2017

A partir del 14 de septiembre ECC Ediciones pone a la venta su primera tanda de novedades del mes de octubre. Entre los lanzamientos más destacables que los editores de DC Comics en España nos tienen preparados se encuentra el primero tomo de la colección Jóvenes Titanes, enmarcado dentro del evento Rebirth. Con los guionistas Benjamin Percy y Jonboy Meyers al frente, en estos siete primeros números de la colección Damian Wayne y los suyos deberán vérselas nada menos que con su abuelo: Ra's al Ghul.


Merece también que no perdáis de vista el tomo Flash de Mark Waid: Impulso, un volumen que recopila esta gran etapa dibujada por artistas de la talla de Andy Kubert, Frank Miller o Carlos Pacheco. Y si os queréis adentrar en una experiencia de lectura fresca y renovada echad un vistazo a la nueva Patrulla Condenada de Gerard Way (cofundador del grupo musical My Chemical Romance) y  Nick Derington a los lápices.

Estas y otras novedades las podéis encontrar en el siguiente PDF.

Hoy, 22 de agosto, se cumple el 20 aniversario del estreno de Mimic, del cineasta de origen mexicano Guillermo del Toro. Basada en el relato del mismo título del escritor norteamericano Donald A. Wollheim (1914-1990), la película fue considerada en su momento como un fracaso comercial debido a que, al menos en Estados Unidos, no logró alcanzar por cinco millones de dólares los 30 en los que se estima su presupuesto. Pocos aficionados al fantástico desconocen la trama de la película, un clásico de culto que podemos situar dentro del subgénero terrorífico de los insectos gigantes. A continuación os dejo con algunas curiosidades de esta película, considerada por muchos (yo entre ellos) como uno de los mejores títulos de Del Toro.

Mimic, de Guillermo del Toro

Comienzos difíciles

La gestación de la película no estuvo exenta de problemas, como lo desvela Del Toro en los comentarios de la edición en Blu-ray lanzada en 2011. La primera reescritura del guión se debe a John Sayles (Aullidos, Piraña) y era, al parecer, la favorita del realizador mexicano. Sin embargo, el estudio quería que la naturaleza de las criaturas fuera mejor explicada, algo a lo que Del Toro se negaba ya que estas perderían su misterio. Tras Sayles llegó nada menos que Steven Soderbergh, quien realizó un guion del que apenas quedó nada en la versión final de la película. El libreto utilizado finalmente fue el escrito por Guillermo del Toro y Matthew Robbins (La Cumbre EscarlataEl Dragón del Lago de Fuego). 

Mimic, Guillermo del Toro
LA DRA. TYLER ESTUDIA UNA DE SUS CREACIONES


Rodaje complicado

Del Toro siempre ha argumentado que la versión de la película estrenada en 1997 no es la que él realmente quería que viésemos. No fue hasta 2011 cuando un "director's cut" se lanzó en formato Blu-ray con abundantes contenidos extras y 112 minutos de duración frente a los 106 de la versión estrenada en cines. Uno de los problemas a los que hubo de enfrentarse Del Toro en la filmación de Mimic fue el propio productor Bob Weinstein, quien no paraba de enredar en el set de rodaje pidiendo cambios absurdos en la historia. Desde esta película, Del Toro no ha vuelto a trabajar más con los hermanos Weinstein.

Mimic, Guillermo del Toro
MODELO EN ARCILLA DE LAS CRIATURAS DE LA PELÍCULA


Un casting que intentó adelantarse a su tiempo

En un principio, Del Toro quería que el marido de la protagonista, el Dr. Peter Mann (Jeremy Northam), hubiera sido interpretado por un actor afroamericano, concretamente Andre Braugher (Brooklyn Nine-Nine, Último Destino). El realizador quería apartarse del manido cliché de marido y mujer anglosajones con una pareja de raza mixta. El estudio simplemente le dijo que "América no está preparada para una pareja de distintas razas en una película de alto presupuesto." Las imposiciones del estudio no impidieron que, según Del Toro, Mira Sorvino y Jeremy Northam no se soportaran durante el rodaje. Del Toro también intentó que su actor favorito, Federico Luppi, interpretara a Manny (encarnado finalmente por Giancarlo Giannini), pero la mala pronunciación del inglés del actor argentino lo hizo imposible.

ARTE CONCEPTUAL DE TYRUBEN ELLINGSON (AVATAR, JURASSIC PARK)


¿Escarabajos, cucarachas o mantis religiosas?

El plan de Del Toro era que la película girara en torno a unos escarabajos mutados genéticamente, en concreto escarabajos de roble blanco portadores de una bacteria que debía ser controlada. Sin embargo, el productor del filme, Michael Phillips (Taxi Driver), puso encima de la mesa la opción de las cucarachas: "Bueno, si se trata de Nueva York, ¿qué hay de malo con las cucarachas?". Del Toro no quería usar cucarachas ya que pensaba que daría a la producción una pátina de película de serie Z que quería evitar. Finalmente la opinión del estudio fue la elegida y la opción de las cucarachas gigantes prevaleció sobre los escarabajos. Realmente, los insectos gigantes que aparecen en la película no son cucarachas, sino una especie de híbrido entre termita y mantis religiosa creados para acabar con la plaga de cucarachas de Nueva York.


Finales alternativos

Robbins y Del Toro tenían otras ideas para el final de Mimic. Una de ellas era una escena en la que aparecía un enorme nido donde un único macho de insecto insemina a las hembras. La idea era rodar una persecución final con el macho y una hembra aún unidos en su acto amoroso detrás de los protagonistas... en serio. La idea, sinceramente, no es que fuera muy adecuada, ni tampoco cabía en el presupuesto del film, por lo que el estudio la descartó. Lo cierto es que con tantos cambios, Del Toro sentía que su película se parecía cada vez más a una copia del Aliens de James Cameron que a un film original. Sin embargo, ¿no se habría parecido más incluyendo la escena con el macho y la hembra unidos en esa desagradable y políticamente incorrecta persecución? La escena final mostraba a la Dra. Tyler y el chico subiendo desde los túneles a la Estación Grand Central, encontrándose en ella a cientos de viajeros vestidos como Long John, la monstruosa criatura protagonista del film. La escena se cambió cuando se comprobó que no funcionaba en los pases de prueba.

Que el cómic más vendido de la nueva etapa de DC Rebirth haya sido uno de Harley Quinn da idea de la popularidad del personaje. Así que, ni cortos ni perezosos, han decidido lanzar una película animada de Batman en la que comparte cartel con la pareja del Joker. La estética de la misma se basa en la serie animada de los 90 que vio nacer al personaje, probablemente la mayor virtud de la película. Pasamos a reseñar qué nos ha parecido esta nueva película animada de DC.


