor hace un recorrido exhaustivo por los distintos enclaves fantásticos que han aparecido en el cine y la televisión


Cómo no, el autor también se detiene en el fantástico mundo de las producciones Disney, como la reivindicable película de animación Merlín el Encantador (1963) o el film de imagen real El Dragón del Lago de Fuego (1981). Esta última película es uno de los intentos de la factoría Disney por lanzar producciones de imagen real para un público más amplio. Otros ejemplos de este empeño fueron Un, Dos, Tres, Splash (1984) y la notable —y fallida— El Abismo Negro (1979), un film que merecería su propio artículo.

El Dragón del Lago de Fuego (1981)

Dejamos atrás las producciones Disney para adentrarnos en la Tierra Media de la mano del animador Ralph Bakshi. Estrenada en 1978, El Señor de los Anillos es una de las películas de animación más peculiares de la historia del cine. Filmada en gran parte con la técnica del rotoscopio —pintar sobre los fotogramas de actores reales—, esta película traslada solo parcialmente la trilogía de Tolkien. De hecho, la cinta finaliza abruptamente, a la espera de una segunda parte que nunca llegaría.

Uno de los capítulos más interesantes del libro es, sin duda, el dedicado a Cimmeria, el mundo de Conan el Bárbaro. Estrenado en 1982, el largometraje de John Milius podría haber sido muy diferente a como lo conocemos si realizadores como Ridley Scott, Alan Parker u Oliver Stone se hubieran hecho cargo de él. En esta parte del libro, Francisco Javier Millán se explaya revelándonos mil y una anécdotas de aquel rodaje realizado en su mayor parte en tierras españolas. Por ejemplo, el autor nos desvela que el rodaje estuvo a punto de ser abortado por efectivos de la guardia civil, ya que durante el mismo se produjo el infame golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

Uno de los capítulos más interesantes del libro es, sin duda, el dedicado a Cimmeria, el mundo de Conan el Bárbaro


Tras Conan y los innumerables subproductos que surgieron tras su estreno, el autor nos lleva a otra época de la historia algo más cercana, el Renacimiento. En una península itálica en la que diversas ciudades-estado se enfrentan entre sí, un grupo de mercenarios, comandados por un Rutger Hauer que venía de interpretar al replicante Roy Batty en Blade Runner (1982). Los Señores del Acero (1985) es de esas películas inclasificables que ya no se hacen, plagada de momentos bizarros y sangrientos, como bien define su título.

Los Señores del Acero (1985)

Llegamos a la parte más entrañable de la obra, un capítulo dedicado a películas como Cristal Oscuro (1982), La Historia Interminable (1984) o Legend (1985). Sin duda, fueron años irrepetibles. La primera mitad de la década de los 80 conoció un boom del género fantástico como nunca ha vuelto a repetirse. Prácticamente, cada mes se estrenaba un clásico, ahora del fantástico, ahora de la ciencia ficción. La década caminaba hacia su final y el género fantástico no parecía dar muestras de agotamiento: Dentro del Laberinto (1986), La Princesa Prometida (1987) o Willow (1988) fueron tres de los hitos del fantástico de finales de los 80.

En ocasiones, la fantasía y la ciencia ficción han logrado mezclarse en la gran pantalla. Tal es el caso de sagas como la de Los Inmortales, inaugurada por el film de 1986, protagonizado por Christopher Lambert. Otro notable exponente es Krull (1983), una producción ambiciosa que, sin embargo, se estrelló en taquilla, y no porque careciera de buenas cualidades. ¿Quién no recuerda aquel cíclope, quien cargaba con la maldición de conocer el día y modo en que iba a morir? ¿O la terrible fortaleza de la bestia, que aparecía cada día en un lugar distinto del planeta Krull?

Si hubiera que elegir solo una película de este libro como la más extraña y bizarra, esa sería El Caballero del Dragón (1985), de Fernando Colomo. Esta producción española estaba protagonizada nada menos que por el cantante Miguel Bosé y por un Klaus Kinski desatado, como era habitual en el intérprete alemán. Más de 300 millones de las antiguas pesetas se fueron en su producción, una cantidad en su día muy cuestionada debido a que gran parte fue aportada por el Ministerio de Cultura del por entonces gobierno de Felipe González.


Entramos en la recta final de una obra que ha intentado condensar en apenas 300 páginas algunas de las películas fantásticas más relevantes de las tres últimas décadas del siglo XX. Largometrajes como la divertidísima Masters del Universo (1987), series de animación como Dragones y Mazmorras (1983-1986) —de la que nunca se emitió el capítulo en el que los protagonistas llegaban al mundo fantástico, aunque creas haberlo visto— o la española La Corona Mágica (1989-1990), ponen punto y final a un libro entrañable a la par que tremendamente entretenido.

Esta obra pone otra vez de relieve el gran interés que existe por una manera de hacer cine y televisión que se ha ido perdiendo con el tiempo. Solo alguien que creció viendo estas películas y series es capaz de transmitir las sensaciones que despertaban en la audiencia y cómo esa nostalgia ha cristalizado en un inmenso amor por el cine. ¿Qué hubiera sido de Francisco Javier Millán si su profesor de séptimo de EGB no le hubiera recomendado ver en televisión Excalibur, de John Boorman? Curiosamente, no está entre las que el autor considera sus películas favoritas de la década: Cristal Oscuro, Conan el Bárbaro, La Princesa Prometida, La historia Interminable y Los Inmortales.

Parece que tras este libro, el autor se ha embarcado en la creación de una obra de ficción que lleva madurando desde hace años. Sin embargo, el cine de género de los años 80 sigue siendo un filón inacabable, así que estoy seguro que pronto nos volverá a sorprender con un nuevo libro dedicado a esta década prodigiosa. Mientras tanto, disfrutemos de una obra como Destino Camelot, un ensayo imprescindible para entender —y rememorar— el fenómeno del fantástico en las últimas décadas del siglo XX.

