SIN LIMITES (LIMITLESS), EPISODIO 1X01. LA CRITICA

Basada en la película Sin Límites, que a su vez adaptaba la novela The Dark Fields, de  Alan Glynn, la serie de CBS tiene lugar tras los sucesos narrados en el film de 2011. El episodio piloto, dirigido por cierto por Marc Webb (The Amazing Spider-Man), nos presenta a Brian Finch (Jake McDorman), un chico sin demasiados problemas pero que, aun así, ve como la vida pasa ante sus ojos sin pena ni gloria. De tener su propia banda de rock, Finch pasa a ser un cantautor en clubes de mala muerte, y si a esa situación le añadimos la grave enfermedad contraída por su padre, la situación vital del protagonista se torna casi insoportable. En un trabajo temporal en un banco se encuentra de nuevo con uno de sus antiguos compañeros de banda, quien se ha convertido en un exitoso ejecutivo. ¿Su secreto? Una droga llamada NZT-48 que expande la mente de quien la toma hasta límites sobrehumanos. Sin embargo, esto traerá mas quebraderos de cabeza a Finch de lo que esperaba.


Este es mas o menos el punto de partida de una serie que, como Minority Report, recién estrenada en FOX y de la cual ya os di mi opinión aquí, se basa también en un film de ciencia ficción de bastante éxito en su día. Y, al igual que la serie de FOX, Sin Límites exprime el concepto básico de la cinta que protagonizara Bradley Cooper, quien también tiene aquí un pequeño papel que será recurrente, y lo convierte en eso que tanto le gusta al espectador medio norteamericano: el procedimental. 

Aunque la serie de CBS está, en mi opinión, un poco por encima de Minority Report, no deja de ser otro show con un planteamiento que no ofrece grandes novedades ni sorpresas, si tenemos en cuenta que premisas como la expuesta, tipo-capaz-gracias-a-ciertas-habilidades-de-resolver-el-caso-de-la-semana, la tenemos en decenas de series actualmente en emisión. Sin Límites no despierta demasiada expectación por ver que vendrá después, a pesar de que se intente plantear al espectador una especie de arco argumental que nos acompañará previsiblemente toda la temporada, o sea, el reclutamiento del protagonista por el propio Eddie Morra, el personaje de Cooper, para unos fines que aun no están claros.

EDWARD MORRA (BRADLEY COOPER)

Otro de los parecidos con Minority Report, y con muchas series americanas, es la pareja protagonista: Finch, un tipo normal con una mente prodigiosa, y la agente del FBI Rebecca Harris (Jennifer Carpenter). Como en Minority Report (y perdonad la insistencia en las similitudes entre ambas series, pero son muy evidentes), la agente Harris, interpretada por una Jennifer Carpenter haciendo el mismo papel que en Dexter, enseguida empatiza con Finch, ya que ve en el a alguien tan desesperado como su fallecido padre. También en esta serie vemos como la oficina del FBI, encabezada por el personaje que encarna Mary Elizabeth Mastrantonio, recluta en cierto modo a Finch para ayudar en los casos que se presenten y, de camino, investigar el turbio asunto de la droga NZT-48. ¿Os suena?

El panorama planteado en el piloto es poco atractivo. Se nos presenta una pareja protagonista, Finch y Harris, que mas que posiblemente interpreten a Sherlock Holmes y el Dr. Watson respectivamente, algo tan usado (pero con tanto éxito) en tantas series norteamericanas que ya cansa. Por si fuera poco, el actor que interpreta a Finch es de todo menos carismático, un tipo bastante blandito que, aunque se tome la pastilla transparente, no logra transmitir la sensación de prodigio mental. Además, y esto es otro rasgo recurrente en muchas series americanas especialmente en las networks, el protagonista, a pesar de su difícil situación vital, tiene una gran familia feliz con la que comparte cada día la comida todos sentados alrededor de una gran mesa. ¿Había que contrastar la vida anodida del protagonista con la del resto de su familia, todos aparentemente felices y con sus vidas resueltas? ¿Qué mensaje se nos transmite? ¿El de sobresalir en todo y sobre todos si quieres ser algo en esta vida? Una vez mas el mensaje liberal enlatado en tantos y tantos shows y películas americanas...

Concluyendo, Sin Límites entra de lleno en la categoría de los procedimentales, y ni la voz en off del protagonista, ni verlo conversando consigo mismo en un espejo van a conseguir que este show no parezca lo que es, un batido formulaico con todos los clichés del género, adobado con una premisa interesante, el del film de 2011, que a todas luces parece agotada ya en este episodio piloto.

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