La película me ha dejado sentimientos encontrados, ya que no es fácil ubicarla. Los que esperen que sea fiel a la serie original, se van a decepcionar. El guión, por llamarlo de alguna forma, trata de Batman y Nightwing siguiendo la pista de Poison Ivy con la ayuda de Harley Quinn. Apenas tiene acción, ya que lo que más se recuerda es a Batman y Nightwing en el batmovil sentados. La trama no está muy trabajada, siendo el objetivo buscar una excusa para que Harley no se separe del dúo a lo largo de la película.

Si bien el Regreso de los Cruzados Enmascarados era una parodia conseguidísima y un logro de película, esta se estrella al no saber definirse. Ni consigue ser una continuación de la serie de los 90, ni es una comedia, ni es una historia de detectives, sino que es todo esto a la vez y nada en absoluto.

UNA EXTRAÑA ROAD MOVIE QUE NO ACABA DE CONVENCER

De otra manera, no se puede explicar los bizarros momentos que vemos en ella. Si desató una gran polémica el encuentro sexual entre Batman y Batgirl en La Broma Asesina, aquí parecen no querer enmendar la cosa en absoluto. Así que Nightwing y Harley comparten un momento que no solo no aporta nada a la historia, sino que no pega ni con cola en una historia como esta. Además, deberían haber respetado mucho más el espíritu de la serie original, en la que un escenario como ese es impensable.

La cosa no mejora con chistes escatológicos y unos diálogos que no son gran cosa y que por momentos aburren, dado que no se sabe bien hacia donde va la película ni el tremendo peligro resulta creíble. Ni siquiera la personalidad de Harley parece bien definida, ofreciendo pocos momentos identificables con el personaje. Salvando algún chiste afortunado sobre el peinado de Nightwing poca gracia hace la chica.

PARA UNA PELEA DECENTE QUE HAY, NIGHTWING SALE MAL PARADO

Si nos quejábamos de que en Spider-Man: Homecoming no veíamos a Spider-Man balanceándose por los edificios, aquí a Batman lo vemos andando o en un coche. Algo raro es.

No todo es tan desastroso. El momento musical, aunque metido con calzador, anima un poco la cosa. También tiene su gracia el bar donde trabaja Harley. Hay una aparición estelar que gustará a los fans de un personaje al final de la película, pero no pasa de ser un cameo. La estética es muy buena, y es una pena que no la hayan utilizado para ofrecer una verdadera continuación de la serie de los 90, sino esta especie de subproducto tan difícil de definir. La Máscara del Fantasma respecto a la serie animada y El Regreso del Joker respecto a Batman del Futuro sí que cumplían esta función. No se entiende por qué han cuidado tan poco este producto que hubiera necesitado una historia que enganche y no habrían tenido que renunciar al humor si tanta necesidad tenían de meter bromas.

Una película fallida, y eso que no soy demasiado exigente con las películas animadas de Warner y DC. Muchos exigen un Bajo la Capucha a cada momento, pero es que ni siendo benevolentes podemos dar a esta película un ligero espaldarazo. Ojalá se enmienden en las próximas producciones y nos ofrezcan películas trabajadas y que realmente tengan algo que contar. Divertido o serio, pero algo.

Nacido en 1947, Chris Moore es uno de los mejores ilustradores activos en el campo de la ciencia ficción. Aunque ha realizado portadas de discos para artistas como Rod Stewart o Fleetwood Mac, es conocido sobre todo por sus ilustraciones para obras de ciencia ficción, algo que lleva realizando desde 1974. El arte de Moore se caracteriza por su detallismo, la limpieza de sus trazos y la maestría a la hora de plasmar la perspectiva, una cualidad que dota a sus ilustraciones de una extraordinaria sensación de realismo. 

Moore es un artista que ha resistido todo lo que ha podido implementar las nuevas tecnologías a su trabajo. No fue hasta 1995, cuando conoció al también ilustrador digital Fred Gambino en una convención de ciencia ficción, cuando Moore se decidió a emplear, aunque de manera limitada, las herramientas tecnológicas en sus ilustraciones. 

Como nota curiosa, Chris Moore realizó algunos diseños conceptuales para la película que Stanley Kubrick iba a realizar basada en el relato Los Superjuguetes Duran Todo el Verano, de Brian Aldiss. Tras la muerte de Kubrick, Steven Spielberg retomaría el proyecto dirigiendo A.I.: Inteligencia Artificial (2001).

Burning Chrome

Time is the simplest thing

Second variety

Sentinel

The complete Asimov

Islands in the Net

A choice of gods

We Can Remember It For You Wholesale

Sum VII

The Big Sun Of Mercury

En esto de los superhéroes pasa como con los futbolistas. Hay unos pocos que llegan a la cima, pero muchos, muchísimos más, se quedan en el camino. Dado que no dan para ser cabeza de cartel, en las editoriales pensaron que si los juntaban, lo mismo la cosa despegaba por aquello de doblar el interés de los lectores. Sin embargo, lo que parecía en muchos casos una decisión desesperada para no cancelar definitivamente una colección, daba lugar en ocasiones a grandes obras debido a la total libertad que tuvieron estos autores, y al talento que poseían muchos de ellos. En otras ocasiones, han quedado casi olvidados. Ahora que van a estrenar Los Defensores en Netflix, cuyas primeras impresiones podéis leer aquí, es un buen momento para recopilar algunos de estos grupos. Empezamos.


GREEN ARROW Y GREEN LANTERN 

Ya resultaba raro juntar a dos héroes unidos aparentemente sólo por el color del uniforme. Sin embargo, el doble de Batman con flechas y el héroe que surcaba las galaxias consiguieron una gran química gracias a los geniales dibujos de Neal Adams y a los guiones de Dennis O'Neil. La carga social en cada una de las historias sorprende hoy día, sobre todo porque seguimos con los mismos problemas sin resolver... y lo que nos queda. Los años que han pasado no han restado calidad al cómic, todo un clásico hoy día, salvo algunos detalles inevitables  que resultan anacrónicos.