Destino Camelot: Reinos Fantásticos del Cine y la Televisión, de Francisco Javier Millán
Diábolo Ediciones
Formato: cartoné, 300 págs., color
Precio: 25,95 €


Hace 42 años se estrenaba Star Wars: Una Nueva Esperanza, conocida aquí en España como La Guerra de las Galaxias, un evocador título que merece la pena reivindicar. El pasado 19 de diciembre la nonalogía ideada por George Lucas llegaba a su fin, con el estreno de Star Wars: El Ascenso de Skywalker, una película que ha abierto una profunda brecha en el corazón de los fans de la saga. En este episodio IX asistimos al fin del viaje de viejos y de nuevos personajes, con momentos inevitablemente emotivos que han logrado hacer brotar alguna que otra lagrimita a más de un espectador. Pero ¿ha merecido este último trayecto realmente la pena? ¿Ha cumplido Disney la promesa que hiciera al adquirir la franquicia de tratar con respeto los personajes y líneas argumentales planteados en 1977 por Lucas? El resultado final de esta última trilogía de películas no parece arrojar un saldo positivo, sobre todo por esta última entrega, El Ascenso de Skywalker.


En una reciente entrevista concedida a la revista Rolling Stone, Kathleen Kennedy —presidenta de Lucasfilm desde su adquisición por Disney— se quejaba de que echaba en falta material inspirador para las nuevas películas de Star Wars. «No hay material fuente. No tenemos cómics. No tenemos novelas de 800 páginas», eran sus palabras. La decisión de la compañía de no utilizar el rico Universo Expandido como fuente de inspiración para las nuevas películas de Star Wars cae finalmente como una losa sobre Disney. El Ascenso de Skywalker es solo la consecuencia final de aquella decisión irracional; ya la habíamos sufrido en los episodios VII y VIII y en el film sobre Han Solo, con la notable excepción de Rogue One.

Entonces, ¿es El Ascenso de Skywalker una mala película? No, en absoluto... si no fuera de Star Wars. Tras dirigir la floja El Despertar de la Fuerza, J. J. Abrams recibe de nuevo el encargo de volver a la saga con un resultado final que, aunque algo superior a las dos películas anteriores, está muy lejos de ser el broche final que Star Wars se merecía. En este episodio noveno, descubrimos por fin el linaje de Rey (Daisy Ridley), asistimos al resurgir de algún que otro personaje que creíamos amortizado y se recurre al socorrido recurso del fan service para contentar a los seguidores más fieles de la saga.

El resultado final de esta última trilogía de películas no parece arrojar un saldo positivo, sobre todo por esta última entrega, El Ascenso de Skywalker


A continuación, entraré a analizar la película pero, para ello, he de describir ciertos aspectos de la trama que pueden ser considerados spoilers, quedas advertido.

Tras un breve texto de apertura —¿el más breve de las nueve películas?— en el que se nos desvela que el emperador Palpatine está vivito y coleando, se nos muestra una espectacular escena de lucha protagonizada por Kylo Ren (Adam Driver). Ya en dicho texto de apertura los guionistas J. J. Abrams y Chris Terrio cometen el primer pecado mortal: resucitar a Palpatine. ¿Por qué? Porque podemos hacerlo, habrán dicho. Esto echa por tierra todos los esfuerzos y sacrificios que los personajes —sobre todo Luke y Vader— hicieron en la trilogía original para vencer al Imperio. De paso, deja como un inútil a Darth Vader por no ser capaz de matar a alguien tirándolo a un pozo de energía de una estación espacial, la cual, minutos después, estallaba en millones de fragmentos. Nótese el sarcasmo...

Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac

Pero dejemos de lado este monumental deus ex machina y centrémonos en los nuevos protagonistas de la saga. Tras robar un sistema de navegación Sith, Ren viaja a las regiones inexploradas de la galaxia hasta el planeta Exegol. Allí encuentra a Palpatine, quien ha estado construyendo en secreto una inmensa flota de destructores estelares bajo la superficie helada del planeta. Por supuesto, ello ha pasado inadvertido para la Rebelión, quien parece contar con espías incluso en los puestos más elevados de la Primera Orden. Pareciera como si los responsables de Lucasfilm, con Kathleen Kennedy a la cabeza, hubiesen dado a los guionistas la orden de arreglar todo lo que no había funcionado en los dos episodios precedentes. Ahora resulta que el líder supremo Snoke solo era un títere a manos de Palpatine... 

Este recurrir al villano de la trilogía clásica —y de las precuelas de George Lucas— obedece a un intento desesperado por parte de Disney de arreglar la falta de un villano con fuerza en las nuevas películas. La poca fuerza del general Hux (Domhnall Gleeson) en la primera película y la fugaz aparición y muerte de Snoke en la segunda dejaron huérfana de un buen villano a la nueva trilogía. En realidad, si no hubiese sido por Kylo Ren, estas tres películas habrían carecido de un villano potente y carismático. Adam Driver, aunque realiza un gran esfuerzo interpretativo, hace lo que puede con un papel que no llega, ni de lejos, al carisma que desplegaba Darth Vader en la trilogía original.

Pareciera como si los responsables de Lucasfilm, con Kathleen Kennedy a la cabeza, hubiesen dado a los guionistas la orden de arreglar todo lo que no había funcionado en los dos episodios precedentes


¿Qué hacen mientras tanto Poe Dameron, Finn y Chewbacca? Pues dar saltos por el hiperespacio perseguidos por cazas TIE, los cuales ahora parecen estar dotados para alcanzar la velocidad de la luz. Otra inconsistencia más del guion de Abrams y Terrio. Mientras, en la base rebelde, Rey es entrenada por la general Leia para potenciar sus habilidades jedi. Este es un aporte original de las nuevas películas, ya que, aunque en en aquellas ya se establecía que la Fuerza también era intensa en Leia, no se desarrollaba su lado jedi. El entrenamiento jedi de Leia se plasma en esta película con un flashback en el que ambos hermanos sostienen una pelea con los sables láser. Es una breve escena en la que la recreación digital de Mark Hamill y Carrie Fisher es oscurecida sospecho que para disimular su escasa calidad y no suscitar críticas, como las surgidas a raíz del rejuvenecimiento de la fallecida actriz al final de Rogue One.

Billy Dee Williams

Tras este punto, la película se convierte en una curiosa mezcla entre En Busca del Arca Perdida y Star Wars, con los protagonistas saltando de planeta en planeta en busca del navegador Sith que los conducirá hasta la guarida de Palpatine. A partir de aquí, vemos cómo los guionistas, bastante escasos de originalidad, hacen que los personajes vayan encontrando las sucesivas pistas y objetivos de modo casi milagroso. Por ejemplo, el modo en el que hallan la nave abandonada del cazarrecompensas —¡gracias a Lando!—, o cómo poco después hallan una daga Sith con una inscripción que C-3PO, convenientemente, no puede reproducir debido a su programación.

