Y, EL ÚLTIMO HOMBRE: VIVIENDO EN UN MUNDO SIN HOMBRES

Y, el Último Hombre es uno de esos casos en que un fenómeno estalla de la nada de la forma más insospechada. Esta colección de cómics pasó de ser la obra primeriza de un joven e inexperto guionista a establecerse como un estandarte de la segunda mitad de la trayectoria del sello americano Vertigo, filial dedicada al cómic adulto de DC Comics. Pero vayamos paso a paso. La cabecera que hoy nos ocupa vio la luz en 2002 en Estados Unidos, perdurando hasta 2007 y dejando tras de sí un legado de 60 números. Aunque su huella en el país de las barras y estrellas no acabó en ese punto, dado que en años sucesivos los recopilatorios y las nuevas ideas para reeditar las historias aquí contenidas tenían un rédito de ventas muy superior a colecciones más actuales en su momento.


Esta fidelidad del colectivo de aficionados al cómic ha logrado que en España la trayectoria de Y, el Último Hombre se prolongue desde 2003 hasta la actualidad. Y es que su versión en la lengua de Cervantes ha pasado por las manos de Norma Editorial y Planeta DeAgotini hasta recaer los derechos editoriales en la actualidad en ECC Ediciones. De hecho, el primer volumen de los 10 con que contará la propuesta de ECC ha visto la luz el pasado abril en el marco del competitivo aluvión de novedades para el Salón Internacional del Cómic de Barcelona

A nivel de autores, Y, el Último Hombre se trata de la carta de presentación y aún hoy principal ítem de su guionista, Brian K. Vaughan (Runaways, Ex-Machina, Saga). Vaughan se basó en sí mismo para crear la figura del protagonista, y presentó un guión sembrado de referencias a la subcultura (la literatura, el cómic, el cine de Tarantino…) que no podía sino despertar una sonrisa en el seguidor de la serie. En cuanto al apartado gráfico, esta labor recayó sobre la ilustradora Pia Guerra (Dr. Who). Esta artista partiría de la nada con un dibujo excesivamente básico hasta hacerse indisoluble con la historia a fuerza de expresividad en un arte simplista y carente de innecesarios alardes.


¿Pero, qué tiene de singular Y, el Último Hombre que lo hace tan preciado? Para empezar su premisa original. Esta colección nos presenta la historia de Yorick Brown, un chico algo costumbrista y amilanado que un buen día vive en primera persona como una fulminante plaga acaba con todos los hombres del planeta Tierra excepto él. De hecho, todos los seres vivos machos aparentemente perecen, excepto Yorick y su insurrecto mono capuchino Ampersand. Una vez cabal de lo que ha sucedido, nuestro protagonista y su primate se dispondrán a emprender un viaje Nueva York / Australia en busca de su amada novia, estudiante de intercambio que se encuentra en dicho país. Y por si el irreparable caos causado por la desaparición de la mitad del género humano no fuese suficiente, Yorick ha de hacer frente a más adversidades. Por un lado su existencia se ha convertido en el bien más preciado para el temerario ejército israelí, implacable en su objetivo de conseguir al último hombre vivo en la tierra para asegurarse la futura fecundación de su patria. Y con objetivos contrapuestos a los israelíes se encuentran Las Hijas de las Amazonas, una salvaje banda itinerante de mujeres ultra feministas que no cesará en su empeño de ver muerto al último peligro para la supremacía femenina en la tierra. Contra estos y otros contratiempos Yorick tan sólo contará con la ayuda de la misteriosa Agente 355 (una expeditiva agente secreto muy versada en tácticas de operaciones especiales) y a la Dra. Allison Mann, investigadora genetista como es comprensible muy interesada en estudiar la anomalía biológica que ha salvado a Yorick.


Hay que reconocer que Y, el Último Hombre es un portento de cómic ágil, divertido y bien escrito. La premisa de la serie se presupone tan amplia que da pie a todo tipo de enfoques y tramas, muchas de las cuales se muestran en la colección. El tono de las historias aquí presentadas fue siempre ligero, salvo en un par de puntos en que el guión alcanzó escenas muy reflexivas, llegando a acariciar lo metafísico. En este aspecto se nota la influencia del cómic Predicador (Vertigo) de los británicos Garth Ennis y Steve Dillon. Pero en general lo que la colección nos presentó eran historias de unos protagonistas viajando perpetuamente y tropezando con una rica variedad de personajes y aventuras frenéticas. Se buscó en muchas ocasiones el cliffhanger que mantuviera al lector atrapado, algunas veces con más acierto que otras. Pero en líneas generales el sustrato que ha quedado es el de un cómic de ci-fi post-apocalíptica inolvidable y repleto de momentos muy intensos que evidenciaban la chispa de un joven guionista tocado por las musas de la genialidad. No por nada Y, el Último Hombre ha significado inspiración confesa en el tratamiento de la dinámica de narrativa y diálogos de un superéxito actual como es Los Muertos Vivientes de Robert Kirkman. En definitiva, una obra cumbre tanto para sus autores como en la trayectoria de la línea Vertigo.


El autor de esta reseña es Raúl Martín, bloguero y colaborador habitual del excelente podcast La Órbita de Endor. Ha escrito artículos para editoriales de cómics españolas como Dolmen o Planeta DeAgostini, así como para la web Zona Negativa. El año pasado tuvimos el privilegio de tenerlo como corresponsal en la Comic Con de San Diego, de la cual nos dejó sus impresiones en un interesante post.

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