CAPUCHA ROJA Y LOS FORAJIDOS

El personaje de Jason Todd, el Robin caído en desgracia (a ratos, eso sí), tiene mucho potencial como antihéroe. Sin embargo, no confían lo suficiente en él para darle una cabecera en solitario. Dick Grayson lo consiguió como Nightwing en los noventa, y Tim Drake también. Incluso Damian ha tenido una miniserie. Sin embargo, a Todd lo juntaron con un descafeinado Roy Harper en Los Nuevos 52 y con una asalvajada y nada ingenua Starfire, tras la desaparición de Los Titanes. La cosa no estaba nada mal a pesar de las locuras espaciales de sus aventuras. Lo que no entiendo es cómo Batman es capaz de perseguir a un asesino hasta el fin del mundo por un crimen, justo o no, pero luego cuando son sus hijos, sea Jason o Damian, parece que no se quiere enterar.

EL CONTRATO DE JUDAS, RECIEN REEDITADO, HA TENIDO UNA RECIENTE ADAPTACIÓN ANIMADA

LOS NUEVOS TITANES

Como los ayudantes de los héroes, por lo general niños o adolescentes, estaban ahí para los lectores más jóvenes, qué mejor idea que juntarlos a todos para atraer a todavía más lectores infantiles. Lo malo es que la calidad dejaba tanto que desear que, a pesar de que las ventas no eran malas, en DC decidieron cancelarla un par de veces, en 1973 y en 1978, tras revivirla en 1976. Marv Wolfman y George Pérez tenían grandes ideas para un grupo de jóvenes héroes, y les dieron carta blanca para comenzar en 1980 con la ahora mítica época de Los Nuevos Titanes, recuperando algunos miembros antiguos e incorporando otros nuevos como Cyborg o Starfire. La cosa gustó tanto que llegó a superar a los X-Men de la Marvel. Seguimos a la espera de que en ECC se animen a reeditarlo.

IRON FIST Y POWER MAN, HÉROES DE ALQUILER

La moda de las películas de kung fu de los años 70 no podía pasar inadvertida para la Marvel. Así que crearon a Danny Rand, un joven millonario que adquiría la habilidad del Puño de Hierro y ejercía de superhéroe en mallas. A pesar de que tenía autores a su disposición de la talla de Chris Claremont y John Byrne, no acababa de despegar.  Tampoco en su serie de Netflix le ha ido mucho mejor. Así que llegó el mucho más carismático Luke Cage, demostrando que los cómics tienen personajes de muchas razas de lo más interesantes sin necesidad de cambiar el color a nadie para ser politicamente correctos.

UN DUO JUSTICIERO DE LO MÁS CURIOSO

AVES DE PRESA

Nadie daba un duro por esta colección cuando empezó, ya que al estar formada solo por chicas, el mayoritario lector masculino podría no interesarse. Pero poquito a poquito consiguió sobrepasar los 100 números. En ella, Barbara Gordon en su papel de Oráculo, Canario Negro y La Cazadora montaron su estupendo grupo de chicas para luchar contra el crimen. La cosa resultaba bastante entretenida, pero se la llevaron por delante Los Nuevos 52. Ahora las han vuelto a resucitar con Rebirth, pero estamos a la espera de que la editen en español para ver que tal va esta nueva etapa.

LOS DEFENSORES

A pesar de la serie televisiva de Netflix, ninguno de los componentes originales del cómic coincide con la alineación de los cómics salvo Daredevil, que apareció mucho después. El Doctor Extraño, Hulk y Namor dieron el pistoletazo de salida a un grupo de lo más variado donde se incorporarían villanos como Chaqueta Amarilla. Todo un batiburrillo del que tirar de vez en cuando, ya que por poco menos que pasarse por allí se conseguía el título. 

LOS DEFENSORES FUERON DE LOS GRUPOS "DE SALDO" MEJOR PARADOS Y DURADEROS

DAREDEVIL Y LA VIUDA NEGRA 

A pesar de ser un personaje tan querido, Daredevil nunca ha sido un campeón en ventas. La Viuda Negra tampoco es que fuera cabeza de cartel, así que a mitad de los 70 unieron la cabecera de ambos aprovechando el romance que vivían y así estuvieron unos años, hasta que ella lo dejó en ambos sentidos y montó otro grupo de secundarios... o terciarios.

LOS CAMPEONES

Con semejante nombre la cosa no tenía mucho futuro, mas o menos como los componentes del mismo. Así, a la Viuda Negra se unen Hércules (el de Marvel, en DC tienen otro, que los dioses griegos dan para mucho) El Motorista Fantasma, El Ángel y El Hombre de Hielo. La Viuda Negra aprovechó para ligarse a Hércules, pero la cosa no acabó de despegar y la colección se canceló en el número 17. Cada héroe se fue uniendo a otros grupos, como La Patrulla X o Los Vengadores. Colocarse también es un problema para los superhéroes. No es que la cosa derrochara personalidad, pero al menos es una recopilación de una época entrañable de los cómics. 


Algunas de estas colecciones han retomado el nombre, como Los Campeones, pero está totalmente alejada de lo que fueron en un principio. A pesar de todo, como suele suceder, al menos las más antiguas tienen un encanto del que carecen las desastrosas colecciones actuales. 

Tras la primera tanda de septiembre, ECC Ediciones pone a la venta a partir del 29 de agosto y 5 de septiembre un  nuevo aluvión de lanzamientos que satisfarán casi todos los gustos. Para los amantes del murciélago, por ejemplo, se inicia la colección Batman: La Caída del Caballero Oscuro, cinco tomos donde se recopila uno de los arcos argumentales fundamentales de este personaje. Y de Gotham nos vamos a Metropolis, con el tomo Superman: Renacido, un crossover entre las colecciones del Hombre de Acero enmarcado en el evento Renacimiento que promete despejar muchas incógnitas.


Y si estais cansados del Universo DC tradicional qué mejor apuesta que sumergirse en un Elseworlds como JLA: Destino, de John Arcudi y Tom Mandrake. Un mundo sin Batman ni Superman y un filántropo Lex Luthor son algunas de las premisas de este interesante Otros Mundos. El tomo Authority: Infierno en la Tierra es otro de los grandes lanzamientos de este mes, recopilando los números escritos por Mark Millar tras la etapa de Warren Ellis, dibujados por artistas de la talla de Frank Quitely o Art Adams.

No os perdáis el resto de novedades que ECC Ediciones os tiene preparadas para septiembre, el perfecto remate a un verano repleto de gratos momentos de lectura.