Pero sigamos con las casualidades. Como el droide no es capaz de pronunciar el texto de la inscripción, deben extraer dicha información de su memoria. Para ello, han de viajar a otro planeta donde encontrar un hacker que lo haga. Allí, obviamente, se toparán con más problemas, lo que no será obstáculo para que Poe Dameron se reencuentre con un antiguo amor. En este punto se hace evidente que los guionistas de la película han intentado introducir a machaca martillo continuos saltos de escenario para imprimir ritmo a la película. Y, aunque lo consiguen —las críticas que tildan de aburrida a esta película no creo que sean certeras—, lo hacen a costa de la credibilidad y de una adecuada suspensión de la incredulidad por parte del espectador.

El planeta desértico donde Rey y los demás hallan la daga Sith es escenario de otra inconsistencia que no tendría demasiada importancia si no se usara de forma crucial en determinados momentos del film. Cuando los protagonistas llegan a una especie de celebración tribal, Rey recibe un collar de manos de una niña nativa. Momentos después, Rey tiene una visión de Ren en la que ambos interactúan, hasta el punto de que este le arrebata físicamente el collar. Obviamente, utilizan el objeto para rastrearlos hasta ese sistema. ¿En qué momento de las películas originales se establece que es posible interactuar físicamente con una visión? ¿O cómo es posible enviar objetos materiales, como el sable láser que Rey le proporciona a Kylo Ren en los momentos finales de la película? Aparentemente, es un nuevo aspecto de la Fuerza que no conocíamos hasta ahora y que los guionistas han tenido a bien usar a discreción en esta película. Y eso por no hablar del poder sanador que tan bien domina la protagonista y que veremos en acción en escenas sucesivas, tan sacado de la manga como el teletransporte de objetos físicos. Bueno, para ser honesto, este poder curativo de la Fuerza ya había hecho su aparición en el Universo Expandido —rebautizado por Disney como Legends— en varios videojuegos y en la novela Lealtad (2007), de Timothy Zahn.

Adam Driver

De un planeta saltamos al siguiente, casi sin solución de continuidad, esta vez a Kijimi. Allí los guionistas intentan de nuevo dar al personaje de Poe Dameron algo más de profundidad, otorgándole un pasado como contrabandista. Lo siento señores guionistas, no basta ser contrabandista para hacer que un personaje de Star Wars sea carismático. Les sirvió para Han Solo, pero de eso hace mucho, mucho tiempo... A estas alturas de la historia, intentar darle algo más de relieve a unos protagonistas tan tremendamente sosos es ya misión imposible. Ni Finn ni Dameron han sido capaces de encandilar al público, sencillamente porque no transmitían nada al espectador. Tampoco la interpretación de Daisy Ridley es que haya sido nada del otro mundo, aunque sospecho que es más por culpa de los guiones que de la propia actriz.

Otro de los recursos de los que constantemente echan mano los guionistas de El Ascenso de Skywalker es el fan service. En su estancia en Kijimi, Dameron recibe de una vieja amiga un medallón que les permitirá acceder sin restricciones a cualquier instalación o nave imperial. El momento en el que usan dicho medallón es calcado a la escena de las películas clásicas en las que se cuelan en la Estrella de la Muerte con una clave imperial robada. Obviamente, los guiños a los fans son continuos en la película. De hecho, cuando Rey llega a los restos de la Estrella de la Muerte en el planeta oceánico, accede a la mismísima sala del trono del emperador, la que vimos en El Retorno del Jedi. O cuando se le aparece su otro yo Sith, otra situación que ya vimos retratada de otro modo en El Imperio Contraataca.

A estas alturas de la historia, intentar darle algo más de relieve a unos protagonistas tan tremendamente sosos es ya misión imposible


Entonces, si El Ascenso de Skywalker está tan plagado de guiños a los fans de la saga de toda la vida, ¿por qué no ha satisfecho a tantos de ellos? Porque no se puede construir una buena historia sobre Star Wars basándose solo en easter eggs y homenajes a momentos pasados de la trilogía clásica. Está bien que, de vez en cuando, haya algún elemento, personaje o situación reconocible por quienes hemos crecido viendo —y amando— estas películas. No obstante, pretender construir una buena historia solo apoyado en esos elementos es un error, y a la vista está.

Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Joonas Suotamo

Otro momento estelar de la cinta es aquel en el que Kylo Ren y Rey luchan, sable en mano, sobre los restos de la Estrella de la Muerte, sacudida por el violento oleaje de la luna Kef Bir. Es este momento el elegido por Abrams para poner punto y final al viaje de Leia, al agotar toda su energía vital en distraer a su hijo, a cientos de años luz de distancia. Rey aprovecha el despiste y atraviesa a Ren con su sable para, segundos después, sanarlo con su poder curativo. El fallecimiento de Carrie Fisher hace ahora tres años hizo que se tuvieran que usar planos descartadas de las anteriores películas para que fuera posible su aparición en El Ascenso de Skywalker. Curiosamente, sus breves apariciones son de las cosas que menos chirrían de la película, como si hubiera existido una especie de especial precaución en tratar con respeto a tan querido personaje.

Y de nuevo volvemos a tener otro de esos deus ex machina que tanto le gustan a los guionistas de esta película: la aparición de Han Solo a su hijo Ben. No lo hace como un fantasma de la Fuerza, puesto que no era un jedi, sino como una especie de visión que su hijo parece tener y que desencadena una epifanía que le hace renegar del lado oscuro. El momento es bastante anticlimático ya que no le queda claro al espectador qué demonios es lo que está viendo. Puestos a inventarse cosas y sacarse reglas de la manga, ¿por qué no hicieron al personaje de Harrison Ford aparecer como un fantasma de la Fuerza, algo que habría podido hacer gracias a su vínculo especial con dos personas en las que la Fuerza era intensa, Luke y Leia? Quien no se inventa nada soy yo porque, como veremos más adelante, Palpatine utiliza el vínculo especial que comparten Rey y Kylo Ren para regenerar su energía... Pero no nos adelantemos a los acontecimientos.

