Titanes: El Contrato Lázaro (Renacimiento). La Crítica

El Contrato de Judas es, seguramente, la saga más famosa y celebrada de los Jóvenes Titanes de los años 80. Recientemente, hemos podido disfrutar una versión animada actualizada de la historia. No solo vimos el paso de Robin a Nightwing, sino una historia que tuvo en vilo a los seguidores número a número, en una época en la que no tenías disponible en Internet la portada de dentro de 6 meses. Ahora que Renacimiento pretende relanzar a este grupo de la mejor manera, han pensado que hacer una breve saga, Titanes: El Contrato Lázaro, que tenga reminiscencias de aquella, sería buena idea. Eso sí, esta vez juntamos a los Jóvenes Titanes y a los Titanes. ¿Está esta historia a la altura de aquella?

Titanes: El Contrato Lázaro

Pues me temo que no. Cierto que es muy difícil, pero eso no disculpa lo peregrino de la justificación que encontramos en este tomo para que exista. Y es una pena, ya que los lectores forofos sabemos que Deathstroke es precisamente un villano de los Titanes, más que de Batman o Green Arrow, si nos vamos a la serie televisiva.

La trama comienza con la desaparición de Wally West, que resulta estar en manos de Deathstroke. Este pretende usar la supervelocidad del mismo para cambiar un hecho del pasado que le causa un gran dolor. Dado que el tomo recopila 4 números, uno de los Titanes, otro de Deathstroke, y dos de los Jóvenes Titanes, se hacen referencias a hechos que nos resultarán ajenos si no seguimos las respectivas series regulares. Tampoco es un gran estorbo para seguir la historia, pero mejor es saber cada matiz de la misma. Por mi parte sigo los Titanes, pero los Jóvenes Titanes y Deathstroke, que tan buena fama tiene, no. 

De los Jóvenes Titanes quien más destaca es obviamente Damian, al que creen definir poniéndolo a dar gritos, comportándose como un tirano desconfiado y frío. El problema es que, al menos, tiene algo parecido a una personalidad. No somos capaces de distinguir al resto de los héroes más que por sus trajes de faena. Esto no ocurría con los Titanes originales, donde cada uno tenía sus características que los distinguían de los demás. Aquí no se esfuerzan demasiado en definirnos a cada uno. Son chicos y chicas jóvenes genéricos y heroicos.

JUGAR CON EL ESPACIO-TIEMPO TRAE PROBLEMAS... A LOS LECTORES









La excusa que busca Deathstroke para aparecer me resulta también demasiado fantástica. Cuando el mundo entero se ve amenazado cada dos por tres, este recurso deja de impresionar y más bien aburre. Tendrían que haber buscado una lucha más terrenal. Al fin y al cabo, Deathstroke no tiene superpoderes y, aunque es cierto que ya en El Contrato de Judas tiene también una máquina fantástica, debieron echar mano de una trama más terrenal. 

Otra cosa que no se justifica más que por la necesidad de meter un contrato para que apareciera en el título, es el acuerdo entre Deathstroke y determinado miembro de los Titanes. Es tan absurda la petición como imposible el cumplimiento. ¿Cómo se supone que cumplió semejante encargo, con qué excusa, en qué tiempo y de qué manera? Es ridículo a todas luces. Sabemos que estamos leyendo un cómic, pero no puedes inventarte en la biografía de un personaje tan famoso una labor como esa que llevaría años a cualquier persona, y que necesitaría prácticamente todo tu tiempo. Además, de repente, está indefenso ante Deathstroke, cuando ha salido de amenazas mil veces más poderosas. Se nota que es algo improvisado, cuando bien podrían haber aprovechado una historia tan buena como aquella para hacer diálogos impactantes y trabajados. En vez de eso, tenemos un constante giro y nada de sustancia o una verdadera historia que realmente quieran contar. Lo peor de todo, es que no sé cómo piensan arreglar el despropósito final, insostenible a todas luces.

Otra cosa que no se justifica más que por la necesidad de meter un contrato para que apareciera en el título, es el acuerdo entre Deathstroke y determinado miembro de los Titanes


En cuanto al dibujo, tiene sus altibajos. Alto con Pagulayan y bajos con Pham. En conjunto, no desentona demasiado, para ser números de colecciones diferentes. Una lectura que resulta entretenida pero que deberían haber aprovechado para engancharnos a cualquiera de las series que acumula, pero desperdicia la oportunidad. Yo estaba pendiente de hacerme con la serie regular de Deathstroke por las buenas críticas que he leído de los lectores, pero este tomo me ha alejado de ello por ahora. 

DEATHSTROKE Y LOS TITANES VUELVEN A ENCONTRARSE...

Lo mismo con los Jovenes Titanes, es demasiado confuso lo visto como para hacerme con el tomo. El Contrato Lázaro se queda en un encargo hecho sin muchas ganas, que no transciende y que es difícil de asumir como una lectura, ya que no encaja ni haciendo un favor de verosimilitud. Además, no hay nexo con El Contrato de Judas, cosa que resulta, como poco, chocante. Si sois fans completistas, como yo, pues haceros con este tomo. Si no, tampoco pasa nada...

TITANES: EL CONTRATO LÁZARO (RENACIMIENTO)
ECC Ediciones
Edición original: Titans núms. 11 USA, Teen Titans núm. 8 USA, Deathstroke núm. 19 USA y Teen Titans Annual núm. 1 USA
Guion: Benjamin Percy, Christopher Priest, Dan Abnett
Dibujo: Brett Booth, Carlo Palugayan, Khoi Pham, Larry Hama, Paul Pelletier
Rústica, 112 págs. A color
Precio: 11,50 €

Reseña del tomo Titanes: El Contrato Lázaro, novedad de ECC Ediciones

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