Considerada un clásico de culto a pesar de que en su día fue todo un fracaso, Masters del Universo (Gary Goddard, 1987) es una de las películas de los ochenta que más pide a gritos un remake. Basada en una colección de juguetes de Mattel que también dio origen a una exitosa serie animada, el film fue producido por Cannon Films, responsable de películas tan desafortunadas como Superman IV: En Busca de la Paz (1987). La historia se desarrollaba principalmente en el planeta Tierra (para ahorrar presupuesto), y se centraba en dos adolescentes, como casi todos los films de aventuras de esta década, los cuales acompañaban a He-Man (Dolph Lundgren) en su lucha contra el tirano Skeletor (Frank Langella). A continuación os dejo con algunas de las muchas curiosidades de esta fallida película.

Masters del Universo (Masters of the Universe)

HE-MAN Y SUPERMAN MATARON A SPIDER-MAN

Es un error pensar que la película se basa en la serie animada (la cual duró de 1983 a 1985). En realidad, está basada en los juguetes de Mattel lanzados al mercado estadounidense por primera vez en 1982, siendo adquiridos los derechos para el cine antes incluso de que la serie He-Man y los Masters del Universo fuera emitida por primera vez en televisión. Los planes originales de Cannon Films eran hacer una adaptación de Spider-Man de gran presupuesto, pero finalmente decidieron dividir el presupuesto en dos películas, Masters del Universo y Superman IV. Con los beneficios de esas dos películas producirían un film del trepamuros de gran presupuesto y la secuela de Masters pero, como todos sabéis, fueron un fracaso, y ni el film de Spider-Man de la Cannon ni He-Man 2 vieron nunca la luz.

EL SPIDER-MAN DE LA CANNON SE LLEGÓ A ANUNCIAR EN LA REVISTA VARIETY

HE-MAN Y SKELETOR: UNA HISTORIA DE AMOR/ODIO

Mientras que el actor Frank Langella confiesa que adoraba el personaje de Skeletor (asegura que aceptó el papel porque su hijo pequeño se pasaba el día gritando "¡Por el poder de Grayskull!"), el sueco Lundgren no estaba tan contento con He-Man. De hecho, cuando se le ofreció repetir el papel en la planeada secuela, el actor se negó en redondo, afirmando que hacer de He-Man era "lo más bajo para un actor" y que el rodaje había sido una "pesadilla". El papel le fue adjudicado a un surfero llamado Laird John Hamilton (Point Break, North Shore). En 2010, Lundgren afirmó en una entrevista que si le ofrecían un cameo en una nueva película basada en Masters del Universo aceptaría sin dudarlo... a cambio de un sustancioso cheque, supongo.

SKELETOR (LANGELLA) Y EVIL-LYN (MEG FOSTER)
SKELETOR (LANGELLA) Y EVIL-LYN (MEG FOSTER)

RALPH MCQUARRIE FUE CONTRATADO COMO ARTISTA CONCEPTUAL

Aunque inicialmente fue contratado el artista conceptual John DeCuir (Cazafantasmas, Cleopatra) para los diseños de Masters of the Universe, el director Gary Goddard intentó que Ralph McQuarrie, auténtico creador del estilo visual del universo Star Wars, hiciera lo propio con su película. Sin embargo, por aquellos entonces, McQuarrie estaba ligado a la producción de Cocoon, de Ron Howard. Inesperadamente, un retraso en el rodaje del film de Howard hizo posible que McQuarrie pudiera dedicar tres semanas a realizar diseños del universo de He-Man. Sus trabajos no fueron utilizados finalmente, aunque su influencia se deja sentir en ciertos escenarios, personajes y vehículos que aparecen en el film de Goddard. Podéis ver más diseños de McQuarrie aquí.

EL SKELETOR DE MCQUARRIE TENÍA UNA MÁSCARA DE CALAVERA QUE CUBRÍA UN ROSTRO HUMANO DEFORME

LA INFLUENCIA DE JACK KIRBY

Hay quienes quieren ver en Masters del Universo reminiscencias del estilo de Jack Kirby. Incluso, hay quienes afirman que, en realidad, el guión de la película es una reescritura de la historia original, basada nada menos que en las ideas que Kirby vertió en su magnífica colección para DC Comics El Cuarto Mundo. Uno de los que quisieron ver la influencia de Kirby en el film fue el dibujante y guionista John Byrne quien mencionó el hecho en una entrevista. Tras leer las afirmaciones de Byrne, Goddard se apresuró a escribir una carta a la columna del correo de los lectores de la colección Next Men, de Byrne. En ella afirmaba que la comparación de su película con los Nuevos Dioses del Cuarto Mundo no iba desencaminada. De hecho, Goddard habla de otras influencias más marvelitas, como la rivalidad entre Los 4 Fantásticos y el Dr. Muerte o las historias de Thor.

VIÑETA DE JOHN  BYRNE DE JACK KIRBY'S FOURTH WORLD #2. ¿OS RECUERDAN A BATTLECAT, EL TIGRE DE HE-MAN?

LA SECUELA QUE NUNCA LLEGÓ

La planeada secuela iba a titularse Masters of the Universe: Cyborg e iba a ser dirigida por Albert Pyun, director de la infame película del Capitán América de 1990. En ella, He-Man vuelve a una Tierra devastada por las hordas de Skeletor solo que el héroe lo hace disfrazado como jugador de fútbol americano. Al parecer, Pyun propuso a los inefables productores Menahen Golan y Yoram Globus (imprescindible ver el documental Electric Boogaloo: La Loca Historia de Cannon Films) rodar a la vez la secuela de Masters del Universo y su versión de Spider-Man, aprovechando los decorados existentes para ambas producciones. Justo cuando iba a comenzar el rodaje, Mattel y Marvel retiraron los derechos de ambos personajes a la Cannon por impago. Fueron los últimos días de la Cannon, que intentó recuperar algo del dinero invertido en la secuela de Masters y Spider-Man aprovechando sus decorados para rodar Cyborg (1989), con Jean-Claude Van Damme.

A fecha de hoy, el reboot cinematográfico de Masters del Universo está fechado para el 18 de diciembre de 2018, con David S. Goyer (Batman V Superman) a cargo del guión.

Seguimos haciendo reseñas de los tomos en inglés editados por DC Comics que recopilan a grandes autores de Batman, tanto a los lápices como al guión. En este caso, nos paramos en uno de los más breves, porque Alan Brennert no se prodigó demasiado con El Hombre Murciélago. Sin embargo, dejó un gran sabor de boca, dejando con pena al lector de no haber sido responsable de más historias de Batman, ya que demostró un gran conocimiento del mismo. Eso si, os advierto que incluso con lo breve que es el tomo respecto a otros de esta colección, hay historias que no tienen que ver con Batman sino con otros personajes DC. No estaría mal que lo indicaran en la portada, la verdad.