Y llegamos al clímax de la película. Llegados a esta altura, apabullado por el trepidante montaje, uno no es capaz todavía de reaccionar ante tanto desaguisado argumental. De hecho, cuando finaliza la película, la sensación es de meridiana satisfacción, una sensación que rápidamente se va diluyendo. Tras un breve encuentro con el fantasma de Luke —quien ahora es capaz de sostener un sable y levantar su antiguo Ala-X del lecho marino—, Rey viaja a Exegol, el planeta refugio de Darth Sidious. Este le confirma que, en efecto, es su nieta y que debe matarlo para que su espíritu maligno la posea. ¿Para qué se lo dice? Si no se lo hubiese dicho, lo habría matado y la película se hubiera acabado en ese instante. Punto pelota, Rey convertida en Sith, ¡genial!

Carrie Fisher

Pero, un momento. ¿Desde cuándo Palpatine tiene familia? Y si la tenía, ¿por qué no se hace referencia a ella en ninguna de las películas anteriores? No queda claro si Rey es nieta de él por parte de madre o de padre. Lo que sí deja claro Palpatine es que sus padres no eran nadie y que siempre intentaron ocultarla para que no terminara con ella. Este es uno de los hechos más controvertidos, no solo de esta película, sino de toda la nueva trilogía. El origen de Rey ha sido uno de los motores que ha movido la trama de estas tres películas y, como para trolear a los fans, Abrams ha tomado la calle de enmedio: ni Kenobi ni Skywalker, Rey es una Palpatine. ¡Toma ya! Otra incoherencia más a la lista.

Mientras tanto, Kylo Ren llega en ayuda de Rey, a la vez que la flota rebelde, en inferioridad numérica, intenta atacar los acorazados de la Orden Final. Este escenario es el equivalente al clímax de El Retorno del Jedi, rayos energéticos incluidos. Tras ventilarse a sus antiguos compañeros, los Caballeros de Ren, Ben Solo, ya redimido, acude en ayuda de Rey. Sin embargo, el emperador los doblega fácilmente, intentando drenarles la energía vital que los une, y lanzando finalmente a Ren a un pozo cercano. Rey, tras recibir aliento de los jedis muertos, contraataca y reduce a Palpatine a polvo, falleciendo por el esfuerzo. Ren, que no había muerto —¿cómo se salva de la caída?— la toma en su regazo, la resucita, se besan y, finalmente, muere debido al esfuerzo, desvaneciéndose en el aire y haciéndose uno con la Fuerza.

Detengámonos en este innecesario final. De las muchas maneras en las que los guionistas podían finalizar la película, han elegido la peor, la más incomprensible y la que más ampollas ha levantado entre los fans. El único personaje que ha sido capaz de suscitar cierta admiración entre los nuevos y viejos seguidores de Star Wars es, quien al final, debe entregar su vida en sacrificio. El último Skywalker entrega su vida para salvar a la última Palpatine. El solo hecho de poner negro sobre blanco dichas palabras ya me produce urticaria. Pero lo peor aún está por llegar, y eso que solo restan unos pocos minutos para que la película finalice.

Star Wars: El Ascenso de Skywalker

Tras la más que discutible decisión de matar a Ben Solo, Rey vuelve a Tatooine, al hogar que Luke Skywalker compartió con los Lars. Tras enterrar en la arena los sables de Luke y Leia y haber construido el suyo propio, una viajera le pregunta por su nombre. Rey, tras entrever los fantasmas de Luke y Leia, le contesta Rey Skywalker. El plano final es Rey, con BB-8, y los soles gemelos poniéndose en el horizonte. La adopción del apellido Skywalker debe verse como un homenaje a quienes significaron tanto en su vida y en la de millones de seres de toda la galaxia. No obstante, ello ha mosqueado a muchos fans, que lo ven como una especie de traición a la saga misma. George Lucas ideó esta aventura como la historia de una familia, la Skywalker. Sin embargo, al final, ha concluido con la muerte de todos sus miembros. Pero no tenía que haber sido así.

De las muchas maneras en las que los guionistas podían finalizar la película, han elegido la peor, la más incomprensible y la que más ampollas ha levantado entre los fans


¿Por qué un final tan desesperanzador? Porque en lo que a mi respecta, el final elegido no me da ninguna esperanza de nada. De hecho, traiciona la trilogía clásica. Las tres películas originales, los episodios IV, V y VI, finalizan con optimismo y esperanza —hasta la primera entrega se rebautizó como Una Nueva Esperanza—. La primera finaliza con la destrucción de la primera Estrella de la Muerte; El Imperio Contraataca, con los protagonistas admirando la magnificencia de la galaxia; El Retorno del Jedi, con el triunfo final —aunque se ve que no fue así— de las fuerzas rebeldes sobre el Imperio. Sin embargo, ¿cómo finaliza El Ascenso de Skywalker?

No era necesario matar a Ben Solo. Imagina que ambos sobreviven, que Rey vuelve con sus amigos a celebrar la victoria. Pero Ben no está con ella; las heridas aún no están cerradas y muchos han sufrido a sus manos cuando abrazaba el lado oscuro. En la escena final, vemos a Rey en Tatooine, en la granja de humedad de los Lars, con un niño pequeño entre sus brazos. En la distancia, mientras los soles gemelos se ocultan, vemos aproximarse una figura familiar. Los tres, Rey, Ben y el pequeño, se funden en un abrazo. ¿Tan difícil era hacer algo parecido a esto? No era necesario terminar las cosas de manera tan trágica. La supervivencia de Ben Solo no habría solucionado los errores cometidos a lo largo de la película, pero habría ayudado en algo a paliarlos.

Daisy Ridley, Adam Driver

Los distintos responsables implicados en el desarrollo y la desigual acogida de las dos anteriores entregas son los posibles culpables de que El Ascenso de Skywalker —más bien El Ascenso de Palpatine— no haya sido el broche final que la saga merecía. Todos los esfuerzos porque los espectadores conecten con los nuevos personajes, salvo honrosas excepciones, han terminado en fracaso. Tampoco se han respetado muchas cosas que habían quedado establecidas en anteriores películas, no solo de la nueva trilogía, sino de las seis anteriores. Todo se ha hecho rápido y mal, intentando contentar a todos para terminar no satisfaciendo a casi nadie.

