DOCTOR STRANGE. LA CRITICA

Uno de los rincones del Universo Marvel que las películas aun no habían explorado era el mundo de la magia. El doctor Stephen Strange, como Hechicero Supremo de los cómics Marvel, era pues el candidato perfecto para presentar al espectador las dimensiones místicas de La Casa de las Ideas, conocidos ya el lado cósmico en Guardianes, el mitológico (Asgard), el microverso en Ant-Man, y el más cercano con Los Vengadores y Capitán América

CARTEL DE DOCTOR STRANGE

Dirigida por Scott Derrickson (Líbranos del Mal), Doctor Strange intenta abrir las puertas de la percepción del espectador con un espectáculo visual mareante y escheriano, muy cercano a los paisajes oníricos ideados por Jack Kirby y Steve Ditko hace ya tantos años. Fue en 1963 cuando en las páginas de la publicación Strange Tales hizo su primera aparición el Hechicero Supremo de un Universo Marvel aun en pañales, sucesor en el puesto de un oscuro mago llamado Dr. Droom que ya había urdido sus encantamientos en cómics de la era pre-Marvel tales como Amazing Adventures.

Interpretado por un Benedict Cumberbatch al que el papel le va como un guante (le perdonamos su a veces obvia peluca), este Doctor Strange cinematográfico ofrece en gran medida lo que se esperaba de el... para bien y para mal. Con bastante solvencia, el protagonista de Sherlock plasma como desaparece la arrogancia de un neurocirujano estrella al ver como su vida desahogada se va por el desagüe cuando sufre un grave accidente de tráfico. Sus manos, su medio de vida, se ven irremediablemente destrozadas, algo a lo que Strange no se resigna, buscando su última esperanza de curación en las artes místicas.

EL ANCIANO (TILDA SWINTON) Y MORDO (CHIWETEL EJIOFOR)

En este caso no podemos decir que ningún otro personaje le robe las escenas a Strange, en parte por la buena interpretación de Cumberbatch, en parte porque el guión no deja ningún resquicio al lucimiento de otros actores. La única que podría haberle hecho sombra al británico es su compatriota Tilda Swinton, un extraño casting para el personaje del mentor de Strange que, sin embargo, ha sabido callar unas cuantas bocas con su interpretación de El Anciano. Sencillamente, Swinton no puede sacar más jugo a su personaje porque el guión de Jon Spaiths no se lo permite, siendo las escenas en las que aparece algunos de los mejores momentos de la película.

Algo más raro es la relación de amor/odio entre el personaje de Cumberbatch y el de Rachel McAdams. Derrickson y Spaiths evitan dar demasiada información al espectador sobre el verdadero estado de la relación entre Christine y Strange, sirviendo más la primera como réplica del protagonista en el primer tercio de la cinta que como un personaje con verdadera entidad. Personajes como Wong (mayordomo de Strange en los cómics) sirven para introducir algún que otro chiste, aligerando la carga dramática inherente al origen del personaje.

CHRISTINE PALMER (RACHEL MCADAMS) Y STRANGE (BENEDICT CUMBERBATCH)

Mientras que en los cómics el Barón Mordo es uno de los más peligrosos adversarios de Strange, en la cinta es el principal aliado del hechicero. Interpretado convincentemente por Chiwetel Ejiofor (7 Años de Esclavitud), Karl Mordo se debate entre su visión cuadriculada de la magia y la realidad a la que finalmente se enfrenta, una realidad en la que las reglas que el sigue con tanto celo son infringidas por aquellos en quienes más confiaba. 

Y llegados a este punto  creo que debo hablar del villano de la película, Kaecilius, encarnado por el siempre eficiente Mads Mikkelsen (Hannibal, Star Wars: Rogue One). No se le puede reprochar nada a Mikkelsen; interpreta a un villano genérico con unas motivaciones bastante etéreas, casi tanto como las armas que usa solidificando el aire con hechizos. Este problema de villanos sin carisma parece haber arraigado profundamente en las producciones de Marvel Studios. Desde Loki puede decirse que no ha desfilado por las películas de Marvel ningún villano a la altura de los héroes que les han hecho frente. Ni Ultrón, ni Ronan, ni Chaqueta Amarilla, ni Malekith, ni Zemo, ni El Mandarín, ni por supuesto Kaecilius, han sido grandes villanos, bastante alejados del carisma de un Loki que siempre ha sido el más mimado por los guionistas.

KAECILIUS (MADS MIKKELSEN)

Y si el villano principal, aunque poco interesante, cumplía gracias al buen hacer de su intérprete, el villano secundario ha resultado ser de todo menos satisfactorio. La recreación que Marvel Studios hace de un villano tan icónico de Doctor Strange como es Dormammu es bastante ramplona, poco menos que una sombra gigantesca con boca y ojos y que me recordó poderosamente al Parallax de la infame Green Lantern.

Dejando de lado lo insustancial del villano y lo confuso de las escenas de acción, en las que era muy difícil atisbar quien recibía los golpes y los encantamientos, Doctor Strange es una eficaz película de origen que no deja lugar al aburrimiento en ningún momento. El adiestramiento de Strange en Kamar-Taj es bastante ameno, introduciendo entre hechizo y hechizo algún que otro chiste más o menos afortunado. Eso sí, no podemos librarnos de la impresión de que el aprendizaje del protagonista en las artes místicas es demasiado rápido, algo que se justifica por uno de los protagonistas diciendo que Strange ha nacido para ello.

LA REALIDAD ESCHERIANA DEL UNIVERSO ESPEJO

Mención aparte merecen los efectos visuales, que recrean de manera innovadora la "dimensión espejo" en la que luchan los contendientes, así como los edificios fluyendo y doblándose sobre sí mismos al estilo Inception, aunque de una manera más lograda que en el film de Nolan. El viaje de Strange a las distintas dimensiones al que es sometido al inicio de su adiestramiento, a la vez que sirve al 3D, refleja de manera bastante cercana los mundos psicodélicos de las viñetas de Kirby y Ditko. Una recreación que solo cojea por la pobre y poco imaginativa interpretación del villano Dormammu.

La película, por supuesto, tiene dos escenas en los créditos finales. La segunda, bastante mejor que la primera, nos presenta al que será posiblemente uno de los villanos de la próxima película del personaje. La primera escena tras los créditos establece un nexo de unión con lo que veremos en Thor: Ragnarok.

DOCTOR STRANGE (BENEDICT CUMBERBATCH)

Doctor Strange presenta y explora una parte del vasto mundo mágico del Universo Marvel, lo cual en si es toda una novedad. Pero, por otra parte, no deja de ser una cinta que repite los mismos esquemas que tanto éxito están aportando a Marvel Studios. No puedo poner pegas ni al protagonista ni al desarrollo de la historia, pero no puedo resistirme a señalar la discutible elección de los villanos por parte de los responsables de Marvel. Por cierto, el cameo de Stan Lee tampoco ha sido nada del otro mundo, tan fugaz como intrascendente. Entretenida y espectacular, Doctor Strange podría haber sido redonda de haber contado con un rival a la altura y, por qué no, la aparición de alguno de los otros héroes del ya extenso y poblado Universo Cinematográfico Marvel como cameo sorpresa.

Crítica de Doctor Strange (2016), una cinta de origen efectiva y entretenida que presenta el mundo mágico de Marvel, pero con un villano de nuevo insatisfactorio.

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Me pareció una película genérica, aburrida.

Hombre Arturo, tanto como aburrida... Tenia acción, buenos efectos visuales, buenas interpretaciones, a mi no me aburrió en ningún momento. Saludos.

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