Lo primero que llama la atención es la afición de Brennert por las realidades alternativas. El primer número, que es el número 500 de la colección Detective Comics, supongo que celebrando una cifra tan importante, ya es un Otros Mundos, un Elseworlds. En él, Batman y Robin se ven trasladados de su realidad a una en la que Bruce Wayne es un niño y sus padres no han sido asesinados. Como es lógico, todo el afán de ambos será evitar que algo así suceda. De camino, nos muestran las particularidades de ese mundo, como la ausencia de héroes. Como suele suceder, parece que el destino de Bruce Wayne es ser Batman, no importa lo que ocurra en la realidad en la que se encuentre.

La siguiente es una historia más rutinaria donde Batman cede el protagonismo a The Creeper, que para eso es un número de la colección The Brave and The Bold. Sorprende la carga social de esta historia. Estamos en 1981 y la problemática de los ciudadanos de a pie no es ignorada en los cómics, una costumbre casi olvidada al menos en los de Batman


Las dos siguientes son probablemente mis favoritas. La primera, enfrenta un mundo en el que Batman ha muerto y lo que queda de él es un Dick Grayson adulto que sigue su labor, y una Batwoman con una historia muy diferente respecto a Bruce Wayne de la que conocemos. La carga emotiva de esta historia es alta, ya que deben lidiar tanto Dick como Katy con un Batman que se asemeja al que perdieron, pero no es el de ellos. Esto esta realmente cuidado en la historia, dándole mucha más profundidad de la que aportaría tan solo una puntual aparición de Batman en otra tierra.

En la siguiente historia, la autobiografía de Bruce Wayne, Brennert se preocupa de algo que el resto de autores intentan boicotear continuamente: la felicidad de Bruce Wayne. A través de un dibujo que homenajea el estilo de los años 40, y con el Espantapájaros de por medio, Batman y una redimida Catwoman atraviesan unos momentos que los hacen reflexionar sobre ellos dos y el mejor destino para ambos. Brennert se asegura de que, al menos en este cómic, las cosas sean para siempre. Muy bonito, la verdad.


Después tenemos una breve historia navideña protagonizada por un triste Deadman que intenta revivir lo que perdió cuando estaba vivo. Brennert profundiza de nuevo mucho en la psique de Deadman, de manera que no es necesario en absoluto que conozcas al personaje para entender lo que te quiere transmitir.

La siguiente historia está dedicada a Canario Negro y a un momento clave en su vida, la pérdida de su madre. La familia es otra de las obsesiones de Brennert, que sin necesidad de contarnos ninguna batalla, nos introduce como nadie en la vida de los superhéroes. Nuevamente no vemos a Batman, pero sí a Oliver Queen y a Roy Harper entre otros, como es lógico, acompañando a Dinah en sus dolorosos recuerdos y en la barrera que siempre la separó de su madre.

La última historia es la fantástica Holy Terror, sin duda una de las mejores historias de Batman basadas en Otros Mundos. Una Norteamérica completamente distópica donde Bruce Wayne y su lucha siguen teniendo sentido y enemigos. Muy absorbente y que merece por sí sola una reseña propia que haremos cuando la vuelvan a editar en España.

Como en el tomo anterior de Len Wein, os recomiendo que busquéis por internet para conseguir un buen precio, y que si tenéis un nivel medio de inglés os animéis con este tomo. Si no, a ver si hay suerte y lo vemos incluido en la colección Grandes Autores de Batman que edita ECC Ediciones.

Como amante de los Elseworlds (Otros Mundos) de DC Comics, puede que no sea demasiado objetivo al reseñar este cómic. Ver a los superhéroes de siempre inmersos en situaciones y mundos alternativos siempre me ha fascinado, tanto en las colecciones What if de Marvel como en los Elseworlds de su Distinguida Competencia. Sin embargo, hay que admitir que la mayoría de estas historias no pasan de ser entretenidos experimentos especulativos intrascendentes en los que los autores no están atados a los grilletes de la continuidad oficial, salvo honrosas excepciones. Este cómic es una de esas salvedades tanto por su excepcional calidad gráfica como por sus originales historias.

Batman de Arkham y Otras Leyendas

La primera de las historias del volumen publicado por ECC Ediciones está guionizada por Alan Grant y, como todas las contenidas en el tomo, ha sido dibujada por Enrique Alcatena. Titulada Batman de Arkham (The Batman of Arkham), la historia nos presenta un escenario bastante parecido al de otro Elseworlds: Batman Luz de Gas, del que se rumorea tendrá versión animada próximamente. En esta historia, el mítico guionista escocés nos traslada a finales del siglo XIX, a una ciudad de Gotham más gótica que nunca acosada por villanos tan dementes como Dos Caras o El Joker. En esta realidad, Bruce Wayne es un respetado psiquiatra, director del asilo Arkham de día y justiciero enmascarado de noche.

El Batman de la primera historia, visualmente muy similar al de las primeras historias de Bob Kane y Bill Finger, se mueve por las barrocas páginas dibujadas por Alcatena, artista que se distingue por su original composición de las viñetas. Ninguna página es igual a la anterior en lo que a la forma y disposición de las viñetas se  refiere.

LEATHERWING NO PODÍA DEJAR DE TENER SU PROPIO SIDEKICK: ROBIN REDBLADE

La siguiente historia del volumen, el Detective Comics Annual #7 (1994), presenta a un Batman pirata, como el que Grant Morrison recuperara para su etapa El Regreso de Bruce Wayne (2010). En este caso, el guionista Chuck Dixon nos muestra un Bruce Wayne que oculta bajo una máscara su condición de noble inglés mientras saquea sin escrúpulos los barcos españoles que navegan por el Caribe. Aquí las viñetas de Alcatena son menos barrocas y enrevesadas, pero su estilo de dibujo sigue siendo superlativo, con interpretaciones de personajes como El Joker realmente sorprendentes y aterradoras. Obviamente, este Batman nada tiene de justiciero y no duda en matar; podríamos decir que solamente es menos despiadado que sus enemigos.

El último número del tomo, The Batman Chronicles #11 (1998), no pasa de ser, más que un cómic, una historia sin diálogos ambientada en el mismo universo de Leatherwing, el Batman pirata creado por Dixon en 1994.

PÁGINA SIN COLOREAR DE THE BATMAN OF ARKHAM, POR ALCATENA

En definitiva, estamos ante un cómic que, aparte de lo original de su propuesta, merece la pena sobre todo por el extraordinario talento gráfico del argentino Alcatena, un artista que se ha movido como pez en el agua tanto en Marvel y DC como en los más oníricos y surrealistas cómics independientes europeos y sudamericanos.