Cuesta creer que esta saga, adorada y reverenciada por tantos millones de seguidores, haya finalizado de esta manera tan poco convincente. Ha habido momentos emocionantes, no se puede negar, sobre todo aquellos en los que los viejos protagonistas hacían acto de presencia. Quitando esos momentos, no puede salvarse mucho del resto. Aún no he visto la serie El Mandaloriano, aunque dicen que merece mucho la pena. Sin embargo, sospecho que me espera otra decepción. Ser un fan veterano es lo que tiene, casi nada de lo nuevo llega a satisfacernos del todo. 

No, no nos hemos equivocado de fechas. A partir del próximo enero, ECC Ediciones altera sus lanzamientos para que el mes nominal coincida con el mes en el que salen a la venta sus publicaciones. En otras palabras: las novedades del mes saldrán a la venta ese mes, y no a lo largo del anterior como venía pasando hasta ahora. 

ECC Ediciones: Novedades de Enero - Febrero 2020

Otra novedad importante es que, aparte de las novedades del mes, en el avance de publicaciones también aparecerán títulos anteriores a modo de recomendaciones. También se ha dividido el comunicado de novedades en cuatro secciones separadas: Series DC Cómics, Novelas Gráficas, Manga y Komodo. He unido los cuatro PDF en uno para que os sea más fácil su consulta.

Hechas estas puntualizaciones, toca destacar las novedades más relevantes que llegarán tras las navidades a las librerías, como la nueva serie de grapa Batman/Superman, que dibuja el español David Márquez. También debemos fijarnos en El Año del Villano, una colección en grapa dedicada a los supervillanos más icónicos del Universo DC. Dentro del apartado de novelas gráficas, hay que resaltar la celebración del 80 aniversario de Flash, con la publicación de una de sus aventuras más clásicas: El Juicio de Barry Allen.

Si deseas profundizar en las novedades que nos tiene preparadas ECC Ediciones, solo tienes que echar un vistazo al siguiente PDF.

El prolífico Tom King se hizo cargo de esta obra cuando DC le pidió que hiciera algo como lo que había hecho con La Visión en Marvel. King eligió a Mr. Milagro, un personaje que no es de los más destacados de la editorial, por decirlo suavemente. Y no porque le falte potencial. Mr. Milagro —Scott Free— y su esposa Big Barda eran motivo de risa en la JLI de DeMatteis, aunque todos allí lo son... Aquí King hace una versión introspectiva al personaje, su pasado y su presente, ligado al de su esposa Big Barda. Ahora, ECC Ediciones lanza el tomo recopilatorio con las aclamadas doce grapas, las cuales configuran la historia completa de un viaje no sólo al mundo de los Nuevos Dioses donde tienen origen estos personajes, sino al mundo de casi todos nosotros.

Mr. Milagro, de Tom King

Cuenta King en la introducción del tomo que tuvo un amago de infarto que, obviamente, le afectó en el planteamiento de su vida y su obra. Mr. Milagro orbita alrededor de dos ejes que, aunque estén relacionados, son bien diferentes. Su vida en la Tierra formando un matrimonio con Big Barda y sus deberes como dios hijo de Highfather que debe enfrentarse a Darkseid en otros mundos. Mr. Milagro es una obra adulta no en el sentido que solemos entender, con escenas subiditas de tono. Es un relato en el que el propio King bien pudiera ser Mr. Milagro planteándose la crisis de la mediana edad.

Para aquellos que sean totalmente ajenos al personaje, un mensaje de tranquilidad. King es consciente que incluso muchos de los que lo hemos visto aquí y allá no tenemos muy claro de dónde proviene. No es Batman, del que todos sabemos que mataron a sus padres. Así que hace una estupenda introducción donde cualquiera es capaz de conocer a los protagonistas de la mejor manera posible, empatizando con ellos y captando nuestro interés. Es bueno que dedique su tiempo a ello, ya que entender lo que hizo Abuelita Bondad con ellos necesita muchos matices. Además, el tomo lleva un índice con la descripción de cada personaje que aparece, que no son pocos, y que resultará necesario para seguir todo lo que acontece en la historia sin perder detalle.


Scott Free se enfrenta a la vida adulta. Da un paso en falso, no sabemos si intencionadamente o bien queriendo demostrar que puede ir todavía más lejos de lo que ha llegado hasta ahora. Sin duda, un reflejo de querer recuperar la ilusión en su actividad profesional, o bien una excusa por no querer seguir adelante. El impacto de perder a un ser querido, tan inevitable a partir de cierta edad, se refleja también en la actitud de Free.

Tom King brilla en la descripción de un matrimonio ya establecido, donde no hay citas románticas al uso sino conversaciones sobre decoración. La llegada de Jacob complica la pareja, y aparecen las típicas discusiones de quien hace más que quien, el agotamiento, la absorción de los dos por el bebé... El enfoque que da King al parto de Big Barda es de lo más realista, a pesar de que tenga de invitadas estrellas a sus compañeras, leales a su amiga a pesar de su odio acérrimo a Free.

El dibujo de Mitch Gerads es más esmerado en esta parte mundana, dando lugar a viñetas soberbias que han pasado a ser icónicas. Menos detallista es en otros mundos, donde la fuerza de la viñeta es otra, haciéndolas más pequeñas, evitando dar mucho detalle visual de batallas que, en definitiva, no son el fin de lo que nos quiere contar King.

Los saltos entre uno y otro mundo necesitarán sin duda de mucha atención en la lectura. No es una trama simple la que se plantea, siendo una de las muchas virtudes de este cómic cargado de premios que se ha convertido en un clásico instantáneo. El humor brilla en los momentos más cotidianos, en uno y otro mundo.

Mr. Milagro, de Tom King
DE LOS CUMPLEAÑOS INFANTILES NO TE LIBRAS NI SIENDO UN DIOS

Mr. Milagro satisface las altas expectativas puestas en él, sin llegar a ser el cómic de superhéroes que podríamos esperar en un principio. No ignora en absoluto que lo es; fijáos en las camisetas que luce Scott Free todo el tiempo. Sin embargo, centra mucho el protagonismo en el mundo que rodea a Mr. Milagro, prescindiendo de otros personajes de DC y primando el tono intimista.

Un tomo absorbente que satisfará a los paladares más exigentes, y que te deja un poso tras cada lectura. No creo que deba leerse del tirón. Yo paraba cada dos números para poder saborear mejor todos los matices y detalles que contiene. Y sin duda encontraré muchos más en futuras lecturas. Una obra sorprendente, distinta, especial e imprescindible.

