25/4/2011

ASTONISHING X-MEN, DE WARREN ELLIS (II)


 La segunda historia que Warren Ellis se inventa para Astonishing X-Men se llama Exógeno. Según la R. A. E., exógeno es un adjetivo que significa “de origen externo” y más concretamente, en biología y referido a un órgano: “que se forma en el exterior de otro, como las esporas de ciertos hongos.” Puede que encontréis sentido a la definición cuando hayáis leído los cinco números de la historia.

PORTADA DEL #31, OBRA DE PHIL JIMENEZ

  Los lápices están a cargo esta vez del californiano Phil Jimenez, entintado con acierto por Andy Lanning y con el color de Frank D`Armata. A destacar las portadas, sobre todo la doble del nº 8 de Panini (#31 USA) realizadas también por Jimenez. El primer contacto que tuve con este artista fue con la recomendable serie de DC “Crisis Infinita”, pese a que muchos dirán que se necesita una guía de personajes para seguir su lectura. Tuve la oportunidad de ver dibujar a Phil Jimenez hace unos años en el Salón del Cómic de Granada y fue toda una gozada.

PHIL JIMENEZ EN EL SALÓN DEL CÓMIC DE GRANADA 2008

  Ellis aprovecha el marco cósmico al que no es ajena la Patrulla X (y que tanto echo en falta últimamente) e introduce personajes como Abigail Brand, de S. W. O. R. D. luchando contra los aliens de El Nido. De nuevo el guionista escoge las temáticas que mejor domina sumergiendo a los mutantes en un escenario casi de ciencia ficción, raro de ver en otros cómics de la Marvel (exceptuando a personajes cósmicos como Nova, Thanos o Estela Plateada).

  El número 8 de la edición española termina de una manera impactante, como solo Ellis sabe hacer. Quizás a alguno le haya parecido un spoiler que haya dicho “impactante”, como a Sheldon Cooper, de la serie The Big Bang Theory, que se enojó con el vendedor de su tienda de cómics cuando le “destripó” con ese calificativo las novedades del mes. Me disculpo si así ha sido.

  El nº 9 (#32 USA), tiene como escenario el puerto de San Francisco, ciudad que ha acogido a los pocos mutantes que quedan. Ellis mezcla con originalidad la amenaza de El Nido con los temibles Vigilantes inventados por el amigo Bolívar Trask.
 
EL MINIMALISMO DE ELLIS
   
  Continúan los revivals y homenajes del autor inglés en el siguiente número de la colección con otro villano mutante, que no desvelaré, que ya apareció en la lejana Segunda Génesis (Giant Size X.Men #1), allá por el año 1975. Algo que me ha llamado la atención ha sido el cambio sufrido por el personaje de Cíclope en las colecciones donde aparece. Su endurecimiento por las circunstancias adversas que sufren los mutantes lo ha hecho más expeditivo, más duro y radical, enfrentándose por ello al resto de sus compañeros. Es una evolución lógica del personaje que Ellis también sabe aprovechar aquí.

  En el nº 11 (#34 USA) los antiguos enemigos siguen acosando a los X-Men, pero esta vez remozados para la ocasión. El guión de Ellis es de todo menos minimalista: naves gigantescas, estética giger, villanos pantagruélicos…Todo a lo que nos tiene acostumbrados y que tanto echamos de menos en otros autores. Otro detalle a destacar son las constantes citas que va dejando aquí y allá en boca de sus personajes, todo un divertimento para los más cultivados.

TORMENTA, ESPLÉNDIDA EN MANOS DE JIMENEZ

  La historia concluye en el nº 12 (#35 USA) de una manera algo decepcionante. Si bien durante los cuatro números anteriores el guión prometía un final a la altura de los continuos homenajes que Ellis se iba inventando para la ocasión, en este último número decepciona. Si lo que quería hacer Warren Ellis era enfrentar a un villano desconocido y de nulo carisma con una “glamourosa” Patrulla X con el fin de justificar toda la historia, lo consigue. Lo desacertado del fin de este arco argumental es lo anticlimático, anodino y resuelto con demasiada facilidad que resulta. Aún así recomiendo la lectura de esta saga pues considero más interesante el inicio y desarrollo que el propio desenlace, sólo por el hecho de estar narrado por un genial Warren Ellis y un no menos inspirado Phil Jimenez.