BATMAN DE ARKHAM Y OTRAS LEYENDAS
ECC Ediciones
Edición original: The Batman of Arkham USA, Detective Comics Annual núm. 7 USA, The Batman Chronicles núm. 11 USA
Guion:  Alan Grant, Chuck Dixon
Dibujo: Enrique Alcatena
Rústica, 128 págs. A color
Precio: 12,50 €

The Mist (la Niebla) es una serie de 10 episodios que emite actualmente el canal de cable Spike y que, si no estoy mal informado, va por su sexto capítulo. Está basada libremente (muy libremente, de hecho) en la novela corta de Stephen King publicada por vez primera en 1980 y no parece tener conexión alguna con el film de Frank Darabont de 2007. Tal y como sucedía en aquel excelente film, la pequeña población de Bridgton, Maine, se ve cubierta súbitamente por una espesa niebla. El matrimonio Copeland, junto a su hija adolescente Alex, son los protagonistas principales de un show planteado como una serie de horror coral pero que, sin embargo, falla a todos los niveles. 

La Niebla (The Mist)

Más allá del título y la ubicación, la serie tiene poco que ver ni con el relato de King ni con el film de Darabont. Vistos los tres primeros capítulos para hacerme una opinión fundada de cómo es la serie, he de decir que solo ha supuesto una pérdida de tiempo: ni los personajes ni la historia merecen la pena. 

Uno de los principales problemas de esta nueva versión de La Niebla es el ritmo. Visto el tercer episodio la serie no acaba de despegar, con personajes enfrascados en aburridas conversaciones sobre sus propios demonios que nada aportan a la esencia de la historia. En vez de ahondar, expandir  o continuar la premisa imaginada por el maestro del terror, plasmada con tanto acierto por Darabont, la serie se pierde inexorablemente no en la niebla, sino en interminables digresiones sobre temas completamente ajenos a lo que todos esperábamos de una serie como esta.

Alyssa Sutherland abandonó tierras vikingas para enfrentarse a monstruos interdimensionales... o eso creía.

Por supuesto, la serie sirve de pretexto para mostrarnos toda una serie de clichés que tanto parecen abundar en las series americanas pensadas para un público entre adolescente y adulto. En lugar de defenderse de arañas monstruosas, la hija de los Copeland debe hacerlo del pensamiento retrógrado imperante en la pequeña población de Bridgton. En lugar de escapar de enormes y letales avispas, el inevitable adolescente gay (o bisexual, no queda muy claro) debe enfrentarse a las burlas de los chicos del equipo de fútbol. O, en vez de escapar de enormes criaturas que avanzan por la niebla, los protagonistas se refugian en una iglesia donde incluso alguno se convertirá en creyente, como si eso nos importara.

En cuanto a los monstruos, pues bueno, no están por ningún lado. Pasados tres capítulos lo más grande que he visto son las cucarachas que a un policía le salían de la boca. La serie se recrea, eso sí, en unas muertes más o menos desagradables provocadas por unos entes que evitan mostrar, sospecho que por la falta de presupuesto. Aparece como nuevo elemento unas visiones de personas fallecidas importantes para los protagonistas algo que, si mal no recuerdo, no aparecía en el film de Darabont. No me hace falta ver toda la temporada para afirmar, con toda seguridad, que no veremos aquí ninguna de las espectaculares y terroríficas escenas de la película plagadas de aquellas extrañas criaturas.


En definitiva, una serie escasamente recomendable, dado que poco o nada aporta a la historia que ya conocemos. En lugar de realizar una secuela de los hechos narrados en el film, los guionistas han apostado por hacer una nueva versión, cuando aquella historia contenía aún potencial para narrar situaciones nuevas que ampliaran la mitología creada por King. Si no queréis sentiros estafados, evitad esta serie y quedaros con la novela y el film de Darabont, merecen muchísimo más la pena que este pobre subproducto.

Hay un refrán español que dice que si es blanco y en botella, tendrá que ser leche. En Marvel y Sony han debido pensar que si lo llamamos Peter Parker y le ponemos un traje rojo y azul, tendrá que ser Spider-Man. Supongo que la mayoría de la gente que ha ido a ver esta película tiene suficiente con esto. En cambio, si has leído cientos de cómics del personaje a lo largo de décadas, es casi imposible reconocerlo. No digo que no tengan que modernizarlo para adaptarlo a los tiempos —y a las nuevas audiencias—, pero esto que han hecho es desvirtuarlo completamente. Aquí expongo algunos de los motivos por los que pienso que esto será una película de Marvel, pero desde luego no me parece una película del verdadero Spider-Man. Por supuesto, os aviso de que hay spoilers a gogó.

Spider-Man: Homecoming

NI RASTRO DE PETER PARKER Y SU MUNDO

Mucha veces se escoge a un actor que no se parece físicamente al héroe que representa. Eso no significa que no se haga con el papel y termines viendo al personaje en cuestión. Si bien Tom Holland no se parece nada físicamente a Peter Parker, menos ha representado su personalidad. Y menos cuando éste estaba en el instituto. Peter Parker era un paria, un gafotas empollón que acumulaba rencor contra sus compañeros y era la burla de las chicas. Soñaba con resarcirse y estaba sobreprotegido por sus tíos. Aquí, en cambio, no tiene problema alguno en quedar con la chica guapa del padre rico. Es un chico perfectamente alegre que se divierte todo el tiempo en su papel de Spider-Man. Tiene un amigo al que le cuenta todo. Ni rastro de la eterna culpabilidad, la soledad, las dudas y deudas que debe afrontar y que tan humano y diferente a otros héroes le hacían. No parece tener problemas económicos, que tanto lo hacían sufrir, aunque no vemos a May trabajar en ningún momento, ni a él tampoco. Al menos en los cómics, cuando Iron Man recluta a Spider-Man, queda claro que es por un sueldo.

MARISA TOMEI, UNA TÍA MAY ACOSADA POR SUS PRETENDIENTES...