MR. MILAGRO
ECC Ediciones
Edición original: Mister Miracle núm. 1 Director's Cut USA, Mister Miracle núms. 1 a 12 USA
Guion: Tom King
Dibujo: Mitch Gerads
Formato: Cartoné, 344 págs. A color.
Precio: 35 €

Reconozco que fui uno de los que se rieron cuando me enteré que planeaban hacer una serie sobre Alfred Pennyworth, el mayordomo de Bruce Wayne. El hecho de que Bruno Heller, productor ejecutivo de la serie Gotham, estuviera detrás, tampoco es que me hiciera interesarme por la serie. Sin embargo, llegaron a mí opiniones positivas de aquí y de allá, así que decidí darle una oportunidad. Además, acaba de ser renovada por la productora debido al gran éxito de audiencia que ha tenido. Me he suscrito a la plataforma Starzplay —y van...— solo para verla, ya que es quien la emite en España. Os relato por qué ha sido un acierto esta nueva serie basada en personajes DC... aunque sea uno tan inesperado. 

Pennyworth


EL MARAVILLOSO CASTING

Para los lectores habituales de Batman, imaginarnos a Alfred como un hombre joven es raro. Pero viendo a Jack Bannon interpretándolo, solo nos queda darle nuestra bendición. Este actor tiene un gran carisma que hace que el peso de la serie recaiga sobre él sin el menor problema. La personalidad, el estilo y el físico cuadran perfectamente con la idea que podemos hacernos de nuestro mayordomo favorito. Por no hablar de su sentido del humor, tan inherente al mayordomo. De ser un actor secundario en películas como Corazones de Acero (2014) o Descifrando Enigma (2015), puede empezar a destacar mucho más a partir de ahora. Dicen que intentaron emular a la versión de Michael Caine, que lo interpretó en la saga de Christopher Nolan. De hecho, la calle donde el protagonista vive con sus padres, Micklewhite Avenue, es el verdadero apellido de Michael Caine.

LA UCRONÍA DONDE SE AMBIENTA

La ubicación de la serie no está clara. Alfred ha sido soldado durante diez años en las fuerzas especiales. Luchaba contra el fascismo, pero las fechas no cuadran con las de la Segunda Guerra Mundial. Poco a poco nos dan pistas, como los zepelines voladores, o el Reich que impera en Alemania pero no manda sobre Inglaterra, que tiene a su propia reina. Estéticamente, serían los años 60, y a nivel de avances tecnológicos también. El tono ocre que impera en la serie es todo un acierto para darle personalidad y clase. No debe ser una producción de gran presupuesto, pero lo disimula estupendamente. No parece que le falte un detalle.

THOMAS WAYNE: ≪SI TE PARECE QUE TE DOY PROBLEMAS, YA VERÁS MI HIJO...≫

EL ENFOQUE ADULTO

En Pennyworth buscan un público adulto, y lo vemos tanto en las tramas como en algunas escenas. La violencia y el nivel de sexo que aparece es bastante subidito. Pero hay que reconocer que siempre están al servicio de la historia, y no un gancho para atraer espectadores mediante el morbo. No se trata de una serie de aventuras alocadas y espectaculares, sino más bien basadas en la estrategia y en lo que fue la Guerra Fría. La política es muy importante en Pennyworth, aunque no se ajuste a la realidad histórica de la época. Las organizaciones secretas no se andan con tonterías así que es muy plausible que ocurran esas cosas, aunque con el inevitable toque de fantasía que permite la ficción.

LOS GUIONES TAN ENTRETENIDOS Y PLAUSIBLES

En Pennyworth tenemos una trama de fondo que va avanzando a través de los episodios, y luego historias que se van cerrando, más o menos, en cada capítulo. La vida personal de Alfred, viviendo con sus padres, da mucho juego. Algo excesivo quizás hacia el final de la temporada. El trauma de la guerra de fondo y las aspiraciones normales de un chico de esa época y edad —casarse y tener una vida tranquila— son de lo más lógicas. Poco a poco vemos como alguien sin contactos como él se ve metido en la problemática que termina afrontando.

CÓMO ESTABLECE LAZOS CON LOS WAYNE

Debo reconocer que no entiendo un par de cosas sobre la presencia de Thomas Wayne. Entiendo  que sea agente de la CIA, pero no que vaya diciendo su nombre real a todos. En cuanto a Martha, me chirría un poco cómo la han introducido, y casi diría que no era necesaria. Tampoco tiene por qué aparecer desde el principio. De momento, esta tiene bastante más química con Alfred que con Thomas. Y sí, algo de eso se ha comentado en los cómics, por ejemplo en Batman R.I.P. A pesar de eso, es comprensible cómo llegan a colaborar y necesitarse mutuamente a lo largo de los capítulos. La lealtad que termina surgiendo entre ellos la iremos viendo en siguiente temporadas.

LA MARTHA WAYNE DE LA SERIE TIENE INQUIETUDES SOCIALES, COMO EN LOS CÓMICS RECIENTES

A pesar de que la serie pierde algo de fuelle a partir de la mitad, insistiendo quizás demasiado sobre las organizaciones secretas y menos en hacer avanzar a Alfred, estamos ante un producto sorprendente. Parece que Bruno Heller, su escritor, ha tenido quizás más libertad creativa que con Gotham. Salvando el excesivo final, que hace que te preguntes cómo puede terminar este hombre de mayordomo y no de otra cosa más relevante, la serie es coherente y no tiene grandes agujeros de guion. En España se puede ver en Starzplay, que permite siete días gratuitos cuando te suscribes. A mi me ha merecido la pena.

Hoy da comienzo el XVIII Salón del Cómic de Zaragoza y, como viene siendo habitual, Drakul Editorial estará presente en el evento con su propio stand. En él se presentarán, además de lanzamientos recientes, como la novela gráfica V-Wars. La Reina Escarlata —basada en la serie de Netflix del mismo nombre—, nuevos títulos que paso a detallar a continuación.


La primera de las novedades de Drakul Editorial para este evento comiquero es Star Trek Discovery. Sucesión, un intenso cómic en el que conoceremos más detalles acerca del apasionante y salvaje Universo Espejo. Quienes se pasen por el stand del salón, además, podrán conocer a Javier Ara, dibujante de dos de las novedades que Drakul presenta en Zaragoza: La Gran Batalla de los Gusis y Dark Investment 1. A Puerta Fría.

