The I-Land, de Netflix. Crítica de la Temporada 1 (Sin Spoilers)

Dentro de los pocos estrenos que tiene Netflix planeados para este mes de septiembre, nos encontramos con la miniserie The I-Land. La premisa es de lo más sencilla. Diez personas se despiertan en una isla paradisíaca sin recordar lo que les ha llevado allí o quiénes son. Poco a poco van interactuando y descubriendo pistas sobre qué es lo que puede estar sucediendo. En su favor, debo decir que tan sólo son siete episodios de poco más de cuarenta minutos de duración, así que me animé con ella. Vista entera, y con sus defectos, debo decir que hay que evitar juzgarla por  los primeros episodios.

The I-Land, de Netflix

El escritor de la serie, Anthony Salter, es prácticamente un debutante, y desde luego tiene mucho que aprender. Lo primero que notamos es la juventud y belleza de todos los que aparecen en la isla, pero hay que evitar sacar conclusiones precipitadas al respecto, ya que no es el típico drama de enredos entre chicos y chicas descerebrados. Hechas las presentaciones, la serie comienza con la previsible interacción de los aislados.

En un principio, la serie tiene un nivel bastante bajo, ya que no tienen mucha credibilidad las reacciones que muestran en una situación en la que la supervivencia está ligada a la unión y la colaboración. Rápidamente, vemos destacar a Chase (Natalie Martínez), la líder sensata, y a K.C. (Kate Bosworth), quien parece querer buscar problemas desde el minuto uno como si estuviera en un patio de colegio. La pobre Kate Bosworth lleva la típica cara de irse preguntando dónde se ha podido ir el estrellato que le prometieron años atrás cuando encarnó a la mismísima Lois Lane en Superman Returns.

COMO VEIS, LA BELLEZA DE ESTOS NÁUFRAGOS SUPERA LA DE LOS QUE VIVIMOS FUERA DE LA ISLA

Uno de los problemas de la serie es que se nota su dejadez en cuanto a los detalles. Se pueden dejar pasar algunos diálogos de pena y peleas absurdas. En cambio, es imperdonable que una de las protagonistas decida tirarse al mar sin quitarse ni los pantalones, sin tener otra ropa. Se beneficia, en cambio, de los bellos escenarios que proporciona la isla, algo que ayuda a que el visionado transcurra entreteniendo pero sin aportar nada. Viendo los descubrimientos que van haciendo los chicos, ya uno puede ir imaginando teorías de qué es lo que está ocurriendo en realidad.

A pesar de que nos la han vendido como una serie de supervivencia, ya en el segundo episodio avanza en una dirección inesperada. Esto lo hace sin sorpresas tramposas para el espectador, lo que se agradece. A partir de aquí la serie va subiendo en interés, aunque las referencias al pasado de los personajes podrían estar más trabajadas. Bastante más. También aparecen nuevos personajes con motivaciones poco claras que van elevando el suspense. A pesar de que tan sólo son siete episodios, le habría venido bien alguno menos. La serie va aportando más y más sorpresas a medida que avanzan los episodios, recordando a medida que se acerca el final tanto a Black Mirror como a una película de ciencia ficción de serie B de los años setenta. Y no lo digo en el mal sentido. El final además es muy cerrado y satisfactorio, sin necesidad alguna de continuación. 

LAS HERMOSAS VISTAS AYUDAN MUCHO AL VISIONADO DE LA SERIE

No deja de ser una serie para ver mientras limpias o planchas, ya que necesita poca atención para seguir lo que pasa. Va in crescendo, en vez de lo contrario. Lo que me ha sorprendido son las pésimas calificaciones que ha obtenido en ciertas webs por parte de usuarios anónimos, lejos del aprobado. Si bien no es que lo supere por mucho, me pregunto si esas teorías conspiranoicas de quienes se han tomado la molestia de ver la serie completa y la han disfrutado no serán ciertas. En ellas se defiende que la inminente llegada de más plataformas hace que se fomente en Internet el hundimiento de los estrenos de las que ya están funcionando.


A modo de conclusión, me parece una serie poco ambiciosa en el buen sentido, disfrutable para los amantes de los misterios y la distopía. Incluso su evidente poco presupuesto tiene algo de encanto, ya que coincide con el espíritu de la serie. Cae en errores propios del producto que es, pero al menos no intenta engañar a nadie en ningún momento. Hay productos mucho peores que esta serie que no han recibido la saña de esta. A tener en cuenta si tenéis ganas de ver algo de fondo sin complicaciones. Muchos de los recientes estrenos de series no llegan ni a eso.

Crítica de la primera temporada de The I-Land, de Neflix

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