NO HAY MOTIVACIÓN APARENTE DEL HÉROE

La muerte de tío Ben y la responsabilidad de Peter en ello dejando escapar al asesino es lo que empuja a Peter a usar sus poderes contra los villanos. Entiendo que no quieran contar de nuevo todo, pero es que aquí no parece existir nada de eso. May menciona lo nerviosa que se ha puesto al no ver aparecer a Peter, dando a entender que perdió a su marido si hilas muy fino, pero nada más. Sin esa carga, Spider-Man pierde su identidad. Es como poner a Batman sin la muerte de sus padres, se convierten en héroes genéricos y prácticamente intercambiables. Aquí ¿por qué es Spider-Man exactamente? ¿Para salir en Youtube o para aprovechar el traje de Iron Man?  Nada de lo que vemos justifica la decisión que toma de dedicarse al pueblo. Entonces ¿qué hacen Los Vengadores, salvar millonarios? No se ve la identificación de Peter con la clase trabajadora, como un chico humilde pasando penalidades o estrecheces. ¿Iba a ser muy duro para la audiencia?

DEMASIADO INSTITUTO

Las escenas de acción son pobres, sin mucho sentido y nada memorables. Encima, abusan de la noche, cuando Spider-Man es un héroe básicamente diario. Se ve que no han ahorrado sólo en guionistas. El instituto de Peter ocupa mucho tiempo en pantalla. Entiendo que habrán pensado dedicar este nuevo Spider-Man al público más joven, pero me temo que éste tampoco necesita a una borde como Michelle (Zendaya) diciendo tonterías. No ocurre apenas nada relevante en el instituto y tampoco nos acaban de mostrar claramente lo que pierde por ser Spider-Man, algo que te lo hacía pasar mal en los cómics. 

NI EL PEOR CÓMIC DE SPIDER-MAN HA TENIDO QUE SUFRIR A UN PERSONAJE TAN FUERA DE LUGAR COMO ESTE


FALTAN SUPERPODERES ESENCIALES

¿Me puede alguien explicar dónde está el sentido arácnido que zumba como loco en situaciones de peligro? Pero si es clave para Spider-Man y algo que le avisa permanentemente del peligro incluso cuando está de civil... La superfuerza tampoco luce mas allá de recibir palos y librarse. Por cierto, no nos explican su rápida capacidad de curación a pesar de que no parece tener secuela alguna de sus actos, ni siquiera unos moratones. 

EXCESO DE TECNOLOGIA

A lo anterior, le sumamos un traje que el propio Iron Man debería apropiarse para sí. Como si de Siri se tratara Spider-Man va charlando con su traje —bueno, con Jennifer Connelly en la versión original—, que parece tener todas las habilidades del mundo. No se entiende qué falta le hace nadie dentro, la verdad. Con un monigote de cartón podría hacer las mismas cosas. Con las cosas que puede hacer el traje, lo de andar por las paredes parece una cosa más de éste que un superpoder de Peter. Spider-Man depende de sus poderes, de su fuerza de voluntad y de su inteligencia. El traje que le construye Stark en los cómics está muy lejos de hacer casi todo el trabajo como éste. No veo a Spider-Man tras tanta ciencia ficción.

LA GENTE NO LE ODIA

Que el Daily Bugle haga campaña para que Spider-Man sea el más odiado de Nueva York es algo inherente al personaje. Por cierto, ni rastro de este periódico, menudo error. Tanta obsesión con la cuota racial para luego desperdiciar un grandísimo personaje de color de los cómics como Robbie Robertson. Que le tuvieran miedo y a pesar del desagradecimiento general siguiera y siguiera haciendo lo que hace... aquí tiene enamoradas a las chicas del instituto. La gente le aplaude y le conoce enseguida, con el debate que causaban los tipos con superpoderes. No costaba tanto. Bueno, sí, haberse leído un cómic bueno de Spider-Man

EN LA PELÍCULA NO HAY NADA PARECIDO A ESTA ESCENA...

¿Y LOS RASCACIELOS?

Ver a Spider-Man balancearse entre rascacielos es una de sus señas de identidad. Aquí no hay ni rastro de ello. Lo poco que sale del barrio de Queens te quitan las ganas de ir. Luego lo vemos corriendo por un parque, en lo alto de un bus, o en el monumento a Washington. Como recurso cómico puntual tiene su sentido, pero si no lo contrastamos con un Spider-Man atravesando Nueva York de red en red, no se entiende. El que vea esta película sin saber nada del personaje se pierde algo muy importante, lo que todos esperábamos ver en cada estreno del arácnido.

FALTA DUALIDAD VILLANO/HÉROE

Michael Keaton tiene demasiada presencia para enfrentarse a un crío que no la tiene. Al menos su personaje tiene una motivación clara aunque no explicada. ¿Nadie en 8 años se entera de que trafica con armamento de alta tecnología y Spider-Man tiene que ir a por él solo justo en la fiesta del instituto? Por no hablar de que teniendo un arma que desintegra en segundos, ¿a qué viene que saque esas alas para destrozar el edificio y aplastar a Spider-Man? En cuanto a su aspecto, entiendo que no nos van a poner el clásico tipo calvo vestido de verde con las plumas, pero tampoco estas alas que parecen un remedo de Transformers. ¿De dónde saca Peter que eso parece un buitre? Encima, el villano se vence solo... Trabajo que se ahorra Karen, el traje de Spidey.

HAY MUCHAS ESCENAS PARECIDAS A ÉSTA. SPIDER-MAN YA ESTARÍA SOBRE UN RASCACIELOS EN ESTA CIRCUNSTANCIA

LA HUMILLACIÓN DEL HÉROE

La película tiene algunos momentos divertidos, especialmente con Tony Stark. Otra cosa es que perdamos la esencia del personaje con las gracietas. Spider-Man se puede equivocar, lo hace y mucho. El problema es que aquí lo humillan. Acercarse andando en un garaje para hablar con un villano y que este le diga que es una chica (?)... ¿Para que está la red o el techo? Parecía que estaba viendo Deadpool en vez de Spider-Man. Peter siempre cuidó mucho cambiar su actitud cuando era el trepamuros (aunque poco trepa aquí). De hecho, le ayudaba a superar su inseguridad. Aquí es exactamente igual en el instituto que con la máscara. Encima, dice que va a rescatar a sus amigos en el monumento a Washington. Toma cuidado con su identidad secreta. 

ACCIÓN POBRE Y FUERA DE LUGAR

Las escenas de acción se desarrollan principalmente en un avión y en un ferry. Estamos hablando de un héroe muy urbano pero apenas nos muestran acción de ese tipo. Y la que muestran, no tiene nada memorable o especialmente espectacular. Ninguna merece un nuevo visionado. Spider-Man usa mucho sus puños, pero aquí ni lo intenta. ¿Para qué, si lo hace todo el traje? Podrían haber mostrado escenas increíbles, únicas sobre el cielo de Nueva York, peleando contra el Buitre de día, como son las batallas de Spider-Man. En vez de eso, una farragosa lucha en la que apenas se ve nada que parece un descarte de una película de Michael Bay.