Recuerda que quienes compren dos títulos en el stand de Drakul se llevarán de regalo publicaciones exclusivas solo disponibles en determinados encuentros y eventos sobre el cómic. Es el caso de la novela gráfica Star Trek Destino Manifiesto en lenguaje klingon —que reseñamos aquí— o las dos primeras entregas de La Curandera, de David Braña y Gabriel Iglesias.

En el siguiente PDF podrás encontrar más detalles sobre estos lanzamientos.

La llegada de las plataformas digitales que acaparan el ocio de millones de ciudadanos ha sido vista como una amenaza por los medios tradicionales. A Netflix directamente se le prohibía participar en certámenes cinematográficos. Sencillamente, no exponía sus producciones en cine. Como si la forma del visionado tuviera la menor relación con la calidad de la obra. Las cosas están cambiando, hasta el punto de que, más bien, son estas plataformas las que pueden estar salvando el cine más intimista. Es el caso de Historia de un Matrimonio (Marriage Story), que asombra por su calidad, la cual ya quisieran alcanzar muchas ganadoras recientes de los Oscars. Tras un breve y limitado paso por los cines, ya está disponible en la plataforma. Pasamos a relatar algunas de sus virtudes.

Historia de un Matrimonio (Marriage Story)

LA DESCOMPOSICIÓN DE UN DIVORCIO

En realidad, la película no nos retrata un matrimonio. Nos describe magistralmente, más que la decadencia de la pareja, cómo es un proceso de divorcio, concretamente en los Estados Unidos. De la mano del mismo viene la ruina personal, económica y moral de manera casi inevitable. Tanto Nicole (Scarlett Johansson) como Charlie (Adam Driver) son dos buenas personas. Ambos desean lo mejor para su hijo de ocho años y quieren prescindir de abogados en el proceso. Pero no es posible. Quien se mueve primero en ese sentido toma ventaja y al segundo no le queda más que incorporarse a la carrera, tarde y mal. No es sorprendente que el director, Noah Baumbach, ponga en la película parte de su experiencia proveniente de su divorcio de la actriz Jennifer Jason Leigh. Rezuma verdad por todas partes.

CÓMO RETRATA LOS SENTIMIENTOS Y LA CAUSA DEL DISTANCIAMIENTO DE LOS PROTAGONISTAS

En esta película los diálogos y monólogos son magistrales. Hay grandes matices en sus pensamientos y conclusiones. La tendencia, tan natural, de culpar al otro de sus propias frustraciones y errores. No asumen que, al final, todas las decisiones son propias y al principio les compensaba por el enamoramiento. Las ambiciones personales satisfechas son necesarias en una pareja a largo plazo, y eso también se introduce en la película sin aspavientos.

Historia de un Matrimonio (Marriage Story)

LOS ABOGADOS

Que hayan nominado a Laura Dern por el papel de Nora Fanshaw es bastante lógico. Encarna a la perfección el papel de tiburón a la búsqueda de la presa. Consigue convencerla de que cosas que nunca hubiera pensado hacer contra su ex-marido son completamente necesarias. Lo que era un trato amistoso se hace inviable en un juicio, donde Ray Liotta —quien interpreta al otro letrado— no se queda corto en su apocalíptica visión del futuro si Charlie no se mueve rápido y bien. Su intento de buscar una buena persona que le represente termina de la única manera que puede. La escena de ambos abogados transformando detalles comunes de cualquier pareja en crímenes es tremenda, a la vez que reconocible por cualquiera que trabaje en estos temas.

PRESCINDE DEL ALECCIONAMIENTO POLÍTICO

Algunos oportunistas ya han querido ver un #metoo en potencia en el discurso de la abogada de Nicole. En él menciona que un mal padre es tolerado por la sociedad y una mala madre no. Se le olvida que un hombre que no trabaja no es tolerado por la sociedad, mientras que a una madre sí. Y también que no debe ser mal padre ni madre nadie, porque afecta a la vida de inocentes, sus hijos. La película es muy equitativa, pero es inevitable ver que uno de los dos lo tiene más difícil de cara a la ley. Además, las motivaciones de uno y otro quedan muy claras, siendo evidente para el espectador que han llegado a un punto donde es imposible que ambos consigan lo que quieren a la vez. Uno ha de ceder, y tan injusto es que lo haga uno como que lo haga el otro.

Historia de un Matrimonio (Marriage Story)

EL LUCIMIENTO DE LOS ACTORES

Scarlett Johansson ya ha pasado por un par de divorcios, el último con niña incluído. Adam Driver está casado de momento, pero también está implicado en obras de teatro sin finalidad demasiado comercial. Estas experiencias personajes posiblemente han influido en que ambos hayan merecido nominaciones de primer nivel, a la espera de que caigan sus nombres de candidatos en los Oscars. La profundidad con la que expresan las distintas emociones de sus personajes es muy creíble, desde la felicidad inicial hasta los brutales enfrentamientos que llegan a tener. Todo un panel de matices que pocos actores pueden transmitir. Una pareja en estado de gracia que aprovechan la oportunidad tan grande que se les ha dado.


Se la compara mucho con Kramer contra Kramer (1979), pero aquella película fue novedosa en su momento por poner al padre a cargo del niño. Esto hace que, vista décadas después de su estreno, como fue mi caso,  no me resultara tan buena película. Esta en cambio es mucho más atemporal, sin necesidad de apoyo alguno más que de sí misma. Joker, que ya supera los mil millones de dólares de recaudación —puedes leer nuestra crítica aquí—, va a ser una gran competencia para esta película a nivel de premios. De hecho, si no fuera por Joker, Historia de un Matrimonio tendría asegurado los principales premios del año, ya que la lista de nominaciones es casi interminable. No os la perdáis, esto es cine de verdad, aunque sea solo en vuestra televisión.

Acaba de ser presentado el primer teaser tráiler de Viuda Negra, uno de los estrenos de Marvel Studios más esperados. No obstante, no salgas corriendo a comprar tus entradas de cine en Madrid para verla, ya que la película que protagoniza Scarlett Johansson no llegará a las salas españolas hasta el próximo 30 de abril de 2020. Pero hay vida más allá del Universo Cinematográfico Marvel, como lo demuestra la selección de los que, para nosotros, son los diez estrenos de cine más esperados de 2020. Comenzamos.

Los 10 Estrenos de Cine Más Esperados de 2020

AVES DE PRESA (Y LA FANTABULOSA EMANCIPACIÓN DE HARLEY QUINN) - 7 de febrero

Con este rimbombante título llega a las carteleras españolas el spin-off de la incomprendida Escuadrón Suicida (2016), protagonizado por Margot Robbie en el papel de la no muy centrada Harleen Quinzel. En esta ocasión, acompañan a la antiheroína un heterogéneo trío de féminas, formado por Canario Negro (Jurnee Smolett-Bell), Cazadora (Mary Elizabeth Winstead) y Renee Montoya (Rosie Perez). Estas Aves de Presa tendrán enfrente al villano Máscara Negra, al que da vida Ewan McGregor.



SIN TIEMPO PARA MORIR - 2 de abril

Vigésimo quinta entrega —oficial— de la saga 007, protagonizada de nuevo por un Daniel Craig que se resiste a abandonar el papel, posiblemente motivado por unos jugosos emolumentos. A los mandos, Cary Fukunaga, el realizador que nos asombrara a todos con la brillante primera temporada de True Detective. El villano es, en esta ocasión, Rami Malek, quien se afeita el mostacho de Freddie Mercury para interpretar a un personaje más cercano al de su serie Mr. Robot. Ve reservando ya tus entradas de cine en Barcelona, porque esta película promete ser de los estrenos más fuertes del año.


LOS NUEVOS MUTANTES - 3 de abril

Y justo un día después de la nueva de James Bond se estrena —por fin— Los Nuevos Mutantes, la última de las películas de la franquicia X-Men en comenzar su producción antes de la absorción de la 20th Century Fox por parte de Disney. Tras cuatro aplazamientos, la película que dirige Josh Boone (Bajo la Misma Estrella) llega a los cines con las expectativas bajas no, lo siguiente, sobre todo por el mal sabor de boca que nos dejó X-Men: Fénix Oscura (2019).


VIUDA NEGRA - 30 de abril

El primero de los estrenos Marvel del año llega de la mano de la australiana Cate Shortland, curtida sobre todo como realizadora televisiva. Esta película se ubica temporalmente tras los sucesos acaecidos en Capitán América: Civil War (2016), siendo la última película en la que figura Stan Lee como productor ejecutivo. Una de las protagonistas es Yelena Belova, interpretada por Florence Pugh, el segundo personaje de los cómics Marvel en utilizar el nombre en clave de Viuda Negra. Nombres como Emma Watson o Saoirse Ronan sonaron para dicho papel.


WONDER WOMAN 1984 - 5 de junio

Con algo de retraso —debía estrenarse estas navidades—, por fin llega a las pantallas la secuela de la espléndida Wonder Woman (2017), de nuevo dirigida por Patty Jenkins. Poco se sabe de la trama, aunque sí qué personajes del Universo DC harán su aparición. Kristen Wiig, tras rechazar Emma Stone el papel, hará de Cheetah, habitual némesis de la amazona. Por cierto, Pedro Pascal (Juego de Tronos) interviene en la película, como también lo hiciera en el piloto de la fallida serie de Wonder Woman de David E. Kelley.


TENET - 17 de julio

Poco o nada se sabe del nuevo proyecto de Christopher Nolan. Tras el éxito de Dunquerque (2017), el realizador británico vuelve a tocar temas ya tratados en anteriores películas, como el espionaje o el viaje en el tiempo. Hay rumores que apuntan incluso a que podría transcurrir en el mismo universo de Inception (2010). Para su nueva historia, Nolan ha rodado en localizaciones repartidas por todo el mundo, como Estonia, Italia, Noruega o Dinamarca, entre otras. En el reparto, Michael Caine, su actor fetiche, Robert PattinsonKenneth BranaghAaron Taylor-Johnson.


MORBIUS - 31 de julio

Tras el inesperado éxito en taquilla de Venom (2018), Sony decidió que era hora de rentabilizar un poco más los personajes de la franquicia Spider-Man, siendo elegido Morbius, el Vampiro Viviente. Dirigida por el sueco Daniel Espinosa (Life, El Niño 44), la película se centra en las andanzas del Dr. Michael Morbius, encarnado por Jared Leto. Rumores apuntan a que Morbius podría ser el próximo personaje de la Casa de  las Ideas propiedad de Sony en aparecer en el esperado reboot de Blade, ya en desarrollo por Marvel Studios.


ETERNOS - 30 de octubre

Los Eternos, creados por el mítico dibujante Jack Kirby, hicieron su primera aparición en el número uno de la colección The Eternals, publicado en 1976. Estos seres, creados por los alienígenas Celestiales, han aparecido en numerosas ocasiones en las colecciones de la Casa de las Ideas. No obstante, nunca han sido unos personajes demasiado populares, como lo demuestran las pocas colecciones propias que han tenido desde que fueran creados. Sin embargo, Marvel/Disney parece haber apostado fuerte por ellos.


GODZILLA VS. KONG - 20 de noviembre

Tras Godzilla: Rey de los Monstruos (2019), llega su secuela, esta vez con King Kong como monstruo invitado. Nada menos que cincuenta y ocho años han pasado desde que ambas criaturas se enfrentaran en la gran pantalla. Dirige Adam Wingard (Tú Eres el Siguiente), con Millie Bobby Brown (Stranger Things) y Alexander Skarsgård (True Blood) al frente del reparto. A falta del primer teaser, el tráiler del film original de 1962.


DUNE - 18 de diciembre

Tras dejarnos joyas como La Llegada (2016) o Blade Runner 2049 (2017), el realizador canadiense Denis Villeneuve se atreve con una de las sagas de ciencia ficción posiblemente más complicadas de llevar al cine. Quienes atesoramos en nuestra memoria la excepcional —e incomprendida— versión que hiciera David Lynch en 1984, vamos a tener realmente complicado superar la nostalgia. Esperemos que el buen hacer de Villeneuve y el tremendo reparto hagan por fin justicia a la obra cumbre del escritor norteamericano Frank Herbert.


Estos son solo diez de los mayores estrenos que nos esperan en 2020. Atrás he dejado películas tan esperadas como la cinta de horror Antebellum, la adaptación del videojuego Sonic a la gran pantalla, el reboot del Dr. Doolittle, con Robert Downey Jr. al frente, o The King's Man: La Primera Misión, esta vez ambientada en la I Guerra Mundial, por citar solo algunas.