¿ESTO NO PASABA EN EL SPIDER-MAN 2 DE RAIMI CON UN TREN?

En definitiva, una película sin nada memorable. No niego que sea más o menos entretenida, aunque yo me he aburrido a ratos, o que pueda gustar a los más jóvenes. Pero para eso, que hubieran hecho una película con Miles Morales, al fin y al cabo se parece más a éste. Ni los defensores que ahora claman que han visto al Spider-Man definitivo en Homecoming con el hype pensarán lo mismo en un tiempo. A no ser que crean que a Spider-Man lo parió Sam Raimi. Al menos Marc Webb cuidó detalles del cómic, como el vestuario. Aquí no aparece ese respeto por ninguna parte. Esta película no me ha transmitido ninguna emoción, ni empatía con Peter Parker. Me da igual que quede o no con la chica, que la pierda, la gane, o se descoyunte en un ferry. No sufro con él. 

A todos aquellos que creen que esto es Spider-Man les pediría que salieran de su error leyendo el Spider-Man de John Romita y sagas clásicas como las del Traje Negro. Les haría reflexionar si esta anodina historia que nos ha ofrecido Homecoming la hubieran comprado si viniera en un cómic. Ya les digo yo que no. Mucho tiene que cambiar la cosa, demasiado diría yo, para que esto termine en una próxima película que haga honor al verdadero Spider-Man. Ojalá me equivoque. 

DC lleva un tiempo recopilando en Estados Unidos historias clásicas de Batman en tomos de diverso tamaño. En vez de sacarlos por orden cronológico, ha preferido recopilarlos por sus artistas más relevantes. Unas veces, el dibujante, por ejemplo, el autodidacta Jim Aparo. Otras, por el guionista, como Len Wein, que es el caso que ocupa esta reseña. La ventaja es que seguramente nos ahorramos historias sin mucha trascendencia de autores y dibujantes menores. La desventaja es que algunas historias se quedan colgadas y resulta casi imposible hacerse con todos los cómics publicados de Batman hasta la fecha. Tampoco estoy seguro de que muchos bolsillos se lo pudieran permitir, el mío seguro que no. Como esto es lo que hay y nos tenemos que aguantar, estoy comprando todos los que puedo. El primero que he leído en su totalidad es el de Len Wein

Tales of the Batman, de Len Wein

Dado que no he encontrado ninguna reseña en castellano de este volumen, he pensado que sería buena idea hacer una, a sabiendas de que el público para un tomo en inglés es bastante reducido por esos lares. Espero animaros a haceros con el, porque es una maravilla. El nivel de inglés que necesitáis para entender el cómic es medio. Ya depende de lo perezosos que seáis para buscar el significado de cada palabra. Yo lo soy y algunas las sacaba por el contexto, otras las buscaba. 

La obra principal de Wein abarca desde principios de los 70 hasta principios de los años 80. A lo largo de los números se le ve evolucionar de una forma encantadora en sus historias y en su aportación a la mitología de Batman. Su Batman tiene muy en cuenta a su alter ego, Bruce Wayne. Si bien ya se nos presenta como alguien que se siente condenado por el peso de ser Batman, está alejado de visiones más modernas donde esto lo tiene muy asumido. Wayne sufre el abandono de dos de las mujeres de su vida: Silver St. Cloud, continuando lo visto en Extrañas Apariciones. También lo vemos tener un noviazgo con Selina Kyle que, como supondréis, y salvo que Tom King lo remedie, termina como siempre hasta ahora. Sin embargo, da una pátina de ser alguien que quiere tener una vida normal a pesar de todo.


Wein no es que ignore el elemento fantástico, pero no abusa de él en absoluto. Este libro muestra como va profundizando más y más en los problemas que le causa a Bruce Wayne ser Batman hasta un punto que no os podéis llegar a imaginar. No vemos aquí mundos alternativos como sí los mostrará Alan Brennert. La vida laboral de Wayne se muestra con la creación de Lucius Fox, toda una revolución poner a un ejecutivo de color en los albores de los años 80. Las tramas empresariales tienen su interés y muchas veces se cruzan con los problemas de Batman. En cuanto a Robin, aquí es un universitario que aparece puntualmente pero que no vive regularmente con Bruce. Y eso que se ha mudado al famoso ático de la Fundación Wayne para estar más cerca de la acción. Estamos lejos aún de Jason Todd, y no hay que negar que las apariciones de Dick Grayson, si bien a veces son para salvar a Batman, otras es para que quede claro que le queda mucho para llegar al nivel del murciélago.

WEIN CONSTRUYE MARAVILLOSAS HISTORIAS CON UN GRAN SUSPENSE QUE
SABE REMATAR

En cuanto al dibujo, hay que reconocer que aunque lejos de los avances técnicos de hoy día, era de lo mas digno. Desde maravillas dibujadas por Neal Adams, a otras obras menos famosas de Novick y McLaughlin que no bajan de estupendas. Se nota que Batman era el niño mimado de DC aunque para la mayoría del público la imagen que tenían de Batman eran las de la payasada de serie de los años sesenta. 

Si sois fans del murciélago, de verdad que disfrutaréis de estas historias que nunca han sido recopiladas en su totalidad en España. Olvidaos de la multitud de adolescentes que rodean a Batman, aquí se nos muestra como un héroe solitario y sufrido (aunque no demasiado atormentado) sin más compañía que Alfred como fiel testigo de su dura vida como Batman y la puntual presencia de Robin

No me canso de recomendaros por tanto esta maravilla que yo al menos he podido conseguir por Amazon. Un truco para que os salga más barato es buscar en otras ofertas que aparecen adjuntas, como en The Book Depository. Tarda mucho más en llegar, pero os ahorraréis unos buenos euros respecto a Amazon Prime. Cuando se agotan estos tomos el precio que adquieren es estratosférico, así que aprovechad. Por cierto, debemos celebrar lo bien que se editan en España los cómics DC gracias a ECC Ediciones. La edición americana, aunque en papel satinado y de calidad, la portada es completamente negra con una sobrecubierta en papel. Se agradecen las ediciones españolas, con cubiertas impresas.

Solo me queda suplicarle a ECC desde aquí que se anime a editar estos maravillosos tomos en castellano. Se merecen llegar a un gran público que no es consciente de las maravillosas historias que protagonizaba el Hombre Murciélago por aquella época.